viernes, 28 de enero de 2022

Un día de caminata

El sábado 15 de enero del año en curso, como a las 9: 30 am, Nury, Zulay y yo emprendimos una caminata hacia la Biblioteca Nacional. Ellas querían averiguar sobre unas clases de yoga que dictaban por esa zona. Así, mataban 2 pájaros de un solo tiro: caminar y buscar la información antes señalada.

La mañana estaba soleada.  

Para mí era la primera vez que me unía a una caminata distinta a la de mi querido parque de Los Caobos.

Empezamos a caminar. Había más gente en la calle de lo que hubiera esperado pero, de inmediato recordé que era quincena, que la gente había salido a gastar sus churupos.

Caminábamos y caminábamos. Yo las seguía. Cruzamos a cierta altura de la Av. Urdaneta hacia la calle que da al Banco del Tesoro. De pronto vimos una casa de estilo colonial y nos paramos a ver. Salió un señor quien nos dijo que esa era La casa de las primeras letras Simón Rodríguez y, muy amablemente, nos invitó a pasar. Se trató de un espacio muy agradable, con un pequeño jardín interno donde vimos figuras de una pelea de gallos, unas guacamayas y un águila harpía. Nos enteramos que dichas figuras eran hechas con placas de radiografías.

Vimos otros espacios y pinturas. Frases resaltadas en las paredes, pedazos de piezas de arcilla…

Buscando en Google me entero que La casa de las primeras letras Simón Rodríguez  está situada entre las esquinas Veroes a Jesuitas, que sus orígenes prácticamente coinciden con el de la fundación de nuestra ciudad capital y que es conocida por haber sido la sede de la primera escuela de Caracas donde Simón Rodríguez (1769- Perú, 1850) dio clases a niños y niñas, entre ellos al que sería El Libertador Simón Bolívar (1783- Colombia, 1830).

La casa de las primeras letras Simón Rodríguez es patrimonio histórico y arquitectónico de la ciudad y constituye, en la actualidad, un lugar de esparcimiento, de lectura y de artes escénicas.

Hablamos  que era un lugar para visitar de nuevo. Que podíamos venir a tomarnos un café. Sí, también tiene una cafetería…

Salimos de La casa de las primeras letras Simón Rodríguez y seguimos…caminando. Como a cuadra y media o dos cuadras vimos, a mano izquierda, una pequeña plaza que lucía, en su centro, una estatua. Nos acercamos para saber de quién se trataba. Era del Mariscal Juan Crisóstomo Falcón (1820 – Martinica, 1870) quien fue presidente del país entre 1863 y 1868. Lideró a los federalistas durante la Guerra Federal.

Resulta interesante saber que la plaza mencionada es la Plaza de Las Mercedes (ubicada en la esquina de Tienda Honda), que la estatua de Falcón es de bronce y que fue construida por Jean Jules Frere en 1881. Al parecer y según Google, la estatua de Falcón es un homenaje personal que le hace Antonio Guzmán Blanco “…a su jefe en aquellos empeños revolucionarios”.  Por cierto, la espada que luce Falcón está rota y no como la vemos en la siguiente imagen.


Mariscal Juan Crisóstomo Falcón

Seguimos adelante…Cuando me vine a dar cuenta estábamos frente al Panteón Nacional y, lo escribo así, con sorpresa pues tenía años sin ver al Panteón de cerca. Más sorpresa me causó aún fue ver, que detrás del Panteón había una estructura, más alta que el Panteón y cuyo diseño no le pegaba, ni con cola. Antes de ver qué era aquello que estaba detrás del Panteón, casi al lado, vimos dos casas de aspecto colonial: una era la casa de nuestra escritora Teresa de la Parra (Francia, 1889- España, 1936). No pude evitar recordar sus novelas más famosas, Ifigenia y Memorias de Mamá Blanca. La otra casa era la de los  Boulton. Nos fijamos que las puertas de estas casas tenían enmarcadas como otras más pequeñas. Dijo Zulay, que la pequeña se utilizaba como una especie de ojo mágico, como para ver quién tocaba. Pensé yo que tal vez se utilizaban para recibir a gente de “baja alcurnia”…

Decidimos seguir bordeando el Panteón y ver, en toda su extensión lo que había detrás.  En uno de los laterales de esa estructura, en la parte superior había una llama encendida, llamada la llama eterna. La estructura resultó ser el Mausoleo del Libertador, cuya idea de creación fue del extinto presidente Hugo Chávez F. y fue inaugurado el 14 de mayo de 2013.

La construcción del Mausoleo del Libertador estuvo signada por muchas controversias. La compañía contratada para su construcción era del ministro Francisco Sesto, quien, además, fue el encargado de gestionar la obra desde el gobierno. Por otra parte, el costo de la obra resultó muy superior al que inicialmente se había proyectado.

El Mausoleo y el Panteón Nacional están unidos por un pasillo. Según entiendo, los restos de El Libertador están en el Mausoleo.

(En relación a los restos de Simón Bolívar, me entró curiosidad de saber cuándo habían llegado a Caracas, procedentes de Santa Marta, Colombia. Vale destacar que, a la muerte de Bolívar, su cuerpo fue sometido a una autopsia y embalsamado. También que fue enterrado en dos féretros: uno en donde reposaba su cuerpo y otro donde lo hacía su corazón.

El 15 de diciembre de 1842, el féretro que contenía su cuerpo (el corazón se quedó en Colombia, como símbolo de la amistad entre Colombia y Venezuela) llegó a la Guaira en donde estuvo unas horas en la Iglesia Parroquial de La Guaira, luego fue llevado a la Iglesia de la Santísima Trinidad (16/12/ 1842) y el 17/12/1842 estuvo en la Iglesia de San Francisco, de donde fue trasladado a La Catedral de Caracas (23/12/1842).  Treinta y cuatro años después, los restos del Libertador fueron llevados al Panteón Nacional).



Panteón Nacional y Mausoleo del Libertador

Después de esta digresión...Bordeamos el Mausoleo, rodeado de una extensa plaza y vimos una construcción, estéticamente no muy agraciada, llamada: La Rosa Roja de Paita (como se refirió el poeta Pablo Neruda a la ecuatoriana Manuela Sáenz), también llamada Flor de Manuela Sáenz del arquitecto Doménico Silvestro.

Quiero recordar que el Panteón Nacional (inaugurado el 28 de octubre de 1875 bajo el gobierno de Antonio Guzmán Blanco, 1829- París, 1899) es donde se conservan los restos de personajes destacados de la historia de Venezuela. Antes de construirse el Panteón Nacional, en ese espacio existía la Iglesia de la Santísima Trinidad, destruida en 1812 por el terremoto que afectó a Caracas ese año.

Hacia la parte lateral del Panteón, visualizamos una construcción de ladrillos, rectangular, de aspecto colonial. Tuvimos la duda de si se trataba de El Cuartel San Carlos, donde recordaba que estuvo preso Hugo Chávez F. posterior a su fallido intento de Estado en 1992 contra Carlos Andrés Pérez (segundo mandato).

Efectivamente resultó ser El Cuartel San Carlos (nos lo confirmó un transeúnte). Zulay mencionó que allí habían estado presos Teodoro Petkoff, Pompeyo Márquez y Guillermo García Ponce, de donde se habían fugado construyendo un túnel.

Buscando en Google me consigo que la información aportada por Zulay ocurrió en febrero de 1967 y que en El Cuartel estuvieron presos muchos izquierdistas durante la época de las guerrillas.

El Cuartel San Carlos fue construido entre 1787-1792 para evitar posibles incursiones inglesas a la ciudad ya que esa zona era la entrada natural a Caracas desde el Mar Caribe. En 1839, el general Carlos Soublette ordena su restauración. En 1986 es declarado Monumento Histórico Nacional.

Vale destacar que, para el momento de la travesía que realizamos, tanto el Panteón Nacional, como el Mausoleo del Libertador, como  El Cuartel San Carlos estaban cerrados al público.

Antes de emprender el camino de regreso, buscamos una casita en donde supuestamente había vivido el Dr. José Gregorio Hernández. Al parecer no estaba ubicada por allí, también pasamos por la Iglesia de la Trinidad.

En fin, se trató de una caminata turística y fue muy agradable y pedagógica, tanto así que motivó este escrito.

 


                                                                               La Rosa Roja de Paita 

 

 


Águila harpía




Pelea de gallos

 

                                     
                                                                                   Cuartel San Carlos




Escrito y publicado por Libia Kancev

Caracas, 28 de enero de 2022.