martes, 27 de enero de 2026

La Trepadora

 

“La obra fundamental del Estado es la educación. Gobernar es educar”

Rómulo Gallegos Freyre

 

 



La Trepadora (1925) es una de las primeras novelas del gran escritor y político venezolano Don Rómulo Gallegos Freyre (1884 – 1969). En 2025 se cumplieron 100 años de su publicación.

La novela está ambientada en la hacienda cafetalera Cantarrana ubicada en los Valley del Tuy y se desarrolla en las primeras décadas del siglo XX.

Uno de los personajes centrales es Hilario Guanipa, hijo ilegítimo de Jaime del Casal (cuyos antepasados vinieron de Galicia) y una joven mulata de nombre Modesta Guanipa.

Hilario, desde joven mostró ser alegre, gallardo, empeñoso, orgulloso, trabajador y muy pícaro. La relación con su padre, Jaime del Casal, quien se casó con una mujer de su misma clase social (de la alta alcurnia caraqueña), siempre fue de respeto y admiración mutua. De hecho, en varias ocasiones, Jaime quiso darle su apellido pero Hilario se negó, básicamente por orgullo.

Hilario conocía a la familia del Casal  quien pasaba temporadas en Cantarrana: Agueda Escobedo (esposa de Jaime y que no quería a Hilario) y a sus cuatro hijos: Jaime, Fernanda, Eleonora y Eugenia. En general, la relación de Hilario con sus hermanos no fue buena, en especial con Jaime quien se sentía superior a él y no tenía ningún amor por la tierra.

Hilario conoce a una prima de los Casal, llamada Adelaida Salcedo. Adelaida era una joven tímida, sencilla, delicada, tocaba el piano. Hilario se enamora de Adelaida y ella le corresponde. A pesar de la oposición de los Casal y de la madre de Adelaida, misia Carmelita, se casan y se van a vivir a Cantarrana que, para la fecha, ya pertenecía a Hilario.

Hilario, como hemos dicho antes, era empeñoso y trabajador y, después de la muerte de su padre (Jaime)  y con la decadencia en que había caído Cantarrana administrada por Jaime (hijo) se valió de una serie de artimañas para comprar Cantarrana y hacer de ella una hacienda próspera como había sido en tiempos de su padre.

Una vez casados Hilario y Adelaida, Hilario adopta una actitud bastante dominante con ella, alejándola incluso de su madre que vivía en Caracas. Adelaida queda embarazada y tiene una hija a quien Hilario le pone el nombre de Victoria (aunque Adelaida quería ponerle el nombre de su prima Eleonora con quien siempre se había llevado muy bien). En un principio Hilario no mostró interés por su hija pues prefería un varón. No obstante, a medida que Victoria fue creciendo, se fue pareciendo más a Hilario tanto en lo físico como en su personalidad. Hilario le enseña muchas cosas propias de la hacienda y del campo en general. Victoria se convierte en la adoración de su padre.

Cuando Victoria tiene quince años es enviada a Caracas con su abuela Carmelita que la recibe feliz.

Victoria tenía ansias por conocer no sólo la ciudad sino también a sus primas, codearse con ellas, con la gente rica, pero la desprecian.

Más adelante, conoce a Nicolás del Casal, hijo único de Jaime del Casal (hijo) quien había sido criado en Alemania por su tía Eleonora quien se había casado y vivía allá. Nicolás había quedado huérfano de madre a muy temprana edad y luego también de padre ya que el mismo se había suicidado ante la debacle de sus inversiones económicas y de un Banco que había creado.

Nicolás resultó ser un joven muy bien educado, sencillo, cordial, solidario y con ganas de trabajar, muy distinto a sus primos. También se parecía mucho, físicamente, a su abuelo Jaime del Casal.

Nicolás y Victoria se conocen y se enamoran. Antes de proponerle matrimonio quiere hacerse de una buena posición económica, no sólo por sentirse a la altura de Victoria sino que se había propuesto “limpiar” el nombre de su padre y recuperar lo que sus malos manejos  hizo perder a la familia del Casal, aunque, ellos seguían en buena posición económica ya que habían hecho matrimonios con “gente de clase alta”.

Lo cierto es que cuando Victoria regresa a Cantarrana, le cuenta a su madre lo que sucedía con Nicolás. Para el momento, la relación entre Hilario y Adelaida se había equilibrado mucho ya que ella se había tornado a hacerle frente a las actitudes dominantes de él y él había cedido pues, en el fondo siempre había sentido que Adelaida era muy superior a él.

Nicolás había aceptado un trabajo como administrador de unas haciendas cafetaleras cercanas a Cantarrana y tenía opción a comprarlas y cuando va a tomar las haciendas también quiere conocer a Hilario y a Adelaida para formalizar sus relación de noviazgo con Victoria pero Hilario le dice a Adelaida que jamás permitiría esa relación con un “del Casal” y se dispone a impedir que Nicolás vaya a su casa.

Sin embargo, cuando lo ve, le parece ver a su padre en persona y ello lo hace cambiar de idea “Ahora sí podía pensar que era Don Jaime reencarnado en el nieto quien venía a darle a su hija, por derecho de conquista, el nombre que él no quiso legarle como favor recibido”.

Vale destacar que La Trepadora es una novela bastante bien contada que permite captar muchos temas que se dan entre los personajes como lo son la diferencia de clase, el ascenso social, el amor por la tierra, también el ambiente político –agitado por momentos- que reinaba en la época. Gallegos hace gala de magníficas descripciones sobre la naturaleza con una llaneza poco común.

Es al final de La Trepadora que se hace mención a una planta trepadora que precisamente trepa hasta alcanzar las alturas.

Por cierto, la hacienda Cantarrana existió y existe todavía (en franca decadencia) en los Valles del Tuy. Al parecer, Gallegos llegó a estar en ella, al igual que su esposa y le sirvió como modelo para esta sencilla y excelente  novela.

 

Rómulo Gallegos


Escrito y publicado por Libia Kancev D.

Caracas, 27 de enero de 2026.

 

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