martes, 28 de julio de 2026

El cantor de tango

 



El cantor de tango (2004) es una novela del escritor, periodista, guionista de cine y ensayista argentino Tomás Eloy Martínez (1934-2010) que fue publicada por editorial Planeta.

Mientras la leía recordé intensamente la última novela de Mario Vargas Llosa (1936 – 2025), titulada Le dedico mi silencio (2023) donde se menciona a un joven músico muy singular y también la novela El Tango de la Guardia Vieja (2012) de Arturo Pérez Reverte (España, 1951) por su relación con el tango. Ambas novelas están reseñadas en este blog.

La novela tiene los siguientes capítulos: UNO (Setiembre 2001), DOS (Octubre 2001), TRES (Noviembre 2001), CUATRO (Diciembre 2001 y Último (Diciembre 2001).

Está narrada en primera persona por Bruno Cadogan, un hombre que acababa de terminar un doctorado en Letras en la Universidad de Nueva York y que hacía un trabajo sobre la postura de Jorge Luis Borges  (Argentina, 1899 – Suiza, 1986) sobre el tango en sus orígenes. Para Borges “los verdaderos tangos eran los que se habían compuesto antes de 1910, cuando aún se bailaban y no los que aparecieron después influidos por el gusto de París y por las tarantelas genovesas” (6).

Un día, Cadogan se entera, a través de una librera de nombre Jean Franco –gran conocedora de Borges-  de la existencia de un cantante de tango argentino cuyo pseudónimo era Julio Martel. El nombre verdadero era Estéfano Esteban Caccace, nacido en 1945 en un tranvía. Había nacido sietemesino, hemofílico y con un problema en una de sus piernas que le dificultaba bastante la deambulación y que, en sus últimos años, lo llevó a andar en silla de ruedas.

Para muchas personas que lo conocieron y escucharon, Martel era mejor que Carlos Gardel (Francia, 1890 – Colombia 1935), dotado de una voz que hacía sentir, a quien lo escuchara, sentimientos variados de gran autenticidad.

Lo cierto es que Cadogan decide viajar a Buenos Aires con la finalidad de conocer y escuchar a Martel, del cual, por cierto, no había ningún tango escrito ni grabado.

Así, Cadogan llega a Buenos Aires y conoce a un joven apodado El Tucumano el cual lo ayuda a conseguir alojamiento en la calle Garay en una casa donde Borges ambientó su famoso cuento de El Aleph (1945). El cuento es ampliamente recreado por Cadogan en la novela,  quedando claro que él creía en la existencia del Aleph, ese punto de donde se puede ver todos los puntos del mundo y lo ansioso que estaba por verlo.  

Cadogan inicia un periplo para intentar ver y escuchar a Martel pero siempre parecía llegar tarde, entonces se dedica a averiguar por qué Martel cantaba en sitios muy particulares, históricos y teñidos de dramas, como El Palacio de las Aguas (avenida Córdova) y de allí  se narra la historia de una adolescente de 14 años, de gran hermosura, de nombre Felicitas Alcántara quien desapareció el 31 de diciembre de 1899. La adolescente nunca fue hallada pero Martel parece relacionar algo del alma de la joven con El Palacio de Aguas, estructura que fue construida en 1894.

Por cierto, Cadogan señala que en Argentina abundan los crímenes sin castigo, lo cual me hizo recordar diversos crímenes acaecidos en Argentina, que me han impactado mucho, no solo por lo horroroso que han sido si no porque hasta ahora han quedado irresolutos.

Cadogan también relata otras historias como la de Margarita Langman, cuyo verdadero nombre era Carolina Godel quien llega a casa de un judía polaca que a los 9 años es llevada a Argentina (víctima de una red de trata) para trabajar como prostituta, de nombre Violeta Miller y que logra librarse, años después, de la vida que tenía y alcanzar una buena posición socio económica. Entonces, ya anciana Violeta, Margarita llega para trabajar en su casa haciéndose imprescindible. Con el tiempo, Violeta empieza a desconfiar de ella y le registra sus cosas y descubre que Margarita (Carolina) perteneció a un grupo guerrillero que estaba contra el gobierno y la denuncia. Margarita es apresada.

Mientras tanto, Cadogan sigue intentando ver a Martel y se entera que había cantado en el Parque Chas donde Martel dejó un ramo de violetas (posiblemente en honor a Carolina Godel).

Vale destacar que el Parque Chas es un barrio y espacio verde en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Es mundialmente famoso por su diseño de laberinto con calles circulares.

El cantor de tango está llena de múltiples narraciones sobre hechos de la historia Argentina en el siglo XX: como la historia del militar y político Pedro Eugenio Aramburu (1903 – 1970) que derrocó a Juan Domingo Perón (1895 – 1974) en 1955 y ordenó que Eva Perón (1919 – 1952) fuese sepultada al otro lado del océano (Génova, Italia) cuyo cuerpo fue posteriormente repatriado.

Esta historia se entrelaza con la de Felipe Andrade Pérez, conocido como el Mocho Andrade, amigo de Martel que participó en el robo de la urna de Aramburu. Luego el Mocho desaparece bajo la dictadura.

El Mocho Andrade perteneció al grupo Montoneros que fue una organización guerrillera y política de izquierda que funcionó de 1960 -1970 (disuelta en 1980). De hecho, los Montoneros se dieron a conocer masivamente en 1970 por el secuestro y asesinato del ex presidente de facto antes mencionado Aramburu.

Otros hechos incluyen: el Argentinazo (diciembre 2001) que fue un estallido social y económico que detonó por la medida bancaria oficial conocida como el corralito que impedía retirar efectivo (no más de 250 pesos o dólares por semana) para frenar una fuga masiva de dinero y culminó con la represión estatal y renuncia del entonces presidente Fernando de la Rúa (1937-2019).

Se menciona al Barrio Ejército de los Andes conocido como Fuerte Apache al oeste de Buenos Aires. Surgió durante el gobierno de facto (1966- 1970) de Juan Carlos Onganía (1914- 1995) como parte del plan de erradicación de Villas de emergencia comenzando en 1968 con el propósito de reubicar a los habitantes de la Villa 31 de Retiro.

Otro lugar mencionado es la Costanera Sur donde Martel dijo que apareció “un cuerpo desnudo entre los juncos”.  La Costanera Sur es un emblemático paseo costero de Buenos Aires ubicado en Puerto Madero, famoso por albergar la Reserva Ecológica, el mayor espacio verde de la ciudad con 350 hectáreas de humedales.

Buena parte de la vida y de los sitios donde había cantado Martel le son contados a Cadogan por Alcira Villar, la pareja de Martel quien lo acompañó hasta los últimos momentos de su vida.

Al final, Cadogan regresa a Nueva York poco antes de conocer en persona a Martel quien fallece en el hospital donde estaba recluido por una hemorragia digestiva.

En El cantor de tango hay una intensa intertextualidad que va  desde el mismo Borges, pasando por Luis Cernuda, Walter Benjamin, Fernando Pessoa, Julio Verne, F. Dostoyevski, Alejandro Dumas y otros.

Esta novela me resultó interesante y entretenida y nos permitió  adentrarnos en la historia moderna de Argentina.

 

Tomás Eloy Martínez



Escrito y publicado por Libia Kancev D.

Caracas, 28 de julio de 2026

 

 

 

 

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