martes, 31 de marzo de 2026

Venecos

 



Venecos (2025) es un libro de relatos del escritor venezolano Rodrigo Blanco Calderón (1981) que hace unos años emigró del país.

Venecos está constituido por trece relatos en donde abundan temas que tienen que ver con el cine (norteamericano), con talleres literarios y la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela (UCV) como contexto donde se desarrollan ciertas historias.  Por cierto, Blanco Calderón dio clases en esa Escuela; otros temas incluyen, el divorcio, la infertilidad masculina, el consumo de sustancias, la infidelidad, la situación política venezolana desde la llegada de Hugo Chávez al poder y el terrible tema migratorio.

Con anterioridad he leído relatos de Blanco Calderon (en alguna parte de mi casa deben estar dentro de tantos libros que tengo)  y siempre he pensado que es un buen escritor de relatos basados en la cotidianidad o en su cotidianidad.

También leí una de sus novelas, titulada Simpatía (2021) reseñada en este blog.  Simpatía forma parte de lo que se ha dado en llamar la literatura de la diáspora venezolana en el siglo XXI. En esa reseña planteé que Blanco Calderón escribía mejor relatos cortos que novelas.

Venecos no es un neologismo, como pensé inicialmente. Según Google, es un término coloquial utilizado sobre todo en Colombia y Perú para referirse a personas venezolanas, producto de la mezcla de venezolanos y colombianos y que, anteriormente, tenía un carácter despectivo pero que ha ido derivando o quisiera ser llevado por algunos hacia algo más cultural e identitario.

Aparte de los temas que antes señalé, también resalta la mención de muchos escritores, en especial, latinoamericanos y algunas novelas, tales como: Rayuela (1963) de Julio Cortázar, El Pozo (1939) de Juan Carlos Onetti, El Túnel  (1948) de  Ernesto Sábato. También se menciona El Extranjero (1942) de Albert Camus y al excelente escritor albanés Ismaíl Kadaré, del que reseñé su novela El Palacio de los Sueños (1981) en este blog en 2024.

Este punto, el uso de la intertextualidad en Venecos, es algo en lo que quiero detenerme.

La intertextualidad, esa inclusión de autores o personajes de obras de otros autores en un texto determinado que permite establecer una interpretación o re interpretación, validando significados o creando nuevos. La intertextualidad tiene, sin duda, su valor pero creo que su uso excesivo, como vemos en prácticamente la totalidad de los relatos que integran Venecos le puede generar y, de hecho le genera un peso al libro que no siempre resulta enriquecedor sino todo lo contrario ya que puede sumergir al lector en una confusión y en una pérdida de sentido del texto (cualquiera que sea ese sentido).

Mientras leía Venecos no podía dejar de pensar que había un abuso de la intertextualidad, queriéndole conferir un carácter como “muy intelectual” y que ello podía alejar al texto del lector y viceversa.

Dentro de los relatos que me gustaron puedo mencionar: Una vida distinta, Café Rostand y Leer y escribir.

Una vida distinta muestra la expresión de lo extraña y contradictoria que puede ser una amistad malsana. Café Rostand trata sobre un grupo de jurados que se reúnen para la escogencia de un cuento ganador. Uno de ellos, un crítico literario, ya mayor y alcohólico, dice cuál debe ser el cuento ganador. Los otros jurados no lo conocen y el crítico dice que se los va a contar y narra un relato que, al final, es absolutamente autobiográfico. Café Rostand es la inclusión de la literatura dentro de la literatura. Incluso, me atrevo a señalar que lo narrado por el crítico es mucho mejor que la globalidad del relato. Es en ese cuento donde se menciona a Kadaré, alusión que me impresiona que no tiene mayor relevancia.  Leer y escribir, es un cuento interesante sobre eso, leer y escribir.

Pienso que leer Venecos nos sirve para hacer algunos análisis pertinentes en la literatura.

 


Rodrigo Blanco Calderón


Escrito y publicado por Libia Kancev D.

Caracas, 31 de marzo de 2026.

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