jueves, 27 de agosto de 2026

Al Norte la montaña, al Sur el lago, al Oeste el camino, al Este el río

 



“…dando fe de que la belleza del verbo humano, al unirse con la verdad, es inapelable” (50).


Leo Al Norte la montaña, al Sur el lago, al Oeste el camino, al Este el río (2003) del escritor húngaro Laszló Krasznahorkai (1954), premio Nobel de literatura 2025.

Es una novela corta, plagada de un lenguaje hermoso y de historias profundas.

Trata sobre un hombre, el nieto del príncipe Genji, que viaja en tren (por la línea de Keihan) hacia el sureste de Kioto.

El hombre empieza a caminar en sentido ascendente. El paisaje es laberíntico, plagado de soledad. Describe un pueblo donde no encuentra a nadie. Sigue ascendiendo, describe la naturaleza con minuciosidad, hasta llegar a un monasterio budista. Tampoco ve a nadie y comienza a orar.

El no encontrar a nadie lo perturba, sin embargo, sigue caminando. Ve a un perro lastimado, casi moribundo, que sube por un camino tortuoso hasta llegar a los pies de un árbol llamado ginkgo (se trata de un árbol antiguo y único y se le considera un fósil viviente) donde exhala su último suspiro.

El hombre empieza a describir el monasterio. Sus pagodas, patios, budas. Parece algo desestructurado pero no es así. Uno se puede guiar. Al igual que lo describe, empieza a narrar acerca de los pormenores de cómo se construye, construcción que puede llevar años, incluso, décadas.

Dicha construcción implica un gran conocimiento de los árboles cipreses que se encuentran en la ciudad de Yoshino. Los cipreses son llamados hinokis. La elección de los árboles debe ser en una zona que debe tener al norte una montaña, al sur un lago, al este un río y al oeste un camino y la ubicación de los árboles es muy importante porque ello va a determinar qué función tendrán dentro de la construcción.

El cuidado en la escogencia de los árboles era vital, no sólo por la durabilidad que debían tener sino porque la tala de un árbol debe estar plenamente justificada “…que la tala no significaría derrochar la vida del árbol sino darle belleza,…“ (46).

También se habla de la construcción de las imágenes que habitarán el monasterio: budas, los Bodisatvas, los santos protectores budistas que se hacían casi en secreto, incluso, mucho antes de la construcción del monasterio.

En su travesía por el monasterio, hay un momento en que el nieto del príncipe Genji, que parecía un hombre extremadamente sensible, específicamente, tenía una “sensibilidad excepcional” (99), pierde el conocimiento, luego se restablece aunque queda mareado y con poco equilibrio. Sigue sin encontrar a nadie. Para él era fundamental ver a alguna persona o tomar un vaso de agua, situaciones que restablecían su calma. Al retomar su camino pasa por una zona hecha de piedras que le pareció intrascendente.

Nos enteramos que el nieto del príncipe buscaba lo que consideraba el jardín más hermoso del mundo cuya descripción e imagen había visto en el libro titulado  Cien hermosos jardines que cayó en sus manos por casualidad “…un jardín pequeñísimo, señalaba la descripción original, situado en una parte abandonada  de un gran monasterio, en una zona carente de interés, no visitada, ni recorrida  por nadie, pero allí estaba, señalaba enfáticamente el escritor, y quien lo encontrara…se enteraría por su propia experiencia  de que el jardín  era el perfeccionamiento supremo de la idea del jardín, que la mejor forma de definirlo era afirmar que su creador había alcanzado la simplicidad, al tratarse de un jardín…que expresaba lo infinitamente simple  mediante fuerzas infinitamente complejas,…” (71).

Sigue andando y llega al lugar donde vivía el superior de la orden. Para su sorpresa, encuentra su estancia en un estado de completo desorden e incluso una botella con restos de whisky. Sobre la cama ve un libro titulado El infinito: error, escrito por Sir Wilford Stanley Gilmore; más adelante llaman al libro Ajuste de cuentas con el infinito.

 El nieto del príncipe…se pone a ojear el libro. El libro plantea que no existe el infinito “porque la realidad es finita…sólo podemos construir el infinito mediante agudas abstracciones” (88). Así, Stanley Gilmore, critica duramente al matemático ruso, nacionalizado alemán, Georg Cantor (1845-1918) que inventó la teoría de los conjuntos, base de las matemáticas modernas.

La teoría de conjuntos estudia las colecciones de objetos, revolucionando el concepto del infinito al demostrar que existen infinitos de distintos tamaños.

En el ínterin de la novela, el hombre es buscado por unos guardaespaldas que estaban borrachos y que no logran encontrarlo y se regresan a su lugar de origen.

También se habla de los libros de bambú, de tablillas, de los libros de seda y en general de la creación del papel y de su permanencia en el tiempo. Esta parte me hizo recordar el ensayo El infinito en un junco (2019) de la filóloga y escritora española, Irene Vallejo (1979).

No queda claro si el nieto del príncipe Genji llega a encontrar el jardín que se encontraba ubicado en la estructura de piedra por la que había pasado antes sin detenerse pues no había llamado su atención. La descripción del mismo pasa por una especie de tratado de las coincidencias, del por qué y cómo suceden las cosas. La descripción del jardín es hermosa. Al final, el nieto del príncipe regresa a la estación para devolverse a Kioto.

Me queda la sensación que el nieto del príncipe Genji ha vivido un sueño.

Hermosa novela de Krasznahorkai.

 

Laszló Krasznahorkai 


Escrito y publicado por Libia Kancev D.

Caracas, 27 de agosto de 2026.

viernes, 14 de agosto de 2026

Noches azules

“Escribo enteramente para descubrir lo que estoy pensando, lo que veo y lo que significa, lo que quiero y lo que temo”.

“Los recuerdos se borran, la memoria se adapta, la memoria se ajusta a lo que creemos recordar” (20).

“Y lo poco que aprecié los momentos cuando los tuve delante es otra cosa que ya no me puedo permitir ver” (41).

 

 



Hasta hace poco, leer o escuchar el nombre de Joan Didion (EE. UU. 1934 – 2021) me traía al pensamiento la expresión Nuevo Periodismo. Pienso que debo haber leído algo sobre esa frase  en alguna guía o algún texto de mi hija María Victoria cuando estudiaba Comunicación Social en la Universidad Central de Venezuela.

Resulta que Joan Didion, escritora y periodista, fue una de las máximas figuras del Nuevo Periodismo estadounidense de las décadas de 1960 y 1970. Transformó la no ficción al fusionar técnicas literarias propias de la novela con un rigor de observación implacable, explorando el desmoronamiento social y cultural de Estados Unidos con un estilo minimalista, clínico y profundamente personal.

Hace días, leí algo sobre Didion que hacía mención sobre unas memorias suyas titulada El año del pensamiento mágico (2005) y decidí buscarla pero no la he encontrado aún. Conseguí otros textos suyos, entre ellos, Noches azules (2011) que decido leer.

Más que una novela, Noches azules parece una memoria o ensayo personal. Está escrita en primera persona y es claramente  autobiográfica. Didion tiene una forma particular de escribir. Por una parte, bastante directa, por otra, algo fragmentada, con reiteraciones y  con latigazos de literariedad.

Noches azules inicia haciendo mención al solsticio de verano, caracterizado por días largos y noches cortas (usualmente se suceden en junio) que observaba Didion en Nueva York pero no en California de donde la autora es originaria. Relaciona esos días como “días iluminados” (y entusiastas) pero, ve su finalización como sinónimo de aparición de enfermedades y la llegada de la vejez.

En esencia, Noches azules trata sobre la llegada de su hija adoptiva (1966) a la que ella y su esposo le ponen el nombre de Quintana Roo. Le dejan saber, desde pequeña, que era adoptada, situación que, en lo personal, me pareció innecesario.

Quintana fue una niña y adolescente muy singular. Era muy libre y creativa. También pasaba por períodos de depresión. En algunos momentos, pienso que padece de enfermedad bipolar.

Estudia en la Universidad y luego trabaja en una agencia fotográfica. Se casa. Ya de  más adulta, recibe una carta de una joven que le dice que  es su hermana. Llega a conocer a otro hermano y a su madre biológica. Hacia los 32 años sufre una hemorragia cerebral que la hace permanecer muchos meses en diversas unidades de terapia intensiva hasta que fallece.

Didion nos habla de su dolor por la pérdida de su hija. Se alimenta de sus recuerdos, de sus experiencias con ella, de su ropa, sus fotos.

Otro elemento importante que Didion introduce es sobre su vejez, su miedo a la soledad, a las enfermedades, a la muerte.

Noches azules es un texto bastante intimista y doloroso.

 

Joan Didion y su hija Quintana Roo


Escrito y publicado por Libia Kancev D.

Caracas, 14 de agosto de 2026. 

martes, 11 de agosto de 2026

Penélope y las doce criadas


Penélope y las doce criadas (2005) es un texto corto de la poetisa y escritora canadiense Margaret Atwood (1939).

Esta obra nos es relatada de una manera clara, fresca y sencilla lo cual no le resta ni profundidad, ni interés.

Con el reciente estreno de la película La Odisea (2026) escrita, producida y dirigida por el cineasta británico-estadounidense Christopher Nolan (Londres, 1970) pienso que su lectura es muy pertinente.

En Penélope y las doce criadas se relata la historia de Penélope, hija de Icario, rey de Esparta y de una náyade que, según la mitología es una ninfa que vive en los ríos y en las fuentes.

Penélope es casada, a los quince años, con Odiseo después de que este obtuviera su mano al vencer en una carrera.

Vale destacar que Penélope, que es la narradora, yace en el Hades, es decir que, nos habla su alma. Recordemos que el término Hades, en la mitología griega, tiene un doble significado: dios soberano del inframundo y nombre del reino subterráneo donde residen las almas de los muertos.

De pequeña, a Penélope la llamaban La Patita pues, cuando nació, su padre ordenó que la echaran al mar ya que un supuesto oráculo le había indicado que, de grande, ella tejería un sudario que sería la mortaja de su padre. Unos patos la rescatan.

Hablemos de Odiseo: era hijo de Laertes, rey de Ítaca y de Anticlea. Cuando se casa con Penélope se la lleva a vivir (junto con todos los regalos que habían recibido por el matrimonio) a Ítaca. Penélope describe a Odiseo como amable, cariñoso, gran conversador y narrador de historias lo cual no le quitaba su gran capacidad para mentir y su enorme astucia.

Lo cierto es que Penélope se siente bien con Odiseo. Establecen una relación que pudiera llamarse de confianza y que hasta se enamoran.

Anticlea, madre de Odiseo e hija de Autólico, establece un trato indiferente hacia Penélope, mientras que la vieja Euriclea, que había sido la nana de Odiseo y que lo conocía a la perfección, no la deja hacer nada en el palacio, alegando que era muy joven.

Por cierto que es Autólico quien le da nombre a Odiseo.

Penélope era prima de Helena, considerada la mujer más hermosa del mundo. Helena se casa con Menelao, rey de Esparta. Helena siempre hacía gala de su belleza y de su capacidad para tener muchos pretendientes y no perdía ocasión para restregárselo en la cara a Penélope que, si bien no era tan agraciada como su prima, sí era muy inteligente.

Al poco tiempo del matrimonio, Penélope queda embarazada y da a luz a un hijo varón a quien le ponen el nombre de Telémaco.  

Cuando Telémaco tiene un año, Odiseo debe acudir a Troya para participar en la guerra que Esparta le declara a Troya ya que había hecho un juramento de apoyo al que se comprometieron todos los que habían sido pretendientes de Helena, siendo Menelao el que gana su mano. Odiseo hizo lo posible por no asistir a esa guerra pero, al final, no pudo librarse de ese compromiso.

La guerra de Troya se desencadena porque durante una visita a Esparta y, en ausencia de Menelao, París, el hijo menor del rey Príamo, conquista a Helena y juntos escapan a Troya, llevándose muchos tesoros. Así, Menelao, apoyado por su hermano Agamenón, exige la devolución de Helena y como ello no sucede, declara la guerra a Troya que dura diez años.

A partir de lo anterior se inicia la ausencia de Odiseo, ausencia que dura veinte años, lejos de Ítaca, lejos de su mujer y su hijo (de vez en cuando Penélope obtenía alguna noticia de Odiseo). En el ínterin, Penélope debe enfrentar el acoso de más de cien pretendientes (que, de paso, iban al palacio y consumían, groseramente, sus bienes). Este acoso a que era sometida Penélope y el consumo de sus bienes, enojaba mucho a Telémaco, quien, a medida que iba creciendo, mostraba cierta actitud dura y crítica hacia su madre.

Una de las formas que emplea Penélope para hacerle frente a sus pretendientes (que más que quererla a ella, estaban interesados en ser reyes de Ítaca y quedarse con todos los bienes materiales del reino) es tejer un sudario para su suegro Laertes, asegurando que cuando lo terminase, escogería un pretendiente. No obstante, Penélope tejía por la mañana y destejía por la noche hasta que fue descubierta.

Penélope -no diciéndole nada a Euriclea-  escoge a doce niñas, de las más lindas y las educa para que vivan en palacio y la ayuden a lidiar con los pretendientes hasta que Odiseo regresara. Éstas la ayudan con la mentira del sudario.  A veces, las jóvenes eran violadas o mantenían relaciones con los pretendientes, bien porque se enamoraban o para obtener algún beneficio para Penélope. El trato de Penélope con las criadas era casi de hermanas.

Lo cierto es que Odiseo regresa a Ítaca. Llega disfrazado de mendigo para poder evaluar la situación en su palacio. También para ver el comportamiento de su esposa. Penélope lo reconoce al instante pero disimuló.

Odiseo, ayudado por Telémaco y dos sirvientes leales y bajo el desconocimiento de Penélope, mata a todos los pretendientes (Penélope se entera por Euriclea que lo vio todo).  Luego, Telémaco, como muestra de hombría mata a las doce criadas “aliadas” de Penélope, ahorcándolas, porque estás tenían relaciones con los pretendientes. Insisto: recordemos que las criadas actuaban por órdenes (y complicidad) con Penélope lo cual era ignorado por Telémaco y por Odiseo.  Incluso, Odiseo es llevado a juicio (expuesto en un coro tragicómico representado por las criadas) saliendo absuelto.

Penélope y las doce criadas es una obra feminista que denuncia el dominio patriarcal con mucha fuerza pero también las diferencias de clases. Penélope era hija de un rey y utiliza a las criadas que resultaron asesinadas.

Penélope siente la muerte de las criadas pero no hace nada al respecto.

Al final, se nos narra la vida que Odiseo hace con Penélope en el Hades, aunque muchas veces, Odiseo se escapaba para hacer lo que le viniera en gana. Las almas de las criadas, en el Hades, persiguen a Odiseo recriminándole que las hubiera mandado a matar.

La novela deja abierta la posibilidad de que Penélope,  le hubiese sido infiel a Odiseo siendo ayudada por las criadas, que, al final, no serían doce sino trece –según los meses lunares- siendo la décimo tercera Penélope. Así que más que una posibilidad parece ser una realidad a diferencia de lo que plantea La Odisea, famoso poema, atribuido a Homero y compuesto en el siglo VII a. C. en el que se cuenta una historia diferente.

Penélope y las doce criadas es la segunda novela que leo de Margaret Atwood, cuyo nombre, por cierto, ha sido mencionado para el Premio Nobel de Literatura. No lo ha ganado pero pienso que lo tendría bien merecido.

 


Margaret Atwood


Escrito y publicado por Libia Kancev D.

Caracas, 11 de agosto de 2026. 

jueves, 6 de agosto de 2026

Humillados y Ofendidos


Leí Humillados y Ofendidos (1861), por vez primera, en 1995. Decidí volver a leerla bajo el recuerdo de que era una novela de F. Dostoyevski (Moscú, 1821 – San Petersburgo, 1881) que me había gustado mucho.

La leo en una versión física de Editorial Espasa – Calpe, S. A. (colección Austral).

Humillados y Ofendidos está ambientada en Rusia, específicamente en la ciudad de San Petersburgo, en una época que imperaban zares y príncipes (siglo XIX) y está narrada por Iván Petróvich, apodado Vania quien fue criado por la familia Ijmiéniev formada por Nikolái Sierguiéievich, su esposa Anna Andriéievna y su hija Natasha que era unos años menor que Vania.

Así que Vania y Natasha crecen juntos. Vania la adoraba y en algún momento pensamos que se casarían de adultos pero eso no ocurrió en la novela. No sabemos si sucedió después.

Vania era un hombre bueno. Tenía una gran tendencia a ayudar a los demás, en especial a la gente que quería, tanto así que podríamos afirmar que tenía un gran espíritu de sacrificio. Era escritor.

El señor  Ijmiéniev era administrador y es buscado por un príncipe de apellido Valkovski, quien había comprado unas tierras cercanas a los Ijmiéniev, para que se las administrara. Al principio todo iba muy bien en esa relación.

El príncipe Valkovski tenía un hijo de nombre Aliexiéi Pietróvich conocido como Aliosha el cual establece una cariñosa relación con los Ijmiéniev y, más temprano que tarde, él y Natasha se enamoran. Incluso, Natasha abandona su casa paterna para casarse con Aliosha, matrimonio que nunca se concreta y que produjo una gran aflicción en los padres de Natasha y en ella misma. Por otra parte, el príncipe Valkovski se opuso tenazmente a esa relación pues quería que Aliosha se casara con una joven llamada Katierina (Katia) Fiódorovna Filimonova, de 17 años, hijastra de una condesa y heredera de una gran fortuna.

Vale destacar que el príncipe Valkovski era un hombre sin escrúpulos, interesado, cínico, amoral. Tenía gran influencia sobre su hijo quien era un joven inmaduro y muy voluble. Aliosha amaba a Natasha pero también se enamora de Katia con la que al final suponemos que contrae matrimonio.

Tan interesado era el príncipe que acusa al señor Ijmiéniev de haberlo robado y le entabla una demanda, por lo cual los Ijmiéniev están a punto de perderlo todo. Su situación era muy crítica, aparte del estado en que se encontraban después de la huida de Natacha de la casa. Ello provocó que el señor Ijmiéniev maldijera a su hija provocando gran desconsuelo en la madre.

Para la época, que un padre maldijera a una hija era visto como algo  particularmente terrible. (A mí, en lo personal, esto me trae recuerdos familiares: el verbo “maldecir” estaba prohibido por mi mamá quien, ante la más mínima posibilidad de que se pronunciase, se horrorizaba (¡y lo conjuraba de antemano!) y hablaba de lo terrible que eso era, como si algo muy malo pudiera suceder a quien era maldecido. 

Hay algo muy interesante que tiene esta novela y es que de alguna manera, Vania escribe su novela (que le llegan a publicar y que obtiene éxito) dentro de la propia novela, es decir, dentro de Humillados y Ofendidos. O, al revés, no lo sabemos a ciencia cierta.

Parece estar contándonos una historia “real” y otra que construye simultáneamente tomando muchos elementos de la primera.  Ello nos hace pensar en que podría ser un texto de ficción y, por otro lado de auto ficción.

Vania también escribe ciertas cosas sobre elementos de su escritura como: el espacio físico que le gusta para escribir, las exigencias de su editor, su necesidad de escribir bajo presión para ser más productivo.

La historia que Vania narra es la de un viejo inglés, Ieriemía Smith, de 78 años. Smith parecía un mendigo y tenía un perro llamado Azorka.

Estando en un bar donde Smith lo único que hacía era mirar a las personas, el perro muere. Smith sale del bar, Vania lo sigue y, de repente Smith se desploma en el piso. Vania se acerca para ayudarlo pero lo único que Smith le menciona es una dirección a la que Vania va. Efectivamente Smith vivía allí aunque tenía deudas de alquiler y Vania decide alquilarlo ya que estaba en busca de un lugar donde vivir.

Ahora bien, el señor Smith tenía una historia previa. Había sido un hombre de buena posición económica y tenía una hija a la que quería mucho. La hija se enamoró de un príncipe con el que se casó (o con el cual tenía un acuerdo por escrito para contraer matrimonio).

Smith había repudiado y maldecido a su hija.

El príncipe despilfarró todo el dinero que la joven tenía y la abandona estando ella embarazada. Ello sucedió en Suiza.

La joven da a luz en Suiza y recibe apoyo de un hombre llamado Heinrich que estaba enamorado de ella. Heinrich muere y la mujer y su hija regresan a San Petersburgo viviendo en extrema pobreza. La mujer intenta encontrar a su padre para pedirle perdón y que la acoja (a ella y a su nieta) pero el señor Smith se niega a ver a su hija.

La niña, llamada Ieliena, a quien su madre le decía Nelly pedía limosnas en la calle. Intenta acercarse a su abuelo ya que su madre está muy enferma pero el abuelo se niega. La madre muere de tuberculosis. Al poco tiempo muere el abuelo.

Estando un día Vania en su casa, se aparece Nelly quien ignoraba que su abuelo había fallecido. Vania le da cobijo y la lleva a vivir con los padres de Natasha. Nelly era una niña bastante irritable producto de la vida miserable que había vivido y, por otra parte, padecía de epilepsia y de una cardiopatía congénita.

Resulta ser que el padre de Nelly, el que había robado y abandonado a su madre, el que nunca veló por ella, era el príncipe Valkovski. Nelly muere al poco tiempo no sin antes contar toda la historia de su padre que ella conocía.

En toda la narración de Humillados y Ofendidos se hace palmario las acentuadas diferencias sociales entre ricos y pobres.

Debo decir que Humillados y Ofendidos no era la novela que consideré como una de las mejores de Dostoyevski (aunque me topé con elementos interesantes desde el punto de vista de la estructura literaria). Me refería a Pobres gentes (1846) que fue la primera novela de Dostoyevski.

Igual, puedo afirmar que valió la pena esta relectura.

 

F. Dostoyevski (joven)


Escrito y publicado por Libia Kancev D.

Caracas, 6 de agosto de 2026