lunes, 9 de mayo de 2022

Otra Vuelta de tuerca



“…la realidad es verbal,…”

Julio Cortázar

Creo que una sola vez en mi vida he escuchado la frase que da título a este escrito. Fue en la Escuela del Campo Freudiano de Caracas hace unos cuantos años.

La misma fue expresada, en el marco de una clase, por un médico psiquiatra de la Escuela cuyo prestigio parecía indiscutible. Confieso no recordar su nombre.

Otra Vuelta de tuerca (1898) es una novela de Henry James, escritor norteamericano nacionalizado inglés, nacido en 1843 y fallecido en Londres en 1916. Sospecho que el médico psiquiatra citado en el segundo párrafo tomó este título haciéndolo parecer o eso me pareció a mí como una frase surgida de su cosecha personal. ¿Quién sabe si acababa de leer la novela de James?

Siguiendo: quiero decir que hubiese sido interesante discutir con el propio James algunos aspectos de esta novela.

En principio parece una novela de suspenso, de terror pero al poco tiempo se va dando uno cuenta que hay otros elementos más resaltantes que tienen que ver con el mundo psíquico de los niños, en este caso, de Flora (8 años) y Miles (de 10 años) con lo que Freud llamaba lo perverso polimorfo en la personalidad de los niños en sus primeros años de vida. También tiene que ver con el trato hacia los niños como si fueran el centro del universo, llenándolos de pura admiración y complacencia sin límites; con la ausencia de los padres (en este caso, por el fallecimiento de los mismos); también con la existencia de personas que no quieren ver más allá de sus narices y, en especial, con la existencia de personas como la institutriz de Flora y Miles, cuyo nombre nunca es mencionado –curioso-, quien poseía la suficiente sensibilidad y coraje para percatarse de las circunstancias anómalas que vivían y rodeaban a sus pupilos, de la inteligencia de los mismos, lo que si bien por una parte facilitó la experiencia que vivieron, por otra, contribuyó a su “resolución”, si podemos concluir que hubo una solución.

Y un motor archiconocido, el amor, tampoco queda soslayado. La institutriz que menciono fue contratada por un joven guapo, rico, tío y tutor de Flora y Miles. Al hacerlo, le pidió a la institutriz, como condición esencial, que ella no le estuviera escribiendo y dándole quejas sobre sus sobrinos. Él quería el bienestar de ellos, estaba dispuesto a darles el mayor confort material pero nada más. La institutriz apenas lo vio en dos ocasiones y nunca más llegaron a tener contacto. Pero ella se enamoró de él y ello la motivó para intentar cumplir su misión educativa con la mayor eficiencia.

En la novela se presentan como apariciones, almas en pena o condenadas, como queramos llamarlo, dos personajes (muertos) que habían tenido una profunda relación con los niños: Peter Quint, sirviente de la casa, personaje que en vida se tomaba demasiadas libertades, era un borracho y exhibía un comportamiento muy dañino para él y todos los que lo rodeaban, tanto así que, la primera institutriz que tuvieron los niños, la señorita Jessel, quien tuvo una relación sentimental con el tal Quint, muere por causas que nunca llegaron a conocerse.

La nueva institutriz (a quien llamaremos I), era una joven de 20 años, procedente de una familia humilde. Al asumir su trabajo, inicialmente con Flora y unos días después con Miles quien se hallaba en un internado, se encariñó muchísimo con los niños a quienes consideraba hermosos y de una inteligencia poco común, en especial, Miles. Con la llegada de Miles llegó una carta que notificaba su expulsión irreversible del internado. I no entendía el motivo y decidió dejar pasar algún tiempo antes de hablar con él sobre las razones de su expulsión o esperar a que él mismo se las contara. I se abocó a Flora y a Miles, no obstante, ello no le impidió darse cuenta de las “apariciones” en la casa (antes mencionadas) que habitaban en las afueras de Londres y de la relación e influencia maléfica que tenía sobre los niños, quienes, a su vez, no hablaban de eso con ella como si se tratara de un secreto del que gozaban. Parece cosa de la fantasía (¿será?) pero al describirle I la visión de un hombre y luego de una mujer a la buena ama de llaves, la señora Grose, esta le confirmó a qué personas correspondían pero le aseguró que ambos habían muerto. Esos dos hechos, el de la no existencia material de esas personas y que I los hubiera visto no asustó grandemente a la señora Grose. No era una mujer instruida, quería mucho a los niños e intuía que algo raro pasaba en la casa. I y la Señora Grose se hicieron aliadas pero es la voluntad firme de I la que la lleva a enfrentar a los niños con la “realidad” y que los fantasmas de la señorita Jessel y Quint desaparezcan de sus vidas.

Todo lo anterior sucedía sin el menor conocimiento del tío de los niños pues I quería seguir, hasta lo último, sus indicaciones de no ser molestado. Finalmente I se enfrenta con el fantasma de la Jessel y la conmina a desaparecer. Decidió, simultáneamente sacar a Flora de la casa, bajo el cuido y protección de la señora Grose. I se queda con Miles, quien solo al final de la novela le relata, muy escuetamente, el motivo de la expulsión del colegio, motivo que queda muy confuso ya que alega no recordar –haber olvidado-. En cualquier caso, se trató de algo relacionado con decir algunas cosas a “Aquellos que me gustaban”.

Estando I y Miles solos, aparece el fantasma de Quint quien percibe que su presa, Miles, le está a punto de ser arrebatada. I confronta al fantasma y al mismo niño el cual no se da cuenta de la presencia de Quint, cree que se trata de Jessel y cuando Miles lo nota, que es Quint, sufre intensamente al pensar que puedan separarlos. I lo logra, sostiene al niño. Hay que subrayar que no se trata nada más que de un sostén físico sino de un sostén emocional imprescindible para literalmente salvar al niño de lo perverso, de lo diabólico, de lo patológico de esa convivencia. No era un contacto esporádico (¿y aunque lo fuera?) era, en definitiva una relación primordial en la vida de Miles. Quint desaparece y Miles muere en los brazos de I. Al parecer el demonio de Quint había poseído al niño y al desaparecer aquel el niño quedó desposeído pero muerto. Vidas indisolubles, inseparables, irreparables. La desaparición de uno implicaba la del otro.

Es de hacer notar que la vida de I, durante su primer empleo como institutriz de Flora y Miles estuvo llena de sobresaltos, angustias y temores. Por instantes parecía que su estabilidad psicológica estaba a punto de derrumbarse pero fue firme. Logró salvar a Flora pero no a Miles, situación que, suponemos, le habrá causado un gran dolor.

I escribió la historia que nunca le contó a nadie, excepto al hermano (Douglas) de una joven de quien fue institutriz unos años después. El joven, quien era diez años menor, se enamora de ella pero siempre mantuvieron un trato cortés y respetuoso. Ella le lega la historia antes narrada y una noche, más de veinticinco años después, se las relata a un grupo de amigos.

La descripción psicológica que hace James de los personajes es interesante y muy precisa. Creo que la novela posee mayores elementos de análisis, en especial, sobre el tema de la psicología infantil y lo crucial que puede ser la presencia y actuación de los adultos, como elemento “corrector” del “natural” comportamiento perverso polimorfo de los niños.

Desde el punto de vista literario, me resulta llamativo que James parece usar varios narradores. Pocas veces he detectado ese recurso literario (si es que se trata de un recurso) en la prosa literaria. Antes de esta novela, leí otras dos cortas de James, Los papeles de Aspern (1888) en una excelente traducción del mejicano Sergio Pitol y Daisy Miller (1879). La literatura de James me hace reflexionar sobre la importancia de la calidad de las traducciones. Digo esto pues, hace como un año empecé a leer Los Embajadores (1903), una de las últimas novelas de James y no leí más de diez páginas. No lograba entender y creo que se debió a la traducción. La edición que leí de Otra Vuelta de tuerca creo que no es la mejor. No se menciona quién la tradujo.

Por cierto, el título per se de la novela que hemos intentado analizar, adolece de escaso impacto en relación a su contenido y desarrollo. Otra Vuelta de tuerca creo que puede interpretarse, básicamente, como “un mayor ajuste”, “mejor agarre”, hasta un “proceso de refinamiento”.

Un amigo maracucho que no deja de sorprenderme por su vasta cultura literaria me precisó, con estremecedora humildad y ante mis dudas que la traducción del título de esta novela, del inglés al español fuera acertado que, también se le conocía como La Vuelta de tuerca o Vuelta de tuerca. Que vio la película hace algunos años, que la había leído en tres ocasiones y que “mis análisis” le parecían muy incompletos o francamente influidos por mi relación con el psicoanálisis. Agregó que dejaba de lado, un aura etérea que exhalaba la novela, además de la sencilla aceptación que hace la institutriz –y la señora Grose- de que se puede ver a los muertos. La institutriz no se interroga, ¿cómo es posible que diga, que asevere que ha visto y encarado a personas muertas? Tampoco los niños. ¿No te parece que hay un mundo fantasmal allí que incluye a los supuestamente vivos? Para poner la guinda de la torta, me preguntó por qué había escogido la I para denominar a la institutriz. Respondí, sin mucho afán, que pude haber escogido cualquiera de las letras del alfabeto y que no quería estar repitiendo la institutriz, la institutriz…No me dejó continuar y tomado por una sencilla pero generosa sonrisa, me espetó: I de innominada, ¿d´accord?

Tal vez, Otra Vuelta de tuerca no estaría de más, de cara a los nuevos descubrimientos que muchas veces nos hacen cambiar o precisar nuestras opiniones en los procesos de relectura o encuentros literarios. 


Escrito y publicado por Libia Kancev

Caracas, 9 de mayo de 2022.


jueves, 5 de mayo de 2022

Todo lo que no te pude decir

 


“…parecía que ahora le atraían las palabras que también eran femeninas. ¿Cómo sería un mundo de palabros, no de palabras?” (6).

Hay secretos tan íntimos que son inconfesables y se necesitaría tanto tiempo para explicarlos, tantas palabras, que perderían parte de su encanto” (23).

“¿Quién sabe cómo es querer bien? No es una fórmula matemática, ni psicológica. Es un misterio” (41).

Esta novela corta, pero muy intensa en su decir, de Cristina Peri Rossi (Uruguay, 1941) es la primera (y lo primero) que leo de ella. Sólo sabía que era una poeta uruguaya y que sus poemas eran muy eróticos (un erotismo dirigido hacia otra mujer o mujeres).

Cristina Peri Rossi reside desde hace muchos años en Barcelona, España y acaba de ser galardonada con el premio Miguel de Cervantes 2021.

Todo lo que no te pude decir (leída en versión digital, 2017), es poseedora de una fuerza narrativa poco común. Esa es mi primera impresión de la escritura de Peri Rossi. La novela narra, en varios capítulos, lo siguiente:

1.- El idilio de Bubú y Elisa: son una pareja de chimpancés que escapan de un zoológico. Estaban enamorados. La policía los busca y en dicha búsqueda matan a Bubú. El policía encargado de la búsqueda (el comisario Fonseca), después de haber obtenido alguna información sobre el comportamiento de los chimpancés, aportada por un especialista del zoológico apellidado Suárez, sale en busca de Elisa a la que logra capturar sana y salva aunque con el dolor de la perdida de Bubú.

2.- Lucila: se trata de un chimpancé hembra que fue criada por Suárez, el cual estaba haciendo un trabajo de investigación sobre la psicología de los monos en cautiverio. Nadie sabía que Suárez se llevaba a Lucila por las noches a su casa, que la alimentaba y la tenía cómoda en una jaula. Pero una noche, Lucila seduce –podríamos decir-  a Suárez con su trasero o que, sencillamente, Suárez se deja llevar por su instinto sexual o de macho y tiene relaciones con ella. Así, Lucila cambia de comportamiento en el sentido de que se niega a aparearse con ningún chimpancé del zoológico y por ello resulta agredida. El director del zoológico llama a Suárez para que lo ayude a montar en un camión a Lucila y trasladarla a otro lugar. Resulta evidente que Lucila se da cuenta de la actuación de Suárez y se muestra engañada, dolida.

Vale destacar que Suárez tenía su novia, llamada Claudia (era enfermera) y se llevaba muy bien con ella, hasta que sucedió el primer encuentro sexual con Lucila (que se repitió en varias ocasiones). No obstante, Suárez también tenía encuentros esporádicos con prostitutas.

En este mismo capítulo, Suárez le manda una carta a Fonseca, donde le dice que tiene Sida, que está a punto de morir.  Que piensa que ha podido contagiar por lo menos a dos personas más y a la misma Lucila (no queda claro cómo se contagió). También le envía su trabajo sobre los monos y algunos videos que le pide resguardar.

3.- La carpeta de Suárez: allí se habla del amor de Suárez por los chimpancés. También de la visita que le hace Claudia al comisario Fonseca. Ella quiere saber, quiere entender el comportamiento de Suárez. Claudia está dolida, también tiene ira.

4.- Fonseca: era un comisario, divorciado, que vivía solo. Tenía una relación sexual dos veces al mes con una mujer llamada Silvia (uruguaya). Ya tenían 3 años encontrándose y, de alguna manera, Fonseca, quien se siente solo, empieza a sentir deseos de compartir más con ella, no sólo en la intimidad. Así, Fonseca la llama un día en el que no tenían pautado encontrarse. Quería conversar con ella. Silvia accede porque ella también tiene algo que decirle. Fonseca hace su propuesta y Silvia se niega, agregando que ya no volverían a verse. Aunque Silvia no se siente obligada a darle explicaciones lo hace porque consideraba a Fonseca un hombre bueno y honesto. Ella le responde que se va a vivir con una mujer. Él reacciona mal y la agrede verbalmente. Silvia le precisa:

“- Me voy a vivir con una mujer que me ama, a la que amo, con la que hago muchas cosas más que el amor, y cuando hacemos el amor, Fonseca, te aseguro que ni me paga ni le cobro, y siempre nos besamos, nos acariciamos, y no hay prisa, ni relojes, dormimos abrazadas, nos reímos juntas, escuchamos música, ella cocina o yo cocino, y especialmente Fonseca, hay ternura. Mucha ternura.” (Pág. 61).

5.- Silvia: personaje central en esta novela. En este capítulo se relata el amor entre Silvia y Laura (directora de teatro y algunos años más joven que Silvia.  Laura dirigía la obra de teatro La muerte y la doncella, inspirada en el mito del rapto de Proserpina). Definitivamente estas mujeres se amaban, no obstante, Laura quería saber sobre el pasado de Silvia y del hecho de que tenía tatuado en su tobillo izquierdo un ancla. Quería saber quién se lo hizo, el por qué y para qué pero Silvia no quería hablar de su pasado, cosa que literalmente torturaba a Laura. “Todo no se puede decir” (pág. 67) –afirma Silvia.

Aquí también se hace mención del origen del poema La muerte y la doncella escrito por el poeta alemán Matthias Claudius, nacido en 1740. A este poema se le puso música, pintura , se le llevó al cine y se la llevó al teatro. Es la obra que, como hemos dicho, dirigía actualmente Laura.

6.- La fantasía es la única verdad de los amantes: palabras intensas de amor entre Laura y Silvia.

7.- No dejaría nunca de escribirte: aquí Laura lee una carta que le escribe Silvia donde opta por contarle sobre su pasado. Silvia decide contarle sobre la premisa de que “Yo no quiero que seas mi amante ignorante, la que no sabe, la que vive en el miedo, la incertidumbre y la sospecha. En el no saber. Sólo se engaña a quien se compadece o a quien se quiere dominar” (78).

Le cuenta que fue detenida durante la dictadura en Uruguay. Que de ella se enamora un oficial de la Marina llamado Mauricio, el cual, de alguna manera, “la salva” pidiéndole que se encargara de la atención del parto de las prisioneras que salían embarazadas después de ser violadas. Silvia lo hace y seduce a Mauricio quien le propone huir juntos, con identidades falsas, viajando en barco hasta Génova e iniciar una nueva vida. Es este marino quien le tatúa el ancla a Silvia como símbolo de que ella era suya, de su propiedad. Hacen el viaje pero Silvia, sabiendo que el barco haría escala en Barcelona (España), adormece al marino con un anestésico y se baja del barco allí. Efectivamente inicia una nueva vida y más nunca vuelve a saber de Mauricio.

8.- La felicidad no tiene texto: aquí se narra la celebración que le ofrece la comunidad dominicana al comisario Fonseca posterior a haber resuelto el caso de la violación y asesinato de una joven dominicana (por cierto, fue Suárez quien le da pistas para la resolución del mismo). También esta comunidad le ofrece a una joven dominicana, necesitada de arreglar su situación migratoria, casi como un regalo.

9.- Rencor mi viejo rencor: aquí se narra sobre Mauricio. Se hallaba en Montevideo, ya al final de la dictadura y despojado de su investidura militar. Sufría de una “depresión post traumática” y no dejaba de pensar en Silvia. Mensualmente iba a la Embajada de España para intentar saber de ella. Mauricio está consumido por el rencor hacia Silvia. Aquí se señala que en”…el rencor también hay deseo. Deseo de venganza. Deseo de muerte” (Pág. 97).

 

Escrito y publicado por Libia Kancev

Caracas, 5 de mayo de 2022

 

jueves, 21 de abril de 2022

Las formas del querer



Inés Martín Rodrigo

Como su título señala, efectivamente esta novela trata sobre las distintas formas que hay de querer y para ello la narradora, Noray, utiliza las historias de vida de varias generaciones de su familia y su vida misma para contarnos cuáles son esas diferentes formas del querer, por ejemplo: entre el amor de pareja, donde resalta el de sus abuelos maternos Carmen y Tomás; el de sus mismos padres: Olivia y Alberto que terminan separados; el de la Trini y Blanca, que viven y disfrutan de una relación lésbica a pesar de los tabúes de la época y el de ella misma con Ismael.

Quiero señalar algo del título Las formas del querer. Pienso que hay una diferencia entre escribir (o decir) las formas del querer que escribir las distintas formas de querer. Solo registro lo que me parece un hecho...

Noray resalta una forma muy singular de querer y es la que se da en la verdadera amistad. Para Noray y otros autores, el amor que hay en una amistad puede ser mucho más intenso y poderoso que el del mismo amor de pareja.

Muchos otros temas son abordados en esta novela, ganadora del Premio Nadal 2022 y cuya autora es la periodista y escritora Inés Martín Rodrigo (Madrid, 1983). Entre dichos temas tenemos: el de la anorexia/bulimia que, para el tiempo en que está ambientada la novela  -la España de la post guerra civil- era prácticamente nuevo; el tema del machismo pero también el del feminismo, el del arte de leer y escribir como bálsamo aliviador.

Aunque la novela está escrita por Noray, nos enteramos a través de la lectura que de ella hace Ismael quien, aunque profundamente enamorado de Noray, se casa con Estrella. Al parecer, este matrimonio, entre Ismael y Estrella estuvo “motivado” por los desencuentros que tenía con Noray o tal vez, Ismael se casa como vía para olvidar a Noray quien había "terminado" su relación amorosa con él.

La parte final de la novela: la muerte de Carmen (quien padecía de un cáncer avanzado) en conjunto con Tomás quien le pide a su nieta que los ayude a ambos a “bien morir” (este sería otro tema, el de la posibilidad de escoger el momento de la muerte) y el del embarazo de Estrella me toman por sorpresa, en buena medida porque me esperaba un final distinto y a Ismael y a Noray juntos.

Comprendo que mi sorpresa tiene que ver con mi calidad de lectora y muy posiblemente con eso que se afirma acerca de la ficción superando a la realidad o viceversa.

Vale señalar que, el Premio Nadal es un premio literario para obras inéditas. Fue creado en 1944 por la revista de Barcelona Destino, en memoria del que fuera su redactor en jefe, Eugenio Nadal Gaya fallecido el mismo año a los 27 años de edad. El Premio fue entregado, por vez primera en 1945.  Es el premio literario más antiguo de España.


Escrito y publicado por Libia Kancev

Caracas, 21 de abril de 2022. 

miércoles, 23 de marzo de 2022

Cockpit: una novela de Jerzy Kosinski




Mi conocimiento del escritor polaco-norteamericano, Jerzy Kosinski (Polonia, 1933- E.E.U.U., 1991), se limitaba a la lectura –a mis 17 años- de su novela corta –excelente- Desde El jardín (1971) y a su relectura en 2021, de la cual escribí y publiqué en mi blog una reseña.

Hace cerca de 1 mes, me topé con una novela titulada Cockpit (1975) publicada por la Editorial Pomaire, también de Kosinski, la cual adquirí y que hoy, 23 de marzo, terminé de leer.

No sé de dónde saqué la idea de que Kosinski sólo había escrito Desde El jardín (que fue llevada al cine y protagonizada por el gran actor británico Peter Sellers, 1925-1980). Resulta que Kosinski escribió varias novelas, entre ellas, una intitulada El pájaro pintado (1965), al parecer la más exitosa de todas.

Cockpit es una novela que nos narra la vida de un hombre que, en apariencia, nació y se crió en un país comunista y que, logra escapar de dicho país con el argumento de viajar al exterior para hacer un curso de perfeccionamiento en su área profesional.  En realidad, resulta magistral, cómo hace Tarden, para lograr que le otorguen el permiso para el viaje.  Su idea era no regresar jamás.  Luego, entendemos que entra a formar parte del Servicio Secreto de los Estados Unidos o del Reino Unido (no sabemos) y así viaja a múltiples países para muchas misiones, asumiendo diversas personalidades dependiendo de lo que debía hacer.  Después de varios años, deserta del Servicio Secreto, no sin antes amasar una gran fortuna que le permitía tener apartamentos en diferentes ciudades del mundo y realizar enormes gastos cuando se trataba de planear algo que deseara aunque fuese alterar o dañar la vida de cualquier ser humano que se le antojara. Se trataba de un hombre de extrema inteligencia, teñida con grandes pinceladas de perversión y una crueldad indescriptible, en especial en su trato con las mujeres.  

No dejo de preguntarme qué quiso decirnos Kosinski con esta novela pues pienso que algo quiso hacernos saber.  En los primeros capítulos, recordé la novela 1984 (1949) de George Orwell (1903-1950) por el literal control de los ciudadanos que había en el país donde inicialmente está ambientada Cockpit, pero más temprano que tarde, nos encontramos con una cadena de narraciones muy cínicas. Muy malvadas.

Cockpit es una novela que mantiene el interés del lector y creo que lo mantiene porque las historias son de un carácter tan insólitamente negativo pero a su vez tan bien planeadas, donde no parece haber cabida a que algo pudiera salirle mal. Excepcionalmente se describe un comportamiento bueno o sensible por parte del protagonista.

Una lectura rápida por la vida literaria de Jerzy Kosinski me deja saber que no fue sencilla,  que fue acusado de plagio en varias ocasiones e incluso de haber narrado historias, supuestamente autobiográficas, cuando no lo habían sido.

 

Jerzy Kosinski

Escrito y publicado por Libia Kancev

Caracas, 23 de marzo de 2022.


miércoles, 2 de marzo de 2022

Festejos de boda: una novela de Naguib Mahfuz


Naguib Mahfuz




Novela corta del escritor egipcio Naguib Mahfuz (El Cairo, 1911-2006), premio Nobel de Literatura 1988.

Mahfuz es el primer escritor en lengua árabe en recibir el Nobel y, hasta la fecha, el más reconocido en esta lengua.

En Festejos de boda (1981),  recreada en el Cairo, Mahfuz utiliza un estilo particular, caracterizado por las visiones de cuatro personajes (Tariq Ramadán, Karam Yunis, Halima Al Kabsh y Abbás Karam Yunis) sobre una misma serie de hechos. Es interesante pues es una constatación de las percepciones distintas que tenemos los seres humanos sobre una situación concreta experimentada por varios sujetos.  Esta novela me hizo recordar una –cuyo título no recuerdo- del escritor portugués António Lobo Antunes (Portugal, 1942) cuya construcción es similar y que, en su momento y ahora en esta novela de Mahfuz me pareció una forma muy interesante y reveladora de narrar.  

El primer personaje es Tariq Ramadán: un cincuentón, actor de teatro, que la mayoría de las veces representaba papeles secundarios. Tariq alquila una habitación en la casa de los Yunis. Tenía su pareja, Tahiya, que también era actriz secundaria, y a la que maltrataba física y verbalmente. De vez en cuando, Tariq introducía en su dormitorio alquilado a Tahiya.

Karam Yunis: también trabajaba en el teatro como apuntador. Esposo de Halima. Karam descubre, en la noche de bodas, que Halima no era virgen y que ella había tenido relaciones con Sirhán Al Hilali que era el productor del teatro. Aunque Karam le asegura a su mujer que el pasado no tiene importancia, nunca se lo perdona. La maltrataba frecuentemente y se hace adicto al opio.

Halima Al Kabsh. Esposa de Karam. Trabajó en el teatro como taquillera y, antes de casarse es seducida por el productor, quien después la deja de lado sin ninguna consideración.  Karam y Halima tienen un hijo, Abbás. Karam tenía una pésima relación con su hijo, mientras su madre lo adoraba y siempre le decía que “era un ángel”. Ante los maltratos de Karam, Halima desea que su hijo consiga un buen empleo y se la lleve con ella y así ponerle fin a la vida tormentosa que llevaba con Karam.

Abbás Karam Yunis: hijo único de Karam y Halima: era un joven, muy buen estudiante, solitario, amante de los libros y del arte, soñaba con ser escritor de obras teatrales. También era un joven muy moralista.

Un día Karam decide ocupar una habitación de su casa para convertirla en un espacio de juego de cartas para sus amigos del teatro (posiblemente también consumían alcohol y otras cosas). La idea de Karam era aumentar sus ingresos. Al parecer, esta actividad, el juego de cartas, estaba prohibida en Egipto.

Abbás y Tahiya se enamoran y él (mucho menor que ella) le propone matrimonio e iniciar una nueva vida. Abbás detestaba la vida que se estaba llevando en su casa. Tariq Ramadán se pone furioso y los padres de Abbás inicialmente están en desacuerdo con que su hijo se case pero luego lo aceptan.

Abbás trabajaba muy duro para mantener su hogar, aunque no abandonaba la idea de escribir obras de teatro. Tahiya deseaba un hijo y, efectivamente, queda embarazada. Al final, Tahiya muere de tifus y, al poco tiempo también fallece Tahir, el hijo de ambos, quien había nacido con una salud muy precaria.

En una situación que no está muy clara, Karam y Halima son arrestados por el juego ilegal que se hacía en su casa y pasan un tiempo en la cárcel. Sólo Abbás los visita y, cuando quedan libres, Abbás les propone que monten una tienda en su casa para que subsistan económicamente hablando.

En el ínterin de todo lo anterior, Abbás decide escribir una obra de teatro (a pesar de toda su tristeza por la muerte de Tahiya y su hijo), ambientada en su casa paterna poniendo en evidencia a su padre y a su madre y las inmoralidades que allí sucedían. En la obra, el personaje que lo representaría sería el asesino de Tahiya y de Tahir y luego se suicida. Titula la obra Festejos de boda. El productor la acepta y resulta ser todo un éxito, a pesar de que el público podía pensar que lo presentado en la obra era la auténtica realidad, argumento que esgrime Tariq Ramadán todo el tiempo: que fue Abbás quien asesinó a Tahiya y a su hijo, exigiendo que debía ser encarcelado y ahorcado.  

Abbás, cae en una tristeza mayor (hasta había dejado una nota de suicidio, como sucede en su obra) y en una especie de sequía creadora pero luego, inesperada e inexplicablemente mejora con la idea de seguir escribiendo obras de teatro y también ayudar a sus padres pero desde la distancia pues no los quería en su vida.

Cito aquí ese momento de tristeza y esa especie de resurrección de Abbás:

“Un poco antes de la oración de la noche, fui al Jardín Japonés y me senté en un banco sin prestar atención a lo que me rodeaba, atento únicamente a mis pensamientos, que chocaban unos con otros al rojo vivo. ¿Cómo lo haré? ¿Cuándo? El viento seco hizo que sintiese la cabeza pesada. La noche anterior no había dormido más que una hora. El cansancio me venció y quedé dormido al momento. Cuando abrí los ojos, todo estaba oscuro. Debía de haber dormido una hora o tal vez más. Al levantarme me sentí ligero y lleno de energía. La frente ya no me ardía y la pesadez de mi corazón había desaparecido. ¡Qué maravilla! La tristeza se había disipado, y con ella la depresión. Era otro hombre. ¿Cuándo he nacido? ¿Cómo he nacido? ¿Por qué he nacido? Me pregunté qué habría sucedido durante esa hora”  Págs. 157-8.

Festejos de boda es una novela que permite diversas interpretaciones sobre el arte (en este caso, el teatro), la imaginación, la ficción y la realidad real.

 



Escrito y publicado por Libia Kancev

Caracas, 2 de marzo de 2022.  

 

  

viernes, 25 de febrero de 2022

Paraíso, una novela de Abdulrazak Gurnah


Abdulrazak Gurnah

Cuando la Academia Sueca anunció el jueves 7 de octubre de 2021 que Aldulrazak Gurnah (Zanzíbar, 1948) era el ganador del Premio Nobel de Literatura, no tenía la menor idea de quién se trataba este autor. Tuve ocasión de leer algunas críticas aisladas, más sobre la Academia Sueca que hacia el propio Gurnah como tal. Las mismas se referían, en esencia, a que la Academia debía como modernizarse en cuanto a los temas abordados por los premiados y que debían  “dejar un poco atrás” de premiar a quienes centraban su literatura en el colonialismo, en el racismo y otros.

Me pregunto si es que acaso esos temas han perdido o perderán vigencia, así como otros relacionados con la supremacía del hombre sobre la mujer…

La lectura de lo anterior sólo produjo en mí un mayor interés en leer algún título de Gurnah. Así, a mediados de febrero de este año, llegó a mis manos, como obsequio de mi hija mayor, María Victoria, Paraíso (1994) editado por el Grupo Editorial Penguin Randon House, que compró en una librería en Bogotá adonde había ido para hacer un curso promocionado por la Plataforma periodística para las Américas (Connectas).

Paraíso es, para mí, una novela que refleja una escritura sólida, contundente. En ella, Gurnah cuenta la historia de Yusuf, un niño que fue separado de sus padres cuando apenas tenía doce años, como pago de una deuda (económica) que el padre contrajo con el mercader Aziz y que no pudo saldar de otra manera. El padre siempre le hizo creer a Yusuf que el mercader era su tío.

El mercader se lo lleva consigo y lo pone a trabajar en una tienda de su propiedad, cuyo encargado era Khalil, un joven árabe, unos años mayor que Yusuf. Entre los jóvenes se establece una hermandad y es Khalil quien le cuenta a Yusuf que el mercader Aziz no es su tío y que, al igual que él, había llegado a trabajar en la tienda como pago de la deuda que su padre había contraído con Aziz.

Ni Yusuf ni Khalil jamás volvieron a saber de sus familias.

Hay que señalar que entre las características del primero niño y luego adolescente Yusuf destacan que se trataba de un ser hermoso (físicamente hablando) y que ello hacía que se le considerase especial y casi como bendecido por Dios, además, de que era muy sensible, capaz de captar la belleza del mundo exterior, y por supuesto también la de los ambientes y situaciones terribles que vivió.

Paraíso consta de seis capítulos (que a su vez tienen varias partes):

1.- El jardín cercado (7 partes): donde se narra la existencia de un jardín en la casa de Aziz y que atrae mucho la atención de Yusuf quien hace  lo imposible por trabajar en el. Lo anterior le permite a Yusuf conocer de la existencia de la esposa del mercader quien, aparentemente, estaba “loca”

2.- La ciudad de la montaña (8 partes)

3.- El viaje al interior (6 partes): aquí se narra un viaje al interior del país que hace el mercader para comerciar

4.- Los portales de fuego (8 partes)

5.- El bosque del deseo (8 partes) y 6.- Un coágulo de sangre (7 partes).

El tema central de Paraíso tiene que ver con la dominación del hombre blanco, específicamente del europeo sobre el hombre africano, en la zona donde se desarrolla la novela que sería lo que hoy en día se conoce como la República Unida de Tanzania (RUT). Sabemos que esa dominación se dio en muchas zonas del continente africano.

Se expone la brutal dominación de los africanos, su esclavitud (en diversos niveles), su muerte. La sustracción de sus riquezas naturales, la intervención sobre su cultura, su religión, sus creencias. Hablamos de la dominación del hombre africano por parte de los europeos –recordemos que Tanzania estuvo colonizada por portugueses, alemanes y británicos. No obstante, aparte de esa dominación del hombre europeo sobre el africano, también se da la dominación del africano sobre el africano, del árabe sobre el africano (como en el caso de Yusuf), poniéndose en evidencia que la dominación puede tener diversas aristas: no sólo es racial, es económica, es cultural y que puede venir del lado menos esperado.

Paraíso también contiene como protagonista a la naturaleza tanzana. Mientras discurríamos por sus páginas, resultaba imposible no imaginar las descripciones que se hacían de sus selvas, ríos, animales, caminos desérticos. La religión que predomina en muchos de los personajes, es la islámica: con su dios Alá, su profeta Mahoma y El Corán como su libro sagrado.

La parte final de Paraíso resultó para mí algo sorpresiva pues Yusuf decide irse con el hombre blanco (en este caso, alemanes) quien buscaba nativos para llevarlos a la guerra. Yusuf parecía que podría tener un futuro mejor que muchos a su alrededor. Era inteligente, perceptivo, sensible, atractivo, le caía bien a las personas. Irse con el hombre blanco pudiese interpretarse como un símbolo de cobardía, de entrega a un destino de servidumbre. Creo que la forma como termina Paraíso es algo para pensar…

Quisiera agregar unas palabras sobre el país que es hoy Tanzania, pues Tanzania también es un personaje de la novela. Está ubicada en la costa este de África Central. El nombre Tanzania proviene de la unión de las palabras Tanganica y Zanzíbar. La actual RUT nació en abril de 1964 cuando Tanganica, que había formado la colonia alemana del África Oriental Alemana y luego pasó a manos británicas al finalizar la Gran Guerra, se independizó en 1961. Y Zanzíbar, que es un archipiélago situado al noreste de Tanzania  (en el océano Índico) y formado por las islas de Pemba, Unguja y Mafia, logró su independencia de la colonia británica en 1963. Así, Tanganica y Zanzíbar se unieron en un solo Estado.

Vale destacar que Zanzíbar fue colonizada por Portugal hasta que en el siglo XVIII fue anexada por Omán, luego se independizaron como un sultanato y, en 1896, la isla pasó a formar parte del Imperio Británico hasta su independencia, como ya escribimos antes, en 1963.

Abdulrazak Gurnah nació en Zanzíbar en 1948 y en 1968 emigró a Gran Bretaña, donde hizo sus estudios universitarios y trabajó como profesor hasta su jubilación.  

 

Escrito y publicado por Libia Kancev

Caracas, 25 de febrero de 2022.

 

viernes, 28 de enero de 2022

Un día de caminata

El sábado 15 de enero del año en curso, como a las 9: 30 am, Nury, Zulay y yo emprendimos una caminata hacia la Biblioteca Nacional. Ellas querían averiguar sobre unas clases de yoga que dictaban por esa zona. Así, mataban 2 pájaros de un solo tiro: caminar y buscar la información antes señalada.

La mañana estaba soleada.  

Para mí era la primera vez que me unía a una caminata distinta a la de mi querido parque de Los Caobos.

Empezamos a caminar. Había más gente en la calle de lo que hubiera esperado pero, de inmediato recordé que era quincena, que la gente había salido a gastar sus churupos.

Caminábamos y caminábamos. Yo las seguía. Cruzamos a cierta altura de la Av. Urdaneta hacia la calle que da al Banco del Tesoro. De pronto vimos una casa de estilo colonial y nos paramos a ver. Salió un señor quien nos dijo que esa era La casa de las primeras letras Simón Rodríguez y, muy amablemente, nos invitó a pasar. Se trató de un espacio muy agradable, con un pequeño jardín interno donde vimos figuras de una pelea de gallos, unas guacamayas y un águila harpía. Nos enteramos que dichas figuras eran hechas con placas de radiografías.

Vimos otros espacios y pinturas. Frases resaltadas en las paredes, pedazos de piezas de arcilla…

Buscando en Google me entero que La casa de las primeras letras Simón Rodríguez  está situada entre las esquinas Veroes a Jesuitas, que sus orígenes prácticamente coinciden con el de la fundación de nuestra ciudad capital y que es conocida por haber sido la sede de la primera escuela de Caracas donde Simón Rodríguez (1769- Perú, 1850) dio clases a niños y niñas, entre ellos al que sería El Libertador Simón Bolívar (1783- Colombia, 1830).

La casa de las primeras letras Simón Rodríguez es patrimonio histórico y arquitectónico de la ciudad y constituye, en la actualidad, un lugar de esparcimiento, de lectura y de artes escénicas.

Hablamos  que era un lugar para visitar de nuevo. Que podíamos venir a tomarnos un café. Sí, también tiene una cafetería…

Salimos de La casa de las primeras letras Simón Rodríguez y seguimos…caminando. Como a cuadra y media o dos cuadras vimos, a mano izquierda, una pequeña plaza que lucía, en su centro, una estatua. Nos acercamos para saber de quién se trataba. Era del Mariscal Juan Crisóstomo Falcón (1820 – Martinica, 1870) quien fue presidente del país entre 1863 y 1868. Lideró a los federalistas durante la Guerra Federal.

Resulta interesante saber que la plaza mencionada es la Plaza de Las Mercedes (ubicada en la esquina de Tienda Honda), que la estatua de Falcón es de bronce y que fue construida por Jean Jules Frere en 1881. Al parecer y según Google, la estatua de Falcón es un homenaje personal que le hace Antonio Guzmán Blanco “…a su jefe en aquellos empeños revolucionarios”.  Por cierto, la espada que luce Falcón está rota y no como la vemos en la siguiente imagen.


Mariscal Juan Crisóstomo Falcón

Seguimos adelante…Cuando me vine a dar cuenta estábamos frente al Panteón Nacional y, lo escribo así, con sorpresa pues tenía años sin ver al Panteón de cerca. Más sorpresa me causó aún fue ver, que detrás del Panteón había una estructura, más alta que el Panteón y cuyo diseño no le pegaba, ni con cola. Antes de ver qué era aquello que estaba detrás del Panteón, casi al lado, vimos dos casas de aspecto colonial: una era la casa de nuestra escritora Teresa de la Parra (Francia, 1889- España, 1936). No pude evitar recordar sus novelas más famosas, Ifigenia y Memorias de Mamá Blanca. La otra casa era la de los  Boulton. Nos fijamos que las puertas de estas casas tenían enmarcadas como otras más pequeñas. Dijo Zulay, que la pequeña se utilizaba como una especie de ojo mágico, como para ver quién tocaba. Pensé yo que tal vez se utilizaban para recibir a gente de “baja alcurnia”…

Decidimos seguir bordeando el Panteón y ver, en toda su extensión lo que había detrás.  En uno de los laterales de esa estructura, en la parte superior había una llama encendida, llamada la llama eterna. La estructura resultó ser el Mausoleo del Libertador, cuya idea de creación fue del extinto presidente Hugo Chávez F. y fue inaugurado el 14 de mayo de 2013.

La construcción del Mausoleo del Libertador estuvo signada por muchas controversias. La compañía contratada para su construcción era del ministro Francisco Sesto, quien, además, fue el encargado de gestionar la obra desde el gobierno. Por otra parte, el costo de la obra resultó muy superior al que inicialmente se había proyectado.

El Mausoleo y el Panteón Nacional están unidos por un pasillo. Según entiendo, los restos de El Libertador están en el Mausoleo.

(En relación a los restos de Simón Bolívar, me entró curiosidad de saber cuándo habían llegado a Caracas, procedentes de Santa Marta, Colombia. Vale destacar que, a la muerte de Bolívar, su cuerpo fue sometido a una autopsia y embalsamado. También que fue enterrado en dos féretros: uno en donde reposaba su cuerpo y otro donde lo hacía su corazón.

El 15 de diciembre de 1842, el féretro que contenía su cuerpo (el corazón se quedó en Colombia, como símbolo de la amistad entre Colombia y Venezuela) llegó a la Guaira en donde estuvo unas horas en la Iglesia Parroquial de La Guaira, luego fue llevado a la Iglesia de la Santísima Trinidad (16/12/ 1842) y el 17/12/1842 estuvo en la Iglesia de San Francisco, de donde fue trasladado a La Catedral de Caracas (23/12/1842).  Treinta y cuatro años después, los restos del Libertador fueron llevados al Panteón Nacional).



Panteón Nacional y Mausoleo del Libertador

Después de esta digresión...Bordeamos el Mausoleo, rodeado de una extensa plaza y vimos una construcción, estéticamente no muy agraciada, llamada: La Rosa Roja de Paita (como se refirió el poeta Pablo Neruda a la ecuatoriana Manuela Sáenz), también llamada Flor de Manuela Sáenz del arquitecto Doménico Silvestro.

Quiero recordar que el Panteón Nacional (inaugurado el 28 de octubre de 1875 bajo el gobierno de Antonio Guzmán Blanco, 1829- París, 1899) es donde se conservan los restos de personajes destacados de la historia de Venezuela. Antes de construirse el Panteón Nacional, en ese espacio existía la Iglesia de la Santísima Trinidad, destruida en 1812 por el terremoto que afectó a Caracas ese año.

Hacia la parte lateral del Panteón, visualizamos una construcción de ladrillos, rectangular, de aspecto colonial. Tuvimos la duda de si se trataba de El Cuartel San Carlos, donde recordaba que estuvo preso Hugo Chávez F. posterior a su fallido intento de Estado en 1992 contra Carlos Andrés Pérez (segundo mandato).

Efectivamente resultó ser El Cuartel San Carlos (nos lo confirmó un transeúnte). Zulay mencionó que allí habían estado presos Teodoro Petkoff, Pompeyo Márquez y Guillermo García Ponce, de donde se habían fugado construyendo un túnel.

Buscando en Google me consigo que la información aportada por Zulay ocurrió en febrero de 1967 y que en El Cuartel estuvieron presos muchos izquierdistas durante la época de las guerrillas.

El Cuartel San Carlos fue construido entre 1787-1792 para evitar posibles incursiones inglesas a la ciudad ya que esa zona era la entrada natural a Caracas desde el Mar Caribe. En 1839, el general Carlos Soublette ordena su restauración. En 1986 es declarado Monumento Histórico Nacional.

Vale destacar que, para el momento de la travesía que realizamos, tanto el Panteón Nacional, como el Mausoleo del Libertador, como  El Cuartel San Carlos estaban cerrados al público.

Antes de emprender el camino de regreso, buscamos una casita en donde supuestamente había vivido el Dr. José Gregorio Hernández. Al parecer no estaba ubicada por allí, también pasamos por la Iglesia de la Trinidad.

En fin, se trató de una caminata turística y fue muy agradable y pedagógica, tanto así que motivó este escrito.

 


                                                                               La Rosa Roja de Paita 

 

 


Águila harpía




Pelea de gallos

 

                                     
                                                                                   Cuartel San Carlos




Escrito y publicado por Libia Kancev

Caracas, 28 de enero de 2022.