sábado, 18 de junio de 2011

Entre Crónicas (Parte II)

Estampas Socialistas. Crónica escrita por Valentina Ruiz Leotaud. Narra la experiencia de un estudiante venezolano, Jorge Andrés Castillo, quien se hallaba en Alemania Occidental estudiando Diseño de la Comunicación y decide pasar un día en Alemania Oriental para retratar el todavía en pie -para la fecha- Muro de Berlín y otras imágenes. Le informan que sólo puede permanecer en esa de parte de Alemania hasta las 11:59 pm y que debe consumir todo el dinero que lleva. Era el 3 de abril de 1.989. El joven describe sus dudas, sus miedos antes de entrar. Al llegar percibe diversas sensaciones: "Soledad...Sensación de haber retrocedido en el tiempo, al descender en aquella tierra...en plena ciudad (11:15 am) y por la acera de adoquines grises no circulaba ni un alma...". Refiere que no hay letreros que indiquen direcciones y que, al parecer ello no es casual sino que lo hacen "...con el objeto de que la gente no abandonara los linderos de su comunidad." Jorge Andrés se sorprende ante la lentitud de los trámites burocráticos ("Velocidad socialista") ; los bajísimos precios; la visión de un grupo de oficinistas "Ninguno charló, ninguno sonrió, ninguno manoteó, todos portaban bolsas y cajitas genéricas, sin marcas..." Juan Andrés vio vidrieras en último estado y pensó en la "Estética socialista".  "Sin museos y bibliotecas a dónde ir, bordeó un silencioso puente...y merodeó frente a fachadas con gárgolas ladeadas, pintura manchada y descascarada y huecos no muy profundos, que sólo podían aludir a la guerra culminada hacia cuatro décadas..." Luego entró en un lugar a comer y al sentarse en una mesa vacía, le dijeron que tenía que ocupar una mesa donde había un grupo y todavía quedaban sillas vacías. Finalmente regresó a Alemania occidental. Cinco meses después cayó el muro y se narra lo feliz que estuvo.




La punzada de la derrota. Escrita por Yngrid Rojas. Narra un día de gran impacto en el país. El día del referendo sobre la reforma constitucional propuesta por el Presidente Hugo Chávez y avalada por una intensa campaña liderada por él mismo. El punto álgido: el de la reelección presidencial. Se trataba del 2 de diciembre de 2007. Se relata allí los intríngulis previos antes de conocerse los resultados oficiales que debían ser emitidos por el Consejo Nacional Electoral (CNE). Tales resultados fueron conocidos después de un tiempo de espera que se consideró injustificado. Se habla sobre diferentes versiones en relación a la tardanza que implicaba las reacciones que podrían darse en los distintos centros de campaña; el esperar o no los votos manuales, etc. Finalmente se supo, en voz de Tibisay Lucena, presidenta del CNE, que el gobierno nacional había perdido tal referendo. La reacción inicial del presidente Chávez, supuestamente serena (a mí no me lo pareció)  quien,  más temprano que tarde, es decir, el 4 de diciembre, ya catalogaba el triunfo de la oposición como "...una victoria de mierda."


Un temblor que no termina. Escrita por Mabel Sarmiento Garmendia. Esta crónica particularmente me ha gustado y no creo que se deba a su tema central que tiene que ver con el barrio El Cardón, enclavado en una alta montaña, al final de la calle principal de Gramoven, una de las comunidades más extensas de la parroquia Sucre donde habitan cerca de 50.000 personas. Tampoco por el hecho de que El Cardón esté atravesado por la falla de Tacagua, el accidente geológico más importante del área metropolitana de Caracas y cuya amenaza sísmica está latente en toda su longitud, al límite norte-oeste de la ciudad y  al sur del litoral. Ello hace que en este barrio tiemble continuamente. Menos porque en 2005 haya sido publicado el decreto 141 (gestión del ex alcalde Freddy Bernal) donde se señalaban las zonas de alto riesgo que incluía a El Cardón  y que no se hubiese hecho nada práctico al respecto (es decir, reubicación de los habitantes en viviendas seguras, con servicios públicos adecuados, fuentes de trabajo, etc.). Lo cierto es que en el Barrio El Cardón "lo normal es que se mueve". Para sus habitantes, la existencia de movimientos sísmicos es una rutina. Dichos movimientos hacen que, de tanto en tanto, la configuración del barrio cambie. No obstante, la gente que está allí, allí seguirá. Consideran que ese es su lugar y, que a pesar de los deslizamientos, derrumbes continuos, insalubridad (problemas de cloacas, ratas, etc), vías de acceso pésimas, el barrio es tranquilo, hay poca violencia. Para quien siempre será una novedad es para la narradora que lo visita cada cierto tiempo y considera que en El Cardón, "la normalidad no es real y que hay algo con vida propia, casi fantasmal que mantiene en movimiento sus calles, casas, escaleras, postes de luz y hasta las mismas matas de mango".  Ésta crónica me ha resultado muy instructiva y creo que lo que más me ha gustado es el espíritu de la gente del barrio El Cardón. ¡Dios los guarde y lo proteja!.


Caracas, 18 de junio de 2011.

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