“La
obra fundamental del Estado es la educación. Gobernar es educar”
Rómulo
Gallegos Freyre
La Trepadora (1925) es una de las primeras novelas del gran escritor y político venezolano Don Rómulo Gallegos Freyre (1884 – 1969). En 2025 se cumplieron 100 años de su publicación.
La novela está
ambientada en la hacienda cafetalera Cantarrana
ubicada en los Valley del Tuy y se desarrolla en las primeras décadas del siglo
XX.
Uno de los personajes
centrales es Hilario Guanipa, hijo ilegítimo de Jaime del Casal (cuyos
antepasados vinieron de Galicia) y una joven mulata de nombre Modesta Guanipa.
Hilario, desde joven
mostró ser alegre, gallardo, empeñoso, orgulloso, trabajador y muy pícaro. La
relación con su padre, Jaime del Casal, quien se casó con una mujer de su misma
clase social (de la alta alcurnia caraqueña), siempre fue de respeto y
admiración mutua. De hecho, en varias ocasiones, Jaime quiso darle su apellido
pero Hilario se negó, básicamente por orgullo.
Hilario conocía a la
familia del Casal quien pasaba
temporadas en Cantarrana: Agueda Escobedo (esposa de Jaime y que no quería a
Hilario) y a sus cuatro hijos: Jaime, Fernanda, Eleonora y Eugenia. En general,
la relación de Hilario con sus hermanos no fue buena, en especial con Jaime
quien se sentía superior a él y no tenía ningún amor por la tierra.
Hilario conoce a una
prima de los Casal, llamada Adelaida Salcedo. Adelaida era una joven tímida,
sencilla, delicada, tocaba el piano. Hilario se enamora de Adelaida y ella le
corresponde. A pesar de la oposición de los Casal y de la madre de Adelaida,
misia Carmelita, se casan y se van a vivir a Cantarrana que, para la fecha, ya
pertenecía a Hilario.
Hilario, como hemos
dicho antes, era empeñoso y trabajador y, después de la muerte de su padre
(Jaime) y con la decadencia en que había
caído Cantarrana administrada por Jaime (hijo) se valió de una serie de
artimañas para comprar Cantarrana y hacer de ella una hacienda próspera como
había sido en tiempos de su padre.
Una vez casados Hilario
y Adelaida, Hilario adopta una actitud bastante dominante con ella, alejándola incluso
de su madre que vivía en Caracas. Adelaida queda embarazada y tiene una hija a
quien Hilario le pone el nombre de Victoria (aunque Adelaida quería ponerle el
nombre de su prima Eleonora con quien siempre se había llevado muy bien). En un
principio Hilario no mostró interés por su hija pues prefería un varón. No
obstante, a medida que Victoria fue creciendo, se fue pareciendo más a Hilario
tanto en lo físico como en su personalidad. Hilario le enseña muchas cosas
propias de la hacienda y del campo en general. Victoria se convierte en la
adoración de su padre.
Cuando Victoria tiene
quince años es enviada a Caracas con su abuela Carmelita que la recibe feliz.
Victoria tenía ansias
por conocer no sólo la ciudad sino también a sus primas, codearse con ellas,
con la gente rica, pero la desprecian.
Más adelante, conoce a
Nicolás del Casal, hijo único de Jaime del Casal (hijo) quien había sido criado
en Alemania por su tía Eleonora quien se había casado y vivía allá. Nicolás
había quedado huérfano de madre a muy temprana edad y luego también de padre ya
que el mismo se había suicidado ante la debacle de sus inversiones económicas y
de un Banco que había creado.
Nicolás resultó ser un
joven muy bien educado, sencillo, cordial, solidario y con ganas de trabajar,
muy distinto a sus primos. También se parecía mucho, físicamente, a su abuelo
Jaime del Casal.
Nicolás y Victoria se
conocen y se enamoran. Antes de proponerle matrimonio quiere hacerse de una
buena posición económica, no sólo por sentirse a la altura de Victoria sino que
se había propuesto “limpiar” el nombre de su padre y recuperar lo que sus malos
manejos hizo perder a la familia del
Casal, aunque, ellos seguían en buena posición económica ya que habían hecho
matrimonios con “gente de clase alta”.
Lo cierto es que cuando
Victoria regresa a Cantarrana, le cuenta a su madre lo que sucedía con Nicolás.
Para el momento, la relación entre Hilario y Adelaida se había equilibrado
mucho ya que ella se había tornado a hacerle frente a las actitudes dominantes
de él y él había cedido pues, en el fondo siempre había sentido que Adelaida
era muy superior a él.
Nicolás había aceptado
un trabajo como administrador de unas haciendas cafetaleras cercanas a
Cantarrana y tenía opción a comprarlas y cuando va a tomar las haciendas también
quiere conocer a Hilario y a Adelaida para formalizar sus relación de noviazgo
con Victoria pero Hilario le dice a Adelaida que jamás permitiría esa relación
con un “del Casal” y se dispone a impedir que Nicolás vaya a su casa.
Sin embargo, cuando lo
ve, le parece ver a su padre en persona y ello lo hace cambiar de idea “Ahora
sí podía pensar que era Don Jaime reencarnado en el nieto quien venía a darle a
su hija, por derecho de conquista, el nombre que él no quiso legarle como favor
recibido”.
Vale destacar que La Trepadora es una novela bastante bien
contada que permite captar muchos temas que se dan entre los personajes como lo
son la diferencia de clase, el ascenso social, el amor por la tierra, también
el ambiente político –agitado por momentos- que reinaba en la época. Gallegos
hace gala de magníficas descripciones sobre la naturaleza con una llaneza poco
común.
Es al final de La Trepadora que se hace mención a una
planta trepadora que precisamente trepa hasta alcanzar las alturas.
Por cierto, la hacienda
Cantarrana existió y existe todavía (en franca decadencia) en los Valles del
Tuy. Al parecer, Gallegos llegó a estar en ella, al igual que su esposa y le
sirvió como modelo para esta sencilla y excelente novela.
Escrito y publicado por Libia Kancev D.
Caracas, 27 de enero de
2026.


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