jueves, 22 de diciembre de 2022

El baile de la Victoria

 



Hace ya un par de meses, cuando mis hijos y yo desocupábamos espacios de nuestro apartamento, entre ellos las bibliotecas, para pintar, se me hizo consciente que aún tenía muchas novelas llamativas pendientes por leer. Así, tomé una de ellas titulada El baile de la Victoria (Premio Planeta 2003) del escritor chileno Antonio Shármeta (1940). Recordé que años atrás había leído de él El cartero de Neruda (1985) y que me había gustado.

La novela está ambientada en Santiago de Chile en la época posterior a la finalización de la dictadura de Augusto Pinochet que terminó en marzo de 1990.

Dos hombres, separados por una diferencia de edad de cuarenta años, se conocen en la cárcel donde pasaron, relativamente, poco tiempo. Ambos resultan beneficiados por una amnistía y se reencuentran. El mayor de ellos, Nicolás Vergara Grey (60) era un ladrón de cajas fuertes y su mayor deseo era recobrar a su esposa y a su hijo, mientras que el joven Ángel Santiago tiene como objetivo central, asesinar al alcaide de la cárcel donde estuvo pues dicho alcaide, de apellido Santoro, lo había violado y torturado. El motivo por el cual Ángel estuvo preso fue por haberse robado un caballo. La idea de Ángel de asesinar al alcaide no era un secreto para este último, por lo cual, al salir Ángel, el alcaide le encargó a un convicto (preso a cadena perpetua) para que matara a Ángel.

Ángel busca a Vergara Grey con la intención de convencerlo de llevar a cabo un robo (cuyo plan fue ideado por un preso de apellido Lira). El dinero a robar era, a su vez, dinero mal habido durante la dictadura, pero Vergara Grey no quiere saber nada del asunto. En el ínterin, Ángel conoce a una adolescente de 17 años, llamada Victoria Ponce, quien había sido expulsada del colegio y pasaba las horas (en las que se suponía que debía estar en clases) en el cine y en clases de ballet. La madre de Victoria, quien sufría de depresión crónica, ignoraba la situación de su hija. El padre de Victoria había sido asesinado durante la dictadura.

Vale precisar que Victoria era una joven con una alta sensibilidad, que amaba el ballet y la poesía de Gabriela Mistral (1) y la de Jorge Manrique (2).

Prácticamente desde que se conocen Victoria y Ángel se enamoran y él la convence para que regrese a clases y luego alcanzar su sueño de bailar en teatros muy reconocidos de Chile y otros países.

En unas páginas de la novela, se describe como Ángel estuvo a punto de matar al alcaide Santoro pero, en un acto de reflexión, de piedad  y seguramente bajo la influencia de su amor por Victoria, le perdona la vida al alcaide y el alcaide decide cancelar el asesinato de Ángel pero nunca logra hablar con el convicto Marín, si no que solo logra dejarle un mensaje de que la orden está cancelada (orden que nunca llegó).

La situación económica de los personajes antes mencionados era muy precaria y ello constituyó abono para que Ángel convenciera a Vergara Grey de llevar a cabo el robo (en conjunto con varios allegados) que les permitiría vivir tranquilos el resto de sus vidas (aunque tuvieran que irse fuera de Chile). El robo se lleva a cabo en forma exitosa.

Vergara Grey y Victoria se adelantan para salir de Chile por la cordillera, vía Argentina, con la idea de que Ángel los alcanzaría más adelante. Ángel debía dar su parte a los que los habían ayudado. Pero, al terminar de darles su recompensa en el lugar que habían acordado) sale a la calle y se topa con Rigoberto Marín quien, sin mediar palabras y desconociendo que el alcaide Santoro le había dejado un mensaje de que no debía matar a Ángel,  le da dos tiros en el pecho. Ángel Santiago muere.

El baile de la Victoria es una novela que se deja leer, que me hace pensar cómo un país retoma su ritmo a pesar de las circunstancias, que hay personas nobles que dan todo por ver cumplidos los sueños de otros. Buscando en Google sobre esta novela, me entero que fue llevada al cine en el año de 2009 teniendo una muy buena aceptación.

(1 )Gabriela Mistral: seudónimo de Lucila Godoy Alcayaga (Chile, 1889, Nueva York, 1957. Poetisa, diplomática, profesora y pedagoga. Premio Nobel de Literatura 1945.

(2  )Jorge Manrique: poeta del prerrenacimiento (1440-1479).

 


Escrito y publicado por Libia Kancev

Caracas, 22 de diciembre de 2022.

jueves, 8 de diciembre de 2022

El castillo de Barbazul

 


Se trata de  la tercera entrega de la trilogía Terra Alta (2019) del escritor español Javier Cercas. Con la primera de ellas, titulada Terra Alta, Cercas ganó el premio Planeta 2019.

A Terra Alta le siguen Independencia (2021) y El castillo de Barbazul (2022), publicada por Tusquets, Editores. Esta trilogía también significó la incursión de Cercas en el género policial.

La novela está ambientada entre Catalunya y Palma de Mallorca y el eje central de la misma es la desaparición de Cosette, la hija del ex policía Melchor Marín quien se había retirado del trabajo policial para ejercer como bibliotecario en Terra Alta.

La desaparición de Cosette se produce en Palma de Mallorca posterior a un viaje de vacaciones que realizó con su amiga de la infancia Elisa Climent.  Elisa regresa a Terra Alta pero Cosette se queda bajo el argumento de que necesita “pensar”. Las relaciones entre Cosette y su padre siempre habían sido muy buenas pero había una serie de hechos pasados que Melchor le había ocultado pensando que lo mejor era que su hija no los supiera, entre ellas, la muerte de su madre Olga. Cosette siempre creyó que su madre había muerto accidentalmente atropellada por un auto pero es a los 17 años que se entera que había sido asesinada en represalia hacia su padre durante la investigación de un notorio crimen  (el asesinato de los dueños de Gráficas Adell) que sacudió la vida de Terra Alta.

Otro aspecto que Cosette desconocía era el hecho de que uno de los cómplices de dicho asesinato había sido un policía, gran amigo de su padre y que dicho amigo estuvo preso varios años.

Así, los meses previos a la desaparición de Cosette fueron tensos entre padre e hija.

Al final, resulta que Cosette, en esos días en que se quedó en Mallorca, cayó en la casa de un afamado empresario de origen suizo llamado Rafael Mattson. Allí fue abusada sexualmente. Mattson se hacía traer jóvenes bajo engaño y, junto a personalidades famosas del gobierno, etc., se dedicaba a este tipo de actividades que también filmaba para usarlas como extorsión en caso de necesitarlo.

Marín decide viajar a Mallorca para buscar a su hija y se encuentra con una terrible trama de corrupción que se había extendido al ámbito policial por lo cual no consigue ayuda de la policía local y decide investigar por sí mismo lo ocurrido a su hija. Conoce a un ex guardia civil llamado Damián Carrasco que odiaba a Mattson por diversas razones y que llevaba años planeando entrar a la casa de Mattson y robar las grabaciones que este hacia sobre sus fechorías y desviaciones sexuales.

Aunque Cosette aparece, bastante afectada psicológicamente, por lo que ameritó ser ingresada en una clínica, Marín decide participar en el plan de Carrasco y logran conseguir pruebas contra Mattson y sacarlas a la luz pública y que Mattson pagara por los crímenes cometidos.

Después de la recuperación de Cosette, ésta le dice a su padre que quiere ser policía.

El castillo de Barbazul  constituye un buen cierre para esta muestra de novela policial que lleva a cabo, exitosamente, Javier Cercas.

 

Escrito y publicado por Libia Kancev

Caracas, 8 de diciembre de 2022.

 

 

martes, 11 de octubre de 2022

Independencia



Javier Cercas

“…hay infortunios que tardan eternidades en amortizarse” (313).

 

La novela Independencia (2021) del escritor español Javier Cercas, es la continuación de Terra Alta (2019), ganadora del Premio Planeta de ese año. Hay una tercera novela que viene a continuación   llamada El castillo de Barbazul (2022) que espero leer pronto.

Terra Alta, según algunos entendidos, constituye la primera incursión de Cercas en el género policial y, como afirmé en mi reseña de dicha novela, considero que he leído mejores novelas de este autor. Aún así, no tengo la menor duda de que Cercas es un muy buen narrador.

En las primeras páginas de Independencia se narra unas escenas donde Melchor rescata a unas jóvenes nigerianas víctimas del trato de personas y que son obligadas a prostituirse. Se nombra a un tal Eugenio Fernández (Papá Moon). Estas primeras páginas no tienen relación aparente con el resto de la novela y creo que la tendrán con la tercera parte de Terra Alta.

En Independencia sigue siendo Melchor Marín el gran protagonista. El policía, instalado en Terra Alta con su hija Cosette sigue siéndolo y conectado, cada vez más, con la lectura de novelas. También estudia para bibliotecario (como lo fue su esposa Olga la cual fue asesinada) con la esperanza de trabajar en ello en algún momento de su vida.

Melchor es requerido para trabajar en Barcelona debido a que la alcaldesa de esta ciudad (Virginia Oliver) está siendo extorsionada con la amenaza de divulgar un video sexual de ella. La trama decanta la existencia de personajes ligados a familias muy adineradas de Barcelona, tales como Daniel Casas, Enric Vidal y Leopoldo Rosell. Junto a ellos, también resalta el personaje de Ricky Ramírez quien no pertenecía a la misma clase social de ellos pero que quería pertenecer.

Casas, Vidal y Rosell se conocen de toda la vida, mientras que Ramírez los conoce desde la adolescencia. Estudian en un prestigioso colegio. Pero, el comportamiento que tenían los tres primeros era muy reprochable y Ramírez jugaba un papel servil en su afán por pertenecer a ese grupo.  Los jóvenes drogaban y violaban a chicas y Ramírez los grababa. Luego, el padre de Ramírez, que era sindicalista y diputado cae en una mala situación que lo lleva a la cárcel y su hijo también sufre las consecuencias de lo que le ocurre al padre y debe dejar el colegio. Sus “amigos” se desentienden de él y eso resulta ser algo, al igual que la situación de su padre que lo afecta terriblemente.

Recordemos que en Terra Alta sabemos que la madre de Marín había sido asesinada brutalmente. Ella trabajaba como prostituta. Se llamaba Rosario Marín. Este crimen nunca fue resuelto y fue motivo esencial para que Melchor se hiciera policía.

La investigación policial, donde Melchor tiene una actuación crucial, permite desentrañar los delitos cometidos por Casas, Vidal, Rosell y, en mayor o menor grado, por Ramírez. Estos fueron, en especial los dos primeros, los que estaban extorsionando a la alcaldesa que, por cierto, había sido una de las jóvenes violadas por Casas, Vidal y Rosell en su juventud y que, por intríngulis de la vida, se había casado (y divorciado) con Daniel Casas.

La motivación para la extorción a la alcaldesa parece ser por motivos políticos pero pueden haber otros más personales.

Otro descubrimiento fundamental para la vida de Melchor fue el hecho de que fueron los hombres antes nombrados los que mataron a su madre.

Al final, Melchor mata a Casas, Vidal, Rosell y a dos personas más que no quedan identificadas, convocándolos en un sitio y provocando un incendio.

En Independencia también ocurre el fallecimiento (por cáncer) del abogado Domingo Vivales quien fue una especie de padre para Melchor (el cual llegó a sospechar que Vivales era su padre). Al final, Melchor regresa con Cosette a Terra Alta y pareciera que va a iniciar una relación amorosa con Rosa Adell (que también aparece en Terra Alta) pues era la hija de los Adell, quienes fueron asesinados. Dicho asesinato fue planeado por el esposo de Rosa quien se encontraba preso.

En Independencia se tocan también temas como el poder, el dinero. Igualmente sobre la política en España.

Hacia el final de la novela, Melchor dice algo relacionado con el acto de leer y de las novelas que me gusto mucho y por ello lo cito aquí:

Así que, para terminar, os contaré otra cosa que he aprendido leyendo novelas. Lo que he aprendido es que las novelas no sirven para nada. Ni siquiera cuentan las cosas como son, sino como hubieran podido ser, o como nos gustarían que fueran. Por eso nos salvan la vida…Bueno, eso es todo lo que os quería decir: que las novelas no sirven para nada, excepto para salvar vidas. (Pág. 388).


Escrito y publicado por Libia Kancev

Caracas, 11 de octubre de 2022.

miércoles, 5 de octubre de 2022

A los vecinos ni con el pétalo de una rosa

 


 “… la vejez no es nada fácil, ni para uno ni para quienes nos rodean” (118).

“-Tienes que darle a la gente un poco de confianza. Tienes que tener fe y no puedes pensar que todo el que te tropiezas, por una cosa o por otra, te va a meter en un problema. A veces vale la pena un poco de humanidad” (146).

“La muerte es así, te sobrecoge, te mantiene en silencio. Te crea una especie de caparazón en la que te metes y te relacionas con el exterior a través de una pequeña ventanilla que te sirve de protección” (186).

“Es una vaina ser pobre, siempre lo ha sido; tanto hasta que en la muerte se marca la diferencia” (218).

“Los vecinos no guardan secretos” (357).

“Cómo en todos los edificios, nunca sabes qué loco tienes al lado. Por eso mantengo mi teoría de que a los vecinos ni con el pétalo de una rosa” (364).


Termino de leer una novela negra, A los vecinos ni con el pétalo de una rosa (2014) de la periodista, dramaturga y escritora venezolana Inés Muñoz Aguirre. La adquirí en la más reciente Feria del Libro de Caracas, realizada en el Parque de Los Caobos, motivada por dos razones: primero porque mi hija M.V. tiene varias novelas de la colección Vértigo (Ediciones B) y sabía que esa no la tenía y, en segundo lugar, porque ya antes había leído una novela de Muñoz Aguirre que me gustó mucho.

La novela relata el crimen cometido, en su propio apartamento, ubicado en un viejo edificio en Chacao, contra una mujer ya mayor llamada Luisa Vivanco. Luisa vivía allí con su hija Ana Luisa Gil Vivanco, quien fue la que, supuestamente, halló el cadáver de su madre tirado en el piso, con un golpe mortal en la cabeza.

Es la Central de Investigaciones Criminalísticas (CIC) quien se encarga de las averiguaciones del crimen y de hallar al (o los) responsable(s). Para el momento del crimen, la detective Carolina Larotta es la que dirige la Central y había introducido una serie de cambios tecnológicos para el mejor funcionamiento de la actividad policial, además que exigía una actuación de absoluta transparencia de los policías y una relación con los medios de comunicación social bastante clara y directa. Su forma de manejar la Central no sólo le trajo la admiración y el respeto de algunas personas si no también diversos enemigos que no la querían en el cargo.

El detective Wilfrido Pérez, excelente y obsesivo, es designado para investigar el caso de la Sra. Vivanco. Pérez era tartamudo pero ello no constituía ninguna limitante para la realización de su trabajo.

Otro aspecto resaltante es la vida que se desarrolla en el edificio donde se cometió el crimen. La relación entre los vecinos, no sólo con la occisa si no entre ellos mismos, lo que pone en evidencia lo difícil y controvertido que son las relaciones humanas.

El proceso investigativo implicó múltiples interrogatorios a casi todos los habitantes del edificio, por supuesto que también a la hija de la asesinada. Tras seguir varias pistas, se llega a saber que la señora Vivanco había tenido un hijo de una relación extramarital y que dio en adopción apenas al nacer.  También que logró conocer a ese hijo a través de un programa televisivo que se especializaba en  reencontrar a miembros de familias que se habían separado. Otro elemento fue que el padre del hijo de Luisa Vivanco era un empresario para el que trabajaba Ana Luisa desde hacía varios años.

Ana Luisa se había enterado de la existencia de ese hermano hacía poco tiempo y no le agradaba la relación que se había establecido entre su madre y él. Y, otro elemento crucial, fue que el empresario había comprado el edificio donde vivían y lo había puesto a nombre de su madre.

Todo lo planteado en los dos párrafos anteriores más una serie de evidencias halladas, logran el esclarecimiento del caso y la detención del asesino que resultó ser la misma hija de la víctima, Ana Luisa Gil Vivanco.

La novela está escrita en una forma ágil y amena a pesar de que el hecho central es un asesinato y que también refleja hechos sociales como la difícil convivencia de los vecinos de un edificio y los intríngulis laborales y políticos del ámbito policial del país. Definitivamente, Inés Muñoz Aguirre es una narradora con solvencia.

 

Escrito y publicado por Libia Kancev

Caracas, 5 de octubre de 2022.

 

lunes, 26 de septiembre de 2022

Un amor

 

"Comprende que no se llega al blanco apuntando, sino descuidadamente, mediante oscilaciones y rodeos, casi por casualidad” (185).

Un amor (2020) es una novela de la escritora y periodista española Sara Mesa (Madrid, 1976). Ha sido publicada por Editorial Anagrama y para enero de 2021 ya iba por su sexta edición.

Trata sobre una mujer llamada Natalia (Nat), la cual estaba en la treintena de su vida y era traductora comercial de profesión. Nat renuncia a su empleo y decide irse a vivir a un pueblo llamado La Escapa donde alquila una casa.

La casa se hallaba en muy malas condiciones, cosa que ella no se había imaginado. Cuando hace contacto con el casero, a todas luces un hombre vulgar, maleducado y soez, ella le comenta la situación (muy sutilmente) y él le responde que le había rebajado bastante el alquiler y que él arreglará lo dañado en algún momento (resulta evidente que al casero poco le importa el estado de la casa). El hombre le lleva un perro que ella le había solicitado. Ella le pone el nombre de Sieso. Se trataba de un perro arisco.

Nat hace todo lo posible por poner la casa en condiciones más habitables. También tiene que  trabajar en la traducción de un texto literario, de corte filosófico, para la que la habían contratado, siendo esa traducción su primera experiencia en ese género y le estaba costando un mundo.

A uno de los primeros vecinos que conoce es a Píter, un hombre amable y gentil. Él le advierte el tipo de persona que es el casero y le dice que se deshaga del perro, que no conseguirá nada de él,  que ya tiene muchas mañas producto del trato que el  casero le ha dado pero Nat no toma en cuenta la opinión de Píter.

Desde las primeras páginas de Un amor nos damos cuenta que Nat es una mujer insegura, solitaria pero a su vez necesitada de compañía. Se muestra poco dada a defenderse de los abusos (como lo leemos en varias escenas con el casero y en otras situaciones que vive más adelante). Sin duda, es una mujer inteligente que muestra ciertos rasgos obsesivos sobre todo alrededor de una necesidad de analizar, de desmenuzar el lenguaje de los otros con quienes se comunica y el suyo propio.

Un día, Píter la invita a su casa. Nat piensa que seguro comerán, beberán y terminarán haciendo el amor (cosa que no estaba en sus planes y después percibimos que tampoco en los de Piter). Nat le cuenta que había renunciado a su trabajo previo - como traductora de textos comerciales - ya que había robado algo (no sabía por qué lo había hecho, tampoco necesitaba lo robado, intentó devolverlo pero no tuvo ocasión de hacerlo) que le pertenecía a la esposa de uno de sus jefes. Aunque la confrontan, no la denuncian. Ella decide renunciar para no “deberle” nada a sus jefes conociendo ellos el robo que había cometido.

Nat intenta domesticar a Sieso, quería que se convirtiera en una compañía para ella. Lo lleva al veterinario pero es poco lo que logra acercarlo a ella.

Otros vecinos que conoce es una pareja que tiene 2 niños y van de descanso a la zona. Otra pareja mayor (Roberta y Joaquín). Roberta sufría de demencia. Durante un tiempo, Nat trabaja para ellos haciendo trabajo doméstico.

Ante la primera lluvia de su estancia en La Escapa, Nat visualiza grandes goteras en el techo y otro vecino con quien apenas había entablado relación y a quien apodaban El alemán (pero que no era alemán) y que vendía verduras, le ofrece repararlas pero, a cambio de algo. La forma en que este hombre le plantea su requerimiento a cambio de la reparación de las goteras es de una singularidad especialísima:

Le dice que lleva mucho tiempo solo. Mucho tiempo sin una mujer, precisa. Vivir en La Escapa no facilita las cosas. Tampoco tener un carácter como el suyo, aislado y taciturno –aunque él no utiliza esos adjetivos: él dice, solamente, un carácter como el mío- No es que se encuentre mal. No está triste ni deprimido, no es eso. Se vale por sí mismo en la vida. Siempre ha sido así. Pero es innegable que los hombres tienen ciertas necesidades…-Puedo arreglarte el tejado a cambio de que me dejes entrar en ti un rato –dice. (pág. 66-67).  

Así se lo dijo. Nat reflexiona sobre las palabras que el hombre le ha dicho. Las analiza, en especial, desde el punto de vista del lenguaje y de su significación como tal.  Ella le responde que no pero, al día siguiente va a su casa y le permite que “entre en ella”.

El alemán, que resulta llamarse Andreas, repara el techo de la casa de Nat, quedando perfectamente bien. Al día siguiente,  Nat, como hipnotizada, sale de su casa y se dirige a la de Andreas y, desde ese día comenzaron una intensa relación sexual. Resulta obvio que Nat se enamora, sin embargo, no por ello deja de darse cuenta de la particular forma de ser de Andreas, del hecho de que nunca le pedía que se quedara en su casa, que vivieran juntos, de que no le hablara de su vida, etc.

Pero Nat se enamora, como hemos dicho y todo el pueblo se entera de la relación que tenía con Andreas. Cuando Píter lo sabe, también le advierte que el alemán no le convenía.

La relación entre Nat y Andreas continúa y en las pocas conversaciones que tienen, él la cataloga como una persona quejosa, que siempre está dándole vuelta a las cosas. Más temprano que tarde, Andreas le pide que se vaya de su casa, que la relación está terminada. Nat lo llama, lo espía, cree volverse loca.

Un día que Nat sale, al regresar se encuentra con una gran agitación alrededor de su casa. Resulta que Sieso había mordido a la niña de los vecinos causándole heridas en la cara y en el cuello. La niña había intentado entrar a la casa y el perro la atacó. Los vecinos le exigen que entregue al perro porque lo van a linchar pero Sieso había huido. Horas después, Sieso regresa y ella lo acoge. Llama a Píter para que lo busque y lo deje fuera del pueblo y así evitar que lo mataran pero llega la policía y tiene que entregarlo.

Posterior a lo ocurrido con Sieso, la pareja que atendía prescinde de sus servicios, que tal vez más adelante…

En una ida del casero para cobrar la renta, éste se burla de Nat, la trata de puta, la responsabiliza por lo que había pasado con el perro al intentar domarlo. También hace un amago de que va a violarla.

Nat va un día a la casa de Andreas, se siente desamparada y desesperada. Lo espera durante horas pero él la recibe con frialdad  aunque afirma saber todo lo que le ha ocurrido en los días más recientes, aún así, le reitera que todo ha terminado entre ellos.

Nat resuelve mudarse a otro pueblo e iniciar una nueva vida. En una ocasión, decide subir a un cerro cercano, llamado El Glauco, al que había ido con Andreas y se dice “El alemán, un hombre cualquiera, como cualquier otro. Y ella piensa, se había empeñado en traducirlo, en llevarlo a su terreno. Qué absurda pretensión, se dice. Si no fuera ridículo, sería hasta divertido” (183). Más adelante agrega “Hace exactamente el mismo recorrido que hicieron entonces, pero no para recuperar las mismas sensaciones, sino justo al revés, para borrarlas y escribir otras nuevas sobre ellas” (185).

 Al final, se va olvidando de Andreas y escribe “Las reliquias sentimentales…no merecen la eternidad” (184).

Pienso que la actitud de Andreas para con Nat es la de un hombre simple, que no se enreda en análisis que considera vanos. Que pide respetuosamente lo que necesita y si se lo conceden, bien y si no, también. Mientras que Nat es una mujer más cerebral, más dada a reflexiones sobre lo que ocurre o deja de ocurrir a su alrededor.

En la página final de Un amor, aún estando Nat en El Glauco, se menciona que ella se da cuenta de que se ha sentado sobre una hilera de hormigas y “Observa a las hormigas con atención. Le cuesta trabajo conciliar la amplitud de las vistas desde la cima con ese universo tan estrecho: lo grande y lo pequeño, todo junto, en el mismo plano mental” (185), y entonces Nat recuerda el acto de cleptomanía que había realizado tiempo atrás y parece encontrarle sentido.

Como lectora, pienso en lo importante que es tener una visión a corto y a largo alcance de las cosas pero no me queda claro el por qué del robo de Nat y, en principio lo considero un acto de su personalidad dubitativa y en extremo frágil.

En la franja roja de esta novela se señala que, según algunos medios, se trata del MEJOR LIBRO DEL AÑO 2020. No sé si podría catalogarla así pero sí creo que, con esta novela, Sara Mesa exhibe  muy buen manejo de lo psicológico en sus personajes.

 

Escrito y publicado por Libia Kancev

Caracas, 26 de septiembre de 2022.

 

 

martes, 30 de agosto de 2022

Jezabel

 


El nombre del escritor venezolano, Eduardo Sánchez Rugeles (Caracas, 1977), me resulta conocido desde hace unos años atrás, no obstante, no había leído nada suyo aunque poseo un par de novelas de su autoría.

Hace como dos semanas, mi hija M.V. fue a ver la película Jezabel, basada en la novela del mismo nombre, escrita por Sánchez Rugeles y publicada en 2013. Llegó a casa contándome sobre la película y el cine foro que se había realizado a continuación en la sala de cine ubicada en el Centro Comercial El Tolón. Lo que me narró fue motivo suficiente para leer Jezabel.

La lectura de las primeras páginas de Jezabel (editada por Ediciones B -que tiene la acotación de que se trata de la versión original sin censura- me atraparon y lo primero que se me vino a la mente fue que Sánchez Rugeles era un escritor potente, certero.

Jezabel, en 166 páginas, narra una historia  con diversas vertientes, en la que, globalmente, se destaca algo muy obvio: la gran singularidad de los seres humanos y lo importante de la memoria y las distintas perspectivas ante los recuerdos. Sin duda, no siempre recordamos y, mucho menos recordamos igual ante un determinado hecho.

La historia gira alrededor de 4 adolescentes que estudiaron juntos el bachillerato, nacidos todos en este siglo XXI y, al parecer, de clase media o media alta,  que compartían un mundo lleno de burlas, irrespetando a cualquier figura de autoridad, donde la ingesta de alcohol y el consumo de drogas era cotidiano, aparte de compartir una sexualidad irrefrenable y promiscua. Otro elemento en común era la vivencia de un terrible aburrimiento y hastío por la Caracas en la que vivían, la cual se hallaba inmersa en una situación política, económica y cultural bien particular y conocida por la mayoría de los venezolanos. 

Todos procedían de familias con un grado de disfuncionalidad, careciendo, en la mayoría de los casos, de algún tipo de supervisión tanto física como emocional por parte de un adulto. La ausencia de proyectos de vida, al menos con algún nivel de solidez, también es notable.

Alain Barral, Eliana Bloom (Eli), Lorena López (Loló) y Carmen Casas (Cacá) son los protagonistas de esta novela, siendo Alain el que la narra varios años después cuando cada uno ya había tomado un rumbo distinto en sus vidas y se habían distanciado en forma definitiva. Loló y Eli compartían una relación lésbica. Sabemos que Loló estaba enamorada de Eli pero todos tenían relaciones sexuales con todos.

Como en todo grupo, parecía haber un “líder” y era Cacá, que, en muchos momentos de la lectura,  provocaba rechazo. El punto de inflexión que rompe la relación patológica que vivían estos jóvenes es que Eliana muere por un traumatismo en la cabeza que la deja inconsciente, haciendo un cuadro de bronco aspiración, todo ello bajo los efectos de una sobredosis de drogas y alcohol. El hecho se da posterior a haber estado compartiendo juntos unas horas de desenfreno en la casa de Eliana. La muerte trágica de Eli y su atribución a un profesor (Santiago Arismendi) -que fue tramado por los jóvenes- que llevó a que el mismo fuera arrestado (sin pruebas) y linchado en la cárcel de Yare (aunque luego se plantea que fue asesinado a golpes por la misma policía) marca a los jóvenes y ya se iría revelando lo que cada quién quería o tenía que hacer con sus vidas.

Estos jóvenes tenían un juego que llamaban Mira-qué- triste la vida de…, el cual consistía en tomar a alguna persona, usualmente un profesor (a) como objeto de burlas, no sólo verbales si no que se podía materializar en actos que solían tener consecuencias muy negativas para sus víctimas. También jugaban a la "botellita" que implicaba el cumplimiento de penitencias groseras y osadas. Todos tenían desapego por los estudios y graduarse de bachilleres hace sospechar de actos inconcebibles en el centro educativo donde estudiaron.

Hay un aspecto que quiero señalar y que tiene que ver con la relación (o ausencia de relación) entre el amor y el placer sexual. Como si el amor muriera al consumarse el acto sexual. Es algo que señala Alain y que pienso requeriría un mayor análisis.

El personaje/narrador, Alain, muestra una personalidad llamativa, caracterizada por una especie de frialdad, de dureza, de insensibilidad. Alain inicia, a los diecisiete años, una relación con un hombre de 40 años a quien conoce en la galería de su madre. Después de terminada dicha relación, conoce en su trabajo a un joven llamado Salvador (reportero).

Salvador se enamora de Alain y empieza a investigar sobre la muerte de Eliana (inicialmente a solicitud de Alain) con el fin de escribir ese relato. Lo que Salvador va descubriendo fue una serie de irregularidades en el manejo del caso e, incluso, la verdadera causa de muerte de Eliana (según la policía y los medios, violación y homicidio) y la inocencia del profesor Arismendi.

El tema educativo también es resaltante: el desinterés absoluto por la formación académica, la invalidación del maestro (a) como vehículo de aprendizaje, siendo convertido en centro de burlas, la aplicación irracional de la Ley Orgánica para la protección de niños, niñas y adolescentes (LOPNNA), decretada en diciembre de 2007. Evidentemente que se trata de una ley hecha para la defensa de niños, niñas  y adolescentes, sí, pero allí no sólo se establecen derechos, también hay deberes que deben cumplir. Por otro lado, la LOPNNA establece, como debe ser, grandes responsabilidades para padres, madres, la familia en general y el mismo Estado quien debe GARANTIZAR una serie de aspectos como la salud y la educación de esos niños, niñas y adolescentes. La gran pregunta es si ¿esas responsabilidades, en especial las del Estado, se están cumpliendo?

En un momento de la narración, y ante la burla que hicieron en la realización de un examen, Alain escribe:

“Muchas veces intentaron sancionarnos por ese tipo de burlas pero, para fortuna nuestra, existía la Lopna. Aquella estúpida ley nos la sabíamos de memoria, de atrás para adelante. A su lado, el reglamento colegial era un papel inoperante. Las ridiculeces de la Revolución, en su preocupación por la salud mental de los niñitos, niñitas, adolescentes y adolescentas, fueron nuestra tapadera. Hacíamos lo que nos daba la gana. Éramos intocables”. (51)

Hay muchos otros aspectos de Jezabel que nos hacen pensar en lo que ha devenido nuestro país. Revolotea en mi mente el término: degradación.

Más adelante en la novela, nos enteramos que el papá de Loló enferma gravemente y que eso, además de la investigación realizada por Salvador, hace que ésta regrese de Estados Unidos, a donde había emigrado, para acompañar a su padre y también para hablar con Alain, ya que Salvador la había contactado (al igual que a Cacá) para hablar sobre lo ocurrido con Eliana).  Loló le dice:

”Un periodista llamó a mi papá, dijo que era amigo tuyo. Quiso saber cosas sobre la muerte de Eliana. Salvador no sé qué. No sé de dónde salió. Hablé con Cacá… El maldito también la llamó. Carmen lo amenazó con un abogado y, al parecer dejó de molestarla…Después de la muerte de Eli, ella (Cacá) y yo no volvimos a hablarnos. Nos vimos en Nueva York hace un par de años. Ninguna se reconoció, éramos extrañas. Al final, hablamos de Eliana. Hablamos de ti… (Más adelante, Loló agrega)…Mírame a los ojos, maldito. Te lo juro…Te voy a destruir la vida. Si descubriste lo que significa la palabra remordimiento, entonces haz algo más práctico: pégate un tiro…pero déjanos en paz. Ya hiciste demasiado daño, ya nos jodiste la vida. ¿Sabes cuál fue tú error? Siempre pensaste que éramos como tú, estabas convencido de que disfrutábamos de nuestro esclavismo, de tus manipulaciones y tus juegos. ¿Sabes cuál es la verdad?, la única verdad?  Cacá te odiaba, Eliana te odiaba, yo te odiaba…Pero sí, qué coño, el temor a tus represalias era más fuerte, Todo lo que hicimos lo hicimos para complacerte, todo lo que perdimos fue por temor a tus arrebatos, a tus ataques, a tus golpes, a tus penitencias… (153-154).

La conversación anterior entre Alain y Loló da una especie de giro a la historia. Resulta que el “líder” del grupo no había sido Cacá sino Alain, el que incitó tanto comportamiento denigrante había sido él. Sin duda, Alain queda perturbado después de hablar con Loló. Pone en duda, sin mucha fuerza, sus afirmaciones. Pero, queda alterado e incluso hace un amago de suicidio.

Posterior a la conversación entre Alain y Loló, se describe una brutal escena entre Alain y Salvador. Alain lo viola, lo patea, lo echa de su casa.

Parece estar claro que en Alain no cabía ni iba a caber ningún tipo de reflexión ni sobre su pasado y mucho menos sobre su presente y futuro. Al final de la novela, Alain escribe “El universo es un plagio. Los seres humanos son un fraude. Sé que no debo quejarme. En el fondo soy un privilegiado por no tener que padecer el infortunio de amar” (166).

¿No amaba Alain? ¿No tenía la capacidad de amar y de allí su tipo de vida, que esparcía dolor y perversión? Es esa incapacidad de amar, como factor individual, lo que lo hace ser cómo es o se trata de una confluencia de elementos?

Creo que esta novela me ha impactado particularmente y pienso que lo ha hecho pues aunque es ficcional, algo me dice que mucho de lo que cuenta, es posible y ello me resulta dramático, lamentable.   

 

Escrito y publicado por Libia Kancev

Caracas, 30 de agosto de 2022

 

 

 

lunes, 9 de mayo de 2022

Otra Vuelta de tuerca



“…la realidad es verbal,…”

Julio Cortázar

Creo que una sola vez en mi vida he escuchado la frase que da título a este escrito. Fue en la Escuela del Campo Freudiano de Caracas hace unos cuantos años.

La misma fue expresada, en el marco de una clase, por un médico psiquiatra de la Escuela cuyo prestigio parecía indiscutible. Confieso no recordar su nombre.

Otra Vuelta de tuerca (1898) es una novela de Henry James, escritor norteamericano nacionalizado inglés, nacido en 1843 y fallecido en Londres en 1916. Sospecho que el médico psiquiatra citado en el segundo párrafo tomó este título haciéndolo parecer o eso me pareció a mí como una frase surgida de su cosecha personal. ¿Quién sabe si acababa de leer la novela de James?

Siguiendo: quiero decir que hubiese sido interesante discutir con el propio James algunos aspectos de esta novela.

En principio parece una novela de suspenso, de terror pero al poco tiempo se va dando uno cuenta que hay otros elementos más resaltantes que tienen que ver con el mundo psíquico de los niños, en este caso, de Flora (8 años) y Miles (de 10 años) con lo que Freud llamaba lo perverso polimorfo en la personalidad de los niños en sus primeros años de vida. También tiene que ver con el trato hacia los niños como si fueran el centro del universo, llenándolos de pura admiración y complacencia sin límites; con la ausencia de los padres (en este caso, por el fallecimiento de los mismos); también con la existencia de personas que no quieren ver más allá de sus narices y, en especial, con la existencia de personas como la institutriz de Flora y Miles, cuyo nombre nunca es mencionado –curioso-, quien poseía la suficiente sensibilidad y coraje para percatarse de las circunstancias anómalas que vivían y rodeaban a sus pupilos, de la inteligencia de los mismos, lo que si bien por una parte facilitó la experiencia que vivieron, por otra, contribuyó a su “resolución”, si podemos concluir que hubo una solución.

Y un motor archiconocido, el amor, tampoco queda soslayado. La institutriz que menciono fue contratada por un joven guapo, rico, tío y tutor de Flora y Miles. Al hacerlo, le pidió a la institutriz, como condición esencial, que ella no le estuviera escribiendo y dándole quejas sobre sus sobrinos. Él quería el bienestar de ellos, estaba dispuesto a darles el mayor confort material pero nada más. La institutriz apenas lo vio en dos ocasiones y nunca más llegaron a tener contacto. Pero ella se enamoró de él y ello la motivó para intentar cumplir su misión educativa con la mayor eficiencia.

En la novela se presentan como apariciones, almas en pena o condenadas, como queramos llamarlo, dos personajes (muertos) que habían tenido una profunda relación con los niños: Peter Quint, sirviente de la casa, personaje que en vida se tomaba demasiadas libertades, era un borracho y exhibía un comportamiento muy dañino para él y todos los que lo rodeaban, tanto así que, la primera institutriz que tuvieron los niños, la señorita Jessel, quien tuvo una relación sentimental con el tal Quint, muere por causas que nunca llegaron a conocerse.

La nueva institutriz (a quien llamaremos I), era una joven de 20 años, procedente de una familia humilde. Al asumir su trabajo, inicialmente con Flora y unos días después con Miles quien se hallaba en un internado, se encariñó muchísimo con los niños a quienes consideraba hermosos y de una inteligencia poco común, en especial, Miles. Con la llegada de Miles llegó una carta que notificaba su expulsión irreversible del internado. I no entendía el motivo y decidió dejar pasar algún tiempo antes de hablar con él sobre las razones de su expulsión o esperar a que él mismo se las contara. I se abocó a Flora y a Miles, no obstante, ello no le impidió darse cuenta de las “apariciones” en la casa (antes mencionadas) que habitaban en las afueras de Londres y de la relación e influencia maléfica que tenía sobre los niños, quienes, a su vez, no hablaban de eso con ella como si se tratara de un secreto del que gozaban. Parece cosa de la fantasía (¿será?) pero al describirle I la visión de un hombre y luego de una mujer a la buena ama de llaves, la señora Grose, esta le confirmó a qué personas correspondían pero le aseguró que ambos habían muerto. Esos dos hechos, el de la no existencia material de esas personas y que I los hubiera visto no asustó grandemente a la señora Grose. No era una mujer instruida, quería mucho a los niños e intuía que algo raro pasaba en la casa. I y la Señora Grose se hicieron aliadas pero es la voluntad firme de I la que la lleva a enfrentar a los niños con la “realidad” y que los fantasmas de la señorita Jessel y Quint desaparezcan de sus vidas.

Todo lo anterior sucedía sin el menor conocimiento del tío de los niños pues I quería seguir, hasta lo último, sus indicaciones de no ser molestado. Finalmente I se enfrenta con el fantasma de la Jessel y la conmina a desaparecer. Decidió, simultáneamente sacar a Flora de la casa, bajo el cuido y protección de la señora Grose. I se queda con Miles, quien solo al final de la novela le relata, muy escuetamente, el motivo de la expulsión del colegio, motivo que queda muy confuso ya que alega no recordar –haber olvidado-. En cualquier caso, se trató de algo relacionado con decir algunas cosas a “Aquellos que me gustaban”.

Estando I y Miles solos, aparece el fantasma de Quint quien percibe que su presa, Miles, le está a punto de ser arrebatada. I confronta al fantasma y al mismo niño el cual no se da cuenta de la presencia de Quint, cree que se trata de Jessel y cuando Miles lo nota, que es Quint, sufre intensamente al pensar que puedan separarlos. I lo logra, sostiene al niño. Hay que subrayar que no se trata nada más que de un sostén físico sino de un sostén emocional imprescindible para literalmente salvar al niño de lo perverso, de lo diabólico, de lo patológico de esa convivencia. No era un contacto esporádico (¿y aunque lo fuera?) era, en definitiva una relación primordial en la vida de Miles. Quint desaparece y Miles muere en los brazos de I. Al parecer el demonio de Quint había poseído al niño y al desaparecer aquel el niño quedó desposeído pero muerto. Vidas indisolubles, inseparables, irreparables. La desaparición de uno implicaba la del otro.

Es de hacer notar que la vida de I, durante su primer empleo como institutriz de Flora y Miles estuvo llena de sobresaltos, angustias y temores. Por instantes parecía que su estabilidad psicológica estaba a punto de derrumbarse pero fue firme. Logró salvar a Flora pero no a Miles, situación que, suponemos, le habrá causado un gran dolor.

I escribió la historia que nunca le contó a nadie, excepto al hermano (Douglas) de una joven de quien fue institutriz unos años después. El joven, quien era diez años menor, se enamora de ella pero siempre mantuvieron un trato cortés y respetuoso. Ella le lega la historia antes narrada y una noche, más de veinticinco años después, se las relata a un grupo de amigos.

La descripción psicológica que hace James de los personajes es interesante y muy precisa. Creo que la novela posee mayores elementos de análisis, en especial, sobre el tema de la psicología infantil y lo crucial que puede ser la presencia y actuación de los adultos, como elemento “corrector” del “natural” comportamiento perverso polimorfo de los niños.

Desde el punto de vista literario, me resulta llamativo que James parece usar varios narradores. Pocas veces he detectado ese recurso literario (si es que se trata de un recurso) en la prosa literaria. Antes de esta novela, leí otras dos cortas de James, Los papeles de Aspern (1888) en una excelente traducción del mejicano Sergio Pitol y Daisy Miller (1879). La literatura de James me hace reflexionar sobre la importancia de la calidad de las traducciones. Digo esto pues, hace como un año empecé a leer Los Embajadores (1903), una de las últimas novelas de James y no leí más de diez páginas. No lograba entender y creo que se debió a la traducción. La edición que leí de Otra Vuelta de tuerca creo que no es la mejor. No se menciona quién la tradujo.

Por cierto, el título per se de la novela que hemos intentado analizar, adolece de escaso impacto en relación a su contenido y desarrollo. Otra Vuelta de tuerca creo que puede interpretarse, básicamente, como “un mayor ajuste”, “mejor agarre”, hasta un “proceso de refinamiento”.

Un amigo maracucho que no deja de sorprenderme por su vasta cultura literaria me precisó, con estremecedora humildad y ante mis dudas que la traducción del título de esta novela, del inglés al español fuera acertado que, también se le conocía como La Vuelta de tuerca o Vuelta de tuerca. Que vio la película hace algunos años, que la había leído en tres ocasiones y que “mis análisis” le parecían muy incompletos o francamente influidos por mi relación con el psicoanálisis. Agregó que dejaba de lado, un aura etérea que exhalaba la novela, además de la sencilla aceptación que hace la institutriz –y la señora Grose- de que se puede ver a los muertos. La institutriz no se interroga, ¿cómo es posible que diga, que asevere que ha visto y encarado a personas muertas? Tampoco los niños. ¿No te parece que hay un mundo fantasmal allí que incluye a los supuestamente vivos? Para poner la guinda de la torta, me preguntó por qué había escogido la I para denominar a la institutriz. Respondí, sin mucho afán, que pude haber escogido cualquiera de las letras del alfabeto y que no quería estar repitiendo la institutriz, la institutriz…No me dejó continuar y tomado por una sencilla pero generosa sonrisa, me espetó: I de innominada, ¿d´accord?

Tal vez, Otra Vuelta de tuerca no estaría de más, de cara a los nuevos descubrimientos que muchas veces nos hacen cambiar o precisar nuestras opiniones en los procesos de relectura o encuentros literarios. 


Escrito y publicado por Libia Kancev

Caracas, 9 de mayo de 2022.


jueves, 5 de mayo de 2022

Todo lo que no te pude decir

 


“…parecía que ahora le atraían las palabras que también eran femeninas. ¿Cómo sería un mundo de palabros, no de palabras?” (6).

Hay secretos tan íntimos que son inconfesables y se necesitaría tanto tiempo para explicarlos, tantas palabras, que perderían parte de su encanto” (23).

“¿Quién sabe cómo es querer bien? No es una fórmula matemática, ni psicológica. Es un misterio” (41).

Esta novela corta, pero muy intensa en su decir, de Cristina Peri Rossi (Uruguay, 1941) es la primera (y lo primero) que leo de ella. Sólo sabía que era una poeta uruguaya y que sus poemas eran muy eróticos (un erotismo dirigido hacia otra mujer o mujeres).

Cristina Peri Rossi reside desde hace muchos años en Barcelona, España y acaba de ser galardonada con el premio Miguel de Cervantes 2021.

Todo lo que no te pude decir (leída en versión digital, 2017), es poseedora de una fuerza narrativa poco común. Esa es mi primera impresión de la escritura de Peri Rossi. La novela narra, en varios capítulos, lo siguiente:

1.- El idilio de Bubú y Elisa: son una pareja de chimpancés que escapan de un zoológico. Estaban enamorados. La policía los busca y en dicha búsqueda matan a Bubú. El policía encargado de la búsqueda (el comisario Fonseca), después de haber obtenido alguna información sobre el comportamiento de los chimpancés, aportada por un especialista del zoológico apellidado Suárez, sale en busca de Elisa a la que logra capturar sana y salva aunque con el dolor de la perdida de Bubú.

2.- Lucila: se trata de un chimpancé hembra que fue criada por Suárez, el cual estaba haciendo un trabajo de investigación sobre la psicología de los monos en cautiverio. Nadie sabía que Suárez se llevaba a Lucila por las noches a su casa, que la alimentaba y la tenía cómoda en una jaula. Pero una noche, Lucila seduce –podríamos decir-  a Suárez con su trasero o que, sencillamente, Suárez se deja llevar por su instinto sexual o de macho y tiene relaciones con ella. Así, Lucila cambia de comportamiento en el sentido de que se niega a aparearse con ningún chimpancé del zoológico y por ello resulta agredida. El director del zoológico llama a Suárez para que lo ayude a montar en un camión a Lucila y trasladarla a otro lugar. Resulta evidente que Lucila se da cuenta de la actuación de Suárez y se muestra engañada, dolida.

Vale destacar que Suárez tenía su novia, llamada Claudia (era enfermera) y se llevaba muy bien con ella, hasta que sucedió el primer encuentro sexual con Lucila (que se repitió en varias ocasiones). No obstante, Suárez también tenía encuentros esporádicos con prostitutas.

En este mismo capítulo, Suárez le manda una carta a Fonseca, donde le dice que tiene Sida, que está a punto de morir.  Que piensa que ha podido contagiar por lo menos a dos personas más y a la misma Lucila (no queda claro cómo se contagió). También le envía su trabajo sobre los monos y algunos videos que le pide resguardar.

3.- La carpeta de Suárez: allí se habla del amor de Suárez por los chimpancés. También de la visita que le hace Claudia al comisario Fonseca. Ella quiere saber, quiere entender el comportamiento de Suárez. Claudia está dolida, también tiene ira.

4.- Fonseca: era un comisario, divorciado, que vivía solo. Tenía una relación sexual dos veces al mes con una mujer llamada Silvia (uruguaya). Ya tenían 3 años encontrándose y, de alguna manera, Fonseca, quien se siente solo, empieza a sentir deseos de compartir más con ella, no sólo en la intimidad. Así, Fonseca la llama un día en el que no tenían pautado encontrarse. Quería conversar con ella. Silvia accede porque ella también tiene algo que decirle. Fonseca hace su propuesta y Silvia se niega, agregando que ya no volverían a verse. Aunque Silvia no se siente obligada a darle explicaciones lo hace porque consideraba a Fonseca un hombre bueno y honesto. Ella le responde que se va a vivir con una mujer. Él reacciona mal y la agrede verbalmente. Silvia le precisa:

“- Me voy a vivir con una mujer que me ama, a la que amo, con la que hago muchas cosas más que el amor, y cuando hacemos el amor, Fonseca, te aseguro que ni me paga ni le cobro, y siempre nos besamos, nos acariciamos, y no hay prisa, ni relojes, dormimos abrazadas, nos reímos juntas, escuchamos música, ella cocina o yo cocino, y especialmente Fonseca, hay ternura. Mucha ternura.” (Pág. 61).

5.- Silvia: personaje central en esta novela. En este capítulo se relata el amor entre Silvia y Laura (directora de teatro y algunos años más joven que Silvia.  Laura dirigía la obra de teatro La muerte y la doncella, inspirada en el mito del rapto de Proserpina). Definitivamente estas mujeres se amaban, no obstante, Laura quería saber sobre el pasado de Silvia y del hecho de que tenía tatuado en su tobillo izquierdo un ancla. Quería saber quién se lo hizo, el por qué y para qué pero Silvia no quería hablar de su pasado, cosa que literalmente torturaba a Laura. “Todo no se puede decir” (pág. 67) –afirma Silvia.

Aquí también se hace mención del origen del poema La muerte y la doncella escrito por el poeta alemán Matthias Claudius, nacido en 1740. A este poema se le puso música, pintura , se le llevó al cine y se la llevó al teatro. Es la obra que, como hemos dicho, dirigía actualmente Laura.

6.- La fantasía es la única verdad de los amantes: palabras intensas de amor entre Laura y Silvia.

7.- No dejaría nunca de escribirte: aquí Laura lee una carta que le escribe Silvia donde opta por contarle sobre su pasado. Silvia decide contarle sobre la premisa de que “Yo no quiero que seas mi amante ignorante, la que no sabe, la que vive en el miedo, la incertidumbre y la sospecha. En el no saber. Sólo se engaña a quien se compadece o a quien se quiere dominar” (78).

Le cuenta que fue detenida durante la dictadura en Uruguay. Que de ella se enamora un oficial de la Marina llamado Mauricio, el cual, de alguna manera, “la salva” pidiéndole que se encargara de la atención del parto de las prisioneras que salían embarazadas después de ser violadas. Silvia lo hace y seduce a Mauricio quien le propone huir juntos, con identidades falsas, viajando en barco hasta Génova e iniciar una nueva vida. Es este marino quien le tatúa el ancla a Silvia como símbolo de que ella era suya, de su propiedad. Hacen el viaje pero Silvia, sabiendo que el barco haría escala en Barcelona (España), adormece al marino con un anestésico y se baja del barco allí. Efectivamente inicia una nueva vida y más nunca vuelve a saber de Mauricio.

8.- La felicidad no tiene texto: aquí se narra la celebración que le ofrece la comunidad dominicana al comisario Fonseca posterior a haber resuelto el caso de la violación y asesinato de una joven dominicana (por cierto, fue Suárez quien le da pistas para la resolución del mismo). También esta comunidad le ofrece a una joven dominicana, necesitada de arreglar su situación migratoria, casi como un regalo.

9.- Rencor mi viejo rencor: aquí se narra sobre Mauricio. Se hallaba en Montevideo, ya al final de la dictadura y despojado de su investidura militar. Sufría de una “depresión post traumática” y no dejaba de pensar en Silvia. Mensualmente iba a la Embajada de España para intentar saber de ella. Mauricio está consumido por el rencor hacia Silvia. Aquí se señala que en”…el rencor también hay deseo. Deseo de venganza. Deseo de muerte” (Pág. 97).

 

Escrito y publicado por Libia Kancev

Caracas, 5 de mayo de 2022

 

jueves, 21 de abril de 2022

Las formas del querer



Inés Martín Rodrigo

Como su título señala, efectivamente esta novela trata sobre las distintas formas que hay de querer y para ello la narradora, Noray, utiliza las historias de vida de varias generaciones de su familia y su vida misma para contarnos cuáles son esas diferentes formas del querer, por ejemplo: entre el amor de pareja, donde resalta el de sus abuelos maternos Carmen y Tomás; el de sus mismos padres: Olivia y Alberto que terminan separados; el de la Trini y Blanca, que viven y disfrutan de una relación lésbica a pesar de los tabúes de la época y el de ella misma con Ismael.

Quiero señalar algo del título Las formas del querer. Pienso que hay una diferencia entre escribir (o decir) las formas del querer que escribir las distintas formas de querer. Solo registro lo que me parece un hecho...

Noray resalta una forma muy singular de querer y es la que se da en la verdadera amistad. Para Noray y otros autores, el amor que hay en una amistad puede ser mucho más intenso y poderoso que el del mismo amor de pareja.

Muchos otros temas son abordados en esta novela, ganadora del Premio Nadal 2022 y cuya autora es la periodista y escritora Inés Martín Rodrigo (Madrid, 1983). Entre dichos temas tenemos: el de la anorexia/bulimia que, para el tiempo en que está ambientada la novela  -la España de la post guerra civil- era prácticamente nuevo; el tema del machismo pero también el del feminismo, el del arte de leer y escribir como bálsamo aliviador.

Aunque la novela está escrita por Noray, nos enteramos a través de la lectura que de ella hace Ismael quien, aunque profundamente enamorado de Noray, se casa con Estrella. Al parecer, este matrimonio, entre Ismael y Estrella estuvo “motivado” por los desencuentros que tenía con Noray o tal vez, Ismael se casa como vía para olvidar a Noray quien había "terminado" su relación amorosa con él.

La parte final de la novela: la muerte de Carmen (quien padecía de un cáncer avanzado) en conjunto con Tomás quien le pide a su nieta que los ayude a ambos a “bien morir” (este sería otro tema, el de la posibilidad de escoger el momento de la muerte) y el del embarazo de Estrella me toman por sorpresa, en buena medida porque me esperaba un final distinto y a Ismael y a Noray juntos.

Comprendo que mi sorpresa tiene que ver con mi calidad de lectora y muy posiblemente con eso que se afirma acerca de la ficción superando a la realidad o viceversa.

Vale señalar que, el Premio Nadal es un premio literario para obras inéditas. Fue creado en 1944 por la revista de Barcelona Destino, en memoria del que fuera su redactor en jefe, Eugenio Nadal Gaya fallecido el mismo año a los 27 años de edad. El Premio fue entregado, por vez primera en 1945.  Es el premio literario más antiguo de España.


Escrito y publicado por Libia Kancev

Caracas, 21 de abril de 2022.