viernes, 12 de junio de 2026

La Bailarina

 



“Hay que andar con pies de plomo para burlar el desorden y las trampas de la memoria”. (21)

“Por más que hagamos y que nos creamos fuera de su alcance, no siempre nos libramos de los fantasmas”. (23)

“¿Qué es exactamente, se preguntó, un error de juventud?  La mayoría de las veces, casi nada. A su edad todo cicatriza muy deprisa y pronto no queda ya ni siquiera el rastro de una cicatriz. Ya no hay testigos de cargo. No queda ya rastros de nada. Otra vez la inocencia”. (62)

 

La Bailarina (2026), publicada por editorial Anagrama, es una novela del escritor francés, Patrick Modiano (1945) quien ganó el Premio Nobel de Literatura en 2014.

De Modiano solo había leído Dora Bruder (1997) que reseñé en este blog.

La Bailarina es una novela corta escrita en un tono un tanto etéreo, suave, que parece escribirse sobre las nubes. Trata sobre la memoria que nos lleva (o no) a un momento, a otro tiempo de la vida.

Un hombre, ya mayor, que no sabemos de dónde viene ni cómo encaja en toda la narración presente y pasada, recuerda  la experiencia de haber conocido hacía más de cincuenta años, en París, por un tiempo relativamente corto, a una joven bailarina de danza clásica de la cual no conoceremos el nombre y a su hijo Pierre, de 7 años, cuyo padre se había marchado de París y que no supo de la existencia del niño.

El hombre parecía haberse enamorado de la joven.

El hombre no sabe por qué le vienen esos recuerdos en un París ahora tan cambiado que no parece reconocer.

El hombre, que para esa época, escribía canciones, que editaba libros en inglés, la acompañaba en su trajinar diario a sus prácticas de danza clásica, también buscaba a Pierre en la escuela y lo llevaba o traía a donde hiciera falta.

El maestro de danza clásica de la bailarina era ruso, Boris Kniaseff. Consideraba a la joven como su favorita y le decía “esa disciplina da de verdad un sentimiento a la vida y nos impide ir a la deriva”. (11)

El narrador habla que ve a un hombre que había conocido en esa época, aunque pensaba que ya estaba muerto por los años transcurridos, Serge Verzini. Verzini también había conocido al padre de la bailarina y al hombre que fue su pareja y apoyaba a la bailarina en todo. Verzini también le había alquilado una habitación.

Verzini, aunque dice no conocer al hombre lo invita a tomar un café en un bar cercano y le deja sus números telefónicos pero el hombre no logra contactarlo nunca más.

El hombre dice, con frecuencia, estar en un vacío. En ese sentido, La Bailarina también trata el tema de la identidad o a la falta de identidad.

Es todo lo que puedo decir ahora de La Bailarina. Lenguaje literario, casi prosa poética, memoria, vacío, retazos de recuerdos, identidad.

Leyendo algunas críticas de La Bailarina, me encuentro con que la crítica francesa la considera como uno de los textos más “depurados y luminosos”  de Modiano.

 

Patrick Modiano

 

Escrito y publicado por Libia Kancev D.

Caracas, 12 de junio de 2026.

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