martes, 11 de agosto de 2026

Penélope y las doce criadas


Penélope y las doce criadas (2005) es un texto corto de la poetisa y escritora canadiense Margaret Atwood (1939).

Esta obra nos es relatada de una manera clara, fresca y sencilla lo cual no le resta ni profundidad, ni interés.

Con el reciente estreno de la película La Odisea (2026) escrita, producida y dirigida por el cineasta británico-estadounidense Christopher Nolan (Londres, 1970) pienso que su lectura es muy pertinente.

En Penélope y las doce criadas se relata la historia de Penélope, hija de Icario, rey de Esparta y de una náyade que, según la mitología es una ninfa que vive en los ríos y en las fuentes.

Penélope es casada, a los quince años, con Odiseo después de que este obtuviera su mano al vencer en una carrera.

Vale destacar que Penélope, que es la narradora, yace en el Hades, es decir que, nos habla su alma. Recordemos que el término Hades, en la mitología griega, tiene un doble significado: dios soberano del inframundo y nombre del reino subterráneo donde residen las almas de los muertos.

De pequeña, a Penélope la llamaban La Patita pues, cuando nació, su padre ordenó que la echaran al mar ya que un supuesto oráculo le había indicado que, de grande, ella tejería un sudario que sería la mortaja de su padre. Unos patos la rescatan.

Hablemos de Odiseo: era hijo de Laertes, rey de Ítaca y de Anticlea. Cuando se casa con Penélope se la lleva a vivir (junto con todos los regalos que habían recibido por el matrimonio) a Ítaca. Penélope describe a Odiseo como amable, cariñoso, gran conversador y narrador de historias lo cual no le quitaba su gran capacidad para mentir y su enorme astucia.

Lo cierto es que Penélope se siente bien con Odiseo. Establecen una relación que pudiera llamarse de confianza y que hasta se enamoran.

Anticlea, madre de Odiseo e hija de Autólico, establece un trato indiferente hacia Penélope, mientras que la vieja Euriclea, que había sido la nana de Odiseo y que lo conocía a la perfección, no la deja hacer nada en el palacio, alegando que era muy joven.

Por cierto que es Autólico quien le da nombre a Odiseo.

Penélope era prima de Helena, considerada la mujer más hermosa del mundo. Helena se casa con Menelao, rey de Esparta. Helena siempre hacía gala de su belleza y de su capacidad para tener muchos pretendientes y no perdía ocasión para restregárselo en la cara a Penélope que, si bien no era tan agraciada como su prima, sí era muy inteligente.

Al poco tiempo del matrimonio, Penélope queda embarazada y da a luz a un hijo varón a quien le ponen el nombre de Telémaco.  

Cuando Telémaco tiene un año, Odiseo debe acudir a Troya para participar en la guerra que Esparta le declara a Troya ya que había hecho un juramento de apoyo al que se comprometieron todos los que habían sido pretendientes de Helena, siendo Menelao el que gana su mano. Odiseo hizo lo posible por no asistir a esa guerra pero, al final, no pudo librarse de ese compromiso.

La guerra de Troya se desencadena porque durante una visita a Esparta y, en ausencia de Menelao, París, el hijo menor del rey Príamo, conquista a Helena y juntos escapan a Troya, llevándose muchos tesoros. Así, Menelao, apoyado por su hermano Agamenón, exige la devolución de Helena y como ello no sucede, declara la guerra a Troya que dura diez años.

A partir de lo anterior se inicia la ausencia de Odiseo, ausencia que dura veinte años, lejos de Ítaca, lejos de su mujer y su hijo (de vez en cuando Penélope obtenía alguna noticia de Odiseo). En el ínterin, Penélope debe enfrentar el acoso de más de cien pretendientes (que, de paso, iban al palacio y consumían, groseramente, sus bienes). Este acoso a que era sometida Penélope y el consumo de sus bienes, enojaba mucho a Telémaco, quien, a medida que iba creciendo, mostraba cierta actitud dura y crítica hacia su madre.

Una de las formas que emplea Penélope para hacerle frente a sus pretendientes (que más que quererla a ella, estaban interesados en ser reyes de Ítaca y quedarse con todos los bienes materiales del reino) es tejer un sudario para su suegro Laertes, asegurando que cuando lo terminase, escogería un pretendiente. No obstante, Penélope tejía por la mañana y destejía por la noche hasta que fue descubierta.

Penélope -no diciéndole nada a Euriclea-  escoge a doce niñas, de las más lindas y las educa para que vivan en palacio y la ayuden a lidiar con los pretendientes hasta que Odiseo regresara. Éstas la ayudan con la mentira del sudario.  A veces, las jóvenes eran violadas o mantenían relaciones con los pretendientes, bien porque se enamoraban o para obtener algún beneficio para Penélope. El trato de Penélope con las criadas era casi de hermanas.

Lo cierto es que Odiseo regresa a Ítaca. Llega disfrazado de mendigo para poder evaluar la situación en su palacio. También para ver el comportamiento de su esposa. Penélope lo reconoce al instante pero disimuló.

Odiseo, ayudado por Telémaco y dos sirvientes leales y bajo el desconocimiento de Penélope, mata a todos los pretendientes (Penélope se entera por Euriclea que lo vio todo).  Luego, Telémaco, como muestra de hombría mata a las doce criadas “aliadas” de Penélope, ahorcándolas, porque estás tenían relaciones con los pretendientes. Insisto: recordemos que las criadas actuaban por órdenes (y complicidad) con Penélope lo cual era ignorado por Telémaco y por Odiseo.  Incluso, Odiseo es llevado a juicio (expuesto en un coro tragicómico representado por las criadas) saliendo absuelto.

Penélope y las doce criadas es una obra feminista que denuncia el dominio patriarcal con mucha fuerza pero también las diferencias de clases. Penélope era hija de un rey y utiliza a las criadas que resultaron asesinadas.

Penélope siente la muerte de las criadas pero no hace nada al respecto.

Al final, se nos narra la vida que Odiseo hace con Penélope en el Hades, aunque muchas veces, Odiseo se escapaba para hacer lo que le viniera en gana. Las almas de las criadas, en el Hades, persiguen a Odiseo recriminándole que las hubiera mandado a matar.

La novela deja abierta la posibilidad de que Penélope,  le hubiese sido infiel a Odiseo siendo ayudada por las criadas, que, al final, no serían doce sino trece –según los meses lunares- siendo la décimo tercera Penélope. Así que más que una posibilidad parece ser una realidad a diferencia de lo que plantea La Odisea, famoso poema, atribuido a Homero y compuesto en el siglo VII a. C. en el que se cuenta una historia diferente.

Penélope y las doce criadas es la segunda novela que leo de Margaret Atwood, cuyo nombre, por cierto, ha sido mencionado para el Premio Nobel de Literatura. No lo ha ganado pero pienso que lo tendría bien merecido.

 


Margaret Atwood


Escrito y publicado por Libia Kancev D.

Caracas, 11 de agosto de 2026. 

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