Leí Humillados y Ofendidos (1861), por vez primera, en 1995. Decidí
volver a leerla bajo el recuerdo de que era una novela de F. Dostoyevski
(Moscú, 1821 – San Petersburgo, 1881) que me había gustado mucho.
La leo en una versión física
de Editorial Espasa – Calpe, S. A. (colección Austral).
Humillados
y Ofendidos está ambientada en Rusia, específicamente en
la ciudad de San Petersburgo, en una época que imperaban zares y príncipes (siglo
XIX) y está narrada por Iván Petróvich, apodado Vania quien fue criado por la
familia Ijmiéniev formada por Nikolái Sierguiéievich, su esposa Anna
Andriéievna y su hija Natasha que era unos años menor que Vania.
Así que Vania y Natasha
crecen juntos. Vania la adoraba y en algún momento pensamos que se casarían de
adultos pero eso no ocurrió en la novela. No sabemos si sucedió después.
Vania era un hombre bueno.
Tenía una gran tendencia a ayudar a los demás, en especial a la gente que
quería, tanto así que podríamos afirmar que tenía un gran espíritu de
sacrificio. Era escritor.
El señor Ijmiéniev era administrador y es buscado por
un príncipe de apellido Valkovski, quien había comprado unas tierras cercanas a
los Ijmiéniev, para que se las administrara. Al principio todo iba muy bien en
esa relación.
El príncipe Valkovski tenía
un hijo de nombre Aliexiéi Pietróvich conocido como Aliosha el cual establece
una cariñosa relación con los Ijmiéniev y, más temprano que tarde, él y Natasha
se enamoran. Incluso, Natasha abandona su casa paterna para casarse con
Aliosha, matrimonio que nunca se concreta y que produjo una gran aflicción en
los padres de Natasha y en ella misma. Por otra parte, el príncipe Valkovski se
opuso tenazmente a esa relación pues quería que Aliosha se casara con una joven
llamada Katierina (Katia) Fiódorovna Filimonova, de 17 años, hijastra de una
condesa y heredera de una gran fortuna.
Vale destacar que el
príncipe Valkovski era un hombre sin escrúpulos, interesado, cínico, amoral.
Tenía gran influencia sobre su hijo quien era un joven inmaduro y muy voluble.
Aliosha amaba a Natasha pero también se enamora de Katia con la que al final
suponemos que contrae matrimonio.
Tan interesado era el
príncipe que acusa al señor Ijmiéniev de haberlo robado y le entabla una
demanda, por lo cual los Ijmiéniev están a punto de perderlo todo. Su situación
era muy crítica, aparte del estado en que se encontraban después de la huida de
Natacha de la casa. Ello provocó que el señor Ijmiéniev maldijera a su hija
provocando gran desconsuelo en la madre.
Para la época, que un padre
maldijera a una hija era visto como algo
particularmente terrible. (A mí, en lo personal, esto me trae recuerdos familiares:
el verbo “maldecir” estaba prohibido por mi mamá quien, ante la más mínima
posibilidad de que se pronunciase, se horrorizaba (¡y lo conjuraba de antemano!)
y hablaba de lo terrible que eso era, como si algo muy malo pudiera suceder a
quien era maldecido.
Hay algo muy interesante que
tiene esta novela y es que de alguna manera, Vania escribe su novela (que le
llegan a publicar y que obtiene éxito) dentro de la propia novela, es decir,
dentro de Humillados y Ofendidos. O,
al revés, no lo sabemos a ciencia cierta.
Parece estar contándonos una
historia “real” y otra que construye simultáneamente tomando muchos elementos
de la primera. Ello nos hace pensar en
que podría ser un texto de ficción y, por otro lado de auto ficción.
Vania también escribe
ciertas cosas sobre elementos de su escritura como: el espacio físico que le gusta
para escribir, las exigencias de su editor, su necesidad de escribir bajo
presión para ser más productivo.
La historia que Vania narra
es la de un viejo inglés, Ieriemía Smith, de 78 años. Smith parecía un mendigo
y tenía un perro llamado Azorka.
Estando en un bar donde
Smith lo único que hacía era mirar a las personas, el perro muere. Smith sale
del bar, Vania lo sigue y, de repente Smith se desploma en el piso. Vania se
acerca para ayudarlo pero lo único que Smith le menciona es una dirección a la
que Vania va. Efectivamente Smith vivía allí aunque tenía deudas de alquiler y
Vania decide alquilarlo ya que estaba en busca de un lugar donde vivir.
Ahora bien, el señor Smith
tenía una historia previa. Había sido un hombre de buena posición económica y
tenía una hija a la que quería mucho. La hija se enamoró de un príncipe con el
que se casó (o con el cual tenía un acuerdo por escrito para contraer
matrimonio).
Smith había repudiado y
maldecido a su hija.
El príncipe despilfarró todo
el dinero que la joven tenía y la abandona estando ella embarazada. Ello
sucedió en Suiza.
La joven da a luz en Suiza y
recibe apoyo de un hombre llamado Heinrich que estaba enamorado de ella.
Heinrich muere y la mujer y su hija regresan a San Petersburgo viviendo en
extrema pobreza. La mujer intenta encontrar a su padre para pedirle perdón y que
la acoja (a ella y a su nieta) pero el señor Smith se niega a ver a su hija.
La niña, llamada Ieliena, a
quien su madre le decía Nelly pedía limosnas en la calle. Intenta acercarse a
su abuelo ya que su madre está muy enferma pero el abuelo se niega. La madre
muere de tuberculosis. Al poco tiempo muere el abuelo.
Estando un día Vania en su
casa, se aparece Nelly quien ignoraba que su abuelo había fallecido. Vania le
da cobijo y la lleva a vivir con los padres de Natasha. Nelly era una niña
bastante irritable producto de la vida miserable que había vivido y, por otra
parte, padecía de epilepsia y de una cardiopatía congénita.
Resulta ser que el padre de
Nelly, el que había robado y abandonado a su madre, el que nunca veló por ella,
era el príncipe Valkovski. Nelly muere al poco tiempo no sin antes contar toda
la historia de su padre que ella conocía.
En toda la narración de Humillados y Ofendidos se hace palmario
las acentuadas diferencias sociales entre ricos y pobres.
Debo decir que Humillados y Ofendidos no era la novela
que consideré como una de las mejores de Dostoyevski (aunque me topé con
elementos interesantes desde el punto de vista de la estructura literaria). Me
refería a Pobres gentes (1846) que
fue la primera novela de Dostoyevski.
Igual, puedo afirmar que
valió la pena esta relectura.
Escrito y publicado por Libia Kancev D.
Caracas, 6 de agosto de 2026


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