martes, 1 de abril de 2025

El poder de la cultura: Caso Sudiksha Konanki

                                                                 


Sudiksha Konanki

Sudiksha Konanki tenía veintiún años. Era atractiva, de piel morena y un esbelto cabello negro que le caía por debajo de los hombros.

La India la vio nacer y, desde que tenía un año (2006) su familia emigró a los Estados Unidos (EE.UU.).  Sudiksha obtuvo una beca y así, estudiaba medicina en la Universidad de Pittsburgh  donde cursaba el tercer año.

El 3 de marzo de 2025, Sudiksha viajó con dos amigas (¿o con una o con tres?, la información es contradictoria) a República Dominicana para disfrutar de las vacaciones primaverales. Ya es conocido que esas vacaciones o spring break que disfrutan muchos jóvenes norteamericanos suelen ser desenfrenadas, con mucho alcohol y consumo de otras sustancias, ello unido a casos de violaciones, asesinatos y desapariciones que han quedado plasmados en múltiples películas y documentales.

Sudiksha y sus amigas llegaron a la zona de Bávaro –que es una zona de Punta Cana- en el oriente de República Dominicana,  hospedándose en el hotel  Riu, (de inversión española) catalogado como de cinco estrellas.

Tres días después de haberse instalado, es decir, el seis de marzo y en horas de la noche,  la joven y sus amigas fueron al bar del hotel con la finalidad de pasar una noche divertida. Empezaron a consumir alcohol sin ninguna previsión. En el ínterin, conocen a dos jóvenes norteamericanos que también habían venido de vacaciones y beben juntos. Las cámaras captan a los jóvenes, tomando, relacionándose y vomitando por momentos.

Sudiksha y uno de los jóvenes, llamado Joshua Steven Riibe, de veinticuatro años, estudiante del último año de Topografía en la Universidad Estatal de Minessota y luchador olímpico, comienzan a intimar y se los ve abrazados y muy ebrios.

Al parecer, todos deciden ir a la playa (eran cerca de las cuatro de la madrugada). Sudiksha y Joshua se ven caminando tomados de la cintura, haciendo eses uno y otro. El joven se tomaba selfies con la chica. No se sabe por qué, las amigas de Sudiksha y el amigo de Joshua deciden devolverse al hotel e irse a sus habitaciones.

Joshua y Sudiksha dejan sus pertenencias en las sillas de playa y se meten al mar donde se besan.

Horas después, hacia las cuatro de la tarde del día siguiente, las amigas buscan a Sudiksha en su habitación. Habían pensado  que se había quedado con Joshua. Al no hallarla, le enviaron un mensaje al amigo de Joshua.  Éste le preguntó a Joshua por Sudiksha y él respondió:

– No sé… Cuando estábamos en la playa nos alcanzó una gran ola que nos revolcó. No fue fácil mantenerse a flote - por momentos perdí el conocimiento-  pero la sostuve hasta que se puso de pie delante de mí. El agua le llegaba hasta las rodillas. Pensé que había salido y marchado a su habitación.  Yo salí y vomité ya que había tragado mucha agua, luego me quedé dormido en una silla. Me desperté por el sol y los mosquitos que me estaban picando. Me di cuenta que habían robado mis pertenencias. Regresé a mi habitación y me quedé dormido hasta ahora.

(Hay algo en el relato de Joshua que no cuadra. ¿Por qué no avisó al personal del hotel lo ocurrido en la playa?, ¿por qué no se cercioró que la joven había regresado al hotel?, ¿cómo entró a su habitación si le habían robado la llave?).

El amigo contestó –pues, la chica no regresó a su habitación.

En la playa, llamada  Arena Gorda, se encontró la escueta vestimenta de Sudiksha: una camisa playera y sus cholas.

Luego de  lo anterior, Joshua es retenido en el hotel por funcionarios policiales, siendo considerado como “persona de interés” en vista de que fue el último en haberla visto con vida. Múltiples medios de comunicación se hicieron eco del caso, tanto dominicanos como internacionales. Los dominicanos hacían mención de que la desaparición de la joven podía perjudicar el turismo de República Dominicana. También señalaron la poca seguridad que había en ese hotel y en otros y resaltaban el trato que se le estaba dando a Joshua. Que la denominación “persona de interés” no estaba dentro de la terminología policial dominicana y que al joven nunca lo habían esposado y se le había tratado con “mano suave”, cosa que no habría ocurrido de haberse tratado de un dominicano que habría sido considerado sospechoso de inmediato y sin decirlo explícitamente, golpeado hasta que confesara.

Por otra parte, ni las amigas de Sudiksha ni el amigo de Joshua fueron interrogados y pronto se marcharon a Estados Unidos. Desde allá, una de las amigas declaró que le había dicho a Sudiksha que estaba muy ebria al igual que Joshua. Que era mejor que regresara a su habitación y que en la mañana podía verlo y conocerlo mejor pero que ella se negó.

Aunque se desató una intensa búsqueda de la joven -posiblemente la mayor que se ha hecho en ese país por una persona desaparecida-, hasta la hora de escribir este texto, la joven india, residenciada en EE.UU, no ha sido hallada, ni viva ni muerta.

La imagen de un gigantesco signo de interrogación se pintó en el cielo de Punta Cana, donde se encuentra el hotel Riu. El ambiente se puso pesado, oscuro, tenebroso…

Los padres de Sudiksha viajaron a República Dominicana y, a las cuarenta y ocho horas regresaron a EE.UU. (Por supuesto, se les veía acongojados, en especial, la madre). Los padres enviaron una misiva a las autoridades dominicanas en donde señalaban que asumían que su hija se había ahogado. Que el joven Joshua había tratado de salvarla (al parecer, conversaron personalmente con él). Lo otro que pidieron era que declararan a su hija legalmente fallecida.

La carta volvió a encender a los medios que no dejaban de preguntarse cómo era posible que los padres de la joven pidieran eso y en tan poco tiempo, aparte, se habían barajado otras hipótesis como que se hubiese tratado de un homicidio por parte de Joshua o de un secuestro donde pudiesen estar involucrados ciudadanos haitianos.

Por cierto, este lamentable y misterioso caso, me llevó a escuchar sobre las enemistades entre República Dominicana y Haití, hecho que desconocía. Como sabemos, conforman una isla en las Antillas Mayores llamada La Española, estando República Dominicana hacia el este y Haití al oeste. Las diatribas entre estos dos países son antiguas, lo que llevó a que en febrero de 2023 Republicana Dominicana comenzara a construir un muro fronterizo que ya alcanza 164 kilómetros de los 392 de frontera con Haití.

Los señores Konanki alegaban también que era necesario que dieran a su hija oficialmente muerta  para que  ellos pudieran seguir con sus vidas. No hubo quien dejara de alegar que tal vez hubo alguna transacción económica entre ellos y el padre de Joshua quien, en apariencia, se trata de un hombre acaudalado.

Joshua Steven Riibe ya está de vuelta con su familia, no obstante, y según he entendido, a la joven no la pueden dar por muerta  si no por desaparecida, según las leyes de República Dominicana.

El caso de Sudiksha ha dado pie para muchos comentarios de diversa naturaleza, entre ellos, como hemos señalado, el trato que la policía da a los dominicanos ante situaciones similares. La evidente consideración hacia el joven Joshua Riibe por ser norteamericano es algo que se ha destacado. Y por último y no menos importante es que el índice de personas desaparecidas en República Dominicana es un problema muy serio al que no se le ha dado, por parte del Estado Dominicano, el abordaje necesario para afrontarlo.

En estos días,  escucho en un portal de youtube dominicano, llamado Una nueva mañana mencionar que, según la página del portal Transparencia de la Procuraduría General de la República Dominicana, entre 2018 y 2024 se han reportado 1600 personas desaparecidas, siendo más frecuente en la zona norte del país.

En una entrevista realizada a una mujer experta en  cultura india, residenciada en Dominicana,  (Bali, mentora existencial), ella señala, en relación a la carta de los Konanki, algunos elementos que nos deja pensando en el poder de la cultura, tanto en un país Occidental (EE. UU) como en uno de Oriente (la India). La experta comenta que para los indios, el señor Konanki falló en su deber de proteger a su hija ya que es el patriarca de su familia, aparte de que también falló ante la sociedad en su rol de protector.

Comenta que al haber estado viviendo en los EE.UU -adonde Sudiksha llegó cuando tenía un año de edad como hemos escrito antes-  y posiblemente en una edad de rebeldía, bajo las leyes norteamericanas era más libre y ya el padre no podía ejercer autoridad sobre ella lo que le permitió viajar a República Dominicana (aunque ignoramos si la joven viajó con o sin permiso de sus padres) más lo ocurrido (estar en un bar, beber alcohol sin control, estar fuera de su casa a altas horas de la noche y además con un joven desconocido) y su desaparición. Todo ello, para la concepción de los valores indios, implica que la joven deshonró a su familia.

También se ha comentado y es sólo eso, un comentario, que la joven habría viajado a República Dominicana con la finalidad de huir de un matrimonio que su familia había concertado según las costumbres en la India.

La entrevistada habla de que la mujer en la India, como en algunos otros países, está en un lugar de inferioridad con respecto al hombre. Que son ciudadanas de segunda que están bajo la entera responsabilidad de sus padres y que una vez que se casan son propiedad de su pareja. Agrega que, a partir de las ocho de la noche una mujer no puede estar sola en la calle y que si la violan o la matan sería su culpa.

El padre de Sudiksha en sus declaraciones a la prensa dijo “Nosotros tenemos más hijos, en edades muy jóvenes, dos más…nosotros necesitamos cerrar este tema y seguir adelante con la familia, sanar y para eso, nosotros necesitamos privacidad, necesitamos recoger todo esto para vivirlo en nuestros términos…”.  La experta  señaló que la desaparición de Sudiksha, al convertirse en un caso mediático y el que constantemente se mencione y quede abierto indefinidamente, implica que el alma de ella no se puede elevar, no se puede liberar y, en ese sentido tampoco puede reencarnar, según lo plantea el hinduismo.

Lo cierto es que la desaparición -y/o el fallecimiento-  de Sudiksha Konanki es muy lamentable. El hecho ha despertado una serie de temas que vale la pena considerar y analizar, entre ellos, el poder de la cultura.

   

                             

                  Playa Arena Gorda en República Dominicana

 

 

                                                         

Escrito y publicado por Libia Kancev

Caracas, 1 de abril de 2025.