El cantor de tango (2004) es una novela del escritor, periodista, guionista de cine y ensayista argentino Tomás Eloy Martínez (1934-2010) que fue publicada por editorial Planeta.
Mientras la leía recordé
intensamente la última novela de Mario Vargas Llosa (1936 – 2025),
titulada Le dedico mi silencio (2023)
donde se menciona a un joven músico muy singular y también la novela El Tango de la Guardia Vieja (2012) de Arturo
Pérez Reverte (España, 1951) por su relación con el tango. Ambas novelas
están reseñadas en este blog.
La novela tiene los
siguientes capítulos: UNO (Setiembre 2001), DOS (Octubre 2001), TRES (Noviembre
2001), CUATRO (Diciembre 2001 y Último (Diciembre 2001).
Está narrada en primera
persona por Bruno Cadogan, un hombre que acababa de terminar un doctorado en
Letras en la Universidad de Nueva York y que hacía un trabajo sobre la postura
de Jorge Luis Borges (Argentina, 1899 –
Suiza, 1986) sobre el tango en sus orígenes. Para Borges “los verdaderos tangos
eran los que se habían compuesto antes de 1910, cuando aún se bailaban y no los
que aparecieron después influidos por el gusto de París y por las tarantelas
genovesas” (6).
Un día, Cadogan se entera, a
través de una librera de nombre Jean Franco –gran conocedora de Borges- de la existencia de un cantante de tango
argentino cuyo pseudónimo era Julio Martel. El nombre verdadero era Estéfano
Esteban Caccace, nacido en 1945 en un tranvía. Había nacido sietemesino,
hemofílico y con un problema en una de sus piernas que le dificultaba bastante
la deambulación y que, en sus últimos años, lo llevó a andar en silla de
ruedas.
Para muchas personas que lo
conocieron y escucharon, Martel era mejor que Carlos Gardel (Francia, 1890 –
Colombia 1935), dotado de una voz que hacía sentir, a quien lo escuchara,
sentimientos variados de gran autenticidad.
Lo cierto es que Cadogan
decide viajar a Buenos Aires con la finalidad de conocer y escuchar a Martel,
del cual, por cierto, no había ningún tango escrito ni grabado.
Así, Cadogan llega a Buenos
Aires y conoce a un joven apodado El Tucumano el cual lo ayuda a conseguir
alojamiento en la calle Garay en una casa donde Borges ambientó su famoso
cuento de El Aleph (1945). El cuento
es ampliamente recreado por Cadogan en la novela, quedando claro que él creía en la existencia
del Aleph, ese punto de donde se puede ver todos los puntos del mundo y lo
ansioso que estaba por verlo.
Cadogan inicia un periplo
para intentar ver y escuchar a Martel pero siempre parecía llegar tarde,
entonces se dedica a averiguar por qué Martel cantaba en sitios muy particulares,
históricos y teñidos de dramas, como El Palacio de las Aguas (avenida Córdova)
y de allí se narra la historia de una
adolescente de 14 años, de gran hermosura, de nombre Felicitas Alcántara quien
desapareció el 31 de diciembre de 1899. La adolescente nunca fue hallada pero
Martel parece relacionar algo del alma de la joven con El Palacio de Aguas,
estructura que fue construida en 1894.
Por cierto, Cadogan señala
que en Argentina abundan los crímenes sin castigo, lo cual me hizo recordar
diversos crímenes acaecidos en Argentina, que me han impactado mucho, no solo
por lo horroroso que han sido si no porque hasta ahora han quedado irresolutos.
Cadogan también relata otras
historias como la de Margarita Langman, cuyo verdadero nombre era Carolina
Godel quien llega a casa de un judía polaca que a los 9 años es llevada a
Argentina (víctima de una red de trata) para trabajar como prostituta, de
nombre Violeta Miller y que logra librarse, años después, de la vida que tenía
y alcanzar una buena posición socio económica. Entonces, ya anciana Violeta,
Margarita llega para trabajar en su casa haciéndose imprescindible. Con el
tiempo, Violeta empieza a desconfiar de ella y le registra sus cosas y descubre
que Margarita (Carolina) perteneció a un grupo guerrillero que estaba contra el
gobierno y la denuncia. Margarita es apresada.
Mientras tanto, Cadogan
sigue intentando ver a Martel y se entera que había cantado en el Parque Chas
donde Martel dejó un ramo de violetas (posiblemente en honor a Carolina Godel).
Vale destacar que el Parque
Chas es un barrio y espacio verde en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Es
mundialmente famoso por su diseño de laberinto con calles circulares.
El
cantor de tango está llena de múltiples narraciones sobre
hechos de la historia Argentina en el siglo XX: como la historia del militar y
político Pedro Eugenio Aramburu (1903 – 1970) que derrocó a Juan Domingo Perón
(1895 – 1974) en 1955 y ordenó que Eva Perón (1919 – 1952) fuese sepultada al
otro lado del océano (Génova, Italia) cuyo cuerpo fue posteriormente
repatriado.
Esta historia se entrelaza
con la de Felipe Andrade Pérez, conocido como el Mocho Andrade, amigo de Martel
que participó en el robo de la urna de Aramburu. Luego el Mocho desaparece bajo
la dictadura.
El Mocho Andrade perteneció
al grupo Montoneros que fue una organización guerrillera y política de
izquierda que funcionó de 1960 -1970 (disuelta en 1980). De hecho, los Montoneros
se dieron a conocer masivamente en 1970 por el secuestro y asesinato del ex presidente
de facto antes mencionado Aramburu.
Otros hechos incluyen: el Argentinazo
(diciembre 2001) que fue un estallido social y económico que detonó por la
medida bancaria oficial conocida como el corralito que impedía retirar
efectivo (no más de 250 pesos o dólares por semana) para frenar una fuga masiva
de dinero y culminó con la represión estatal y renuncia del entonces presidente
Fernando de la Rúa (1937-2019).
Se menciona al Barrio
Ejército de los Andes conocido como Fuerte Apache al oeste de Buenos Aires.
Surgió durante el gobierno de facto (1966- 1970) de Juan Carlos Onganía (1914-
1995) como parte del plan de erradicación de Villas de emergencia comenzando en
1968 con el propósito de reubicar a los habitantes de la Villa 31 de Retiro.
Otro lugar mencionado es la Costanera
Sur donde Martel dijo que apareció “un cuerpo desnudo entre los juncos”. La Costanera Sur es un emblemático paseo
costero de Buenos Aires ubicado en Puerto Madero, famoso por albergar la
Reserva Ecológica, el mayor espacio verde de la ciudad con 350 hectáreas de
humedales.
Buena parte de la vida y de
los sitios donde había cantado Martel le son contados a Cadogan por Alcira
Villar, la pareja de Martel quien lo acompañó hasta los últimos momentos de su
vida.
Al final, Cadogan regresa a
Nueva York poco antes de conocer en persona a Martel quien fallece en el
hospital donde estaba recluido por una hemorragia digestiva.
En El cantor de tango hay una intensa intertextualidad que va desde el mismo Borges, pasando por Luis
Cernuda, Walter Benjamin, Fernando Pessoa, Julio Verne, F. Dostoyevski,
Alejandro Dumas y otros.
Esta novela me resultó
interesante y entretenida y nos permitió adentrarnos en la historia moderna de
Argentina.
Escrito y publicado por Libia Kancev D.
Caracas, 28 de julio de 2026


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