domingo, 6 de enero de 2013

DESARTICULACIONES. S. MOLLOY

Sylvia Molloy

DESARTICULACIONES (2010)

Escrito por Sylvia Molloy. Se trata de un texto triste y no de un triste texto como diría Lezama Lima. Es evidente la imposibilidad de categorizarlo desde el punto de vista del género como se observa en El infarto del alma de Eltit y, especialmente, en Agua viva de Lispector. No es que esa imposibilidad apene, sino que es una herramienta de faena de esta singular literatura que trabaja con “restos de lo real” como dice F. Garramuño en La Experiencia opaca (2009).

Desarticulaciones es un texto solidario, un texto de amor que nos recuerda el valor de la memoria, valorizada  cuando se ha ido, cuando se ha marchado por derroteros incólumes llevándose a una vida y parte de la de quienes compartieron esa vida.
Justo en este instante en que pretendo escribir acerca del texto de la escritora argentina, un espléndido Sol entra por la ventana pero es demasiado para este instante. Corro las cortinas. Se trata de la narración de una experiencia de vida.

Ya, en sus primeras líneas, la autora (¿cómo llamarla de otra manera?) explica las motivaciones que indujeron a su escritura: necesita escribirlo antes de que la persona enferma, con la que compartió cuarenta años de vida en común, fallezca. Es una escritura contra reloj;  también la impulsa la necesidad de entender ese estar/no estar de su ex compañera; por otra parte, necesita escribir para poder seguir adelante, para poder extender una relación que todavía continúa aunque ya casi no queden palabras, es decir, cuando ya M.L. ha perdido buena parte de su capacidad de simbolizar pues no recuerda, buena parte de su memoria se ha perdido.

Es decir, la narradora escribe desde una falta, desde una imposibilidad, desde un querer recobrar lo que no puede.

Es la historia de una perdida, de un gasto improductivo, siguiendo a G. Bataille. M.L. ha ido perdiendo paulatinamente su memoria, memoria que  permitía, nada más y nada menos que su identidad. Podemos considerarlo así: hay un gasto en la construcción de la memoria  por más inconsciente que ese gasto pueda ser.  Y lo invertido se ha perdido ya que su función no podrá ser ejercida. La memoria de M.L. perdió su capacidad de función. Y no se trata de algo que está más allá del alcance del proceso de su conciencia, no se trata de que le resulte inaccesible, es que la misma se ha destruido hablando desde un punto de vista orgánico. También deja a la narradora en cierto estado de indefensión emocional pues ella también ha perdido. Ha perdido a una testigo fundamental de 40 años de su propia vida; las experiencias compartidas, los recuerdos que ella conserva en su memoria, imágenes, sensaciones. Quién podría confirmarlas ahora –ya no hay. Quién podría rectificarlas, -ya no hay.
La narradora precisa que no se trata de relatar cómo era M.L. sino: 19.- RE-PRODUCCIÓN: dar cuenta de “incoherencias, hiatos, silencios” (38),  quedando libre de inventar, de afirmar lo que no fue, pero se trata de una libertad vacía, no deseada para nada, más bien dolorosa.

Desarticulaciones tiene un cierto grado de articulación, una cierta arquitectura, una cierta formalidad pues está constituida por 45 fragmentos precedidos de una palabra o palabras que pueden resumir cada relato. Aunque deseara haber tenido una estructura resulta imposible  a menos que no se hubiese querido narrar una experiencia. Tiene un tope con el que se da de cabeza. Se trata del tope de la pérdida de memoria del Otro, un real. La única alternativa es usar los propios recuerdos que la narradora compartió con M.L. para dejar constancia.
Intentaré especificar:

1.- DESCONEXIÓN: una historia seria que no podrá ser constatada. Ya no importa. Desconexión de un ser humano a una máquina. Desconexión de un recuerdo. Doble desconexión de la vida. Se pregunta la narradora si M.L. estará pidiendo algo.
2.- RETÓRICA: expresiones bien articuladas. Modales sutiles que aumentan en forma inversamente proporcional a la pérdida de la razón. Frases como: “Qué suerte despertar y ver caras amigas”; “Bien porque te veo”; “Estás muy linda, te veo bien de cara” (13). Esta última dicha a alguien que M.L.ve por vez primera.
3.- LÓGICA: M.L. a pesar de que está perdiendo la razón, deduce “impecablemente”. Impecable y dramáticamente.
4.- CUESTIONARIO: el pájaro y el árbol tienen en común que vuelan. Hermosa respuesta, poesía infantil,  pienso. Nunca sabremos si la pregunta a esa respuesta fue formulada.
5.- TRADUCCIÓN; 6.- IDENTIKIT; 32.- SER Y ESTAR: M.L. muestra que no ha perdido su capacidad de traducir, en este caso del español al inglés. Ignora de quién habla: de ella misma. Molloy lo interpreta como una recuperación fugaz de identidad, de su ser.  No lo creo, pienso yo; no puede decir yo el que no recuerda. Capacidad de ironía o deseo de que M.L. todavía tenga capacidad de ironía. Llamarse Petra para decir cómo se llama en una circunstancia de no saberse quién se es. M.L. “Ella sí es ausente” (58). Por un instante, M.L. no está ausente para M.L.: está.
7.- RUNNING ON EMPTY; 12.- TRABAJO DE CITA;  Descargas de la memoria. Recuerdos. Salida de la apatía; estallidos de recuerdos: poemas, fragmentos de Aristófanes, algo de Darío, de Borges. ¿El motivo de ello? Tal vez porque había en ellos palabras raras que de chica le gustaban (muestra inteligencia). Más temprano que tarde no recuerda pues reitera una pregunta sobre algo que acaba de ocurrir.
 8.- QUE GOZA DE BUENA SALUD: dice M.L.: “…que ella nunca ha estado enferma, es decir, nunca ha tenido una enfermedad seria, soy básicamente una persona muy sana, en eso he tenido mucha suerte” (21).
9.- LIBERTAD NARRATIVA: la pérdida de la memoria de M.L. no sólo es una pérdida personal (de la que afortunadamente no se da cuenta) sino que se lleva consigo el testigo que puede verificar o poner en duda e incluso negar las historias construidas con otros. Ya lo hemos mencionado antes.
10.- DESPEDIDA: no, no es lo mismo dar un beso a alguien aunque esté dormido que dejarle dicho que nos fuimos. No es lo mismo.
11.- ERÓTICA: La desmemoria como una ventaja. La de no recordar situaciones traumáticas, en este caso, de índole sexual: “Es una suerte que no lo recuerde; y que no recuerde que era yo quien los miraba” (24).
13.- CEGUERA; 23.- DE LA NECESIDAD DE UN TESTIGO:                                                                             “Hablar con un desmemoriado es como hablar con un ciego y contarle lo que uno ve” (28). Se le puede narrar todo lo que uno ve y no contradecirá. Ha perdido su capacidad para ser testigo;  imposibilidad para compartir y comentar.
14.- EXPECTATIVA: La narradora sólo puede hablar de sus sentimientos: “Yo me quedé melancólica; ella no creo que se haya quedado nada” (29). La narradora recuerda a Rulfo.
15.- CUMPLEAÑOS;  29.- BUENAMOZA: tarareos de tangos. Lectura de una tarjeta de cumpleaños que no parece entender; recuerdos de “restos”. Una canción de la infancia.
16.- REMEMORACIÓN: “Te acordás de tal y cuál cosa“. La narradora se siente mal de formular esa pregunta (no logra habituarse) y no por M.L. sino por ella misma: “…sigo lanzando estos pedidos de confirmación como si echara agua al viento” (32). Y porque para mantener una conversación –para mantener una relación- es necesario hacer memoria juntas o jugar a hacerla, aún cuando ella –es decir su memoria- ya ha dejado sola a la mía” (33).
17.- LISTAS: para recordar y luego se olvidan. Sólo el sujeto que las arma puede darles sentido.
18.- DE LA PROPIEDAD EN EL LENGUAJE: el no reconocimiento del Otro. Hablarle de en vez de vos: Además le habló en “un español que jamás hemos hablado”. “Sentí que había perdido algo más de lo que quedaba de mí” (37).
20.- DESENCANTO: la narradora se siente desencantada de darse cuenta que a veces M.L. reconoce, que a veces sabe. Que no se trata de buenas maneras.
21.- SILABEO: inventa palabras “como hablándose a sí misma en un lenguaje impenetrable” (40). Quiere que el número de sílabas coincidan con el número de sus dedos.
22.- PUÑO y LETRA; 35.- QUE NO LEE Y ESCRIBE,  36.- QUE SÍ LEE Y ESCRIBE: 37.- ALFAJORES III: “ya no puede escribir”; “ya no puede escribir su nombre”; “se ha ido la letra, el nombre escrito, que es otra forma de estar en el mundo”; “…pedacitos de escritura que me dicen que una vez estuvo” (41); el olvido de leer; el olvido de la patria; marca de alfajores argentinos. Dice Alfonsina por asociación de alfajores. Alfonsina y el mar. Sí lee, al menos leyó en ese instante.
24.- COMO UN CIEGO DE MANOS PRECURSORAS: “…había empezado a poner en práctica, instintivamente, la memoria de las manos,…estaba recordando objetos, no para almacenarlos en su mente sino para orientarse en el presente” (44-45). Esto fue previo a la declaración franca de la enfermedad.
25.- NOMBRES SECRETOS: que no volvieron a aparecer cuando la narradora puso fin a la relación con ella.
26.- COLABORACIÓN: sentimiento de plagio de cosas escritas con M.L. pues ella no puede  recordar cosas que habían escrito juntas.
27.- GATA: le gustaban los gatos. Tenía una que tuvieron que sacrificar. La narradora opta por no mencionar la palabra gato(a).
28.- GUSTOS DEL CUERPO: la enfermedad avanza. Olvida gustos, costumbres, También olvida realizar actos orgánicos: masticar, tragar…
31.- TAPUJO: historia sobre el padre que la narradora cree conocer bien. A través de otra persona, se entera de otra versión. Se siente dolida: “cómo aceptar que a mí me contó la versión falsa,…” (56). “Lo que me cuesta aceptar es que el tapujo haya sido tan fuerte que aún conmigo tuvo que recurrir a él. Lo que me cuesta aceptar también es que acaso haya otros tapujos de los que yo nada sé” (57). Ni sabrá.
33.- PASAJES DE MEMORIA: memoria compensadora. Miedo a padecer la enfermedad.
38.- PROYECCIÓN: Sueño de la narradora: le hubiera gustado saber qué opinaría M.L. de ese sueño. Se acordaría de Borges?, de Saint Laurent?
39.- OCURRENCIAS: M.L. va perdiendo su capacidad para tener ocurrencias. Luce más apagada: “Como si estuviera perdiendo ya la respuesta rápida, la capacidad de intervenir con un recuerdo intempestivo o un disparate” (68). Tal vez sea la pérdida de la originalidad de la enfermedad. Y eso que debiera ser un consuelo para la narradora, la perturba por alguna razón, se pregunta si no será: “¿Porque ya no voy a tener de que escribir? (68).
PREMONICIÓN: la narradora tiene malos sueños, fragmentarios, como algo que no se pudiera detener pero como que también estuviese vaciándose. Estos sueños parecen continuar en el estado de vigilia.
VOZ: un cambio de voz que no se aclara.
LENGUA Y PATRIA: la narradora percibe el vacío de ya no poder hablar con M.L. como antes; en la forma como hablaban el español hecho de citas: “Un español hecho de citas, pero entonces qué lenguaje no lo es; hablar es buscar complicidad: nos entendemos, sabemos de dónde somos. El lenguaje, después de todo, crea raíces y alberga anécdotas…Al hablar con ella me siento –o me sentía- conectada con un pasado no del todo ilusorio. Y con un lugar: el de antes. Ahora me encuentro hablando en un vacío: ya no hay casa, no hay antes, sólo cámara de ecos.” (72-3).
¿VA O VIENE ESTE INSTANTE?: la narradora, que viaja con frecuencia a Buenos Aires, nunca le dice a M.L. que se va de viaje, sólo cuando regresa: “…le dije que había estado de viaje y acababa de llegar. ¿Hasta cuándo te quedás?, me preguntó. Con eso me desarmó, me hizo sentir de paso, desubicada. No, no, yo vivo aquí, pensé decirle. Pero la corrección no valía la pena. ¿Dónde es aquí para ella? (¿O para mí?)” (74).
VOLVER: la narradora tiene un sueño con M.L., que ésta quiere regresar a La Argentina y terminar sus días allí. El sueño tiene restos diurnos de la narradora con respecto a un relato de regreso dentro del marco de una dictadura: “Porque sólo el olvido total permite el regreso impune; de algún modo ella ya ha vuelto” (75). Se puede ver aquí una relación con el pretendido olvido de la dictadura en Argentina. Tema que se mantiene vivo a través de la literatura dentro de la línea de escribir sobre el pasado para explicar el presente. Un poco la premisa psicoanalítica sobre recordar para no repetir.
INTERRUPCIÓN: fin de la escritura. Sensación de abandono y culpabilidad por parte de la narradora hacia M. L.

Texto citado
Molloy, Sylvia. Desarticulaciones. Buenos Aires: Eterna Cadencia. 2010.

Caracas, 6 de enero de 2013.

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