sábado, 4 de junio de 2011

Cormac MacCarthy


"Los libros se hacen de libros. La vida de una novela depende de las que ya han sido escritas. Siempre ha sido así".


"Nunca sabes cuando necesitarás a los que has despreciado".
C.M.

Sí, es cierto que para los amantes de la literatura un libro, un ensayo, etc. lleva a otro estableciéndose una cadena que muchas veces suele ser interminable.

Supe de Cormac MacCarthy a raíz de la lectura de una entrevista que le hicieran a David Foster W. donde la típica pregunta sobre los autores que le habían influído fue formulada. Entre otros, Foster W. mencionó a MacCarthy. A partir de allí, leí casi en serie todos los libros de MacCarthy que encontraba hasta el último, La Carretera (2.006), libro de ficción que lo hizo acreedor al premio Pulitzer de Novela (2007). No obstante, no hallaba el primero de una serie que daba inicio a la llamada Trilogía de la frontera que incluía a: Todos los hermosos caballos (1.992), con el cual MacCarthy obtuvo el prestigioso National Book Award; En la frontera (1.994) y Ciudades de la llanura (1.998). Otros títulos: Suttree (1.979: su cuarta novela, considerada por muchos como lo mejor que ha escrito); No es país para viejos (2.005): Meridiano de sangre (1.985: novela ruda y dotada de un hermoso lenguaje); Hijo de Dios (1.973): La oscuridad exterior (1.968) y El Guardián del vergel (1.965: su primera novela).

Antes de continuar, debo decir que Cormac MacCarthy nació en Providence, Rhode Island, el 20 de julio de 1.933. Está considerado como uno de los cuatro mayores novelistas norteamericanos de su tiempo junto a T. Pynchon, Don DeLillo y Phillip Roth.
MacCarthy ha tenido una vida bastante particular. Se ha casado en tres ocasiones, su tercer y actual matrimonio fue en 1.998, del cual tiene un hijo; fue desheredado por su padre quien deseaba que fuera abogado. Protege celosamente su intimidad y rara vez concede entrevistas. En la primera de las únicas tres entrevistas que ha concedido en su vida, dada al diario The New York Times en 1.992, el cronista dijo que sería difícil pensar en otro escritor mayor que haya participado menos de la vida literaria. Nunca ha enseñado literatura, ni ha dado talleres, ni ha escrito periodismo, ni ha dado lecturas o charlas, ni ha reseñado libros. Dijo que escribe poco sobre las mujeres porque "...son duras y no pretende entenderlas."

Pienso que la fuerza narrativa de MacCarthy como escritor, no sólo reside en unos personajes sencillos, de pocas palabras pero de acciones certeras sino en la capacidad que tiene para incluir el ambiente físico del norte de México (en los casos en que se ambientan allí) caracterizado por llanuras inmensas, desiertos, montañas, valles, ríos, de tal manera que esa descripción no se hace pesada, para nada. El ambiente es, dentro de la narrativa de MacCarthy, un personaje vital.

Acabo de concluir la lectura de Todos los hermosos caballos que encontré en la librería El Buscón cuando ya no lo buscaba. MacCarthy es un narrador excepcional y lo expreso sin dudas. En Todos los hermosos caballos se cuenta la historia de un recio joven de dieciséis años llamado John Grady Cole, fruto de la unión de unos padres que se separan. La madre (proveniente de la familia Grady) había abandonado al padre, el cual parece hallarse enfermo. John se crió bajo la tutela del abuelo quien había sido el mayor de ocho varones y el único que había alcanzado los 25 años de edad. Vivían en una granja ubicada al oeste de Texas.

La novela comienza con el velorio del abuelo y la decisión de John de irse a México, posterior a su intento de convencer a su madre que no vendiera la granja, que él se encargaría de la misma. Pero la madre no accede y John abandona la escuela y se marcha con su mejor amigo Lacey Rawlins. Desde ya hay que resaltar que Jonh amaba, literalmente, a los caballos ( era un gran conocedor de los mismos) y lo que amaba en ellos era lo que amaba en los hombres: "Lo que amaba en los caballos era lo que amaba en los hombres, la sangre y el calor de la sangre que los recorría. Toda su reverencia y todo su afecto y todas las tendencias de su vida se inclinaban hacia los ardientes de corazón, siempre sería así y nunca de otro modo". Así que John y Lacey -apenas un año mayor- inician viaje hacia México con sus caballos. El de John se llamaba Redbo y el de Lacey, Junior. Durante la travesía se topan con un joven llamado Jimmy Blevins que aparentaba 14 años, poseía un gran caballo bayo y era un excelente tirador. Blevins les pidió ir con ellos. Él y Lacey discutían con frecuencia y un día, bajo una tormenta, se enteran que Blevins le tenía fobia a los rayos. En su familia había toda una larga historia de muertos fulminados por rayos y él pensaba que la única manera de escapar de un rayo era siendo más rápido que el rayo. En una escena le roban el caballo a Blevins y John y Lacey lo ayudan a buscarlo. Blevins era muy testaduro y aunque John ideó un plan para recuperarlo una vez ubicada la casa donde lo tenían, Blevins lo recuperó a su manera. Los tres tuvieron que salir huyendo, siendo perseguidos por un grupo de hombres. Deciden separarse y durante mucho tiempo John y Lacey no vuelven a saber de Blevins. Continuán su camino y consiguen trabajo, como domadores de caballos, en una hacienda llamada Nuestra Señora de la Purísima Concepción, ubicada en Coahuila. Inicialmente les va muy bien hasta que John conoce y se enamora de Alejandra, hija del dueño de la hacienda, Héctor Rocha. Alejandra corresponde a ese amor y ella y John comienzan a encontrarse a escondidas. En la hacienda también vivía, la dueña Alfonza, tía abuela y madrina de Alejandra quien al enterarse lo que estaba sucediendo entre los jóvenes llamó a John y le advirtió que se alejara de su sobrina.

Cuando el padre de Alejandra se entera de la relación hace que se lleven presos a John y a Lacey los cuales, después de varios días de viaje, son llevados a una cárcel donde se hallan con Blevins "Flaco, andrajoso y sucio", acusado de haber matado a un hombre y como sabían que Blevins no había estado sólo cuando "robó" a su propio caballo, asumieron que John y Lacey habían sido cómplices de él.

A Blevins terminan matándolo cruelmente. John y Lacey no pueden hacer nada por ayudarlo pero sienten auténtica pena por él. Antes de que se lleven a Blevins, éste, intuyendo su destino, le da el poco dinero que tiene a John: " Blevins se había quitado una bota y rebuscaba en su interior. Sacó la plantilla negra y sudada, la tiró y volvió a meter la mano... Toma, murmuró...Le puso en la mano un fajo de billetes de peso, sucios y arrugados...La bota había caído al suelo".. Luego se los llevan a El Saltillo a la prisión de Castelar donde fueron tratados salvajemente. Pero ellos, con gran valentía, se disponen a resistir. Lacey es herido de gravedad y John se ve obligado a matar a un hombre que intentó matarlo (ello será un peso sobre su consciencia a pesar de las circunstancias). Ambos sobreviven y son sacados de la cárcel por influencia de la dueña Alfonza. Alejandra convino con su tía que si salvaba a John ella se alejaría de él. Una vez fuera de la cárcel, Lacey regresa a Texas y John decide ir a ver a Alejandra y recuperar su caballo, el de Rawlins y el de Blevins. Cuando John llega a Nuestra Señora de la Purísima se entera que Alejandra está en Ciudad de México. Logra conversar con la dueña Alfonza quien le reitera que debe alejarse de Alejandra. Es de resaltar que durante ésta conversación, la dueña Alfonza le narra a John su historia de amor frustrado con Gustavo Madero, hermano de Francisco Indalecio Madero, quien llegó a ser elegido Presidente de México en 1.911. Depuesto y asesinado por Victoriano Huerta en 1.913 tras la llamada Decena Trágica. Para mí, se trató de un hermoso relato, donde lo real es mezclado con lo que parece ser imaginario, de forma magistral. Finalmente John y Alejandra, quien debía regresar por unos días a la hacienda, se encuentran en Zacatecas. Viven un día de plena pasión amorosa y John le pide que se vaya con él a Texas pero ella le dice que no es posible. Ella sigue su camino y John, después de recuperar a los caballos, exponiendo su vida, regresa también a casa. Durante el regreso presiente que su padre a muerto, cosa que resulta cierta. Se encuentra con Lacey, le entrega su caballo y éste le dice: "¿Qué vas a hacer?". John responde: "Largarme", "¿Adónde?", agrega Lacey, "No lo sé...Éste no es mi país".


Caracas, 5 de junio de 2.011.

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