Nazarena
(2026)
es la novela más reciente de la periodista y escritora venezolana Karina Sainz
Borgo (1982) quien, desde hace algunos años, se encuentra residenciada en
España.
La novela fue publicada
por la editorial Alfaguara.
Nazarena
es
una novela corta, ambientada en un lugar llamado La Araira, que, en un inicio,
pensé que podría tratarse de la localidad de Araira en el Estado Miranda, a
finales del siglo XIX e inicios del XX, rodeada por el negocio de los ingenios.
Desde el punto de vista literario es una novela bien escrita que transmite
sentimientos particulares como lo son la tristeza, la violencia intrafamiliar,
la locura, la obsesión religiosa.
La novela tiene como
narradora principal a Nazarena, la séptima de las hijas de Inocenta Nuñez y de
Giuseppe (Don Vicente) Della Vincensa quien era oriundo de Venecia.
Don Vicente había
llegado al país junto con sus hermanos Lulo y Renato. Estos últimos se habían
casado con Candela y Salomé respectivamente, hermanas de Inocenta. Tres
italianos casados con tres hermanas
negras.
Posterior al nacimiento
de Nazarena, la madre padece de una depresión post parto y queda muy afectada
emocionalmente.
Las otras hermanas incluyen
a Porcia, la mayor, la más agresiva, la que mandaba y decidía todo en la casa y
que no sé casó pues su novio murió en un accidente, Vicenta quien, abandonada por el esposo,
regresa a la casa paterna con su hija Segunda. Vicenta y Porcia mantenían constantes
disputas. Bendita (casada con Michele Bramante “…dueño del aserradero de La
Araira y proveedor de las barricas del ingenio de Palo Negro”. Se trató de un matrimonio arreglado por
Porcia), Leda, Amalia, Natalia (estas dos, gemelas) y Carmen, la menor.
Leda se había
suicidado, ahogándose en el tanque de agua de la casa, posterior a la muerte
–también por ahogamiento- de Héctor, seminarista salesiano, con el cual
mantenía una relación amorosa a escondidas.
Nazarena era una joven
triste, padecía momentos alucinatorios. Era obsesiva, barría y barría el patio
de la casa, se bañaba durante horas, etc. Había presenciado la muerte de su
padre por fractura de cráneo debido a una patada de su caballo Taíno quien fue
sacrificado por sus tíos paternos hecho que también presenció.
Nazarena no era tomada
en cuenta por sus hermanas pero ella se fijaba en todo y resistía, de alguna
manera, al ignoro del que era objeto.
Otro personaje de la
casa era la criada, casi parte de la familia, llamada Aparecida, quien también
tenía obsesiones religiosas al igual que Doña Inocenta.
Hay un personaje curioso,
llamado Heracles Venturi quien fue la mano derecha de Don Vicente. Trabajaba
arreglando relojes. Siempre daba cuerda al reloj de la casa de las Vicentas -como las llamaban- pero igual se paraba.
Venturi era originario de Mesina, el puerto
de Sicilia del que zarpó con 30 años. Decían que había dejado a 3 niños
huérfanos tras haber asesinado a su esposa por celos.
Heracles vivía
alquilado en la casa de las Vicentas y Porcia le tenía mucha tirria, al parecer
por la muerte de su novio Fulgencio, aplastado por una plancha de la
embotelladora de la que era responsable Heracles (suceso que mencionamos
antes). Su papel en la novela se hace palmario al final de la misma.
A la casa de las
Vicentas llega un alemán buscando alojamiento. Se llamaba Karl Krugman, vendía
lentes, microscopios. Krugman y Nazarena se atraen desde un primer momento.
Tienen relaciones íntimas a escondidas. Él la trata con ternura. No obstante,
después de unos días se marcha.
Tiempo después, Krugman
vuelve a hospedarse en la casa. Nazarena
se metía en su cuarto y mantenían relaciones. Él se vuelve a marchar. Nazarena
se ha embarazado. Las hermanas no
sospechaban de la relación y reaccionan con horror, en especial Porcia por el
qué dirán. Ella decide que lleven a Nazarena donde Bendita y allí pare a una
niña supuestamente muerta. Nazarena insiste en ver a su hija y permiten que lo
haga solo unos segundos ya que la van a enterrar.
Pasa el tiempo y el
carácter obsesivo de Nazarena se profundiza tanto que Porcia se plantea recluirla
a sus espaldas. El mismo día que vienen a “examinarla” para ver si la recluyen,
Bendita va a la casa con una niña, como de tres años (le parece a Nazarena, la misma edad que tendría su hija Brígida). A
Bendita la acompaña Carmen y Heracles.
Porcia se pone furiosa
con Bendita por haber llevado a la niña, quien, jugando se va corriendo hacia
el patio de la casa.
En ese momento, llega a
la sala, la madre de las Vicentas, con un quinqué en la mano, desvariando. Deja
caer el quinqué y la casa se incendia. Todos mueren.
Vale destacar que esta
narración ocurre en un solo día, un Miércoles de Ceniza.
Otra historia que se
cuenta es la de una joven llamada Brígida, quien, de niña, había sido sacada de
una casa en llamas por un hombre. Brígida es llevada al asilo de Nuestra Señora
de las Angustias donde hace oficios del hogar. El asilo se hallaba ubicado
fuera de La Araira.
Brígida tenía ciertas
visiones. Decía que se había topado con un hombre mayor Tenía amores con un
joven andaluz, gitano, de nombre Antonio Mendoza alias Mendito. El joven tocaba
el violín y le cuenta haber acompañado al poeta español Federico García Lorca (1898-1936) por un viaje
que hizo a Buenos Aires y llega a Venezuela en la época en se inicia la fiebre
del petróleo.
Mendito era un joven alegre
y quería a Brígida. Un día, el violín se le dañó y andaba triste pues no tenía
cómo arreglarlo pero Brígida había conseguido un dinero y viajan a La Araira
para buscar a alguien que pudiera arreglarlo. Lo consiguen. En su trayecto por La
Araira pasan por una casa quemada. Se meten. Brígida consigue un árbol de
granada y come de ella junto a Mendito. También se le despiertan recuerdos.
Brígida encuentra una foto en la casa. Se trataba de las Vicentas. Mendito le
dice que se parece a ellas. De pronto, alguien dentro de la casa los descubre y
ellos se van.
Posteriormente, un
hombre viejo busca a Brígida y le dice que la casa es de ella, que pertenecía a
su familia, que su madre era Nazarena. Brígida le pide que se la muestre en la
foto y él se la señala. Ese hombre viejo, que también fue el que la salvó de
las llamas era Heracles Venturi.
Mendito y Brígida
vuelven a ir a la casa, Él está contento, diciéndole que todo eso es de ella y
que pueden montar allí un teatro para divertir a la gente.
En Nazarena,
se plantea la vida de las ocho hermanas, como hemos visto, con muchos estragos
y algo me dice que se trata de un “proceso endogámico femenino”, aunado con la
falta de relaciones de pareja, una madre “ausente”, lucha de poderes, además un
fuerte matiz de conservadurismo y obsesión religiosa.
En una entrevista realizada
a Sainz Borgo y aparecida en el portal digital Elle del 1 de marzo de este año,
la autora se refiere a la familia como un espacio de depredación que me hizo
sentido para la interpretación de esta novela. Agrega la autora que “siempre he
sentido que las relaciones familiares son relaciones políticas, son relaciones de
poder,… Creo que donde los seres humanos aprendemos a medir nuestras fuerzas es
dentro de la familia. Evidentemente hay una relación de solidaridad que viene
impuesta y viene dada, pero también hay muchos ejercicios de poder”.
Vale la pena leer Nazarena de Karina Sainz Borgo.
Escrito y publicado por Libia Kancev D.
Caracas, 18 de marzo de
2026.

