miércoles, 29 de noviembre de 2023

Le dedico mi silencio



Los incas no habían enseñado a leer a sus vasallos, temerosos de que los libros escondieran la semilla de la rebelión, porque los libros y las letras escritas son subversivos y malditos para el poder, incluso en aquellos tiempos remotos” (204).

 

Leí la más reciente novela del Nobel peruano de Literatura  Mario Vargas Llosa (1936) titulada Le dedico mi silencio (2023) y que, en palabras del mismo autor sería su penúltimo texto en publicar.

Antes de leer Le dedico mi silencio, escuché algunos comentarios poco halagüeños sobre la misma. El comentario más halagador la tildaba de una “obra menor”. Por cierto, esos mismos comentarios, generaron una discusión sobre los niveles de excelencia de un escritor o, mejor dicho, cuáles serían los porqués de la variabilidad de la calidad de las obras literarias de un escritor. Sin duda, las razones pueden ser múltiples.

Particularmente hay novelas de Vargas Llosa que me han gustado mucho: Conversación en la Catedral (1969), La Guerra del fin del mundo (1981), Lituma en los Andes (1993), La Fiesta del Chivo (2000) y Tiempos recios (2019), hay otras que no pero en realidad no me había puesto a pensar si se trataba de una disminución de la calidad del autor. Más bien, pensé que podría estar relacionado con algo inherente al lector aunque ello no invalide el hecho de que la producción literaria puede tener sus altos y bajos.

Hay autores de los que he leído casi toda su obra y todas me han parecido maravillosas. Por ejemplo, Fiódor Dostoyevski (Rusia, 1821-1881), Antón Chéjov (Rusia, 1860- Alemania, 1904), Frank Kafka (Praga, 1883- Austria, 1924), José Saramago (Portugal, 1922- España, 2010), Javier Marías (Madrid, 1951-2022), por mencionar algunos.

Le dedico mi silencio trata de un estudioso de la música criolla peruana quien plantea que la música del Perú, originaria de esclavos africanos que llegaron al Perú tras la conquista y que integraron las clases bajas, puede ser un elemento de unión, de cordialidad entre todos los peruanos y hasta de los latinoamericanos. El protagonista se llama Toño Azpilcueta, casado con Matilde, padre de dos niñas y eterno enamorado de una cantante peruana llamada Cecilia Barraza quien sólo lo consideraba su amigo.

Azpilcueta siempre estaba en una situación económica precaria: trabajaba dando clases de Dibujo en un colegio donde estudiaban sus hijas, lo que le permitía que le exoneraran la matrícula. Escribía artículos sobre la música peruana que le remuneraban muy mal.

Otro aspecto importante es que Toño Azpilcueta sufría de fobia a las ratas y, especialmente cuando pasaba por situaciones de estrés, sentía a esos roedores sobre su cuerpo y procedía a espantarlos y a rascarse desaforadamente, incluso, a veces, desvistiéndose en público. Este dato de la personalidad de Toño Azpilcueta me hizo recordar un texto de Sigmund Freud (Chequia, 1856 - Londres, 1939) titulado "El hombre de las ratas" (1909) basado en un caso de un paciente afectado por una severa neurosis obsesiva.

Un día, Azpilcueta recibe una invitación para ver la presentación de un joven guitarrista peruano llamado Lalo Molfino. Azpilcueta, extrañado de no haber escuchado hablar de ese músico, asiste y, para su sorpresa, queda maravillado, extasiado de escuchar a un guitarrista tan extraordinario, a quien no dudó en catalogar como el mejor guitarrista del Perú y muy probablemente del mundo.

Hay quienes dicen que la novela es un estudio sobre la música peruana pero me parece que es una opinión de apreciación muy limitada. Por supuesto que habla bastante sobre la música peruana pero, Vargas Llosa aprovecha el tema para hablar de las profundas diferencias sociales en Perú, para hablar del Imperio Inca, que considera dejó cosas muy negativas a los peruanos como la intolerancia y la falta de respeto a las opiniones ajenas. También habla de los efectos del colonialismo español y otros temas.

Asevera Vargas Llosa que el idioma español fue un gran aporte para la mayoría de los países latinoamericanos (excepto Brasil) ya que, al tener el mismo idioma, la comunicación sería mejor “Lo mejor que pudo haberle pasado a América Latina fue esa unificación de la lengua gracias al español, que ahora permite entenderse a los latinoamericanos desde México hasta la Argentina, con la excepción de Brasil, donde, sin embargo, cada día más gente lo habla” (190).

Pienso que la manera en que Vargas Llosa aborda el tema es muy acertado ya que, lo que podría verse como un tema aburrido, se hace bastante interesante por más que la hipótesis central de Toño Azpilcueta suene utópica.

Toño Azpilcueta decide escribir un libro sobre Lalo Molfino y la música peruana. Así inicia una serie de averiguaciones sobre éste. No obstante, es poco lo que consigue saber de él: averiguó que nació en Puerto Eten (norte del Perú), que, al nacer, Lalo fue abandonado en un basurero de donde fue rescatado por el cura del pueblo quien lo crió. También que el joven tuvo que dejar todas las agrupaciones de los grupos musicales que lo contrataban ya que no lograba tocar en grupo si no que quería hacerlo solo. Por otro lado, pudo conversar con una joven quien había sido como “novia” de Lalo quien le había confesado que aunque ella había querido tener relaciones sexuales con él, éste se limitaba sólo a acariciarla y a besarla. Toño también se enteró que Lalo había muerto de tuberculosis.

A pesar de la poca información de la que disponía, Toño decide escribir el libro que intitula Lalo Molfino y la revolución silenciosa   Por suerte, consigue un editor quien decide publicarle su libro que resulta todo un éxito en ventas. Cuando el editor le dice que se requiere una segunda edición, Toño le pide tiempo para hacer algunos cambios. El editor le dice que lo deje así, que tal vez más adelante pero Toño insiste. Así, sacan una segunda edición y Toño vuelve a pedir más tiempo para hacer revisiones hasta que el libro deja de venderse y el editor se cansa de Toño y el libro empieza a ser devuelto por muchos libreros que lo tenían en consignación. Esta actitud de revisión y revisión puede interpretarse como parte de la conducta obsesiva de Toño Azpilcueta.

Aparte de lo anterior, Toño había sido despedido de la Universidad donde dictaba la cátedra Quehaceres Peruanos, reabierta por el triunfo que Toño había tenido con su libro) pero que definitivamente no tenía mayor atractivo para la mayoría de los estudiantes.

Toño Azpilcueta tiene un episodio psiquiátrico y al final de la novela, nos cuentan que se había mudado con su esposa e hijas y que Cecilia Barraza seguía siendo su amiga. Pensamos que Toño Azpilcueta se había vuelto "loco".

Vale destacar que Vargas Llosa, toca otros temas relativos al Perú y confiesa ciertos aspectos de su vida, como, por ejemplo, su posición ante el catolicismo: dice que a veces cree, y que a veces, no.

Pienso que Le dedico mi silencio es una buena novela que confirma el excelente narrador que es Mario Vargas Llosa.

Me permito añadir el link de un documental grabado por los hijos de Vargas Llosa en una visita que hicieron a Puerto Eten: https://www.youtube.com/watch?v=qhqu4m8GGn8

 

Escrito y publicado por Libia Kancev D.

Caracas, 29 de noviembre de 2023.

martes, 21 de noviembre de 2023

Clase de Historia (en una camionetica desde Chacaíto hasta El Tolón)

 


Llego a Chacaíto y me monto en la camioneta que va hacia El Cafetal. Puedo irme a pie hasta la calle Madrid pero no tengo ánimo de caminar aunque me gusta caminar. Voy tarde al trabajo aunque yo no internalizo que es así, aunque sé que así es.

Subo a la camioneta con premura, una prisa que podría justificarse o no justificarse pero algo me dice que es justificable siendo absolutamente injustificable. Me siento en el primer puesto que encuentro vacío donde ya estaba sentado un señor bastante mayor que llevaba una gorra azul marino. Al sentarme, el señor se acomoda como para darme más espacio aunque pienso que no es necesario y digo “gracias” Sin duda, hay suficiente espacio.

Mi atención se fija en el colector, quien, en voz alta y cantarina, menciona los diversos lugares por los que pasará la camioneta. No escucho mencionar mi destino. Mi desubicación geográfica crónica que, con frecuencia se tiñe de angustia,  me hizo preguntarle a mi vecino de asiento si la camioneta pasaba por El Tolón. El señor, blanco, de cabellos ralos, canosos  al igual que sus bigotes, me dijo, sí, pasa por El Tolón.

El anciano agregó, pensativo: Tolón (Toulon en francés) es una ciudad ubicada al sur de Francia donde hay una poderosa base naval. Le dije ¿no será Toulouse? Me respondió con firmeza que no, que Toulouse también está en el sur, aunque más hacia el oeste y más cerca de la frontera con España y es llamada la ciudad rosa pero que él se refería a Tolón pues lo había buscado en un diccionario que tenía en su casa hacía tiempo. Tolón es una ciudad situada al sur de Francia a orillas del Mar Mediterráneo, reiteró con una voz segura y ronca de fumador empedernido.

Evoqué a mi mamá que era asidua realizadora de crucigramas y que poseía un pequeño Larousse ilustrado, bastante raído, donde buscaba el significado de las palabras que desconocía.

De pronto, el anciano pareció animarse. Eso sólo fue una percepción mía ya que sólo podía verle la mitad de su rostro, el derecho, ya que estábamos sentados uno al lado del otro, en los asientos terceros del lado izquierdo de una camioneta algo destartalada.

Digo que se animó porque de seguida me habló sobre Ibiza. Le dije sí, una de las Islas Baleares. Son tres, dije. Me dijo, bueno, realmente son 5 islas y de seguida pasó a mencionarlas: Mayorca, Menorca, Ibiza, Formentera y Cabrera. Entonces recordé que había escuchado la existencia de Formentera pero no de Cabrera.

Le comento al señor que tengo un compadre que es de Palma de Mayorca. Que ha vivido la mayor parte de su vida en Venezuela pero que tiene unos meses que está en Mayorca. Mi compadre Paco es el padrino de bautizo de mi hija mayor. Es una persona de carácter difícil y nunca nos hemos llevado bien aunque no por ello he dejado de tenerle aprecio.

Ahora no logro precisar por qué mi interlocutor de lo anterior pasó a hablarme del estado Trujillo, específicamente de Canache donde había nacido su padre y de Santa Ana donde había nacido su madre.  Le dije, no sin cierta pena, que no conocía Los Andes y que siempre me confundía en la ubicación de los estados andinos, creía que primero estaba Mérida, luego Trujillo y Táchira. Muy humildemente el señor me dijo que primero estaba Trujillo, luego Mérida y luego Táchira.

Agregué, no sin cierta duda,  que Santa Ana quedaba en Táchira, al igual que Seboruco y La Grita pues tenía un primo político, El Gocho, lo hemos llamado siempre así, que es nativo de Seboruco.  Me dijo, yo le hablo de Santa Ana en Trujillo. Es un lugar histórico puesto que allí se firmó el armisticio de la guerra del 27 de noviembre de 1820 entre Bolívar y Morillo. Allí hay un monumento en honor a ese hecho.

Sólo atiné a pensar que Morillo fue un militar español…

Precisé, a los pocos segundos, que una vez había estado en Mérida, cierto pudor me inhibió de decirle que fue cuando estuve de luna de miel y que, aunque habíamos visitado algunos lugares no era mucho lo que recordaba. Le conté que el día que venía de regreso a Caracas y ya cancelado el hotel, el vuelo había sido aplazado por problemas de alta nubosidad. Resulta que el aeropuerto de Mérida está ubicado dentro de la ciudad lo cual, al parecer, obligaba, con alguna frecuencia, la suspensión de vuelos ante el menor obstáculo que garantizara un aterrizaje perfecto y en previsión de daños adicionales en esa zona urbana.

Mi esposo y yo nos quedamos como viendo a la gente en el aeropuerto sin saber qué hacer. Me imaginé durmiendo en el piso hasta el día siguiente. Pero el piso estaba reluciente (eso me produjo cierto consuelo). Ya casi no teníamos dinero…

De pronto vi a J. hablando y abrazando a una muchacha delgada, alta, de cabellos amarillos. Me acerqué. Se trataba de una compañera de clases de la Universidad Simón Bolívar, llamada Gladis Magris, con quien había hecho una buena amistad. Además, resultó ser hermana de una amiga mía, testigo de nuestro matrimonio por civil. Gladis es astrofísica y trabaja en el Centro de Investigaciones de Astronomía en Mérida. Nos dio alojamiento en su casa esa noche…

Llegué a preguntarle al anciano si conocía España y me dijo, ¿¡yo!? con asombro, como si fuese una posibilidad impensable. Entendí la reacción del señor, fue casi un ¿¡cómo se le ocurre!? Mi subjetividad lo interpretó bien ya que yo nunca había viajado fuera de Venezuela y escasamente al interior del país (¡tampoco me imaginaba haciéndolo!) Me dijo que sus abuelos eran españoles y que sus apellidos eran Benitez Paredes.

Quise saber sobre su conocimiento de los Andes y me dijo que la última vez que había ido fue hacía 65 años. Me pregunté, ¿cuántos años tendría este señor?

Y llegamos a El Tolón, adonde debía bajarme. Me despedí con un ¡tenga un buen día! El señor respondió ¡igual para usted!

 

 

Escrito y publicado por Libia Kancev D.

Caracas, 21 de noviembre de 2023.


martes, 14 de noviembre de 2023

Ensayo sobre la ceguera

 


                                                                                     

“…el llegar a donde se quiere depende de donde se esté” (143).

“…en las adversidades, tanto las probadas como las previsibles, se conocen los amigos” (144).

“Quiere decir que tenemos palabras de más. Quiero decir que tenemos sentimientos de menos, O los tenemos, pero dejamos de usar las palabras que los expresan, Y, en consecuencia, los perdemos” (390).

 

En septiembre de 2004 leí Ensayo sobre la ceguera (1995), publicado por Punto de lectura, del Nobel de Literatura portugués (1998) José Saramago (1922-España, 2010).

Ahora acabo de terminar de releer esta novela y me hace dudar que la hubiera leído antes. Pensar en esta novela sólo me hacía recordar escenas de heces y basura por todos lados. La relectura me hizo confirmar lo anterior pero mucho más que eso, también la grandeza de la literatura de Saramago.

En Ensayo sobre la ceguera, Saramago nos cuenta la historia de un hombre que, en plena avenida y conduciendo su vehículo, se queda ciego.  El mismo es llevado por su esposa a un oftalmólogo quien no encuentra ninguna explicación orgánica para la ceguera que, tiene la particularidad de ser blanca, es decir, el hombre se sentía como si lo hubieran sumergido en un tanque de leche a diferencia de la ceguera conocida donde todo está negro.

Al poco tiempo, se sabe de otras personas que empiezan a quedarse ciegas, entre ellas, el propio médico oftalmólogo que había visto al primer paciente.

Ante tal situación, el médico comunica a lo que vendría a ser el Ministerio de Salud lo que estaba ocurriendo y el Gobierno asume que se trata de una especie de epidemia de ceguera blanca o mal blanco como dan en llamarla y toma la decisión de aislar a los enfermos (pensando que fuera algo contagioso) y a los primeros afectados los ubican en un antiguo manicomio que estaba desocupado y que se hallaba en condiciones muy precarias. El gobierno da orden a los militares que custodien el manicomio y que nadie debe salir de allí.

Ocurre una excepción. La mujer del médico no se ha quedado ciega y cuando van a buscar a su marido para llevarlo al manicomio decide ir con él pasándose por ciega.

La convivencia dentro del manicomio cada vez se va haciendo más inestable con la llegada de más y más ciegos, las limitaciones en la llegada de la comida, la falta de camas, la falta de agua, etc. y se van presentando situaciones que ponen en evidencia tanto la capacidad de solidaridad del ser humano patentizada por la mujer del médico que, aunque no dice que ella ve, ayuda mucho a los que tiene a su alrededor. También las miserias del ser humano que llegan a situaciones muy asquerosas y despiadadas. La actitud de los militares resultan ser muy cuestionable.

Luego llega un momento que muchos de los ciegos que estaban en el manicomio logran salir, en parte impulsados por un incendio provocado por una de las ciegas en el área donde otros ciegos se habían hecho del poder, lo que significaba que se adueñaron  de la comida que les traían a todos, emplazaron a las mujeres que tuvieran sexo con ellos, etc. Uno de los ciegos de esa ala tenía una pistola y ello, mezclado con una especie de “malignidad humana”, favoreció esa experiencia terrible y, como escribí antes, una ciega produce un incendio que incluso acabó con su propia vida. Así, los ciegos que quedaban salen al patio y se dan cuenta que los soldados no están.

Resulta ser que todos en ese país (o en el mundo) se habían quedado ciegos. El Gobierno había caído.

Saramago narra muchas situaciones que hacen ver lo que es el ser humano tanto en su lado positivo como en el que no. Serían muchas a señalar. Al poco tiempo de estar libres, los ciegos protagonistas, que se habían mantenido juntos a petición de la mujer del médico) comienzan a ver.

Ese grupo de personas que se mantienen juntas, están lideradas por la mujer del médico quien, consultando a todos, demuestra la importancia de la organización, del establecimiento de normas, de la solidaridad en una comunidad.

Pienso que Ensayo sobre la ceguera es una novela que debe ser leída por muchas personas. Analizada, discutida. Incluso como una novela de lectura obligatoria. Es mucho lo que se puede aprender de ella.

 

José Saramago

 ¡Grande, Saramago!

 

 

Escrito y publicado por Libia Kancev D.

Caracas, 14 de noviembre de 2023

 

jueves, 9 de noviembre de 2023

Un detalle menor



“No es el cañón el que vence, sino el ser humano” (frase hallada en un muro semiderruido en el desierto de Néguev).



Adanía Shibli

La suspensión de la entrega del premio LiBeraturpreis de la novela Un detalle menor  (2016) a la autora palestina  Adanía Shibli (1974) por parte de la Feria de Frankfurt de este año, debido a razones políticas en vista de la guerra desatada entre el grupo palestino Hamás e Israel ha producido una serie de reacciones dentro de diversos sectores del mundo literario que han rechazado la actitud de los organizadores de la Feria, quienes se han mostrado, sin ningún pudor, a favor de Israel.

Según Google, “el premio LiBeraturpreis es concedido exclusivamente a mujeres escritoras con el objetivo de brindar una oportunidad de reconocimiento en el mercado germano a las autoras que, muchas veces por su género, cuentan con menos oportunidades en sus países y/o abrirse paso en el mercado mundial”.

Diversos portales de prensa digital recogen el pronunciamiento de la famosa Feria de Frankfurt que ha expresado lo siguiente 

Condenamos enérgicamente el terrorismo terrible de Hamás contra Israel. El terror contra Israel contradice todos los valores de la Feria del Libro de Frankfurt”, declaró el director del evento, Juerguen Boos, en el comunicado con el que justificaron su decisión…”

Pero vayamos a Un detalle menor, una novela que, en su versión digital, tiene 95 páginas. Está formada por dos partes, en la primera de las cuales se relata la captura, violación y muerte de una joven árabe por un grupo de soldados israelíes, hecho ocurrido en el desierto de Néguev, cuya misión en la zona era “…la misión del destacamento mientras se encontrase en aquel lugar sería, además de mantener el trazado de la frontera con Egipto e impedir la cruzasen infiltrados, peinar la zona suroeste del Néguev y limpiarla de los árabes que pudieran quedar…” (33). Este terrible hecho ocurrió entre el 9 y 12 de agosto de 1.949.

La narradora, también protagonista y que vivía en Ramala  se entera de los hechos descritos en el párrafo anterior casi en forma accidental por una nota de prensa y se siente impactada y como obligada a investigar más sobre lo ocurrido. La casualidad de que los hechos ocurrieran 25 años después de su propio nacimiento también se convierte en una especie de motivo para hacer su propia investigación “Aunque, en realidad, lo extraordinario –y sólo hasta cierto punto- en esa muerte violenta, que fue, además, el colofón de una violación grupal, puede decirse que se limita a que tuvo lugar un cuarto de siglo antes, con exactitud el día de mi nacimiento” (55).

En la segunda parte, la narradora decide viajar al sitio donde ocurrieron los hechos, lo que no se trataba de algo sencillo pues debía desplazarse por zonas controladas por los israelíes y ameritaba un carnet que la acreditara con el permiso para hacerlo. Dicho carnet se lo facilita una compañera que había conocido en el nuevo trabajo que tenía.

La narradora hace el viaje y llega al Museo y archivos del ejército israelí que están en el noroeste del Néguev. Todo el viaje, los pensamientos de la narradora, sus temores, angustias están narrados de una manera que definiría como magistral. En Un detalle menor, queda muy claro lo terrible que es estar en tú propio país y sentirte un extraño. Pasar por zonas que conociste y ahora resultan que ya no pertenecen a tú país.

En 95 páginas, Adanía Shibli, nos relata una terrible historia y hace gala del término solidaridad al querer reconstruir lo sucedido con la joven árabe pero también nos narra lo que significa estar en lo que era tuyo, de tus padres, amigos, vecinos y ya no lo es. También se trata de una historia de miedo. De tener que esconder tú propio ser para seguir viviendo.

La frase que encabeza este escrito todavía ronda en mi cabeza. No la logro comprender pues el contexto en que fue escrita es por unos jóvenes polacos (hijos de padres judíos) que se instalaron el desierto de Néguev como una especie de colonizadores y que murieron en una lucha por ese espacio.

La censura a Un detalle menor es un sin sentido, más aún que está basada en un caso real y una historia de despojos hacia Palestina. La fuerza de esta novela es innegable poniendo sobre la palestra el poder de la escritura, ese poder que te hace experimentar como si estuvieras viviendo lo narrado.

 

Escrito y publicado por Libia Kancev.

Caracas, 9 de noviembre de 2023.

 

miércoles, 8 de noviembre de 2023

No te veré morir

 



No te veré morir (2023) es la más reciente novela del escritor español Antonio Muñoz Molina (1956) y fue publicada por Editorial Planeta.

Esta novela no requirió que su título fuese escrito en algún momento de su desarrollo pues ya casi terminándola, intuimos, más bien, tuvimos la certeza que Gabriel Aristu, español de nacimiento y naturalizado norteamericano, país donde residía desde hacía cuarenta y siete años y donde, además de haber tenido una carrera muy exitosa en el área del Derecho y de las Finanzas y donde también tenía una esposa (Constance) y dos hijos, no vería morir a Adriana Zuber, española, a quien conoció en su adolescencia y de la que estaba enamorado (o, de alguna manera, eso parece).

Gabriel Aristu y Adriana Zuber se amaron aunque ella estaba casada cosa que vale destacar en una sociedad como la española de la década del sesenta.

Gabriel Aristu provenía de una familia donde sus padres habían hecho muchos sacrificios para que tanto él como su hermana estudiaran, en especial él, tratándose del varón y primogénito, en una visión básicamente machista. Así, Gabriel estudió en los mejores colegios que sus padres pudieron pagar, abriéndole posibilidades de conseguir una beca para estudiar en Inglaterra y un empleo en los EE. UU.

Aparte de lo anterior, se trataba de una familia con principios y valores muy firmes.

El padre de Gabriel era músico y le había inculcado a su hijo el amor por la música. El padre también llegó a sufrir los rigores de la guerra civil española por lo cual estuvo preso por tres años, experiencia de la que no llegó a recuperarse.

Adriana Zuber y Gabriel Aristu compartían el gusto por el teatro y la música. Su relación estaba teñida de mucha formalidad pero, sin duda, ella era una mujer valiente, arriesgada, decidida.

Después de finalizar sus estudios en Inglaterra, siendo el año de 1967, Gabriel obtiene una oferta de trabajo en EEUU la cual aceptó. Adriana le dice, durante el encuentro que tuvieron horas previas antes del viaje de él, que si él le pide que se vaya con ella, ella lo haría de inmediato pero…Gabriel no sé lo pide y se marcha de España. Adriana le escribió durante mucho tiempo y él inicialmente le respondía hasta que, prácticamente, dejó de hacerlo.

Así, transcurrieron cuarenta y siete años hasta que un día, conversando con un español más joven que  él y que trabajaba en una universidad en EE. UU llamado Julio Márquez y con el cual había establecido una buena relación, Julio le menciona que irá a una conferencia de una profesora llamada Adriana H. Zuber.  De inmediato, Gabriel pensó que seguro  sería hija de Adriana y resultó ser cierto. Gabriel se pone en contacto con la joven quien le dice que su madre siempre le había hablado de él y quedan de acuerdo para que Gabriel visite a su madre.

Gabriel aprovecha un viaje de trabajo en Ginebra y hace un viaje clandestino a Madrid y visita a Adriana a la cual realmente no había olvidado y siempre soñaba con ella. Adriana se encuentra en una silla de ruedas porque se hallaba en la fase final de una grave enfermedad. Ella lo recibe y no puede evitar reprocharle su actitud cobarde no sólo mientras vivió en España si no durante todo el tiempo transcurrido.

Nos enteramos que la hija que tuvo Adriana fue producto de una violación por parte del esposo y que ella había deseado intensamente abortar pues solo quería tener un hijo(a) de Gabriel.  Sin embargo, Adriana dice que lo único bueno de su vida ha sido su hija. Adriana y su esposo tuvieron un divorcio tortuoso durante el cual, el esposo literalmente la repudia.

Al final del encuentro entre Gabriel y Adriana, él se anima a tocarle las manos muy deformadas por la enfermedad; luego intenta rozarle los labios pero ella lo rechaza y alcanza a decirle al oído que la ayude a morir, que la ayude a salir de ese sufrimiento pero él actúa como si no pudiera entenderla (en realidad, como si no quisiese entenderla).

Adriana no había accedido a ver a Gabriel porque aún lo amaba ni mucho menos. Ella sólo quería que le ayudase a salir del terrible padecimiento que tenía pues sabía que no era algo que ni su hija ni Fanny, la persona que la cuidaba, iban a hacer.

Gabriel regresa a EE.UU.

 

No te veré morir es una historia triste donde hay varios elementos interesantes a considerar:

1.- La forma de ser de Gabriel Aristu quien se hace objeto del deseo de sus padres y creemos que ello tiene más que ver con Gabriel que con sus propios padres. Es como una forma de agradecimiento mal entendido.

2.- Las implicaciones que surgen como consecuencia de no seguir los propios deseos. Es un elemento delicado pues también hay que tener en cuenta el tema de la responsabilidad con unos y con otros.

3.- También está el tema del amor. ¿Estaba Gabriel Aristu enamorado de Adriana Zuber? Me atrevería a decir que sí, no obstante, de alguna manera podríamos decir que era un hombre teñido de debilidad y cobardía cuando se trataba de defender sus propios sentimientos.

4.- Desde el punto de vista de la narración, la introducción del personaje de Julio Márquez, se percibe un tanto decorativa y circunstancial.

 

¡Buena novela esta de Antonio Muñoz Molina!

 

Escrito y publicado por Libia Kancev D.

Caracas, 8 de noviembre de 2023.