viernes, 21 de abril de 2023

Escucha mi voz




 A Antonio Paiva por Escuchar mi voz

La novela Escucha mi voz (2007) de la escritora italiana Susanna Tamaro (1957) llegó a mis manos en forma inesperada. Fue un obsequio de una persona con la que había iniciado una conversación casual (basada en un gusto común por la lectura) en la sala de espera de un centro de salud en Las Mercedes el miércoles santo, 12 de abril de este año.  Lo cierto es que Antonio Paiva me dijo “espere un momentico que le voy a regalar una novela”. Lo vi salir del centro, dirigirse hacia su carro. De regreso, traía en sus manos Escucha mi voz. Respondí, he leído una novela de esa autora, quien, aparte de novelista ha hecho diversos documentales.

Esa misma noche comencé a leerla y, más temprano que tarde, me di cuenta de que era la continuación de Donde el corazón te lleve (1994) la novela de Tamaro que había leído el año pasado y que definí como una de las novelas más emotivas que he leído en mi vida.

Escucha mi voz narra el regreso de Marta (a Trieste, Italia), nieta de la protagonista central de Donde el corazón…, la cual había vivido con su abuela desde los cuatro años de edad y que ya era viuda. Marta había pasado una temporada en EE. UU. para el aprendizaje del inglés. En el ínterin, su abuela sufre un accidente cerebro vascular, está un corto tiempo hospitalizada y es dada de alta aunque su pronóstico era delicado. La abuela duda si debe llamar a su nieta y finalmente decide no hacerlo. Con esta decisión, toma otra que pensamos sería crucial en la vida de Marta. Se trata de escribirle a su nieta una cantidad de eventos familiares que nunca se decidió a contarle o que hizo a medias.

Quiero citar algo que escribe Martha (que es la narradora) y que nos da una idea de la relación que tenía con su abuela, siendo necesario resaltar que la abuela hacía todo lo posible porque su nieta estuviera bien.

“El odio que sentía hacia ti seguía intacto… dondequiera que fuera sentía furia, y dolor  y deseo de escapar… (Cuando Marta regresa a su casa y ve a su abuela, escribe) Estabas en la vereda del jardín con la escoba en la mano. “Estás aquí”, exclamaste, la escoba se cayó. La madera del mango golpeó la piedra con un ruido seco. “Me parece evidente, te contesté y, sin añadir nada más, fui a mi habitación…En las semanas siguientes reemprendimos nuestro ritual de crueldad cotidiana –yo te odiaba y tú intentabas esquivar ese odio-. En los días en que te sentías más fuerte tratabas de atenuarlo pero tus movimientos de boxeador sin entrenamiento tenían el poder de provocar en mí una irritación aún mayor. ¿Qué quieres?, gritaba, ¡desaparece! Te llamaba vieja, le daba patadas a las puertas repitiendo como un mantra muérete, muérete, muérete, muérete, muérete… Es difícil comprender cómo se había formado ese odio en mí. Como todos los sentimientos complejos, no era posible imputarlo a una única causa sino más bien a un conjunto de sucesos, relacionados de manera desfavorable con la innata predisposición del carácter” (18-19).

En el final de Donde el corazón te lleve, uno podría pensar que la abuela muere después de escribirle durante más de un mes a su nieta y que ésta, a su regreso, encontraría el cuaderno pero resulta que no es así.

Marta regresa y la relación entre su abuela y ella, que siempre había sido tensa, empeora como podemos darnos cuenta en la cita anterior.  Marta siempre le había reclamado que ella no le hubiese contado cosas de su madre Ilaria, quien había muerto en un accidente de tránsito –después nos enteramos que Ilaria se había suicidado- ni tampoco de su padre, al que su abuela, realmente,  nunca llegó a conocer. No obstante, poco tiempo después y en forma abrupta, la abuela empieza a mostrar síntomas de demencia y fallece después de una caída. Marta estaba realmente abatida. Un día se pone a revisar zonas de su casa y encuentra algunas fotos y cartas de su madre y allí, lo desconocido de su mundo previo, empieza a dibujarse.

Así, Marta se entera que su madre participó en el movimiento feminista de la época, que comulgaba con el socialismo, que su madre se enamora de un profesor de filosofía quien la embaraza y del cual no sabe nada durante un tiempo. Ilaria decide abortar. También que, más adelante, su madre se reencuentra con el profesor y que vuelve a quedar embarazada pero esta vez de ella, decidiendo tenerla. Ilaria había vivido varios años en una especie de comuna hippie. El profesor, cuando se entera de la situación, le escribe una terrible carta a Ilaria donde le aclara que no quiere saber nada de ella, ni de hijos.

Más adelante, Marta se entera de cómo se llama su padre, Massimo Ancona al que busca y en el que reconoce una parte de ella misma.

Luego, Marta decide visitar a los parientes de su abuela que quedan en Israel y así, conoce al tío Gionnata, sobrino de su abuela, y a Arik, hijo de éste. Permanece en Haifa casi un año hasta que es requerida por la policía de Trieste ya que habían hallado el cadáver de su padre quien le había dejado una carta. El padre también se había suicidado.  Marta regresa a Trieste, entristecida por la muerte del padre pero con el suficiente ánimo retomar su vida. Decide estudiar ciencias forestales para dedicarse al estudio y cuido de los árboles a los cuales adoraba. Al final de la novela, Marta encuentra el cuaderno que su abuela había escrito para ella y que sabemos contiene más información de la que Marta conoce hasta ahora.

Con el encuentro del cuaderno que su abuela escribió para ella, podríamos decir que habría elementos para que Susanna Tamaro escriba una tercera novela.

Escucha mi voz fue publicada por Seix Barral Biblioteca Formentor.

 

Escrito y publicado por Libia Kancev

Caracas, 21 de abril de 2023.

miércoles, 1 de marzo de 2023

Al Dr. David Bajayo

 



A David Bajayo, in memóriam

“Que su memoria sea una bendición”

 

Conocí a David Bajayo en diciembre de 1989, año en que yo iniciaba mi tercer año de residencia de posgrado de Cirugía general en el Servicio de Cirugía III del Hospital Universitario de Caracas y él me había sido asignado como residente de primer año, es decir, sería la encargada de introducirlo en ese particular mundo de la cirugía.

Alguna vez me pregunté el por qué me habían asignado a David a mí y no el otro R1, el Dr. Carlos Felipe Fernández. La idea que se me vino a la mente fue que tal vez había sido porque, al igual que yo, éramos egresados de nuestra (querida y muy respetada) Escuela Vargas.

David era alto, de tez morena clara, cabello rizado. Llevaba una tupida barba y bigote negros. Usaba lentes de carey también negros. Era gordito, lo que llamaríamos un “gordito feliz”.

Las normas del posgrado en mi servicio exigían que los hombres llevaran corbata –aparte de la bata blanca-, así que, además de verlo vestido con el mono verde de quirófano, la imagen más nítida que tengo de él, es vestido con camisa, encorbatado, pantalón y zapatos de vestir y con la bata blanca.

Ahora que lo pienso, casi todas nuestras conversaciones giraban en torno a lo académico y a lo quirúrgico. David era una persona callada, diríamos que “poco conversador” En una sola ocasión, durante el año compartido, me hizo partícipe de una confidencia personal.

Como R1 David fue el residente que más operó ese año de 1990 pues, al igual que el que fue mi R3, el Dr. Rafael Rojas, apodado “pollo ronco”, dejaba que yo operara todo lo que llegaba de emergencia en nuestras guardias que eran cada cuatro días sin posguardia, hice lo mismo con David, aparte de eso y por circunstancias de la vida, yo era la única residente de tercer año en nuestras guardias, lo que me convertía en jefe quirúrgico, así que siempre operábamos primero.

Hacia mediados de 1990, David conoció a una alegre y súper simpática interna de pregrado con la que se casaría. Mucho después supe que habían tenido dos hijos.

Después de terminar mi posgrado, no volví a saber de David, pero de tanto en tanto pensaba que qué sería de su vida.

Recuerdo que entre finales de 2022 y enero de 2023 soñé dos veces con él. No fueron sueños claros sino los típicos sueños de adultos, fragmentados, evocados a medias. En las dos ocasiones lo vi vestido muy elegantemente, tocado por un sombrero negro. En ambas oportunidades, veníamos caminando en sentidos opuestos. Yo lo reconocí, pero la primera vez pasó de largo y yo no salía de mi asombro, pero, en la segunda ocasión, yo le hablé, le dije: “David, no te acuerdas de mí? ¡Soy Libia, Libia Kancev!, entonces, conversamos un rato. No obstante, me quedé con la sensación de que no me había reconocido totalmente. Estuve días recordándolo. 

Ayer, 25 de febrero, después de despertar de una siesta, tomé mi teléfono y revisé los mensajes. En el chat de mi promoción había algunos. Uno de ellos contenía un link y un título que decía “David Elías Bajayo. David passed away on February 22 nd, 2023 surr…” Debajo de este mensaje, había otro de la compañera que lo había enviado “David QEPD…” Mi primer pensamiento fue que debía de tratarse de otro David Bajayo. ¿Acaso no había muchas personas con los mismos nombres?

Abrí el primer mensaje que, de entrada, mostraba una foto, me dije que no era David pues este hombre estaba muy delgado, amplié la imagen de su rostro y mi memoria regresó 33 años atrás. Sí, era David: su misma barba y bigotes, ahora canosos, el mismo tipo de lentes, y su sonrisa, la misma sonrisa que le vi tantas veces.

La nota era su obituario. Había fallecido el miércoles 22 de febrero a los 59 años de edad, tras una corta enfermedad. 

David Elías Bajayo era un ser amable, sensible. Irradiaba una serenidad poco común. Era muy trabajador y responsable. Sin duda fue un buen hombre.

Su muerte me ha producido tristeza, desde ayer no dejo de pensar en él. También pienso en María del Rosario y en sus dos hijos, cuyos nombres conozco por el obituario, Rebecca y Alex.

Deseo que David descanse en paz.

Si este texto llega a su esposa o a sus hijos, quiero hacerles llegar un abrazo fraternal y mi agradecimiento por haber conocido a David.

 

Escrito y publicado por Libia Kancev

Caracas, 1 de marzo de 2023.

 


lunes, 13 de febrero de 2023

Mientras vivimos






“Las más elevadas metas que puede alcanzar una mujer son aquellas que conquista partiendo de la nada” (22).

“Tú alma ensancha mi alma” (27).

“La peor equivocación que podemos cometer es crearnos la ilusión de que estamos a salvo de errores y permanecer dentro de esa fantasía hasta que estalla y nos precipita al vacío” (30).

“Cada generación emite sus propios juicios y éstos suelen ser implacables” (33).

“Cuando la naturaleza cierra la puerta de la regeneración de los tejidos, la cosmética abre la ventana de la hidratación artificial: larga vida a la cosmética” (47).

“La soledad es la única certeza de la vida” 


Terminé de leer hace un par de días, la novela Mientras vivimos (Premio Planeta 2000) de la escritora Maruja Torres (Barcelona, España, 1943).

La novela tiene como protagonistas a una conocida escritora española que se encuentra en la cincuentena de su vida y que está pasando por un período poco productivo, de sequía –desde el punto de vista literario- llamada Regina Dalmau.

Regina escribía novelas centrada en la vida de las mujeres.

La otra protagonista es una veinteañera llamada Judit que proviene de un barrio popular de Barcelona, del cual reniega y que resulta ser una gran admiradora de Regina. Se ha leído todas sus novelas, ha visto todas las entrevistas que le han hecho. Podríamos decir que Judit admira a Regina de una forma casi obsesiva.

En una presentación que Regina hace en el barrio donde vive Judit, se conocen y Regina la invita a su casa un poco pensando en algo que le había dicho su editora (Blanca) quien le había aconsejado escribir sobre los jóvenes de hoy en día. Así, convidar a Judit sería una forma, un vehículo para escribir una nueva novela, con una visión distinta. Lo que ignora Regina es que la joven sabe mucho de ella, y que tiene muchas expectativas de que Regina la ayude a ser una gran escritora como ella y, a su vez, llegar a tener su mismo estatus de vida.

Lo cierto es que Judit va a la casa de Regina y, más temprano que tarde, Regina le toma cariño y la joven empieza a trabajar como su secretaria y a hacérsele indispensable. En una ocasión, Regina le confía a Judit su última novela, aún inédita, que ameritaba correcciones. Judit lo hace muy acertadamente y Regina le dice que no sabía que escribiera tan bien.

Otro aspecto central, posiblemente el más central de Mientras vivimos es el hecho de que Regina tuvo, desde su infancia, a una persona que le sirvió de guía tanto en sus lecturas como en el arte de escribir. Se trataba de Teresa, una mujer viuda, muy de avanzada que había sido amante del padre de Regina, relación que Regina descubrió casi adulta y que hizo que se alejara de Teresa la cual cae gravemente enferma a pesar de lo cual no dejaba de escribirle a Regina. Hay algo esencial que Teresa le aconsejaba a Regina y era que no se dejara deslumbrar por el éxito fácil.

Teresa fallece y le hereda a Regina sus libros, papeles y hasta las cartas que Teresa y Andrés Dalmau (el padre de Regina) intercambiaron a lo largo de su relación. Regina guarda todo en una de las habitaciones de su casa y la mantiene cerrada con llave. Un día Regina, sintiendo el peso de su improductividad y recordándose de Teresa (realmente siempre la tenía presente) entra al cuarto y lee, recuerda muchas cosas de su preceptora y sale del cuarto con una determinación.

Mientras tanto, Judit seguía afianzándose más en casa de Regina, estableciendo, inclusive, contacto con Blanca, la editora de Regina, con la cual conversaba cosas íntimas de la escritora. Judit le comenta a Blanca que ha escrito algunas cosas y ésta le dice que se las envíe para leerlas.  Un día en que Blanca y Regina se encuentran previo a la presentación de la novela de Regina, Blanca le comenta  (y se disculpa) todo lo que había hablado con Judit acerca de ella. Regina se siente traicionada por Judit y la confronta, aunque no por ello Regina deja de darle un consejo en relación al oficio de escribir “Sé tú misma. No te fíes de los aduladores, ni sigas las modas. Encuentra tú fuerza dentro de ti. Canaliza tú rabia, la rabia de las mujeres. Cada mujer alimenta una clase de rabia…Remueve en tu interior, en tu pasado, en aquello que constituye tu esencia. Tienes mucho talento, aunque yo no haya sabido verlo. Trabájalo. Y lee, hija, lee” (253-254).  Al  final, Regina decide tomar una especie de descanso personal y también del mundo de la escritura. Se va a Italia donde compra una casa.

Pensamos que Judit sigue el camino de la escritura y que, posiblemente, sigue los consejos que le dio Regina.

Mientras vivimos es una novela sobre el mundo de las mujeres, en este caso particular, sobre la herencia literaria entre mujeres de generaciones distintas.

 

Escrito y publicado por Libia Kancev D.

Caracas, 13 de febrero de 2023.

  

martes, 10 de enero de 2023

Cae la noche tropical




El nombre de Manuel Puig (Argentina, 1932- México 1990) ha rondado en mi cabeza durante mucho tiempo. Sabía que se trataba de un escritor argentino, que había escrito novelas tales como Boquitas pintadas (1969) y El beso de la mujer araña (1976) las cuales tengo en mi biblioteca. Ignoro por qué no las he leído. También he tenido en mente que la única novela brasileña televisada que he visto (hace años), protagonizada por la fabulosa Sonia Braga (1950) y llamada Dancin’ Days (1978- 1979) tenía algo que ver con Puig pero, al parecer, no es así.

A finales de diciembre de 2022, buscando qué leer, me topé con Cae la noche tropical (1988), escrita por Puig y editada por Seix Barral/Biblioteca Breve. Resulta ser la última novela de Puig, la cual fue llevada al teatro en 2018 en forma muy exitosa.

Para mi sorpresa, la novela tenía mi nombre y un mes y un año lo que indicaba que la había leído. Acostumbro a ponerle mi nombre y fecha de culminación de lectura a una novela sólo cuando ya lo he hecho. Pero no recordaba haber leído ésta y decidí hacerlo.

Cae la noche tropical es una novela ambientada en Río de Janeiro y tiene como principales protagonistas a dos hermanas ya ancianas. Luci (que vivía en Río) y Nidia (que vive en Buenos Aires). Nidia había ido a pasar unos días con su hermana posterior al fallecimiento de su hija Emilsen a los 48 años de edad.

La novela relata el compartir cotidiano de estas hermanas repleto de recuerdos y actualidades.  

Luci tenía una vecina psicóloga llamada Silvia con la que había establecido casi una relación de amistad. Silvia, de mediana edad, soltera, tenía un hijo que vivía en México al cual visitaba durante las vacaciones. Pasaba sus consultas en una habitación de su apartamento. Las conversaciones entre Luci y Silvia casi siempre giraban alrededor de un hombre que Silvia había conocido en una clínica donde estuvo hospitalizada y el hombre (José Ferreira) visitaba a su esposa gravemente enferma, la cual fallece.

Tiempo después, Silvia encuentra al hombre y -para ella- su mirada y su voz  le resultan muy particulares y atractivas. La relación que se establece entre ellos viene a ser un tanto extraña o, más bien, refleja el interés de Silvia por él y no viceversa. José se aleja y Silvia queda en una especie de eterna espera, aunque también ella mantiene otras relaciones íntimas esporádicas.

Luci viene a ser para Silvia como su psicóloga. Con frecuencia, las conversaciones entre Luci y su hermana Nidia tratan sobre Silvia, en una suerte de alegre chismorreo que distrae la vida de las hermanas. Nidia resulta ser muy aguda en sus opiniones sobre lo que Luci le cuenta y, al final, vemos que resultan ser muy acertadas.

Luci tenía a su hijo Ignacio  (Ñato) viviendo y trabajando en Suiza. Está en una empresa en la que lo quieren dejar fijo, lo cual sucede. Cuando ello es seguro, Ñato le pide a su mamá que se vaya a vivir con él. Luci viaja para conocer el ambiente y tomar una decisión pero, en la primera carta que le escribe a Nidia, le deja saber que no le gusta la ciudad y que el frío es muy intenso. Así, comienza un intenso intercambio epistolar entre las hermanas. Nidia le escribe diciendo que hay un portero nuevo en el edificio, un joven que le cae bien y al que contrata para que la acompañe a caminar por las tardes, luego para que la ayude a hacer las compras. Nidia le cuenta a su hermana que le da lástima el joven pues, tiene a su esposa viviendo en el norte de Brasil (en una zona muy pobre) y que también no tiene un sitio adecuado donde dormir. El joven también le habla de una adolescente de 14 años que trabaja como niñera en un edificio vecino pero que en el mismo tampoco hay condiciones para dormir adecuadamente. Nidia habla con la patrona de la joven para plantearle que la muchacha podría dormir en casa de Luci y así le hace compañía a ella, lo que la patrona acepta gustosa.

Nidia también le escribe a Luci para plantearle alquilar o comprarle el apartamento de Río. No obstante, quien empieza a responder las cartas de Nidia es su sobrino Ñato pues resulta que Luci había fallecido tras complicaciones de un fuerte resfriado. Ñato no se atreve a decirle a su tía, ni por carta, ni por teléfono, que su madre ha muerto y, durante un tiempo le escribe a su tía pidiéndole que regrese a Buenos Aires. Los hijos de Nidia también insisten para que regrese.

Pero Nidia estaba resuelta a quedarse en Río. El clima le resultaba excelente ya que sufría de artrosis. Por otra parte, era obvio que se trataba de una mujer independiente y que contaba con cierta solvencia económica. Lo único que hace que Nidia regrese a Buenos Aires fue que la joven adolescente desaparece con el joven portero robándose cosas de la casa de Luci y dinero a Nidia.

Nidia y Silvia establecen contacto por cartas, llevándosela muy bien.

La novela Cae la noche tropical me impacta pues muestra la gran capacidad de Puig para exponer la importancia de la cotidianidad y de la solidaridad particularmente durante la vejez.

Sin duda, hay muchos otros elementos que se pueden ver y analizar en Cae la noche tropical, tales como: el tema de la ayuda a los pobres y la ingratitud, el hecho de que un psicólogo, un psiquiatra, también necesiten hablar de su vida con otra persona, el tema de la ancianidad y la relación con los hijos.  

Por el momento concluyo que se  trata de una novela encantadora que, por instantes, me hizo reír.

 

Cae la noche tropical (representada en el teatro)


Escrito y publicado por Libia Kancev D.

Caracas, 10 de enero de 2023.

 

jueves, 22 de diciembre de 2022

El baile de la Victoria

 



Hace ya un par de meses, cuando mis hijos y yo desocupábamos espacios de nuestro apartamento, entre ellos las bibliotecas, para pintar, se me hizo consciente que aún tenía muchas novelas llamativas pendientes por leer. Así, tomé una de ellas titulada El baile de la Victoria (Premio Planeta 2003) del escritor chileno Antonio Shármeta (1940). Recordé que años atrás había leído de él El cartero de Neruda (1985) y que me había gustado.

La novela está ambientada en Santiago de Chile en la época posterior a la finalización de la dictadura de Augusto Pinochet que terminó en marzo de 1990.

Dos hombres, separados por una diferencia de edad de cuarenta años, se conocen en la cárcel donde pasaron, relativamente, poco tiempo. Ambos resultan beneficiados por una amnistía y se reencuentran. El mayor de ellos, Nicolás Vergara Grey (60) era un ladrón de cajas fuertes y su mayor deseo era recobrar a su esposa y a su hijo, mientras que el joven Ángel Santiago tiene como objetivo central, asesinar al alcaide de la cárcel donde estuvo pues dicho alcaide, de apellido Santoro, lo había violado y torturado. El motivo por el cual Ángel estuvo preso fue por haberse robado un caballo. La idea de Ángel de asesinar al alcaide no era un secreto para este último, por lo cual, al salir Ángel, el alcaide le encargó a un convicto (preso a cadena perpetua) para que matara a Ángel.

Ángel busca a Vergara Grey con la intención de convencerlo de llevar a cabo un robo (cuyo plan fue ideado por un preso de apellido Lira). El dinero a robar era, a su vez, dinero mal habido durante la dictadura, pero Vergara Grey no quiere saber nada del asunto. En el ínterin, Ángel conoce a una adolescente de 17 años, llamada Victoria Ponce, quien había sido expulsada del colegio y pasaba las horas (en las que se suponía que debía estar en clases) en el cine y en clases de ballet. La madre de Victoria, quien sufría de depresión crónica, ignoraba la situación de su hija. El padre de Victoria había sido asesinado durante la dictadura.

Vale precisar que Victoria era una joven con una alta sensibilidad, que amaba el ballet y la poesía de Gabriela Mistral (1) y la de Jorge Manrique (2).

Prácticamente desde que se conocen Victoria y Ángel se enamoran y él la convence para que regrese a clases y luego alcanzar su sueño de bailar en teatros muy reconocidos de Chile y otros países.

En unas páginas de la novela, se describe como Ángel estuvo a punto de matar al alcaide Santoro pero, en un acto de reflexión, de piedad  y seguramente bajo la influencia de su amor por Victoria, le perdona la vida al alcaide y el alcaide decide cancelar el asesinato de Ángel pero nunca logra hablar con el convicto Marín, si no que solo logra dejarle un mensaje de que la orden está cancelada (orden que nunca llegó).

La situación económica de los personajes antes mencionados era muy precaria y ello constituyó abono para que Ángel convenciera a Vergara Grey de llevar a cabo el robo (en conjunto con varios allegados) que les permitiría vivir tranquilos el resto de sus vidas (aunque tuvieran que irse fuera de Chile). El robo se lleva a cabo en forma exitosa.

Vergara Grey y Victoria se adelantan para salir de Chile por la cordillera, vía Argentina, con la idea de que Ángel los alcanzaría más adelante. Ángel debía dar su parte a los que los habían ayudado. Pero, al terminar de darles su recompensa en el lugar que habían acordado) sale a la calle y se topa con Rigoberto Marín quien, sin mediar palabras y desconociendo que el alcaide Santoro le había dejado un mensaje de que no debía matar a Ángel,  le da dos tiros en el pecho. Ángel Santiago muere.

El baile de la Victoria es una novela que se deja leer, que me hace pensar cómo un país retoma su ritmo a pesar de las circunstancias, que hay personas nobles que dan todo por ver cumplidos los sueños de otros. Buscando en Google sobre esta novela, me entero que fue llevada al cine en el año de 2009 teniendo una muy buena aceptación.

(1 )Gabriela Mistral: seudónimo de Lucila Godoy Alcayaga (Chile, 1889, Nueva York, 1957. Poetisa, diplomática, profesora y pedagoga. Premio Nobel de Literatura 1945.

(2  )Jorge Manrique: poeta del prerrenacimiento (1440-1479).

 


Escrito y publicado por Libia Kancev

Caracas, 22 de diciembre de 2022.

jueves, 8 de diciembre de 2022

El castillo de Barbazul

 


Se trata de  la tercera entrega de la trilogía Terra Alta (2019) del escritor español Javier Cercas. Con la primera de ellas, titulada Terra Alta, Cercas ganó el premio Planeta 2019.

A Terra Alta le siguen Independencia (2021) y El castillo de Barbazul (2022), publicada por Tusquets, Editores. Esta trilogía también significó la incursión de Cercas en el género policial.

La novela está ambientada entre Catalunya y Palma de Mallorca y el eje central de la misma es la desaparición de Cosette, la hija del ex policía Melchor Marín quien se había retirado del trabajo policial para ejercer como bibliotecario en Terra Alta.

La desaparición de Cosette se produce en Palma de Mallorca posterior a un viaje de vacaciones que realizó con su amiga de la infancia Elisa Climent.  Elisa regresa a Terra Alta pero Cosette se queda bajo el argumento de que necesita “pensar”. Las relaciones entre Cosette y su padre siempre habían sido muy buenas pero había una serie de hechos pasados que Melchor le había ocultado pensando que lo mejor era que su hija no los supiera, entre ellas, la muerte de su madre Olga. Cosette siempre creyó que su madre había muerto accidentalmente atropellada por un auto pero es a los 17 años que se entera que había sido asesinada en represalia hacia su padre durante la investigación de un notorio crimen  (el asesinato de los dueños de Gráficas Adell) que sacudió la vida de Terra Alta.

Otro aspecto que Cosette desconocía era el hecho de que uno de los cómplices de dicho asesinato había sido un policía, gran amigo de su padre y que dicho amigo estuvo preso varios años.

Así, los meses previos a la desaparición de Cosette fueron tensos entre padre e hija.

Al final, resulta que Cosette, en esos días en que se quedó en Mallorca, cayó en la casa de un afamado empresario de origen suizo llamado Rafael Mattson. Allí fue abusada sexualmente. Mattson se hacía traer jóvenes bajo engaño y, junto a personalidades famosas del gobierno, etc., se dedicaba a este tipo de actividades que también filmaba para usarlas como extorsión en caso de necesitarlo.

Marín decide viajar a Mallorca para buscar a su hija y se encuentra con una terrible trama de corrupción que se había extendido al ámbito policial por lo cual no consigue ayuda de la policía local y decide investigar por sí mismo lo ocurrido a su hija. Conoce a un ex guardia civil llamado Damián Carrasco que odiaba a Mattson por diversas razones y que llevaba años planeando entrar a la casa de Mattson y robar las grabaciones que este hacia sobre sus fechorías y desviaciones sexuales.

Aunque Cosette aparece, bastante afectada psicológicamente, por lo que ameritó ser ingresada en una clínica, Marín decide participar en el plan de Carrasco y logran conseguir pruebas contra Mattson y sacarlas a la luz pública y que Mattson pagara por los crímenes cometidos.

Después de la recuperación de Cosette, ésta le dice a su padre que quiere ser policía.

El castillo de Barbazul  constituye un buen cierre para esta muestra de novela policial que lleva a cabo, exitosamente, Javier Cercas.

 

Escrito y publicado por Libia Kancev

Caracas, 8 de diciembre de 2022.

 

 

martes, 11 de octubre de 2022

Independencia



Javier Cercas

“…hay infortunios que tardan eternidades en amortizarse” (313).

 

La novela Independencia (2021) del escritor español Javier Cercas, es la continuación de Terra Alta (2019), ganadora del Premio Planeta de ese año. Hay una tercera novela que viene a continuación   llamada El castillo de Barbazul (2022) que espero leer pronto.

Terra Alta, según algunos entendidos, constituye la primera incursión de Cercas en el género policial y, como afirmé en mi reseña de dicha novela, considero que he leído mejores novelas de este autor. Aún así, no tengo la menor duda de que Cercas es un muy buen narrador.

En las primeras páginas de Independencia se narra unas escenas donde Melchor rescata a unas jóvenes nigerianas víctimas del trato de personas y que son obligadas a prostituirse. Se nombra a un tal Eugenio Fernández (Papá Moon). Estas primeras páginas no tienen relación aparente con el resto de la novela y creo que la tendrán con la tercera parte de Terra Alta.

En Independencia sigue siendo Melchor Marín el gran protagonista. El policía, instalado en Terra Alta con su hija Cosette sigue siéndolo y conectado, cada vez más, con la lectura de novelas. También estudia para bibliotecario (como lo fue su esposa Olga la cual fue asesinada) con la esperanza de trabajar en ello en algún momento de su vida.

Melchor es requerido para trabajar en Barcelona debido a que la alcaldesa de esta ciudad (Virginia Oliver) está siendo extorsionada con la amenaza de divulgar un video sexual de ella. La trama decanta la existencia de personajes ligados a familias muy adineradas de Barcelona, tales como Daniel Casas, Enric Vidal y Leopoldo Rosell. Junto a ellos, también resalta el personaje de Ricky Ramírez quien no pertenecía a la misma clase social de ellos pero que quería pertenecer.

Casas, Vidal y Rosell se conocen de toda la vida, mientras que Ramírez los conoce desde la adolescencia. Estudian en un prestigioso colegio. Pero, el comportamiento que tenían los tres primeros era muy reprochable y Ramírez jugaba un papel servil en su afán por pertenecer a ese grupo.  Los jóvenes drogaban y violaban a chicas y Ramírez los grababa. Luego, el padre de Ramírez, que era sindicalista y diputado cae en una mala situación que lo lleva a la cárcel y su hijo también sufre las consecuencias de lo que le ocurre al padre y debe dejar el colegio. Sus “amigos” se desentienden de él y eso resulta ser algo, al igual que la situación de su padre que lo afecta terriblemente.

Recordemos que en Terra Alta sabemos que la madre de Marín había sido asesinada brutalmente. Ella trabajaba como prostituta. Se llamaba Rosario Marín. Este crimen nunca fue resuelto y fue motivo esencial para que Melchor se hiciera policía.

La investigación policial, donde Melchor tiene una actuación crucial, permite desentrañar los delitos cometidos por Casas, Vidal, Rosell y, en mayor o menor grado, por Ramírez. Estos fueron, en especial los dos primeros, los que estaban extorsionando a la alcaldesa que, por cierto, había sido una de las jóvenes violadas por Casas, Vidal y Rosell en su juventud y que, por intríngulis de la vida, se había casado (y divorciado) con Daniel Casas.

La motivación para la extorción a la alcaldesa parece ser por motivos políticos pero pueden haber otros más personales.

Otro descubrimiento fundamental para la vida de Melchor fue el hecho de que fueron los hombres antes nombrados los que mataron a su madre.

Al final, Melchor mata a Casas, Vidal, Rosell y a dos personas más que no quedan identificadas, convocándolos en un sitio y provocando un incendio.

En Independencia también ocurre el fallecimiento (por cáncer) del abogado Domingo Vivales quien fue una especie de padre para Melchor (el cual llegó a sospechar que Vivales era su padre). Al final, Melchor regresa con Cosette a Terra Alta y pareciera que va a iniciar una relación amorosa con Rosa Adell (que también aparece en Terra Alta) pues era la hija de los Adell, quienes fueron asesinados. Dicho asesinato fue planeado por el esposo de Rosa quien se encontraba preso.

En Independencia se tocan también temas como el poder, el dinero. Igualmente sobre la política en España.

Hacia el final de la novela, Melchor dice algo relacionado con el acto de leer y de las novelas que me gusto mucho y por ello lo cito aquí:

Así que, para terminar, os contaré otra cosa que he aprendido leyendo novelas. Lo que he aprendido es que las novelas no sirven para nada. Ni siquiera cuentan las cosas como son, sino como hubieran podido ser, o como nos gustarían que fueran. Por eso nos salvan la vida…Bueno, eso es todo lo que os quería decir: que las novelas no sirven para nada, excepto para salvar vidas. (Pág. 388).


Escrito y publicado por Libia Kancev

Caracas, 11 de octubre de 2022.