domingo, 31 de marzo de 2013

María Auxiliadora Álvarez

María Auxiliadora Álvarez














María Auxiliadora Álvarez:, (Caracas, 1956). Poeta, traductora, artista plástico. Estudió Letras Hispánicas en EstadosUnidos y Artes Plásticas en Colombia y Venezuela. Ha dado clases en varias universidades norteamericanas y en México. Ha hecho crítica          literaria y cultural, y expuesto en diferentes ocasiones su trabajo plástico. Es miembro del Consejo de Latin American Studies Association (Sección Venezuela).

Actualmente es profesora de literatura en Miami University (Ohio, Estados Unidos). 

Su obra poética se da a conocer en España “primero a través de la antología Diez de ultramar, de Ramón Cote, que publicara Visor, y después por los poemas recogidos en Las ínsulas extrañas  (Fidalgo).

Entre algunos reconocimientos obtenidos, tenemos: el Premio de Poesía del Consejo Municipal de Cali (1974), el Premio Fundarte de Poesía (Caracas, 1990), y el Internacional Award María Pia Gratton (USA, 1999). 

Obras publicadas: Mis pies en el origen (1978), Cuerpo (1985), Ca(z)a (1990), Inmóvil (1996), Pompeya (2003), El eterno aprendiz y Resplandor (2006), Las nadas y las noches. Antología (que reúne casi toda la obra poética de Álvarez, 2009), Lugar de pasaje (Antología, 2009), Paréntesis del estupor (2009).

María Auxiliadora Álvarez es, probablemente, la poeta venezolana más conocida en Latinoamérica y en España. El hecho de que viva, desde hace varios años en los Estados Unidos y su relación con México tal vez ha influido en ello, aparte, por supuesto, de su evidente calidad poética y la temática que aborda.

 Cuerpo

        1

hubiera podido reunirlo
el dinero doctora
vaca amarga castrada que me agrede
para tener mejor asistencia
su ojo más detenido
si el embarazo durara varios años
a medida que me hubiera ido inflamando
cada arcada
                             cada pelo que cayese
cada estría
lo hubiera ido guardando
recordando
                        su baba
bata blanca sanguinaria
porque yo trabajo mucho
vaca baba bata blanca corrosiva que me agrede
lo hubiera ido reuniendo
                               desde niña
de haber tenido alguna pequeña inflamación
                                                   que lo indicara
a medida que usted fuera estudiando
yo lo estuviera contando


abajo
al centro de mis cuclillas
donde ahora usted lo busca
su baba blanca castrada
no se le hubiera ensuciado
con mis fragmentos acuosos
hijo carnicero órgano semental
hubiera podido reunirlo
el dinero doctora
porque yo trabajo mucho
bata amarga                      vaca blanca


Este poema es un lamento, es un reclamo hacia una doctora (“vaca amarga castrada que me agrede”/) que la “atiende” durante su embarazo o más precisamente, durante el parto. Reclamo explícito sobre una falta adecuada –humana- de atención médica por no tener dinero con que pagar.                                                                                                                              
                                                                                                                                         


                   4                                                                                                                                 

usted nunca ha parido

no conoce

el filo de los machetes

no ha sentido

las culebras de río

nunca ha bailado
en un charco de sangre querida
doctor
no meta la mano tan adentro
que ahí tengo los machetes
que tengo una niña dormida

y usted nunca ha pasado

una noche en la culebra

usted no conoce el río
Poema sobre un cuerpo doliente en el proceso de parto. Continúa, al igual que el poema anterior, la dura queja al médico “doctor”  (o médica) que la atiende por su insensibilidad “usted nunca ha parido//no conoce/el filo de los machetes/no ha sentido/las culebras de río”/
Resulta claro que, en estos poemas de Cuerpo se “siente” “la tensión violenta entre la frialdad profesional de la medicina y la autodeterminación  de la mujer en gestación… El lenguaje es fuerte, sin titubeos”  (Machado).

            9

mamá es un animal negro
manso
extenso
huele
a aguas estancadas
cría
batracios dulces
en las encías
no come
no duerme
no ríe
es un espacio oscuro
que recorro con la lengua
y me sabe a semen
a sangre
a agua de renacuajo
mamá es un animal quieto
amarrado
hinchado
habitual
muerto
Aquí, el yo lírico se expresa desde el nivel del feto contenido en el vientre materno. Dice. “mamá es un animal negro”/ Se trata de una madre muy pobre, posiblemente en condiciones de extrema pobreza que “cría batracios dulces/en las encías [además] no come/no duerme/no ríe/ [simplemente es]…un espacio oscuro/”. El feto-hijo la recorre “con la lengua/ y me sabe a semen/a sangre/a agua de renacuajo.”/ Concluye el feto que su madre “es un animal… muerto.” //
      
Desconocimiento
¿El agua de qué hora
lava la herida
de la primera luz del día?
El desconocimiento golpea
como un martillo de sangre (
Dos poemas de…)

El poema de un no saber. No saber de qué hora es el agua que “lava la herida/de la primera luz del día?”/ y, sí, la poeta concluye con una afirmación que podría ser aplicada a muchas circunstancias de la vida marcadas por el desconocimiento, por la ignorancia aunque se trate de una ignorancia insignificante “El desconocimiento golpea/como un martillo de sangre”//

                   *

En el lugar de la noche

Escondida estuvo la noche
¿cómo era su oscuridad?
no quedó ni una sombra

¿Qué quedó en el lugar de la noche
que no conocimos?

un día sobre un día
Éste. (Dos poemas de …)
Poema que significa, muy literariamente, que en el lugar de la noche lo que queda es “un día sobre un día/ Éste//.

Ca(z)a (1990)
      22 

mi esposo que vive enterrado
tanto le da la vida como la muerte


yo y los niños vamos a veces
corremos en su superficie
EEEE le gritamos
                                       con las bocas pegadas a la tierra


SAAAL queremos verte
ven a ver este sol           estas personas           estos animales
estamos alegres


Lo oscuro de él no saluda
o se pone triste con la mano
o hace señas para que vayamos


Sal solos de ti 

Un poema sobre la nostalgia y sobre la muerte




ADORNO



una niña adorna con su cabeza



la pequeña flor muerta

(Sentido aroma, 1994)


Una “pequeña flor muerta” es adornada con la cabeza de una niña. Es así y no al revés, lo cual también sería triste aunque menos…

Citaré dos poemas de Álvarez  que pertenecen al poemario  Paréntesis del estupor y fueron tomados de la página electrónica de Las Malas juntas.

El hueso de la apuesta

   el regreso de la excavación trae los cartílagos rotos
                                                        El hueso de la apuesta /
                                     es una tela corta colgando en tiras


mas en la distancia se siguen contando los granos secos
                                                                        de la harina
                                                                    /que no alcanza

-el enfermo no atendido en el paisaje desierto- La sed
                                                       que no aplaca pero ofrenda
                                                                                 / Su sequedad


Creo que este es un poema sobre la pobreza “más en la distancia se siguen contando los granos secos/de la harina/ que no alcanza”//. También (otra vez) la falta de atención de un enfermo y “La sed /que no aplaca pero ofrenda/Su sequedad”//

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piedras de reposo

todo lo que quiero decirte hijo es que atravieses el sufrimiento

Si llegas a su orilla si su orilla te llega Entra en su noche
                                                                 /y déjate hundir

Que su sorbo te beba que su espuma te agobie Déjate ir
                                                                             /Déjate ir

Todo lo que quiero decirte hijo Es que del otro lado del sufrimiento

                                                                              /Hay otra orilla

encontrarás allí grandes lajas Una de ellas lleva tu forma tallada

con tu antigua huella labrada Donde cabrás exacto

                                                               /y con anchura



no son tumbas hijo Son piedras de reposo



con sus pequeños soles grabados

                                /y sus rendijas


Se trata de una recomendación a su hijo sobre la actitud que debiera tener si pasa por un sufrimiento. El sufrimiento viene a ser un río.  No le pide que huya del mismo sino que, por el contrario, le “dice”: “Entra en su noche/ y déjate hundir”/. Agrega que “del otro lado del sufrimiento/ Hay otra orilla”/ en la cual encontrará “grandes lajas”, es decir, piedras, una de las cuales estará tallada para él y añadeno son tumbas hijo Son piedras de reposo”/. El mensaje final es –parece- que no hay que huirle al sufrimiento sino vivirlo pues al término del mismo seremos más fuertes, más sólidos como seres humanos.


El cielo de más arriba

lo más puntual de los árboles es su propósito de desordenar el cielo de abajo
                                                                              [para hacerlo parecer
                                                                            / huidizo y descuidado 

el llanto de la cabra camino al matadero es un alto relieve sin nicho
                                                                                              [en el vacío:
como la piedra puntiaguda de una enfermedad en la familia o de un hijo
                       [que desgarra a una mujer joven (o no tan joven) Para nacer
                                                                        /sin poder Para volver de África 

el cielo de más arriba sin embargo brilla como ninguno:
          [vuelan las ovejas del hambre en el azul de cadmio 
de la estera Como viejos relámpagos arrastrando en peso
                                                        [La bóveda del firmamento

No sé qué decir de este poema: pero lo dejo aquí porque tiene “algo” que me gusta. Esa imagen  ”lo más puntual de los árboles es su propósito de desordenar el cielo de abajo”/ “como la piedra puntiaguda de una enfermedad en la familia o de un hijo”/ Y este verso: “el cielo de más arriba sin embargo brilla como ninguno:/…Como viejos relámpagos arrastrando en peso/[la bóveda del firmamento”//

El eterno aprendiz

Quizá en el silencio haya luz
un resquicio de iluminación necesaria
una aquiescencia

el misterio tiene su paciencia
su fuerza
sus gemidos antiguos
quizá el hueso del misterio sea uno

su hueso tallado
su memoria solitaria

uno
el escribiente de lo desconocido
el alumno del oído
el hijo del ojo
leyendo sus apuntes
estudiando sus memorias

uno
el eterno aprendiz
el dedo contable
enhebrando hilos invisibles
para trenzar el desconocimiento

(El eterno aprendiz, 2006)

Un poema sobre la vida, sobre el silencio y la luzQuizá en el silencio haya luz”/ el misterio y  la memoria, el desconocimiento. Siempre seremos eternos aprendices “uno/el eterno aprendiz/el dedo contable/enhebrando hilos invisibles
para trenzar el desconocimiento//.

Como podemos apreciar en estos poemas seleccionados, el universo temático de Álvarez, incluye aspectos como, el cuerpo, la queja hacia la atención médica, la pobreza, la noche, el día, la nostalgia, la muerte, el desconocimiento. Por un momento apreciamos un cierto cambio en “la expresión” de la poeta. Pasa de un “estilo” como más doliente y “agresivo” (en sus primeros poemas) a uno más sereno y reflexivo en los posteriores.

El "estilo" de su escritura poética, en cuanto a la forma, irradia libertad. Ausencia de signos de puntuación, uso de mayúsculas que, pensamos, quieren recalcar, mensajes centrales; utilización amplia del "espacio" escritural, que, tal vez, sea producto de su formación como artista plástico, no obstante, percibimos un ritmo monocorde cuyas lecturas podrían ser múltiples.


Me gusta la poesía de María Auxiliadora Álvarez.



Textos citados


Por Libia Kancev D.

Caracas, 30 de marzo de 2013.

 

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