miércoles, 4 de febrero de 2026

El sueño del jaguar

 



El sueño del jaguar (2025) es una novela del escritor francés-venezolano Miguel Bonnefoy (París, 1986), hijo de madre venezolana y padre chileno.

El sueño del jaguar  está compuesta por cuatro partes: Antonio, Ana María, Venezuela y Cristóbal.

La novela nos narra la vida de tres generaciones de una familia asentada en Maracaibo, Estado Zulia, desde principios del siglo XX.

Se inicia con el encuentro de un niño abandonado a los tres días de nacido, a las escaleras de una iglesia y que es hallado por una mendiga llamada la muda Teresa quien lo cría como puede, con muchas carencias, a pesar de lo cual, el niño le toma cariño y respeto. El niño fue dejado con una maquinilla para liar tabaco donde aparecía el nombre de Antonio Borjas Romero.

Antonio resultó ser un niño muy despierto. Tuvo varios trabajos, tales como: vendedor de cigarrillos, porteador de mercancías, todero en un hotel de prostitución llamado el Majestic hasta que conoce a un marinero que también tenía una maquinilla de liar tabaco y que resultó ser su padre (Elías Borjas Romero), quien le da una carta dirigida a un hermano pidiéndole que le de cobijo a Antonio y lo ponga a estudiar.

El tío de Antonio era abogado y padre de una familia numerosa, Víctor Emiro Montero  quien, sin dudarlo, ayuda al muchacho quien entra a trabajar como portero en una compañía petrolera y luego Emiro le dice que va a estudiar medicina, delineando así su destino.

Durante la infancia de Antonio, se sucede El Reventón, que fue un flujo descontrolado de petróleo en el pozo Barroso II cerca de Cabimas en 1922 y que duró varios días fluyendo. En la novela se plantea que un grupo de devotos de San Benito, realizando determinados ritos, logra controlarlo.

Ana María Rodríguez es una joven que nace de la unión de José de la Chiquinquirá Rodríguez (Chinco) y Eva Rosa Rodríguez.

Chinco era tipógrafo, aunque venía de una familia de joyeros. Tenía ideas socialistas. Durante la época de la dictadura de Juan Vicente Gómez  (1857 – 1935) tuvo que desaparecer un buen tiempo ya que lo buscaban para arrestarlo por conspirador.  De joven se enamora de Eva Rosa cuyo padre era un coleccionador de fusiles (Papá Zoilo Rodríguez) quien la cría de una manera muy conservadora y religiosa pero Chinco y Eva se enamoran y ella queda embarazada. Papá Zoilo casi la mata al enterarse. Eva se va a vivir con la familia de Chinco. Nace Ana María.

Chinco y Eva Rosa se separan. Eva tiene tres hijos más de dos hombres distintos, así que es Chinco quien cría a su hija y lo hace con mucho amor y dedicación. Sólo estuvo alejado de ella cuando tuvo que esconderse, por un período, durante la dictadura gomecista.

Ana María llega a conocer en el colegio a Antonio pero se reencuentran en Caracas donde ambos estudian medicina.

Ana María tuvo que hacerle frente a sus compañeros por su condición de mujer pero logra salir airosa. Antonio y ella se hacen novios y, al graduarse, ambos con honores, regresan juntos a Maracaibo donde ella es recibida por el gobernador al ser la primera mujer médico del Zulia.

Una vez en Maracaibo, Antonio y Ana María inician una intensa vida laboral, él en el área de la cardiología y ella en la de gineco-obstetricia.

Ni Ana María, ni Antonio estaban desligados de la situación social y política del país y empiezan a conspirar contra el régimen de Marcos Pérez Jiménez  (Táchira, 1914 – España, 2001). Ana María queda embarazada. Meses después, Antonio cae preso y es brutalmente torturado. Por fortuna, ve en la cárcel al hijo de una prostituta colombiana, Leona Coralina, que él había conocido en el Majestic años atrás y con quien había mantenido su primera relación sexual. Al joven, Antonio lo había conocido unos años antes cuando Leona lo buscó por tener un dolor abdominal y él la había operado y le había salvado la vida. El hijo de Leona nunca lo olvidó y al encontrárselo en la cárcel, donde torturaba a los presos, le agradece y ayuda a que sea excarcelado justo el día en que Ana María estaba dando a luz.

Ana María tuvo una niña justo el 23 de enero de 1958 cuando caía la dictadura de Pérez Jiménez. La llamaron Venezuela.

Cuando Venezuela nació y fue creciendo, todo el mundo pensó que sería médico al igual que sus padres que, para la fecha, seguían trabajando arduamente, no obstante, Venezuela, aunque era una joven cariñosa y solidaria, un buen día decidió, después de haber visto a su padre amputar una pierna,  que lo que quería era marcharse a París.

Venezuela tuvo trato con su abuela materna Eva Rosa, llegó a conocer a la muda Teresa que un buen día llegó a casa de Antonio, quien la recibió emocionado, para morir dos días después, también conoció a su abuelo Elías e, incluso, conoció y creció con un joven huérfano llamado Pedro Clavel que había heredado Ana María después de atender a una mujer en un parto y que terminó con la muerte de la mujer y el bebé.

El hermano putativo de Venezuela tenía un gran atractivo físico, tanto que muchas vecinas pensaron que podía convertirse en un famoso actor de cine pero Pedro Clavel, termina incursionando en el mundo de la magia negra y en el de grupos guerrilleros en varios países de Suramérica para irse, finalmente, a París.

En el transcurso del tiempo y con el país pasando por épocas de bonanza y de decadencia, Antonio y Ana María seguían trabajando en sus profesiones,  mientras que la ya adolescente Venezuela crecía sin mayor supervisión de sus padres. En la joven se va asentando más la idea de conocer mundo, de irse a París.

Un día, Venezuela decide que se irá  y se lo comunica a sus padres, quienes, en principio no estuvieron de acuerdo hasta que se dieron cuenta que la postura de la joven era inquebrantable. Venezuela viaja inicialmente a Caracas donde obtiene una beca para estudiar en París. Durante muchos meses sus padres no supieron de ella y no fue porque ella no les escribiera sino por el trastoque del funcionamiento del correo postal.

Así, un buen día empiezan a llegar cuarenta cartas de Venezuela, donde les cuenta a sus padres que está en París y que se había enamorado de un hombre chileno que había sido torturado bajo la dictadura de Augusto Pinochet (1915 – 2006), de nombre  Ilario Da, quien  lo cambia por el de Michel René.

Venezuela e Ilario se casan. Tienen divergencias pero van llegando a acuerdos. Ella queda embarazada.

Por otra parte, Antonio sigue trabajando y empieza a visualizar la idea de construir la Universidad del Zulia ya que la estructura de la universidad que existía para la fecha estaba muy deteriorada.

Antonio planea la construcción en un amplísimo espacio donde estaba el aeropuerto de Maracaibo llamado Grano de Oro y que había sido cerrado por su inseguridad. Consigue que el lugar sea expropiado y se inicia la construcción bajo la vigilancia estricta de Antonio. La edificación llevó cinco años y Antonio fue nombrado rector. Posterior a esta tarea que había planeado Antonio y ya en plena vejez, una de las calles de Maracaibo fue bautizada con su nombre, precisamente la calle donde de recién nacido fue abandonado y hallado por la muda Teresa.  

El mismo día del bautizo de la calle con el nombre de Antonio Borjas Romero, nace en París, Cristóbal, su nieto.

Cristóbal, desde pequeño, muestra un interés voraz por la lectura y la escritura. Venezuela empieza a trabajar en la embajada de Venezuela en París en el área cultural. Siempre le hablaba a su hijo sobre su familia maracucha y sobre Venezuela.

Antonio, ya en las postrimerías de su vida, intuye su muerte y se prepara: organiza su velorio y su entierro que tuvo una concurrencia muy numerosa. Después de la muerte de Antonio, Ana María siente que ya su vida no tiene mayor sentido. Deja su trabajo y prácticamente decide no salir más de su casa.

Cuando muere Antonio, Venezuela viaja con Cristóbal a Maracaibo para asistir al velorio y entierro de su padre. Cristóbal contrasta todo lo que ve con lo que su madre le había narrado.

Con el correr del tiempo, en 1992, se sucede un fallido golpe de estado, liderado por el teniente coronel Hugo Chávez Frías (Barinas, 1954 – Caracas, 2013) contra el presidente Carlos Andrés Pérez (Táchira, 1922 – EE. UU, 2010). Chávez  fue detenido en la cárcel de Yare. Para ese momento, nadie imaginó que Chávez ganaría las elecciones presidenciales de 1998 ni las implicaciones que esa elección tuvo para nuestro país, que, incluso, seguimos padeciendo hoy en día.  

Al ir creciendo, Cristóbal se propone escribir una novela sobre Venezuela y regresa a Maracaibo donde vive con su abuela.

La relación entre Ana María y su nieto es buena. Tienen puntos en común. Es su abuela quien le aconseja que si quiere escribir debe conocer la ciudad. Llega la época de la presidencia de Hugo Chávez F. y ambos comparten las expectativas de un presente y futuro mejor para el país.

Cristóbal consigue un trabajo relacionado con la fiscalización de tierras (productivas) que iban a ser expropiadas por el gobierno para dárselas a los campesinos que la trabajaban. De hecho, el autor menciona en la novela  la adquisición por parte del gobierno, de unos tractores fabricados en China que, si mal no recuerdo, se perdieron, no sólo porque los campesinos no conocían su manejo si no por la desidia con que manejaron la tierra que les había sido dada. Esta situación produce una especie de desazón en Cristóbal.

En el ínterin, Ana María fallece. Cristóbal arranca a escribir su novela sobre Venezuela.

El sueño del jaguar es una novela bien escrita, bien contada, que refleja una parte importante de la historia del país en la cual el petróleo ha sido un elemento esencial.

Durante mi lectura de El sueño del jaguar me vino a la mente Cien años de soledad (1967) de Gabriel García Márquez (Colombia, 1927 – México, 2014) y La Casa de los Espíritus (1982) de Isabel Allende (Perú, 1942).  Pienso que la estructura de El sueño del jaguar es similar, en especial, a Cien años de soledad.

El sueño del jaguar es una novela que vale leer.

 

Miguel Bonnefoy


Escrito y publicado por Libia Kancev D.

Caracas, 4 de febrero de 2026

 

 

 

martes, 27 de enero de 2026

La Trepadora

 

“La obra fundamental del Estado es la educación. Gobernar es educar”

Rómulo Gallegos Freyre

 

 



La Trepadora (1925) es una de las primeras novelas del gran escritor y político venezolano Don Rómulo Gallegos Freyre (1884 – 1969). En 2025 se cumplieron 100 años de su publicación.

La novela está ambientada en la hacienda cafetalera Cantarrana ubicada en los Valley del Tuy y se desarrolla en las primeras décadas del siglo XX.

Uno de los personajes centrales es Hilario Guanipa, hijo ilegítimo de Jaime del Casal (cuyos antepasados vinieron de Galicia) y una joven mulata de nombre Modesta Guanipa.

Hilario, desde joven mostró ser alegre, gallardo, empeñoso, orgulloso, trabajador y muy pícaro. La relación con su padre, Jaime del Casal, quien se casó con una mujer de su misma clase social (de la alta alcurnia caraqueña), siempre fue de respeto y admiración mutua. De hecho, en varias ocasiones, Jaime quiso darle su apellido pero Hilario se negó, básicamente por orgullo.

Hilario conocía a la familia del Casal  quien pasaba temporadas en Cantarrana: Agueda Escobedo (esposa de Jaime y que no quería a Hilario) y a sus cuatro hijos: Jaime, Fernanda, Eleonora y Eugenia. En general, la relación de Hilario con sus hermanos no fue buena, en especial con Jaime quien se sentía superior a él y no tenía ningún amor por la tierra.

Hilario conoce a una prima de los Casal, llamada Adelaida Salcedo. Adelaida era una joven tímida, sencilla, delicada, tocaba el piano. Hilario se enamora de Adelaida y ella le corresponde. A pesar de la oposición de los Casal y de la madre de Adelaida, misia Carmelita, se casan y se van a vivir a Cantarrana que, para la fecha, ya pertenecía a Hilario.

Hilario, como hemos dicho antes, era empeñoso y trabajador y, después de la muerte de su padre (Jaime)  y con la decadencia en que había caído Cantarrana administrada por Jaime (hijo) se valió de una serie de artimañas para comprar Cantarrana y hacer de ella una hacienda próspera como había sido en tiempos de su padre.

Una vez casados Hilario y Adelaida, Hilario adopta una actitud bastante dominante con ella, alejándola incluso de su madre que vivía en Caracas. Adelaida queda embarazada y tiene una hija a quien Hilario le pone el nombre de Victoria (aunque Adelaida quería ponerle el nombre de su prima Eleonora con quien siempre se había llevado muy bien). En un principio Hilario no mostró interés por su hija pues prefería un varón. No obstante, a medida que Victoria fue creciendo, se fue pareciendo más a Hilario tanto en lo físico como en su personalidad. Hilario le enseña muchas cosas propias de la hacienda y del campo en general. Victoria se convierte en la adoración de su padre.

Cuando Victoria tiene quince años es enviada a Caracas con su abuela Carmelita que la recibe feliz.

Victoria tenía ansias por conocer no sólo la ciudad sino también a sus primas, codearse con ellas, con la gente rica, pero la desprecian.

Más adelante, conoce a Nicolás del Casal, hijo único de Jaime del Casal (hijo) quien había sido criado en Alemania por su tía Eleonora quien se había casado y vivía allá. Nicolás había quedado huérfano de madre a muy temprana edad y luego también de padre ya que el mismo se había suicidado ante la debacle de sus inversiones económicas y de un Banco que había creado.

Nicolás resultó ser un joven muy bien educado, sencillo, cordial, solidario y con ganas de trabajar, muy distinto a sus primos. También se parecía mucho, físicamente, a su abuelo Jaime del Casal.

Nicolás y Victoria se conocen y se enamoran. Antes de proponerle matrimonio quiere hacerse de una buena posición económica, no sólo por sentirse a la altura de Victoria sino que se había propuesto “limpiar” el nombre de su padre y recuperar lo que sus malos manejos  hizo perder a la familia del Casal, aunque, ellos seguían en buena posición económica ya que habían hecho matrimonios con “gente de clase alta”.

Lo cierto es que cuando Victoria regresa a Cantarrana, le cuenta a su madre lo que sucedía con Nicolás. Para el momento, la relación entre Hilario y Adelaida se había equilibrado mucho ya que ella se había tornado a hacerle frente a las actitudes dominantes de él y él había cedido pues, en el fondo siempre había sentido que Adelaida era muy superior a él.

Nicolás había aceptado un trabajo como administrador de unas haciendas cafetaleras cercanas a Cantarrana y tenía opción a comprarlas y cuando va a tomar las haciendas también quiere conocer a Hilario y a Adelaida para formalizar sus relación de noviazgo con Victoria pero Hilario le dice a Adelaida que jamás permitiría esa relación con un “del Casal” y se dispone a impedir que Nicolás vaya a su casa.

Sin embargo, cuando lo ve, le parece ver a su padre en persona y ello lo hace cambiar de idea “Ahora sí podía pensar que era Don Jaime reencarnado en el nieto quien venía a darle a su hija, por derecho de conquista, el nombre que él no quiso legarle como favor recibido”.

Vale destacar que La Trepadora es una novela bastante bien contada que permite captar muchos temas que se dan entre los personajes como lo son la diferencia de clase, el ascenso social, el amor por la tierra, también el ambiente político –agitado por momentos- que reinaba en la época. Gallegos hace gala de magníficas descripciones sobre la naturaleza con una llaneza poco común.

Es al final de La Trepadora que se hace mención a una planta trepadora que precisamente trepa hasta alcanzar las alturas.

Por cierto, la hacienda Cantarrana existió y existe todavía (en franca decadencia) en los Valles del Tuy. Al parecer, Gallegos llegó a estar en ella, al igual que su esposa y le sirvió como modelo para esta sencilla y excelente  novela.

 

Rómulo Gallegos


Escrito y publicado por Libia Kancev D.

Caracas, 27 de enero de 2026.

 

jueves, 8 de enero de 2026

Una bendición



"Bien, se dijo, el aliento de la muerte era un creador primordial, un elemento que cambia modos de pensar y recogía corazones" (42).

"Nosotros no damos forma al mundo, dice. Es el mundo el que os da forma a nosotros" (45).

"Lo que sé es que hay magia en el aprendizaje"(99).

"Una cosa es vivir entre tus propios desperdicios, y otra distinta vivir en medio de los ajenos" (100).

"entregar el dominio de ti mismo a otro es una mala cosa"(101).

 

Hace varias semanas llegaron por el chat de Lectura y reflexiones varios textos de la gran escritora norteamericana Toni Morrison (1931-2019), Premio Nobel de Literatura 1993.

La mayoría de ellos los tengo en físico (los leí) pero dos de ellos no, así que escogí, al azar, el primero que leería: Una bendición (2008).

 La novela, ambientada en EE.UU. (Virginia, Maryland), se desarrolla en el siglo XVII (1682, 1690) cuando todavía EE. UU. era colonia británica. Narra una historia de esclavitud, de racismo, de epidemias (cólera, peste, tifus, sarampión, viruela) pero, y en especial, la vida de personajes que estaban en diferentes posiciones sociales (señores blancos, negros, esclavos, negros libres, indios) pero que, en definitiva, también eran personas con sus fallas, deseos, esperanzas, aspiraciones, luchas, etc.

Una bendición se inicia con la historia de un hombre blanco, procedente de Europa, huérfano de madre, criado en un hospicio, quien, después de haber recibido una herencia inesperada, logra convertirse en granjero aunque lo que más le gustaba hacer era comerciar con especias, oro, ron. Se llamaba Jacob Vaark. 

En un viaje que suponemos es a Barbados a donde había ido a cobrar una deuda, queda asombrado con la lujosa casa de una familia portuguesa (los Ortega) cuyo dueño era su deudor y piensa que algún día tendrá una casa como esa.

En dicho viaje, a Jacob le ofrecen, como parte de pago de la deuda, a una niña llamada Florens, de seis años, quien sentía pasión por los zapatos. También sabía leer y escribir.

Realmente los Ortega no son los que le ofrecen a Florens sino es la propia madre (una esclava) quien lo hace. La madre de Florens tenía un hijo varón más pequeño y le pide a Jacob, quien le había parecido un buen hombre, que se lleve a su hija pensando en protegerla, en darle un futuro mejor si eso fuese posible. Este aspecto es algo que afecta mucho a Florens y de allí en adelante busca, con persistencia, la aprobación de los otros. 

Aunque Jacob no era partidario de tener esclavos, acepta a la niña pensando que podría ser buena para su esposa Rebekka quien había perdido a todos sus hijos al poco tiempo de nacidos e incluso a su hija mayor, Patrician (5 años) producto de la patada que le da un caballo en la cabeza.

En la casa de los Vaark vivían, aparte de la esposa Rebekka (una mujer blanca procedente de una familia pobre), Mesalina, (Lina), india, que era la única a la que Vaark había comprado cuando esta tenía 14 años, Dolor, una niña-adolescente a la que todos creían tonta y que le había sido prácticamente regalada y dos esclavos arrendados (blancos) llamados Willard Bond y Scully que trabajaban para Vaark.

A ese círculo llega Florens, quien tenía pensamientos constantes en relación a su madre.

Vale contar que Dolor era poco dada a las tareas del hogar y de la granja, tenía una amiga invisible con quien hablaba llamada Melliza y llega a tener dos embarazos de hombres que nadie supo, con certeza, quiénes eran. Dolor no era querida ni por Rebekka ni por Lina. 

Cuando Dolor tuvo el primer embarazo fue Lina quien le atendió el parto. Lina siempre había pensado que era inconveniente que ese niño naciera. Lina le dice que el niño nació muerto y lo lanza  a un arroyo cercano pero Dolor siempre quedó con la sensación de haber escuchado respirar al bebé, así que cuando estuvo embarazada por segunda vez, no buscó a Lina sino a Willard y a Scully quienes la ayudaron. Desde ese momento, Dolor se dedica a su hija con prioridad (y en una escena que imaginé hermosa)  dice que su nombre ahora es "Completa". También deja de hablar con su amiga invisible. El nacimiento de su hija fue como un elemento esencial en su vida que la llena de gozo y  sentido.

Jacob construye una segunda casa, luego una tercera (inspirado en la casa de los Ortega). Rebekka no cree necesaria su construcción pero por otra parte se alegra de que Jacob haya disminuido sus viajes y esté más en casa. La relación de Jacob y de Rebekka siempre fue de amor y de respeto.

Para la construcción de la tercera casa, Jacob contrata un herrero de experiencia que era un negro libre e independiente, procedente de Nueva Ámsterdam (que para la fecha era un asentamiento fortificado neerlandés). Pero el herrero tenía otra particularidad, parecía odiar a los negros que se sentían realmente esclavos.

Desde el primer segundo que Florens, que para el momento ya tenía dieciséis años, ve al herrero, se enamora de él y llegan a mantener relaciones íntimas.

Lina, quien cuidó y le tomó mucho cariño a Florens desde que llegó donde los Vaark, se preocupa mucho por el enamoramiento de la joven y la previene de que tenga mucho cuidado con él.

El herrero tenía algunos conocimientos curativos y, en una ocasión que Dolor enferma con una fiebre muy alta, logra sanarla y eso hizo que le tuvieran mayor consideración.

Casi a punto de que esté terminada la construcción de la tercera casa, Jacob Vaark contrae viruela y fallece dentro de la casa nueva ya que le pide a su esposa que lo traslade allá.

El control de la casa se vuelve muy complicado después de la muerte de Jacob.

Willard y Scully ayudan en ocasiones en la granja. Tenían ansias de que terminara su período de esclavitud cuyo término creían cerca pero tampoco estaban seguros. Scully era homosexual y  tiene la singularidad de ser muy reflexivo sobre lo que ve a su alrededor, sobre todo, de todas las mujeres que hemos mencionado.

Señalo la homosexualidad de Scully ya que es la primera vez que leo esta caracterización en la literatura de Morrison.

Después del entierro de Jacob, Rebekka también enferma de viruela. Le sobrevienen múltiples recuerdos de unas mujeres que hicieron el viaje con ella en la bodega de un barco cuando fue traída para casarse con Jacob. Más nunca volvió a verlas ni tampoco a su familia. 

Rebekka, quien era poco dada a participar en temas religiosos, tenía mucho miedo de morir. Decide enviar a Florens a que vaya en busca del herrero. Se trata de un viaje peligroso pero ella lo hace ya que su mayor deseo es verlo y quedarse a vivir con él.

Florens logra encontrarlo. Ella le da el recado de que Rebekka está enferma. Él le dice que va a verla pero que ella debe quedarse al cuidado de un niño pequeño que el herrero tenía en su casa. El herrero va donde Rebekka y logra curarla de la viruela. Desde ese momento, Rebekka se convierte en una especie de fanática religiosa y, contradictoriamente, se convierte en una mujer muy dura, tanto así, que se plantea vender tanto a Florens como a Dolor, conservando a Lina, aunque su trato para con ella había cambiado mucho.

Florens no tenía ninguna experiencia cuidando a niños pequeños y el niño, llamado Malik, resultó bastante arisco, tanto que, para que el niño le hiciera caso tuvo que recurrir a la fuerza.

Cuando el herrero regresa a su casa, encuentra a Florens peleando con el niño, se enfurece, la golpea y le dice que se vaya, que ella tiene alma de esclava. A Florens le duele mucho la actitud del herrero, toma un martillo que tiene a su alcance y responde a la agresión. No queda muy claro qué tanto daño le hace.

Florens regresa apesadumbrada a la casa. Tiempo después empieza a entrar a escondidas (estaba prohibido por Rebekka) a la casa grande, de noche, y comienza a escribir sobre piedras, toda esta historia como una especie de confesión. El acto de la escritura se convierte en una especie de acto sanador y la hace, de alguna manera, una persona más segura de sí misma.

El tiempo narrativo de Una bendición oscila entre el presente y el pasado. 

Hay muchos otros temas que se tocan en esta novela aparte de la esclavitud y el racismo per se, como lo son, la amistad  (o no) entre las mujeres, la soledad, las distintas tendencias religiosas de la época, el impacto de la maternidad, el tiempo y otros.

Toni Morrison dedicó gran parte de su literatura al tema de la esclavitud y lo hace en forma magistral. Aunque narra escenas de gran dureza lo hace con un profundo respeto no cosificando a los esclavos sino otorgándoles su lugar como personas. Hay denuncias en sus novelas y las hace con hay una reflexión profunda.

Hay un aspecto que detecté hace algún tiempo en sus novelas y que por muy obvio que pareciera no me había dado cuenta: se trata del racismo entre los mismos negros, me refiero a los negros que se creen superiores a otros de piel más oscura que la de ellos.

Sin duda, Toni Morrison es una de las autoras con mayor solidez y calidad narrativa que he leído.

 



Toni Morrison



Escrito y publicado por Libia Kancev D.

Caracas, 08 de enero de 2026.

 

jueves, 18 de diciembre de 2025

Y la Casa venció a las Sombras: Toma de la Universidad Central de Venezuela en 2001

"La memoria es una experiencia sustituta, en la cual se da todo el valor emocional de la experiencia actual sin su tensión, sus vicisitudes y sus perturbaciones".

John Dewey





Termino de leer el texto Y la Casa venció a las Sombras: Toma de la Universidad Central de Venezuela en 2001 (2025), publicado por Ediciones Kálatos, del doctor Giusseppe Giannetto (Italia, 1951).

Este libro fue un obsequio de mi sobrina Carolina Giannetto Kancev a quien agradezco su gentileza.

En apenas setenta y cinco páginas, el Dr. Giannetto nos relata, en primera persona, lo que sin duda constituyó un hecho histórico acaecido en la Universidad Central de Venezuela (UCV) en el año 2001, cuando apenas llevaba un año como rector de la máxima casa de estudios del país.

Dejar constancia escrita de la “toma” de la UCV tiene un importante valor, en especial, en un país caracterizado por tener una memoria frágil, tal como lo asevera la profesora Gloria Cuenca en el prólogo del libro (1).

Antes de la “toma”, el  rector de la UCV nos relata cómo fue el interesante proceso que conllevó a que la UCV fuera declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad el dos de diciembre de 2000, declaratoria refrendada en acto protocolar en al Aula Magna con la presencia del director general de la UNESCO, Dr. Koichiro Matsuura, las autoridades universitarias y otras personalidades del país.

La llamada “toma” se produjo el 28 de marzo de 2001 cuando un grupo de estudiantes, empleados administrativos, algunos obreros y profesores usurparon violentamente la Sala de Sesiones del Consejo Universitario (CU) alegando que como “poder constituyente disolvían el Consejo Universitario” (31).

Fueron treinta y seis días de extrema tensión en donde las autoridades universitarias, lideradas por el rector Giannetto lograron hacer frente a una situación para la que no estaban preparados pues su experiencia era básicamente académica y dentro de un contexto político que tampoco era afín a la Universidad.

Esto último no debía constituir un problema pues en la Universidad siempre convivían y han convivido diferentes tendencias políticas sin que ello hiciera mella a su convivencia. Todo lo contrario, lo hacía más enriquecedor, no obstante, la situación política del momento pretendía cambios que no se caracterizaban por ser democráticos si no con una franca tendencia autoritaria.

Como señala el Dr. Giannetto aprendió mucho de la vivencia, quedando demostrado que la Universidad va mucho más allá de un proceso de aprendizaje sino que pone en juego todo un conjunto de interrelaciones que van desde lo personal hasta lo colectivo incluyendo no solo el aspecto social, cultural si no el político del cual, para nada, la Universidad es ajena.

La “toma” puso en evidencia entretelones de carácter no sólo humanos, sino políticos y jurídicos. Como hemos señalado, el contexto político en el que se hallaba Venezuela en ese momento (y que aún persiste en la actualidad) mostraba un claro sentido autoritario. Para la época se hallaba en la presidencia el extinto Hugo Chávez Frías (Barinas, 1954 - Caracas, 2013) quien gobernó al país hasta su fallecimiento imponiendo la llamada Revolución Bolivariana bajo un supuesto socialismo del siglo XXI.

En una narración trepidante que, seguramente, todo universitario podrá captar, sobre todo los que vivieron ese tiempo en la UCV, el Dr. Giannetto nos cuenta lo que no podía dejar de contarse. Deja claro que él, en su ser individual, familiar  y como máxima autoridad universitaria se puso en juego para “manejar” una situación que ponía en riesgo no solo la llamada autonomía universitaria (consagrada taxativamente en el artículo 109) de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV) si no los destinos de la propia Universidad y, en ese sentido, los del país.

El Dr. Giannetto también menciona, dándole gran valor y mostrando agradecimiento, a todas y cada una de las personas que lo aconsejaron, que lo apoyaron para que la UCV superara un hecho que pudo envilecerla.

Y la Casa venció a las Sombras es un texto que todo universitario, en particular, ucevista, debería leer y conocer así, de primera mano, que los cargos, en especial los públicos no son para exhibirlos sino para ejercerlos con gallardía.

Bibliografía

Giannetto, G. (2025). Y la casa venció a las sombras: Toma de la Universidad Central de Venezuela en 2001. Editorial Kálathos.

 

 

Giusseppe Giannetto


Escrito y publicado por Libia Kancev D.

Caracas, 18 de diciembre de 2025. 

miércoles, 3 de diciembre de 2025

Un largo camino

 


He leído Un largo camino (2025), la más reciente novela de Abdulrazak Gurnah (Tanzania, 1948), premio Nobel de literatura 2021.

La novela parte de la historia de una joven de 17 años llamada Raya que es casada con Bakari Abbás, un cuarentón (quien ya había tenido un primer matrimonio del cual tenía un hijo de nombre Alí) y se van a vivir a la isla de Pemba (isla que forma parte del archipiélago de Zanzíbar).

La vida de Raya con Bakari es un infierno. El hombre la trataba bien de puertas para afuera pero, en la intimidad, era un tirano. Raya queda embarazada y tiene un hijo a quien llaman Karim. Cuando Karim cumple tres años, Raya decide abandonar a Bakari y regresar a la casa de sus padres en Unguja, isla situada al sur de la isla de Pemba.

Sus padres le insisten que debe regresar con su esposo pero ella se niega  a pesar que no se sentía cómoda en la casa paterna, en especial porque su padre quería que ella se ocupara todo el tiempo de él. La madre de Raya le tenía mucho afecto a Karim y más temprano que tarde se hace cargo de su  crianza.

Luego Raya consigue un trabajo y al poco tiempo se enamora de un hombre llamado Hadji Ozmán, quien era regente de una farmacia y vivía en la ciudad de Dar es- Salam. A los dos años de relación, se casan, se van a vivir a esa ciudad y Raya deja a Karim al cuidado de su madre.  

Vale destacar que Dar es –Salam es la sede del gobierno,  la ciudad más poblada de Tanzania. Y que fue la capital del país desde 1963 hasta 1974. En 1996, Dodoma pasó a ser, formalmente, la capital de Tanzania.

Karim iba a la escuela y desde temprano se destacó como un muy buen estudiante y un adolescente tranquilo.

Después de la muerte de su abuela, Karím entraba relación con Alí, su hermanastro por parte de padre. Para la fecha, Bakari Abbás había fallecido (58) por problemas de diabetes y de la próstata. Bakari le deja herencia a Alí pero no a Karim.

Alí, quien se había casado con una joven llamada Djalila, invita a Karim a vivir con ellos. Lo trataban muy bien. Cuando Karim se gradúa de bachiller es seleccionado para estudiar Geografía y estudios medioambientales (aunque hubiera preferido estudiar Medicina o Economía) en Dar es –Salam lo que le permite retomar contacto con su madre y su esposo. Karim es recibido con gran alegría tanto por parte de Raya como de Hadji.  En la universidad sigue destacándose como estudiante.

Luego, se nos narra la historia de Fauzia, hija única, quien hasta los seis años padeció de lo que llamaban la enfermedad de la caída (epilepsia). A sus padres, en especial, a su madre, le causaba muchísima angustia la enfermedad de Fauzia y vivía atemorizada  que tuviera una nueva crisis y de las implicaciones que ello pudiera tener  a futuro para conseguir pareja.  Fauzia había tenido su última crisis a los seis años justo antes de entrar en la escuela donde se destacó.

En la escuela, Fauzia conoce a Hawa. Estudian juntas hasta el bachillerato haciéndose grandes amigas. Posterior a ser bachilleres, Fauzia decide ir a la universidad, quería ser profesora y Hawa decide entrar a trabajar en una agencia de viajes. El turismo y la moda era lo que más le llamaba la atención.

Vale destacar que en la década de los noventa el turismo toma un auge particular en Tanzania lo que los obliga a invertir en la industria hotelera, en que la gente se propusiera aprender idiomas, como el inglés, por ejemplo.

La otra historia interrelacionada es la de un joven de 14 años llamado Badar Ismail, quien vivía en el campo con una familia que lo había recogido (siendo su madre pariente lejana de su madre adoptiva). Su padre biológico  lo había abandonado.  Esta familia trataba muy mal a Badar hasta que, a los catorce años, el padre lo lleva a la casa del padre de Hadji, cuyo padre (Uzmán) era pariente lejano del padre biológico de Badar y al que, muchos años atrás había echado de su casa por haberle robado.   

La llegada de Badar a esa casa era para que trabajara como sirviente. Uzmán puso esa condición para que él estuviera con ellos.  

Es decir, a la casa donde llevan a Badar es a la de Raya (que él llama Señora), la de Hadji y la de Uzmán (padre de Hadji).

Badar resultó ser un joven excelente que pronto aprendía las tareas asignadas por Raya quien también lo enseña a cocinar. Hadji también lo trata muy bien menos Uzmán quien prácticamente no le dirigía la palabra y lo miraba con encono.

Un día, Karim pasa a visitar a sus padres y conoce a Badar. Raya le cuenta del parentesco que tiene con Hadji y su suegro Uzmán  pero le dice que no vaya a comentarlo con él, que no es asunto de ellos.

Un día que Raya y Hadji pasan un fin de semana afuera, Badar se queda con Uzmán quien lo trata muy secamente, tanto así que en un momento que Badar va a comprar unas cosas en el abasto, Uzmán cierra la puerta de la casa para no dejarlo pasar. Cuando llegan Raya y Hadji, Uzmán les dice que Badar es un ladrón, que los estaba robando cuando iba al abasto a hacer las compras  y que no lo quiere en la casa.

Realmente quien robaba en las cuentas del abasto era el dueño quien recargaba los montos sin que Badar se fijara en ello porque el encargado de pagar era Hadji quien tampoco las chequeaba. En ese ínterin, Karim, quien había terminado sus estudios universitarios y se acababa de casar,  venía de paso por la casa de su madre y se entera de todo lo ocurrido y les propone a sus padres llevarse a Badar a vivir con él mientras conseguía un empleo y pudiera sostenerse por sí mismo. 

¿Con quién se había casado Karim? Se había casado con Fauzia. Resulta que ella lo había visto muchas veces desde su adolescencia y se sentía atraída por él. Se enamoran y él le pide matrimonio antes de que su cuñada Djalila (la esposa de Alí que para el momento estaba embarazada de su segundo hijo) hiciera la petición formal ante sus padres. Fauzia comunicó  a sus padres que no le pidieran dote a Karim como era la tradición. Fauzia sabía que él no tenía como pagarla o, que en todo caso tendría que pedir prestado.

A los meses de vivir Badar con Fauzia y Karim, Badar consigue empleo en un hotel pequeño en el que se desempeña de manera destacada.

Fauzia queda embarazada y tiene una niña a quien le ponen el nombre de Nasra. La llegada de Nasra fue un punto de quiebre entre Karim y Fauzia quien hace un cuadro de depresión postparto. Karim, a quien le iba muy bien en su trabajo y había sido ascendido empieza a llegar más tarde a su casa y a alejarse de Fauzia.

En el hotel donde trabajaba Badar conoce a diversos turistas, entre ellos, a una joven llamada Geraldine Bruno, inglesa, de gran belleza, quien había venido por doce semanas para trabajar como voluntaria.  Aunque a Badar le llama la atención  la joven se muestra muy prudente.

Un día que Karim pasa por el hotel a saludar a Badar, ve a Geraldine y queda prendado de ella. Rápidamente se inicia una relación entre ellos.

Fauzia percibe el alejamiento de Karim, al cual ascienden nuevamente  en su trabajo. Al poco tiempo,  le ofrecen trabajar en un proyecto para la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para lo cual debe ir a Dinamarca a hacer un curso de entrenamiento.

Geraldine le dice a Karim que se vayan a pasar un fin de semana juntos y él accede y se lo dice a Fauzia.

Fauzia tiene el presentimiento de que Karim no regresara más y decide regresar a la casa de sus padres quienes la reciben con mucho amor y también decepción hacia Karim.

Efectivamente, Karim no regresa más.

Tanto Badar como Hawa, le prestan gran apoyo a Fauzia. Badar se la lleva estupendamente con Nasra que resultó ser muy llorona e inquieta.  Él parecía ser el único que tenía el poder para tranquilizarla. A la larga, Badar consigue el valor para acercarse a Fauzia como mujer y ser pareja.

Allí queda  Un largo camino.

Un largo camino es la cuarta novela que leo de Gurnah después de Paraíso (1994), El desertor (2005) y En la orilla (2001), todas reseñadas en este blog.

Un largo camino, al igual que las otras novelas de Gurnah tiene múltiples personajes. El tema familiar es importante en la medida que se nombran a padres, abuelos, tíos, cuñados, etc.

Esta novela luce como más suelta, menos rígida que las anteriores. Vemos a mujeres que van a la escuela, que son capaces de escapar de un matrimonio martirizante, que escogen a sus parejas no siendo la aprobación de los padres determinante. Por ejemplo, Karim le pide a Fauzia casarse, se lo pide primero a ella y como acepta, la cuñada de Karim va a hablar con los padres de Fauzia como un formulismo. También Fauzia le anticipa a sus padres que no le pidan dote a Karim pues sabía que él no tenía con qué aportarla, a pesar que la dote era una tradición.

Se destaca en la novela la importancia que adquiere el turismo en Tanzania en la década de los noventa lo que aumenta la interrelación entre los nacionales y los turistas, también el impulso de hablar otros idiomas. En general, la novela muestra  a una Tanzania con los efectos de la globalización. Es como si mostrara unos primeros efectos culturales  y se va haciendo un país más abierto.

 

 

Abdulrazak Gurnah



Escrito y publicado por Libia Kancev D.

Caracas, 3 de diciembre de 2025.

miércoles, 12 de noviembre de 2025

Tango satánico

 




“…los recuerdos rompían contra los acantilados de su consciencia como las olas enfurecidas del mar bramante” (114).

“…que comparto profundamente…el dolor de una desdichada madre, el duelo inextinguible, eternamente vivo de una madre…pues creo que no hace falta repetir que nada es comparable con la pesadumbre…de perder repentinamente, amigos, a nuestro ser más querido…” (134).

“Reconocer las cosas abiertamente equivale, bien lo saben ustedes, a una confesión. ¡Se purifica el alma, se libera la voluntad, se puede volver a levantar la cabeza!” (144).

 

 

László Krasznahorkai (Hungría, 1954) es el premio Nobel de literatura 2025.

Acabo de terminar de leer su primera novela intitulada Tango satánico (1985). La novela está compuesta por dos partes y cada una tiene seis capítulos.

La primera parte consta de: La noticia de que llegan; Resucitamos; Saber algo; La labor de las arañas I; Esto se descose y La labor de las arañas II y la segunda parte: Irimiás pronuncia un discurso; La perspectiva, vista de frente; ¿Ascensión? ¿Alucinación?; La perspectiva, vista de atrás: Solo preocupaciones, solo trabajo… y El círculo se cierra.

Entiendo que la novela está ambientada en Hungría. Trata sobre un grupo de hombres y mujeres (algunos casados) que viven en una “explotación” que se ha venido a menos. Tendrían allí unos siete años. La mayoría vive en una situación de pobreza y se menciona cierta promiscuidad entre ellos.

El medio ambiente también pasa a ser un personaje en la medida en que se describen lluvias frecuentes, mucho barro, ciénagas y vientos.

La mayoría se reúne en la fonda del pueblo, cuyo dueño, de nombre János, está muy pendiente de su negocio y de que no lo vayan a robar. Se menciona que la fonda se llena a cada rato de telarañas, que János las sacude con frecuencia y que no entiende cómo se forman ya que él no ha visto arañas en su local.

Entre los personajes están: el doctor, hombre que vive solo, obeso, alcohólico y que fuma sin parar. Vale destacar que el doctor es un hombre que se afana en la lectura y que lleva un diario de sus vecinos y de lo que acontece en el lugar.

El doctor enfermó y es llevado al hospital donde pasa un tiempo sin que ninguno de sus vecinos se entere.

También están: Futaki, que es cojo y parece ser uno de los hombres más pensantes de la zona. Los Schmidt (el hombre era un ser miserable. La señora era una mujer todavía joven, buena moza y tenía tendencia a la promiscuidad. Sin embargo, sólo al personaje de nombre Irimiás le daba valor como hombre). Los Halics, los Kráner (la mujer le limpiaba la casa al doctor cada cierto tiempo); Kerekes, quien era granjero; Keremen, que trabajaba como revisor; el director de la escuela (que ya no funcionaba), la familia Horgos (integrada por la madre, las hijas y un hijo varón llamado Sándor). Las hijas de la señora Horgos  eran prostitutas excepto la  hija menor, Estike (cuyo verdadero nombre era Erzsi)  que padecía de retraso mental y a la que no le prestaban ninguna atención).

La novela comienza con una descripción de Futaki (quien había dormido con la señora Schmidt) y que cree escuchar un sonido de campanas…

Luego, todos se reúnen en la fonda para repartirse un dinero que, al parecer, habían ganado juntos pero esto no queda claro.

Al poco se enteran que dos vagabundos (conocidos de ellos y a quienes creían muertos según se había rumoreado año y medio atrás) venían de regreso a la explotación. El sentimiento que los invade es de temor y de esperanza simultáneamente. Se llamaban Irimiás y Petrina. A Irimiás lo creían una especie de salvador, de mesías.

Cuando por fin llegan –Irimiás y Petrina- los consiguen a todos en la fonda muy emborrachados. Se da la circunstancia que habían encontrado muerta a Estike quien se había envenenado con veneno para ratas después de haber matado a su gato. Todo ello producto de una decepción con su hermano Sándor quien había hecho que ella le diera el dinero que tenía ahorrado con la idea de sembrarlo y así obtendrían un árbol de monedas y serían ricos). Resulta que Sándor le roba su dinero y Estique sufre una terrible decepción que la lleva al suicidio.

Irimiás les lanza un discurso sobre la muerte de la niña donde les hace ver que de alguna manera todos son responsables y, por otro lado, les ofrece otro discurso de esperanza donde los convence de que tiene un proyecto donde van a prosperar pero que se necesita dinero y todos les dan el dinero que habían acabado de recibir. Pocos son los que no participan de ello. Uno es János quien siente que, cuando la mayoría se vaya su negocio se vendría a pique y deberá irse a la ciudad y montar otro negocio.  

Irimiás les dice que se van a marchar a una especie de castillo y que iban a reconstruir la “explotación”. Se muestran muy contentos y ese mismo día recogen sus pertenencias para marcharse no sin antes destruir todo lo que pudieron de lo que quedaba de sus casas bajo el argumento de que nadie se iba a aprovechar de lo que había sido de ellos. Incluso, el director de la escuela, que une presume podía estar más allá de esas actitudes mezquinas, hace lo mismo con su casa.  El único que no actúa de esa manera es Futaki que, como he dicho antes, parecía un hombre más sensible e inteligente.

En un trayecto muy pesado, se van todos. Futaki se rezaga porque llevaba dos maletas muy pesadas que le lastimaban fuertemente la espalda. Al fin llegan a donde les había dicho Irimiás.

Desde un principio están como decepcionados porque el sitio estaba en pésimas condiciones. Por otro lado, amanece e Irimiás no llega y empiezan a sospechar que los había engañado.

Por otro lado, Irimiás y Petrina (junto con el chico Horgos que se había unido a ellos lleno de admiración hacia Irimiás), tenían otros planes hacia una zona distinta. El plan no está claro y parece que no iba a dárseles.

En su trayecto ven el cadáver de Estique levitando, se asustan pero luego  piensan que se trata de una alucinación.  

Lo cierto es que Irimiás va al viejo castillo donde, de entrada, se da cuenta que habían sospechado de él. Irimiás les dice que no podrán llevar a cabo los planes iniciales pero que lo harán más adelante y que deben dividirse, es decir, que se irán a diversas partes (donde tendrían alojamiento y trabajo) y que él les mandaría dinero mensualmente. Además, tendrían una función de vigilancia de los alrededores donde vivirían, lo cual sería esencial para que lograran convertir el proyecto en una realidad. La mayoría reacciona con alegría ante lo que les dice Irimiás, excepto Futaki quien le dice a Irimiás que no irá con ellos.

Futaki parece regresarse a donde vivía no sin antes deshacerse de una de sus maletas.

El final de Tango satánico me resulta sorpresivo pero muy interesante. Resulta que el doctor, quien había regresado a su casa desde el  hospital, aunque no querían darlo de alta, la encuentra en el mismo estado en que la dejó. Había pensado que tal vez la señora Kráner había limpiado y botado cosas pero no fue así.

El doctor, más temprano que tarde, vuelve a sus rutinas habituales: beber, fumar, alimentarse mal. Recordemos que también leía y llevaba un diario. Al doctor no le sorprendió el hecho de que no se había topado con ninguno de sus vecinos, lo cual atribuyó al mal tiempo.

Así, volvió a tomar su diario (también tenía cuadernos donde escribía de cada vecino en particular). Empezó a escribir sobre algunos de ellos, pero no sobre circunstancias que estuviera presenciando u observando directamente sino imaginándolas). ¡Este hecho lo sorprendió! Poder escribir  sin observar lo que estaba ocurriendo  y se dijo “o bien me he vuelto loco o bien esta tarde me he dado cuenta por la gracia de Dios de que poseo una fuerza magnética. Sólo con las palabras soy capaz de determinar la estructura de los hechos que se producen a mí alrededor. Por el momento, sin embargo, ni siquiera intuyo lo que he de hacer. O me he vuelto loco” (222).

Creo que no exagero al afirmar que Tango satánico nos narra el descubrimiento de la capacidad de imaginar de un hombre y de llevarlo al papel. Por supuesto, la historia narrada por el doctor: la relación de un grupo de personas que viven en una “explotación”, la forma cómo se relacionan, la pobreza, la falta de valor para cambiar su situación, la admiración hacia un hombre que, aunque sagaz, termina siendo un vagabundo y un aprovechador es interesante y merecedora de análisis, no obstante, lo que hace Krasznahorkai, es plantearnos que el doctor está escribiendo una novela que el mismo no percibe como tal pues escribía lo que veía y deducía, hasta que se da cuenta que puede escribir I M A G I N A N D O. Ese descubrimiento me parece maravilloso.

De alguna manera, el doctor nos hace saber que el escribir requiere un espacio de soledad ya que busca unos clavos y los clava en la puerta de entrada de su casa para que nadie lo interrumpa (claro, el doctor no sabía que la mayoría de sus vecinos se habían marchado).

Leemos en Tango satánico “El doctor suspiró nervioso, preparó otra mixtura…y paseó inquieto la mirada por la habitación  Con un sentimiento entre el temor y la duda, volvió a formularlo para sus adentros: No hay nada que hacer, a partir de un determinado nivel  de concentración yo mismo puedo determinar lo que ha de suceder en la explotación. Pues sólo ocurre lo que se formula” (222).

Antes de que el doctor se encerrara en su casa, hubo un momento que escuchó unas campanas y estuvo mucho rato pendiente por si las volvía a escuchar. Le parecía algo raro porque no había iglesias cercanas. Luego, las volvió a escuchar y salió de su casa para saber de dónde provenía el sonido y logró identificar su procedencia. Venía de una ermita solitaria que había sido destruida durante la guerra. El doctor ve allí a un hombrecillo anciano, asustadizo, que le parece proceder de algún psiquiátrico. También vio la campana.

Lo cierto es que el doctor se puso a escribir el capítulo inicial por el que comienza Tango satánico que comienza hablando del reflexivo Futaki, quien también había escuchado el tañer de la campana.

Excelente novela que nos explica cómo se escribe una y la vitalidad de la imaginación.

Tango satánico fue llevada al cine en 1994 por el cineasta húngaro Béla Tarr.

 

László Krasznahorkai


Escrito y publicado por Libia Kancev D.

Caracas, 12 de noviembre de 2025.