miércoles, 27 de agosto de 2025

Noche negra: novela de Pilar Quintana

 



Se trata de la más reciente novela de la escritora colombiana Pilar Quintana (Cali, 1972) quien, en 2021, ganó el premio Alfaguara con Los Abismos (2021) reseñada en este blog.

Fue publicada en agosto de este año. La leo en una versión digital.

Noche negra está ambientada en la región selvática de Cali, perteneciente al Departamento del Valle del Cauca  (al suroeste de Colombia), siendo la selva y el mar protagonistas indispensables.

Rosa, una mujer caleña, graduada en Trabajo Social, asociada de una agencia de mercadeo, decide irse a vivir a la selva con un irlandés llamado Gene, a quien tenía unos meses conociendo y con quien pensó que podía tener una buena relación de pareja.

La novela narra trozos esenciales de la vida de Rosa en la ciudad. Era hija ilegítima de un médico blanco para el que su mamá trabajaba desde hacía más de treinta años.

El trato de Rosa con su padre siempre fue distante, hasta el día que se graduó. El médico se sentía feliz ya que ella fue la única de sus hijas que logró hacerse universitaria.

Rosa vivió con su abuela –mujer de carácter fuerte y racista-, con su madre y con una joven llamada Emperatriz a la que contrataron para cuidar a su abuela que, al final de su vida, padeció de demencia senil. Su madre también padeció la enfermedad y ese era un tema, el de la locura, que preocupaba mucho a Rosa.

Menciono lo del racismo de la abuela porque ellas eran negras, excepto Rosa que era considerada blanca.

Rosa describe su etapa en la universidad. Allí había tenido una relación con un estudiante llamado Fermín (de quien se enamora). Se trataba de un revolucionario que tenía un estilo de vida cónsono con sus ideales revolucionarios. Fermín termina desaparecido (¿o muerto?) por los militares después de una revuelta en la universidad. Rosa nunca supo qué pasó a ciencia cierta con él pero lo recuerda con nostalgia.

Rosa compra un lote de terreno en la selva junto a Gene. La novela, narrada en cuatro días, inicia con la partida de Gene a un país vecino con la finalidad de sacar su visa de residente. Promete enviarle un mensaje a Rosa el miércoles en la tienda de Don José.

En esos cuatro días, Rosa narra su tesón por mantener la cabaña a la que aún le faltaban las puertas y tapaba con unos plásticos negros.

Los hombres más cercanos a la casa de Rosa eran Don Israel quien cuidaba una casa cercana y les enseñó, a ella y a Gene, aspectos básicos para sobrevivir en la selva. Don Israel les regaló tres pollitos: dos hembras y un macho a los que Rosa les puso nombre. El macho, ya gallo, se llamaba León y se pierde. Rosa lo busca con afán, con ansia pero no logra encontrarlo.

También está Nato, quien se encargaba de cortarles los árboles necesarios para lo cual contaba con una moto sierra. Nato quería comprarles un trapichero que consideraba de excelente calidad pero Rosa se negaba a venderlo.

Otros eran Rodrigo y el ingeniero. Este último le hacía algunas bromas libidinosas que preocupaban a Rosa.

Rosa pasa sola por muchísimas vivencias: matar a una tarántula, intentar hacerlo con un murciélago que se colgaba del techo de su casa, lidiar con culebras, con jejenes que la atacaban sin piedad. Se la pasaba apertrechada con un machete y un cuchillo de cocina, no sólo por los peligros de la selva si no por el temor, casi paranoico, que desarrolla hacia los hombres más cercanos, agudizado por la ausencia de Gene.

Rosa pensaba que podía ser sujeto de violación por parte de los hombres, en especial, del ingeniero y de Nato.

Aparte de los evidentes peligros de la selva y el sentirse mirada y observada continuamente, también siente angustia ante la posibilidad real de que Gene no regrese. Pensaba que era posible que se hubiese ido con otra mujer.

Ese miércoles también coincidía con la noche más negra por efectos del cambio de luna y así fue. Más negra aún porque Gene no llamó ni le dejó ningún mensaje. Se había quedado sola y abandonada en la selva.

Noche negra se trata de una narración trepidante y, aunque entremezcla pasado y presente, es coherente. Por momentos, una piensa que está allí, que está viviendo lo que vive y padece Rosa.

Muy buena novela de Pilar Quintana.

 

Escrito y publicado por Libia Kancev D.

Caracas, 27 de agosto de 2025.

 

martes, 12 de agosto de 2025

Adiós Miss Venezuela

“La gente que conozco, incluyéndome, tiene un círculo de amigos, unos buenos, algunos regulares y otros malos. De cada uno tomas lo mejor y sigues adelante, no les pides lo que no tienen y no les das lo que no tienen capacidad para recibir” (255).

 



Adiós Miss Venezuela (2016) es una novela del escritor y abogado venezolano Francisco Suniaga (Isla de Margarita, 1954).

Leo un ejemplar de una segunda edición (2017) publicada por ediciones Dahbar que me prestó mi cuñada Julie González de Kancev. Éste, me dijo, sí me lo tienes que devolver porque me lo regaló Carlos y el otro ejemplar que tengo está autografiado por Suniaga.

La novela está ambientada en Caracas y la Isla de Margarita en el año 2017.

Relata el suicidio de una ex miss Venezuela, María Genoveva Herrera Becher  (MGHB) de cincuenta y cinco años de edad, conocida como Beba,  quien tenía diez años separada de su esposo y se había ido a vivir a Margarita.

María Genoveva estaba muy interesada en el arte y la cultura y pensaba estimularla en Margarita, para lo cual creó un proyecto llamado Quattrocento, buscando apoyo de empresarios, que permitiría mejorar la formación de los artistas margariteños pero el proyecto no dio los frutos que ella esperaba.

Beba era no sólo hermosa, sino inteligente y amable. Llegó a tener algunos amantes hasta que le viene a la mente la idea del suicidio, el cual llevó a cabo en la playa La Restinga, en una zona que desde que la conoció le pareció hermosa. Dejó una nota escueta, sin destinatario preciso donde hablaba del suicidio y su deseo de que nadie se culpase por el mismo.

María Genoveva su suicidó de un tiro en el corazón. Los objetos que llevaba consigo fueron robados y la policía judicial margariteña,  a cargo del  coronel  Salvador Sanabria, lo investigó como un homicidio pero su esposo Alfonzo Pérez Castillo encontró su nota pero no le aclaró nada a la policía y dejó que la investigación siguiera su curso.

En parte, el hecho de que Alfonzo Pérez Castillo no hablase del suicidio se debía al estigma que el mismo aún tiene. En una rueda de prensa que el Jefe de la policía ofrece, un periodista le preguntó si habían considerado la hipótesis del suicidio y el Comisario respondió “Insinuar eso es faltarle el respeto a la memoria de la víctima y a su familia. Eso está absolutamente descartado” (40).

Vale destacar que el padre de Beba había muerto años atrás, fallecimiento que la afectó mucho ya que lo amaba y admiraba sobremanera, mientras que su madre, Odilia, vivió más tiempo y luego vivió afectada por una demencia senil hasta su muerte. Odilia se casó al poco tiempo de la muerte de su esposo y se fue a vivir a París. Era una mujer obsesionada con la idea de hacer teatro aunque no poseía mayores cualidades.  La relación con su hija Beba fue complicada. Fue por su madre que Beba llegó a participar en el Miss Venezuela que, a la postre, ganó.

Como dijimos antes, Beba estaba casada con Alfonzo Pérez Castillo, dueño de la empresa de seguros más importante del país, llamada Seguros Populares. Él era mucho mayor que ella y al parecer, ella siempre lo vio  como una figura paterna y no como a un esposo. Tuvieron un hijo llamado Alfonzo Eduardo que se había dedicado al arte y vivía en Alemania. Beba visitaba a su hijo con cierta frecuencia y estaba satisfecha del hombre en el que se había convertido, bastante independiente y seguro de sí mismo.

Cuando se suicida Beba, casi un mes después estaba programado el concurso del Miss Venezuela de ese año en Margarita. El Miss Venezuela tenía tiempo viniéndose a menos y se había decidido realizar allí como forma de sacarlo a flote pero no fue sencillo con todos los problemas que aquejaban a la isla, no muy distintos a los del resto del país.

Por cierto, un grupo de mujeres, afectas al gobierno y bajo la premisa de que se trataba de un acto meramente capitalista, amenazaron con sabotear el concurso y al final, como veremos, lo hacen.

El director del concurso, desde hacía años, era Oscar Llabrés, conocido como el Rey de la Belleza. Llabrés había nacido en Cuba y desde adolescente su madre lo había mandado a Venezuela como una forma de protegerlo ya que, desde niño, había dado muestras de homosexualidad. Era un hombre que tenía una especie de don para convertir en bello todo lo que tocaba. Fue él quien planteó que el concurso se celebrara en Margarita.

Cuando Llabrés supo de la muerte de Beba se sintió muy afectado pues eran buenos amigos. Así, planteó hacerle un homenaje durante el evento, dándola a conocer como la Miss Venezuela Eterna.

No obstante, el conocido concurso estaba sufriendo grandes transformaciones y el cargo de Llabrés iba a cambiar. Inicialmente se sintió muy perturbado y pensó en oponerse pero luego lo aceptó. El pasaría a ser, por cinco años, una especie de embajador del certamen, ayudando a su globalización. 

De pronto entra en escena, el abogado margariteño, José Alberto Benitez quien es llamado a Caracas por el bufete de abogados WPM, a través de su director, el Dr. Álvaro Sosa para que se encargara de un trabajo. Benitez había sido, políticamente hablando, un hombre de izquierda y hacía años había trabajado en el bufete antes mencionado y compañero de estudios de Sosa.

La situación económica de Benitez  era precaria ya que la mayoría de sus casos eran de gente de clase media y pobre pero el caso para el que lo llama Sosa prometía una jugosa suma de dinero que serviría para solventar algunas deudas que tenía junto con su esposa Elvira en la Asunción, donde vivían.

Lo cierto es que el viudo de Beba, Alfonzo Pérez Castillo había encargado al bufete la investigación de la muerte de Beba aunque sabía perfectamente que se había tratado de un suicidio.

Pérez Alfonzo le pidió a Benitez que hablara con dos personas como parte de su averiguación: una era con la señora María Mercedes MacGregor Paúl  que había sido Miss Venezuela en 1965 (Pérez Castillo le dijo a Benitez, que esta mujer conocía los intríngulis del  Miss Venezuela y que se había relacionado con Beba) y con Oscar Llabrés que se encontraba en Margarita.

Benitez fue recibido por María Mercedes en el Country Club. Desde que la vio le pareció una mujer muy hermosa, empática y bella a pesar de los años. María Mercedes le contó que cuando estaba en el Miss Venezuela había intentado suicidarse. Que para la época estudiaba Filosofía y Letras en la Universidad Central de Venezuela (UCV) y que se había hecho novia de un joven que estudiaba Administración. Que el amor entre ellos fue intenso y que incluso ella le había entregado su virginidad pero que el joven resultó ser muy celoso con lo de la participación de ella en el concurso que finalmente ganó. Así, el joven le propuso que se suicidaran juntos. Ambos estuvieron de acuerdo. Habían planeado que la primera en morir sería ella (con un rifle) pero el disparo no la mató, ni le produjo una lesión muy grave. El joven, al verla herida, desistió de la idea y la llevó a una clínica de emergencia. María Mercedes se había salvado y siempre interpretó la conducta de su novio como un acto de valentía pero ya escasamente volvieron a verse. No obstante, María Mercedes le aseguró a Benitez que entre ellos, había quedado  un trato amable y cariñoso. Lo del intento del suicidio fue un secreto a voces en la Caracas de la época.

Luego María Mercedes se había casado y tenido hijos pero insistía en contarle a Benitez que su primer novio fue el gran amor de su vida.

Cuando el abogado Benitez regresó a Margarita, habló con Oscar Llabrés, con una pareja que había tenido Beba, había podido visitar su apartamento, ir al sitio donde ella se había quitado la vida (lleno de flores producto del homenaje del Miss Venezuela). Realmente no había encontrado nada que le sirviera de explicación al suicidio de Beba.

Benitez tenía un amigo psiquiatra (que tenía también su pasado de izquierda), llamado Pedro Boadas, con quien establece interesantes conversaciones sobre el suicidio y también sobre la decadencia del país.

Benitez  se entera que un pescador, llamado Toribio Jiménez, de cerca de treinta años, había sido detenido por el homicidio de Beba. Pidió hablar con él.

El hombre le contó que había presenciado el suicidio de Beba. Que él se hallaba pescando cerca y que la había visto llevarse la pistola primero a la sien y luego al pecho. Le contó que había corrido para ver si llegaba a impedir que se matara pero no pudo. Agregó que la mujer le había apretado una mano antes de su último suspiro. Reconoció haberse llevado sus efectos personales, tales como su yesquero, la pistola y su bolso. Que llegó a vender la pistola a un delincuente y en un allanamiento que le hicieron a éste, se la decomisaron y que el hombre lo delató.

Llabrés había invitado a Benitez  a la gala del Miss Venezuela. Poco antes de la misma recibió el mensaje que Alfonzo Pérez Castillo estaba en Margarita, aunque habían quedado que él le mandaría los resultados de su investigación a través del bufete de Sosa pero que deseaba hablar con él.  

Los dos hombres se vieron en el apartamento de Beba que estaban desocupando.

Durante la conversación nos damos cuenta que Pérez Castillo sabía perfectamente que Beba estaba deprimida y que ese había sido el motivo de su suicidio. Resulta que estaba más interesado en saber lo que Benitez había conversado con María Mercedes MacGregor P. Benitez le narró lo de la historia de su suicidio fallido y sobre el gran amor de su vida. Para sorpresa de Benitez, lo que no le había dicho la mujer era que ese novio había sido el propio Pérez Castillo y que este llevaba una culpa inmensa desde lo ocurrido y que nunca había dejado de amarla.

En la gala del Miss Venezuela que se desarrollaba de manera bastante exitosa, de pronto irrumpieron un grupo de mujeres (como habíamos mencionado antes), que llevaron a sus propias participantes y destruyeron buena parte del escenario, del vestido de las mises y otros, haciendo que al final no se nombrara una miss Venezuela como parte del concurso.

Adiós Miss Venezuela es una muy buena novela que toma el tema del concurso como base para hablar del suicidio y de la situación crítica que vive nuestro querido país.

 


Francisco Suniaga


Escrito y publicado por Libia Kancev D.

Caracas, 12 de agosto de 2025.

viernes, 1 de agosto de 2025

La ciudad vencida

“La familia, por penuria  o exceso, por presencia o ausencia, nos define” (116).

Hace unos días terminé de leer la novela La ciudad vencida (2014) publicada por la editorial Libros del fuego, de la periodista y escritora venezolana (y colombiana) Yeniter Poleo.

La ciudad vencida es su primera novela y llegó a mis manos de manera azarosa. Me la prestó (¿o fue un obsequio?), mi cuñada Julie, esposa de mi hermano menor, Carlos.

Digo azarosa porque la muerte, aunque inevitable, es un acto impredecible al igual que lo es el nacimiento.

Julie y Carlos me convidaron a su casa en Bello Monte para compartir la comida favorita de Alexandra, pizza y pepsi cola. Alexandra, su hija menor (mi sobrina) tristemente fallecida el 7 de julio del año en curso.

El fallecimiento de Alexandra (alias La Gorda, Alexa) los ha sumido –nos ha sumido a todos- en un vacío insondable que ninguna explicación médica puede aliviar.

Pocas veces vi a Alexandra, nuestros contactos no pasaban de un “¡Hola!, ¡bendición tía! Y un ¡Dios te bendiga!, seguido de un abrazo y un beso en el cachete.

La última vez que recuerdo haberla visto  fue en la fiesta del bautizo de una primita, Andrea Isabella, hija de mi prima Lorena, celebrada en Caraballeda (La Guaira) hace más de un año.

De ese día, surge y resurge en mi pensamiento la imagen de su rostro de perfil, con una semi sonrisa plagada de ternura y candidez. Así quiero recordarla.

Como tatuaje indeleble

Tu suave perfil se ha plasmado en mi memoria.

Una semi sonrisa

en un rostro tierno y cálido.



Alexandra con Luka Emiliano

 

En el ínterin de esas terribles horas previas al fallecimiento de Alexandra, ya con un diagnostico tan brutal como irreversible y estando en el piso seis de la Clínica El Ávila, mi hermano Nené recordaba el nacimiento de Alexandra en la ciudad de Maracay.

¡Cuéntame, hermano!, le dije.

Relató que Carlos estaba en un estado lejano del país por causas profesionales y lo llamó para pedirle  el favor a él (estaba en Caracas)  que fuese a buscar a Julie quien estaba en Maturín con A, C e I para ir con ella y los chamos a Maracay donde tenía previsto dar a luz en la clínica La Floresta, donde trabajaba su médico tratante.

Cuenta Nené que llegaron a Maracay el 28 de septiembre. El 29 Nené llevó a Julie para revisión con su médico. Todavía no había llegado el momento de que Alexandra se asomara a la vida, podían pasar unos días más… Pero esa misma noche, Julie sintió dolores de parto y fue ingresada a la clínica. En el transcurso de la mañana del 30 de septiembre de 1997 nació Alexandra María.

Nené resaltó que una enfermera, con Alexa en brazos, preguntó por el papá y que él respondió: el papá no está pero yo soy su tío y se la mostraron a él y se la llevaron al retén.

La lectura de La ciudad vencida, el tener el libro en mis manos, y aunque tal vez Alexandra nunca lo leyó, me hace sentir cercana su presencia, porque ella, de alguna manera, estuvo físicamente cerca de él.

La ciudad vencida ha resultado, dentro de las circunstancias, una grata sorpresa. Su calidad literaria es innegable. No dejo de preguntarme por qué no había leído nada de Yeniter Poleo, ni siquiera la había escuchado nombrar.

La novela está ambientada en Caracas entre 1988 y 1992, donde resaltan dos lamentables hechos históricos ocurridos en nuestro país en las dos últimas décadas del siglo XX, cuyas causas, impacto y consecuencias  no han sido, a mi entender, interpretadas en toda su extensión.

El primero fue el llamado Caracazo ocurrido el 28 de febrero de 1989, que tuvo como telón de fondo unas duras medidas económicas tomadas por el extinto presidente Carlos Andrés Pérez  (Rubio, 1922 – Miami, 2010) en su segundo mandato (1989-1993).

El Caracazo fue un estallido social caracterizado por disturbios, saqueos, destrucción de locales comerciales, etc. Aparte de la policía, las fuerzas armadas fueron llamadas para el  “control” del orden público lo que originó un considerable número de heridos y fallecidos provenientes–en particular- de los barrios pobres de la capital- que colapsaron hospitales y la morgue de Bello Monte.

Muchas personas fueron enterradas en fosas comunes sin haber sido siquiera identificadas. Las cifras oficiales fueron de 276 fallecidos pero reportes extraoficiales mencionan más de tres mil.

El otro hecho que narra La ciudad vencida, aunque en menor medida, fue el intento de golpe de Estado del 4 de febrero de 1992, liderado por el teniente coronel Hugo Chávez Frías (Barinas, 1954- Caracas, 2013) también contra el gobierno de Pérez.

Los militares, alzados en armas, fueron apresados pero después de un tiempo relativamente corto, fueron indultados en el segundo gobierno del Dr. Rafael Caldera (Yaracuy, 1916 – Caracas, 2009). Aunque el golpe fue fallido, sirvió para catapultar a Chávez F. llevándolo a la presidencia de la República en las elecciones democráticas de 1998 y, en ese sentido, también  llevó a nuestro país a lo que es hoy en día. Una Venezuela hundida en la más deplorable corrupción, miseria, con ausencia del Estado de Derecho, hundimiento de los servicios públicos, una migración brutal, etc.

Los personajes centrales de La ciudad vencida son el cronista Bernardo Guanipa (Bernard Guaní), un hombre ya cincuentón, muy cuidadoso y formal en el vestir y amante de la música de Felipe Pirela, Tito Rodríguez y otros.  Guaní era el encargado de la sección Sociedad o Fiesta del diario La Verdad.

Bernard, al trabajar en esa sección, había tenido la oportunidad de conocer a muchas personas de la “alta” sociedad caraqueña y también de la farándula. Había hecho amistades, muchas de ellas auténticas.

Por otro lado, estaba la pasante asignada a la sección de Guaní, llamada Cariú.

Cabe destacar que a Bernard no le duraban las pasantes ya que se trataba de una persona muy exigente  y algo áspera  pero Cariú se lo fue ganando poco a poco aunque discrepaba de la superficialidad de los actos sociales a los que debía acudir y reseñar.

Cariú tenía 18 años, estudiaba Comunicación Social en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) por medio de una beca. Vivía en Antímano y provenía de una familia pobre formada por su mamá quien trabajaba en una oficina ubicada en las Torres de El Silencio o Torres del Centro Simón Bolívar. Era la mayor de tres hermanos: Carla (15) y Urbano (10).

Sin embargo, Cariú era una joven entusiasta, carismática, trabajadora y con muchas ganas de salir adelante y lograr mejorar su nivel de vida y el de su familia.  

Como hemos dicho, la relación entre Bernard y Cariú, inicialmente tensa, fue mejorando por la tenacidad de la muchacha y el reconocimiento que de ella Bernard va haciendo hasta convertirse en una relación de afecto y amistad.

A tanto llegó la amistad que Cariú le regaló un perrito al que Bernard llamó Marcial y al que tomó cariño a pesar de que Marcial le hacía “la vida –y su apartamento- de cuadritos” y Bernard le obsequió a Cariú un pasaje para que pudiera viajar al exterior y hacer un curso de inglés.

Durante los eventos del Caracazo, Cariú desaparece en el marco de una cobertura sobre denuncias del nefasto accionar de los militares en la barriada de Petare. 

Cariú logró hacer la entrevista pero la agarró el toque de queda. En la novela se describe su encuentro con un soldado que vivía cerca de su casa y que estaba enamorado (encaprichado) de ella, no obstante, Cariú nunca le había prestado atención.  Lo narrado allí, el odio destilado por el soldado, nos hace pensar que posiblemente la asesinó por  venganza, por un profundo rencor.

Bernard busca a Cariú por hospitales, en la morgue, en el cementerio General del Sur, quedando atrapado bajo una gran tristeza y desolación. Un día se topa con Carla (¡creyó que era Cariú!) para enterarse que la familia de Cariú había hecho lo propio y que tampoco la habían hallado.

A raíz de ese encuentro, deciden realizar una protesta tanto escrita en el periódico (por supuesto que con el desconocimiento del jefe de Bernard) y con familiares de desaparecidos durante el Caracazo.  

La novela de Poleo hace una descripción bien acogedora sobre la Caracas de la década del sesenta aproximadamente y en adelante. Inevitablemente se contrasta dicha época con la degradación de la ciudad hacia finales del siglo XX. Constituye un recorrido por sus aspectos culturales en el área del teatro, de la televisión, de la música, de espacios icónicos de nuestra capital. Esta narración constituye una especie de redondeo que le da un mayor valor literario a La ciudad vencida y que moviliza recuerdos y emociones, sobre todo para los caraqueños nacidos en las décadas del cincuenta y sesenta.

Bien vale la pena leerla.

P.D.: termino esta reseña y sigo recordando a Alexandra…

 

 

Escrito y publicado por Libia Kancev D.

Caracas, 1 de agosto de 2025.


viernes, 13 de junio de 2025

Imposible decir adiós

 



Imposible decir adiós (2021) es la novela más reciente de la escritora surcoreana Han Kang (1970), premio Nobel de literatura 2024.

La novela consta de tres partes: que, a su vez, están subdivididas en capítulos: Los pájaros (seis capítulos); La noche (seis capítulos) y La llama.

Esta novela está ambientada en Seúl y la isla de Jeju (que es la isla más grande de Corea del Sur, situada en el estrecho de Corea).

La narradora es Gyeongha quien trabajaba como periodista y escritora. La mujer había tenido pérdidas (que presumimos familiares: ¿divorcio, alejamiento de su hija?) que la sumen en un profundo estado depresivo. Deja su trabajo y decide alquilar un pequeño apartamento en las afueras de Seúl y dedicarse a escribir. Estaba tan deprimida que decide escribir un testamento donde apuntaba todo lo que se debía hacer con sus bienes aunque no logra ponerle un  destinatario. Escribía el testamento, lo rompía, lo volvía a escribir y así.

Narra que meses después que le fuese publicado un libro (2014) sobre la masacre de Gwangju (ciudad ubicada al suroeste de Corea del Sur) comienza a tener el siguiente sueño que se le hace reiterativo:

"Caía una nieve rala. La llanura en la que me encontraba lindaba con una colina, sobre cuya ladera había plantados miles de troncos negros. Gruesos como durmientes de ferrocarril, todos tenían alturas distintas, como personas de diferentes edades. Sin embargo, no eran rectos como durmientes, sino ligeramente ladeados y curvos, como miles de hombres, mujeres y niños escuálidos andando cabizbajos bajo la nieve ¿Será un cementerio? ¿Esos maderos son lápidas? -me preguntaba.

Yo iba y venía entre los troncos negros, sobre cuyas superficies cortadas se acumulaba la nieve como cristales de sal, al igual que entre los túmulos que se alzaban detrás. De pronto, me detenía al sentir el agua debajo de mis zapatillas. Qué extraño, pensaba. Un rato después el agua me llegaba al empeine. Me daba la vuelta y no podía creer lo que veía. La línea que se divisaba al final de la llanura no era el horizonte, como había supuesto, sino el mar. Era la pleamar y la marea estaba subiendo. ¿Por qué los habrán enterrado en un lugar como este?, me preguntaba en voz alta. El mar crecía a ojos vistas. ¿Así era como subía y bajaba la marea todos los días? ¿Y si se habían llevado los huesos de más abajo, dejando los túmulos vacíos? No había tiempo. Las tumbas anegadas ya no tenían remedio, pero había que trasladar cuanto antes los restos enterrados más arriba. Tenía que ser ahora mismo, antes que siguiera subiendo el mar. Pero ¿cómo? Yo estaba sola y no tenía siquiera una pala. ¡Eran tantas tumbas! Sin saber qué hacer, corría entre los troncos negros, abriéndome paso a través del agua que me llegaba a las rodillas",

Se despertaba…Gyeongha pensaba que su sueño tenía que ver con el  libro que había escrito.

Aparte de esa pesadilla y de otras que padecía con anterioridad, ella sufría de intensas migrañas acompañadas con dolores abdominales, episodios de vómitos, tenía poco apetito y trastornos del sueño.

Un día, Gyeongha recibe un mensaje de texto de una amiga (Inseon) quien le pregunta si puede ir a verla a un hospital en Seúl. Tenían más de veinte años de amistad.

Inseon era fotógrafa, había realizado varios documentales y luego se había dedicado a trabajar la carpintería en un taller que había construido en su casa materna en Jeju. Inseon se había ido a Jeju para cuidar a su madre quien se hallaba enferma y se había quedado a vivir allá después de su fallecimiento, situación que Gyeongha nunca había entendido.

Gyeongha había visitado la casa de Inseon en Jeju, había conocido a su madre y a un par de cotorritas blancas que Inseon tenía y a quienes adoraba, llamados Ami y Ama. Ami ya había muerto.

Hacía un par de años, Gyeongha había hablado con Inseon sobre la  posibilidad de hacer un documental sobre el sueño descrito anteriormente pensando que con ello podría desaparecer, conjurarlo. Inseon se muestra dispuesta (y le dice que pueden hacerlo en Jeju, que había condiciones para conseguir los troncos de árboles y que las nevadas en Jeju tendían a ser intensas puesto que vivía en una zona montañosa) pero, por una u otra razón, el proyecto fue quedando rezagado hasta que Gyeongha le dice a Inseon que lo olviden pero, Inseon insiste e incluso había empezado a recolectar troncos de árboles por su cuenta. Gyeongha había dado por hecho que el proyecto estaba cancelado.

Lo cierto es que Gyeongha decide irse inmediatamente a Seúl para saber qué había ocurrido con su amiga. Resulta que Inseon había tenido un accidente con su sierra eléctrica y se había cortado el dedo índice y el medio de su mano derecha.

Un vecino la había encontrado casi por azar, desvanecida y, la llevó a un hospital en Jeju desde donde la refirieron a uno  en Seúl para operarla y reimplantarle sus dedos.

Después de la operación, cada tres minutos y por un lapso de tres semanas, debían pincharle con unas agujas dichos dedos para que el injerto fuese exitoso (se trataba de una experiencia muy dolorosa).

Gyeongha e Inseon hablan sobre lo sucedido. Inseon le pide que vaya a Jeju para ponerle agua y comida a Ama pues, si no, moriría. Aunque el tiempo era pésimo (lluvias intensas y nieve), Gyeongha accedió ir a Jeju.

Realmente la narración que hace Gyeongha sobre su travesía para llegar a la casa de Inseon es terrible. Había intensas lluvias, vientos y caía nieve pero llega (la zona estaba muy oscura). Entra al taller de Inseon y encuentra mucha sangre, evidencia de lo ocurrido pero ve algo que llama mucho su atención: muchos troncos de árboles, es decir, que Inseon estaba trabajando para el documental del que habían hablado a pesar de que Gyeongha le habían dicho que descartaran la idea y el accidente lo había sufrido en esa tarea.  

Antes de llegar a Jeju, Gyeongha evoca algunos relatos que Inseon le había hecho cuando trabajaban juntas en Seúl, en especial, uno que le había relatado su madre en un tiempo de nevada.

Inseon le dice “Me contó que cuando era pequeña los policías y los soldados mataron a toda la gente de su pueblo, pero que ella, que estaba en sexto grado de primaria, y su hermana mayor, que tenía dieciséis años, se salvaron porque habían ido a hacer un recado a la casa de un tío segundo. Volvieron al pueblo al día siguiente, tras enterarse de lo ocurrido, y estuvieron deambulando toda la tarde por el patio de la escuela buscando los cuerpos de sus padres, del hermano mayor y de la hermanita pequeña de siete años. Los cadáveres estaban amontonados y enmarañados entre sí, y durante la noche había caído una fina capa de nieve sobre sus rostros. Como no se les podía reconocer, mi tía (la hermana de la madre de Inseon) les limpiaba la nieve de la cara con un pañuelo porque no se atrevía a hacerlo con la mano. Luego le dijo a mi madre: ‘Yo me encargo de quitarles la nieve; tú mírales bien la cara’. Seguramente quiso evitar que su hermanita tocara los cadáveres, pero al oír aquello a mi madre le entró tanto miedo que se aferró a la manga del abrigo de su hermana y caminó con los ojos fuertemente cerrados. Únicamente los abría, obligada, cuando mi tía le decía que mirara bien para ver si reconocía la cara. Mi madre me contó que aquel día aprendió, de una vez y para siempre, que cuando alguien se muere y su cuerpo se enfría la nieve se acumula sobre sus mejillas y la sangre se escarcha…(continúa Inseon) Hasta entonces, yo no había sabido nada. Nunca le había dado importancia al hecho de no haber llegado a conocer a mis abuelos maternos…”

(Transcribo este relato porque es central en la novela. La experiencia de asesinatos, de torturas y el impacto nunca aminorado de los familiares que quedan vivos).

Gyeongha encuentra a Ama muerta – lo cual le resultó doloroso- y decide enterrarla donde Inseon había enterrado a Ami – meses atrás- y luego se queda dormida en su cama.

A la mañana siguiente, Gyeongha ve a Ama en su jaula (piensa si ¿estará soñando o si soñó antes?) pero le pone agua y comida. 

De pronto, ve a Inseon (no parece tener ninguna herida en su mano. ¿Es una alucinación?) y aquí se inicia una larga conversación donde Inseon habla de su madre (que siempre pareció débil), recuerda la historia familiar que vivió. Habla de su padre…

La(s) matanza(s) que la madre de Inseon le contó habían ocurrido en Jeju (hacia setenta años). Inseon agrega que su madre había recopilado, durante años, información sobre muchos asesinatos, llevados a cabo, por fuerzas militares o supuestas fuerzas revolucionarias (dentro del contexto de luchas por el poder político). Los cadáveres habían sido encontrados en fosas comunes. Por otro lado, su madre había formado parte de asociaciones de familiares de las víctimas pidiendo encontrar los restos y exigir justicia. 

Inseon también había recabado mucha información, por ello, el proyecto que le había planteado Gyeongha se hizo vital para ella y sabía que también lo sería para su madre. Imaginamos que para Inseon sería como una forma de honrar a su madre.

Agreguemos aquí que el padre de Inseon (ya fallecido) parecía haber sido víctima del trauma de haber visto torturas y matanzas de hombres, mujeres y niños y cada cierto tiempo, se metía con Inseon en una cueva y le tomaba la mano con fuerza y tenacidad. Parecía una reacción de estrés postraumático. Inseon había filmado un documental sobre él contando esto.

Por lo que entendemos, el sueño de Gyeongha no era producto del libro que ella había escrito sobre la masacre de Gwangju que, efectivamente ocurrió en 1980 y en la que, según cifras oficiales murieron 166 personas, aunque las organizaciones de activistas de derechos humanos señalan que hubo más de 2000 personas fallecidas (Google).

El sueño que se le escenifica parece corresponder, más bien, a las muertes ocurridas en Jeju en 1948 (cuando se divide Corea del Norte -administrada por la Unión Soviética y Corea del Sur –dirigida por Estados Unidos- concatenada con la guerra de Corea (1950-1953) y que ha sido contada de diversa manera según quien lo haga.

Vale destacar que la parte de la novela donde Gyeongha encuentra a Ama muerta o viva (¿?) y, luego cuando ve a Inseon (cuando se supone que todavía estaba hospitalizada en Seúl) y se ponen a conversar, es como una pincelada de fantasía. No sabemos qué es real pero nos preguntamos si es importante saberlo porque la narración subsiguiente nos exponía una historia que era necesaria conocer. 

La narración de Imposible decir adiós oscila entre el presente y el pasado y viceversa. Como hemos visto discurre con muchos momentos de irrealidad, sueños, etcétera.

Imposible decir adiós es una novela teñida de tristeza, que muestra la fuerza de la amistad, las injusticias cometidas por motivaciones políticas, la importancia de la memoria, los daños irreparables que sufren los familiares y amigos de las víctimas. 

En una entrevista realizada a Han Kang publicada el 14 de diciembre de 2024 en el portal La Tercera, le preguntan que cuál de sus novelas era la ideal para comenzar a leerla y ella respondió que Imposible decir adiós. No obstante y como lectora, creo que hasta ahora, la mejor novela para empezar a conocer a esta interesantísima autora es La vegetariana.  

Muy buena novela de Han Kang.

 

Escrito y publicado por Libia Kancev D.

Caracas, 13 de junio de 2025.

 

 

 

domingo, 8 de junio de 2025

La clase de griego

 A María Antonieta por hacerme llegar esta novela.







¿No le parece raro?
¿No le extraña que tengamos párpados y labios?
Que a veces nos los cierren desde afuera, y otras veces los cerremos con fuerza desde adentro (90).


La novela La clase de griego (2011) es de la escritora surcoreana Han Kang, premio Nobel de literatura 2024.

Se trata de una novela donde el lenguaje es el principal protagonista por su belleza y hermosura no exento de tristeza y de melancolía. También es una novela corta e intensa como La vegetariana reseñada en este blog. 

En esencia narra dos historias paralelas: una mujer joven, divorciada, dedicada al área de la literatura quien pierde la voz después del fallecimiento de su madre y de haber perdido la custodia de su hijo de ocho años y decide tomar clases de griego antiguo.

En principio parece curioso la escogencia de aprender una lengua que ya no es hablada como lengua materna por ningún grupo de personas, es decir, una lengua muerta como lo es el griego antiguo para intentar recuperar la voz propia, individual, personal. A medida que avanzamos en la lectura podemos reflexionar sobre tal elección y asomar otra interpretación como sería irse a los "orígenes" del lenguaje.

La pérdida de la voz del personaje femenino -cuyo nombre no mencionamos ya que no aparece en ningún momento- ya le había sucedido durante su adolescencia "Aquello le ocurrió por primera vez el invierno en que cumplió dieciséis años. El lenguaje, que la aprisionaba y la hería como una prenda hecha con miles de alfileres, desapareció de un día para otro. Podía oírlo, pero un silencio como una gruesa y compacta capa de aire se interponía entre el caracol de sus oídos y el cerebro" (10). 

No había ninguna razón orgánica que explicara la pérdida de la voz, lo que hace pensar que se trataba de una afonía psicógena o afonía de conversión que usualmente es provocada por un intenso trauma emocional "No era que sus cuerdas vocales no se hubieran desarrollado lo suficiente o que tuviera algún problema de capacidad pulmonar. Simplemente no le gustaba acaparar espacio. Todo el mundo ocupa un espacio físico proporcional al volumen de su cuerpo, pero la voz se propaga a una distancia aun mayor. Y ella no deseba amplificar de ese modo su persona" (32). 

La mujer va un tiempo donde un psicoterapeuta con quien se comunicaba a través de la escritura pero, al no obtener mejoría (y por razones económicas) opta por no seguir yendo.

La mujer era una apasionada de las palabras, de las frases y también tenía una gran sensibilidad para la percepción del mundo exterior, sobre todo de la naturaleza. De hecho, su palabra preferida era bosque "Cuando entró en la escuela primaria, empezó a anotar palabras en las últimas hojas de su diario. Sin ninguna relación ni propósito, escribía las palabras que le habían causado alguna impresión. De todas ellas, la que guardaba como un tesoro era (bosque), cuya forma le recordaba a una antigua pagoda: era la base, el cuerpo y la cúpula. Le gustaba que hubiera que entrecerrar los labios y dejar pasar el aire lenta y cuidadosamente para pronunciar   ; y que al final hubiera que sellar los labios para que la palabra se completase en silencio" (9-10).

(¿Qué es una pagoda?. Según Google, es una torre de varios pisos con techos curvados hacia arriba, común en Asia, especialmente en China, Japón, Vietnam y Corea. Se asocian con templos budistas y taoístas. Se construyeron inicialmente para albergar reliquias sagradas y luego se convirtieron en estructuras monumentales con propósitos religiosos y culturales).

Durante las clases de griego, la mujer nunca habló ni con el profesor ni con ninguno de sus compañeros.

El profesor de griego antiguo (licenciado en filosofía griega), tenía treinta y un años pero parecía mayor. Tenía una cicatriz en el rostro por un accidente. Era coreano pero a los 15 años había emigrado con su familia a Alemania y recientemente había regresado a Seúl por razones no muy claras.. El hombre -cuyo nombre tampoco es mencionado- padecía de una enfermedad oftalmológica -al parecer hereditaria- puesto que su padre y su abuelo la habían sufrido. El pronóstico era que irremediablemente quedaría ciego. En realidad casi ya lo estaba. Usaba unos lentes gruesos. La avanzada ceguera lo condicionaba a manejarse más de día y a cargar una linterna consigo para los momentos de oscuridad.

Al profesor le llamaba la atención la mujer pero no entendía por qué no hablaba. Llegó a pensar que era sordomuda. Un día intentó hablarle con la simbología de los sordomudos pero ella tampoco le respondió. 

Ambas historias relatan experiencias tristes: el arrollamiento del perro de ella cuando tenía cinco años. Al intentar abrazar al perro, tendido en el pavimento, el perro la muerde con violencia. Al parecer, ella tuvo un intento de suicidio "Sin darse cuenta, ella se mira la muñeca izquierda. Debajo del coletero morado empapado por el sudor, siente la vieja cicatriz también húmeda. Pero no quiere recordar. Y si tiene que hacerlo, no quiere sentir nada" (92).

Por el lado de él, se narra la relación que tuvo con un amigo que por años había estado muy enfermo ( también estudió filosofía) y que, ya habiendo regresado él a Seúl, le comunican de su fallecimiento, noticia que lo entristece grandemente. El amigo, que parecía tener un cierto humor negro, le decía que practicase con un bastón para ciegos y se comprara un perro guía para cuando ya quedara totalmente ciego y por muy realista que le pareciera el comentario del amigo, se entristecía. 

Un día, ya finalizando el período de clases, la mujer llega temprano al salón. Ve un pajarito que había entrado al aula y que no lograba salir. Ella hace lo posible para que lo haga pero el pajarito se golpeaba contra paredes y ventanas hasta que sale del aula y se mete hacia una especie de sótano que había cerca de las escaleras de acceso al salón. Ella, sintiendo qe ya no podía hacer más regresa al aula. En eso venía llegando el profesor que no entiende qué ocurre, ella termina de retirarse y el profesor, enciende su linterna para iluminar el sótano y ve al pajarito. En eso se le cae la linterna y resbala por las escaleras. Pisa sus lentes que se le habían caído al piso y se corta en una mano con los vidrios. Se siente atrapado y empieza a pedir ayuda. En eso viene ella (más nadie había asistido a clases ese día) y se percata del problema de visión de él. Él le pide que lo ayude a ir hasta una óptica pero era tarde aparte de que caía un torrencial aguacero. Lo que ella hizo fue tomar un taxi con él y dirigirse a un hospital para que le atendieran la herida de la mano que sangraba copiosamente.

Después de salir del hospital, ella lo acompaña a su casa. El profesor hablaba y hablaba, apenado -también emocionado- excusándose por toda la situación y ella sin lograr pronunciar palabra. Al final, ella espera a que él se duerma y ella se va a su casa en autobús.

A la mañana siguiente, la mujer llega temprano a la casa del profesor para llevarlo a una óptica: la escena final que parece que podemos mirar es la de una mujer sufriente que no podía hablar y el hombre solitario-también sufriente- que no podía ver. Él se fue aproximando a ella, con miedo, con ternura. Sus labios también se fueron acercando y se besaron. 

Si tuviera que responder a la pregunta de cuál es el tema central de La clase de griego, diría que es la narración -tierna y dolorosa- de la soledad del ser humano y la esperanza que, pese a todo, puede brillar en esa soledad, en esa oscuridad.  

¡Excelente novela de Han Kang!

Escrito y publicado por Libia Kancev D.
Caracas, 8 de junio de 2025.

sábado, 7 de junio de 2025

La vegetariana



La vegetariana (2007) es una novela de la más reciente premio Nobel de literatura (2024) Han Kang (Corea del Sur, 1970). La leo en digital. La traducción es de la coreana Sunme Yoon (1965) quien se crio en Argentina.

Se trata de una novela corta pero intensa formada por tres capítulos: La vegetariana, La mancha mongólica y Los árboles en llamas.

La vegetariana es una novela triste, melancólica, que narra la vida de una mujer joven llamada Yeonghye que un día decide que no comerá más carne, es decir, hacerse vegetariana.

El primer capítulo es narrado por el esposo de Yeonghye quien la consideraba una mujer simple, insustancial. Lo que sí nos resulta obvio -desde un principio- es que Yeonghye es una mujer llena de una profunda soledad.

El cambio al vegetarianismo de Yeonghye no parece ser una decisión pensada o reflexionada si no que ella argumenta que tiene unos sueños que le impiden comer carne, luego dice que se le aparecen unas caras. Se trata de unos sueños bastante pesados, macabros.

El esposo de Yeonghye, que tenía un trabajo administrativo y, que era un hombre bastante superficial intenta convencerla de que coma carne pero ella se niega rotundamente. Yeonghye también presenta trastornos del sueño, episodios de vómitos y comienza a perder peso. Otro aspecto es que se negaba a utilizar sostén y empieza a pasar momentos en que se queda con sus senos expuestos.

El esposo de Yeonghye le hace saber a la familia de ella lo que ocurre y, en una reunión familiar en donde estaban sus padres, su hermana mayor (con el esposo que se dedicaba al arte) y el hermano (con su esposa), el padre pretende obligarla a comer carne y la abofetea ante su negativa. Yeonghye reacciona agarrando un cuchillo de la mesa y se corta las venas de sus muñecas. 

El cuñado le aplica primeros auxilios, la carga sobre su espalda y apura al esposo de Yeonghye para llevarla al hospital más cercano. Allí la estabilizan y la iban a dar de alta pero ella se sale de la habitación y la encuentran en el patio del hospital, desnuda y con un pajarito apresado en una mano y al que le había dado un mordisco (¡no he podido evitar representarme esta escena como muestra palmaria del profundo malestar que aqueja a Yeonghye!). 

Yeonghye es hospitalizada unos meses por psiquiatría y más adelante sabremos que es diagnosticada con esquizofrenia con muy escasa respuesta al tratamiento medicamentoso. Al ser dada de alta, pasa un tiempo donde su hermana Inhuye (que siempre fue muy cercana a ella). Aunque está de alta, Yeonghye no está mejor, sigue negándose a comer carne pareciendo virar, incluso, al veganismo a lo que se va agregando un cuadro de franca anorexia). El esposo pide el divorcio sin mayores consideraciones.

Al poco tiempo, Yeonghye decide irse a vivir sola a un apartamento. Su hermana permanecía siempre pendiente de ella, mientras que sus padres y su hermano se alejaron.

Un día, Inhuye le pide a su esposo que vaya a ver a Yeonghye, que le lleve frutas y que hablé con ella. Aquí ya entramos en el segundo capítulo narrado por el cuñado. El hombre había estudiado arte. Económicamente era poco productivo. Se dedicaba a hacer videos cortos. Poco a poco, vamos sabiendo que el cuñado se sentía atraído por Yeonghye y que deseaba realizar con ella un proyecto de video que tenía tiempo en mente. El hombre también había convertido como una especie de fetiche una mancha mongólica que Yeonghye tenía en una de sus nalgas. Por cierto y en vista de que uno de los capítulos lleva el nombre de mancha mongólica, vale destacar que se trata de una melanocitosis dérmica y que es común, en especial, en personas de países asiáticos. No requiere ningún tipo de tratamiento. 

Así, el hombre quería filmar  los cuerpos de una pareja que serían pintados con flores, ramas, árboles, haciendo el amor. No sé trata de un video pornográfico ni mucho menos, si no un video de carácter estético.

El cuñado le propone a Yeonghye pintarla y ella accede sin ningún pudor. Para ella y, desde el punto de vista psicológico, era algo que le resultaba  natural  y placentero. La segunda parte del proyecto no pudo concretarse con un actor y el cuñado se da cuenta que si él también se pinta, Yeonghye accederá a hacer el amor con él y ser filmados. El cuñado graba la escena y después de un intenso desborde sexual, sobre todo de parte de él, se quedan dormidos.

Inhuye va al apartamento de su hermana y descubre a su esposo con Yeonghye y ve el video. Está sorprendida, está furiosa con su esposo porque no puede dejar de pensar que él se ha aprovechado de Yeonghye quien está gravemente enferma. Decide llamar a una ambulancia. Yeonghye es hospitalizada y el cuñado estuvo varios meses preso y se descartó que él tuviera algún trastorno mental. Inhuye y su esposo no vuelven a verse aunque tenían un hijo en común, Jiwi.

En realidad, la relación de Inhuye y su esposo venía mal desde hacía tiempo. Inhuye tenía dudas de que su esposo alguna vez la hubiera amado. Para él, ella era una mujer comprensiva, amable, tolerante, tal vez excesivamente tolerante , lo que, de alguna manera, le provocaba rechazo, por muy paradójico que pueda sonar.

El último capítulo lo narra Inhuye. Era una mujer trabajadora, independiente, era dueña de una tienda de cosméticos donde le iba muy bien. Siempre fue el sostén económico en su matrimonio. Excelente esposa, excelente ama de casa, excelente madre. 

Durante la segunda hospitalización de Yeonghye, es Inhuye quien paga los gastos, va a visitarla y habla con los médicos.

Un día la llaman para decirle que Yeonghye se había escapado y al poco tiempo le avisan que la habían hallado en un bosque cercano bajo una intensa lluvia.

Inhuye va al sanatorio a ver a su hermana. Le lleva frutas, jugos, etcétera, pero todo es infructuoso. El estado de Yeonghye es cada vez más lamentable, tanto así que el médico le dice que tendrán que llevarla a un hospital con terapia intensiva para hacerle un procedimiento que permitiese alimentarla y que iban a hacer un último intento de colocarle una sonda nasogástrica. En el ínterin, Inhuye reflexiona sobre su propia vida, sobre la infancia que tuvieron, sobre la violencia que padecieron a manos del padre que sobre todo la ejercía con Yeonghye, sobre la debilidad de su madre, sobre lo ocurrido con su ex esposo.

Al final, la novela queda en que Yeonghye está siendo trasladada en ambulancia a un hospital general por un cuadro de anorexia intratable y una hemorragia digestiva superior. Inhuye va con ella.

La vegetariana es una novela narrada por otros. Donde la voz de Yeonghye prácticamente no aparece. Sabemos de ella, como tal, por sus sueños que nos manifiestan su intenso y tortuoso dolor psíquico.

Realmente Yeonghye quería fundirse con lo vegetal, con los árboles, con la tierra. Un deseo vital incompatible con la vida.

Durante mi lectura de La vegetariana, por cierto, ganadora del premio Man Booker Internacional 2016 y mucho antes de leer escenas francamente patológicas y conocer el diagnóstico de esquizofrenia que le hacen a Yeonghye es imposible no pensar que padece de un cuadro psiquiátrico grave. El hacerse vegetariana y la forma cómo se manifiesta es la manera que "ella tomó" como expresión de su enfermedad. Quiero decir que se ha podido haber evidenciado por otras conductas. 

En una entrevista que le hacen a Han Kang (que aparece al final de la novela), ella comenta que en Corea la carne no es tan importante, puesto que se come básicamente arroz, tofu (comida de origen chino a base de semillas de soja, agua y solidificante)  y verduras, es decir, no sería nada llamativo dejar de comer carne -aunque en la novela se comenta que se estaba poniendo de moda hacerse vegetariano.

Sabemos que la esquizofrenia tiene un importante componente genético pero que también hay otros factores que influyen en su expresión clínica. Yeonghye no tuvo una buena infancia. Vivió experiencias violentas con su padre y con su madre (en diferentes sentidos). El "irse" hacia lo vegetal es como una forma de dejar de sentir, no padecer más.

Sin duda, La vegetariana es una novela que pone en escena magistralmente la vida de una mujer esquizofrénica dentro de un marco cultural particular. Digo magistral porque la narración logra transmitir la terrible irrealidad, el dolor que sufren estos pacientes y sus familiares. Un auténtico drama sobre el que todavía hay mucho tabú. 

Escrito y publicado por Libia Kancev D.
Caracas, 7 de junio de 2025.  
 
Han Kang



martes, 3 de junio de 2025

Lázaro

 



"Siempre me he preguntado algo sobre Lázaro. Había franqueado las puertas de la muerte. Había visto lo que había al otro lado. ¿Deseaba regresar a la vida?..¿Agradeció a Jesús que le trajera de nuevo?...¿Qué clase de hombre fue después? ¿Qué pensó el mundo de él? ¿Qué pensó el del mundo?".

León XIV Pont. Max. Conversaciones.

"Insistía en que el saber era la llave de la libertad y la prosperidad. La ignorancia era como la marca del esclavo en la frente" (12).



Hace un par de semanas leí la novela Lázaro del escritor y dramaturgo australiano Morris West (1916-1999).

El nombre de Morris West siempre ha estado en mi "radar literario" ya que su novela, La salamandra (1973) fue una de las primeras que leí en mi adolescencia y que aunque no recuerde de qué trataba, la consideré muy buena.

Hallé La salamandra en la modesta biblioteca de mi casa materna. La cubierta era de color blanco. Nunca supe cómo llegó a mi casa y si mis padres o alguno de mis hermanos llegó a leerla.

Lázaro (1999) narra la vida de Ludovico Gadda quien era el papa León XIV, quien, a los sesenta y ocho años sufre de un evento cardíaco que ameritaba un bypass coronario a través de una cirugía abierta.

León XIV es ingresado en una clínica muy prestigiosa de Roma (que no era donde habitualmente se atendía la Curia), dirigida por el cirujano cardiovascular Sergio Salviati quien era italiano-judío.

Un anciano cardenal, Antón Drexel, muy ligado al papa, aunque tenían sus diferencias sobre la forma cómo se conducía la Iglesia, es quien recomienda la clínica ya que era muy amigo de la pareja de Salviati, llamada Tove Lundberg que trabajaba en la clínica en el área del manejo psicológico de los pacientes ante cirugías de gran envergadura.

La relación de Salviati (divorciado) y Tove era muy singular, se querían mucho pero ella, quien tenía una hija con una seria discapacidad que no comprometía su inteligencia y pintaba muy bien, no quería casarce con él y tener más hijos. Pensaba que su hija sería una carga para Salviati.

Antón Dexel le había tomado mucho cariño a la hija de Tove a quien conoce por casualidad. La niña-adolescente también le toma cariño y empieza a llamarlo nono. Drexel, quien ya estaba en las postrimerías de su vida, decide crear un espacio para la atención de niños con discapacidad en una especie de viejo castillo que había adquirido años atrás.  Un grupo de niños, con necesidades especiales vivirían allí donde se les ofrecería la mayor calidad de vida posible y trabajarían en potenciar sus capacidades guiados por diversos especialistas.

Lázaro viene a ser una novela casi policial. Resulta que León X IV siempre había sido un hombre muy duro, muy recio y un ultraconservador. Durante su papado, así como en los anteriores que lo precedieron, la Iglesia Romana se había hecho cada vez más centralizada, lo que había provocado que cada vez más fieles se alejaran de ella y que el número de sacerdotes que dejaban los hábitos fuera mayor. También había menos hombres dispuestos a hacerse sacerdotes.

La cercanía de la posibilidad de la muerte del papa León XIV como consecuencia de la cirugía cardíaca (aunque ya para la época tenía una alta tasa de éxito), le hace empezar a reflexionar sobre su propia vida y la función de la Iglesia que dirigía.

León XVI es operado y su evolución es muy satisfactoria. Por recomendación médica, debía tener un reposo de por lo menos tres meses.

Durante su recuperación empieza a idear una serie de cambios, sin ignorar la fuerte oposición que podía tener por parte de obispos y cardenales.

Lázaro narra la trama del intento de asesinato sobre León XVI por parte de un grupo terrorista llamado La Espada del Islam que fue investigado y desarticulado por el servicio de inteligencia israelí que actuaba en el Vaticano con anuencia no formal por parte de la policía italiana No obstante, antes de detener y asesinar al líder del grupo, este hace contacto con un grupo de coreanos para llevar a cabo la tarea y que, en última instancia concreta durante una misa ofrecida por el papa donde empezó a exponer los cambios, las tranformaciones que quería para la Iglesia. 

La Espada del Islam también había amenazado con secuestrar y asesinar a una mujer en represalia por la desaparición de una espía libanesa que trabajaba en el hospital de Salviati y que estaba involurada en los planes iniciales del asesinato del papa. La inteligencia israelí se planteó que podía ser Tove Lundberg y su hija. Entonces, un alto sacerdote (Matt Neylan), que acababa de retirarse del Vaticano, alegando que ya no creía, le ofrece estar en una finca familiar que tenía en Irlanda. Tove acepta ir (después de hablar con Salviati) y se lleva a su hija con quien Neylan había estrechado lazos. Al cabo de un tiempo, Matt y Tove se van enamorando e inician una relación. Neylan era un hombre muy inteligente y perspicaz e intuye que podrían atentar contra la vida de Tove y su hija y se prepara para hacerles frente. En el interín, la hija de Tove se enferma y fallece de una infección cerebro- espinal.

Lázaro también entrecruza otras historias que le dan más vida y la hacen más interesante: los intringulis y el egoísmo de muchos miembros del Vaticano. El tema político entre Israel y el Vaticano, el tema del celibato, la participación de las mujeres en la vida eclesiástca, la influencia de los medios de comunicación  y otros.

Como escribí antes, el papa León XIV es asesinado de un tiro certero en el pecho y muere de inmediato. Los aires de cambio parecen que quedarán solo en eso. Los obispos se preparan para escoger a un nuevo papa de esta institución milenaria.

Mientras leía Lázaro, recordé, en muchos momentos, El loco de Dios en el fin de mundo (2025) que trata sobre la vida de Jorge Bergoglio, el papa Francisco ( y sus intentos de modernizar la Iglesia yendo desde lo central a la periferia y la importancia de los misioneros) del escritor español Javier Cercas.

Morris West


Escrito y publiado por Libia Kancev D.
Caracas, 3 de junio de 2025.