miércoles, 4 de febrero de 2026

El sueño del jaguar

 



El sueño del jaguar (2025) es una novela del escritor francés-venezolano Miguel Bonnefoy (París, 1986), hijo de madre venezolana y padre chileno.

El sueño del jaguar  está compuesta por cuatro partes: Antonio, Ana María, Venezuela y Cristóbal.

La novela nos narra la vida de tres generaciones de una familia asentada en Maracaibo, Estado Zulia, desde principios del siglo XX.

Se inicia con el encuentro de un niño abandonado a los tres días de nacido, a las escaleras de una iglesia y que es hallado por una mendiga llamada la muda Teresa quien lo cría como puede, con muchas carencias, a pesar de lo cual, el niño le toma cariño y respeto. El niño fue dejado con una maquinilla para liar tabaco donde aparecía el nombre de Antonio Borjas Romero.

Antonio resultó ser un niño muy despierto. Tuvo varios trabajos, tales como: vendedor de cigarrillos, porteador de mercancías, todero en un hotel de prostitución llamado el Majestic hasta que conoce a un marinero que también tenía una maquinilla de liar tabaco y que resultó ser su padre (Elías Borjas Romero), quien le da una carta dirigida a un hermano pidiéndole que le de cobijo a Antonio y lo ponga a estudiar.

El tío de Antonio era abogado y padre de una familia numerosa, Víctor Emiro Montero  quien, sin dudarlo, ayuda al muchacho quien entra a trabajar como portero en una compañía petrolera y luego Emiro le dice que va a estudiar medicina, delineando así su destino.

Durante la infancia de Antonio, se sucede El Reventón, que fue un flujo descontrolado de petróleo en el pozo Barroso II cerca de Cabimas en 1922 y que duró varios días fluyendo. En la novela se plantea que un grupo de devotos de San Benito, realizando determinados ritos, logra controlarlo.

Ana María Rodríguez es una joven que nace de la unión de José de la Chiquinquirá Rodríguez (Chinco) y Eva Rosa Rodríguez.

Chinco era tipógrafo, aunque venía de una familia de joyeros. Tenía ideas socialistas. Durante la época de la dictadura de Juan Vicente Gómez  (1857 – 1935) tuvo que desaparecer un buen tiempo ya que lo buscaban para arrestarlo por conspirador.  De joven se enamora de Eva Rosa cuyo padre era un coleccionador de fusiles (Papá Zoilo Rodríguez) quien la cría de una manera muy conservadora y religiosa pero Chinco y Eva se enamoran y ella queda embarazada. Papá Zoilo casi la mata al enterarse. Eva se va a vivir con la familia de Chinco. Nace Ana María.

Chinco y Eva Rosa se separan. Eva tiene tres hijos más de dos hombres distintos, así que es Chinco quien cría a su hija y lo hace con mucho amor y dedicación. Sólo estuvo alejado de ella cuando tuvo que esconderse, por un período, durante la dictadura gomecista.

Ana María llega a conocer en el colegio a Antonio pero se reencuentran en Caracas donde ambos estudian medicina.

Ana María tuvo que hacerle frente a sus compañeros por su condición de mujer pero logra salir airosa. Antonio y ella se hacen novios y, al graduarse, ambos con honores, regresan juntos a Maracaibo donde ella es recibida por el gobernador al ser la primera mujer médico del Zulia.

Una vez en Maracaibo, Antonio y Ana María inician una intensa vida laboral, él en el área de la cardiología y ella en la de gineco-obstetricia.

Ni Ana María, ni Antonio estaban desligados de la situación social y política del país y empiezan a conspirar contra el régimen de Marcos Pérez Jiménez  (Táchira, 1914 – España, 2001). Ana María queda embarazada. Meses después, Antonio cae preso y es brutalmente torturado. Por fortuna, ve en la cárcel al hijo de una prostituta colombiana, Leona Coralina, que él había conocido en el Majestic años atrás y con quien había mantenido su primera relación sexual. Al joven, Antonio lo había conocido unos años antes cuando Leona lo buscó por tener un dolor abdominal y él la había operado y le había salvado la vida. El hijo de Leona nunca lo olvidó y al encontrárselo en la cárcel, donde torturaba a los presos, le agradece y ayuda a que sea excarcelado justo el día en que Ana María estaba dando a luz.

Ana María tuvo una niña justo el 23 de enero de 1958 cuando caía la dictadura de Pérez Jiménez. La llamaron Venezuela.

Cuando Venezuela nació y fue creciendo, todo el mundo pensó que sería médico al igual que sus padres que, para la fecha, seguían trabajando arduamente, no obstante, Venezuela, aunque era una joven cariñosa y solidaria, un buen día decidió, después de haber visto a su padre amputar una pierna,  que lo que quería era marcharse a París.

Venezuela tuvo trato con su abuela materna Eva Rosa, llegó a conocer a la muda Teresa que un buen día llegó a casa de Antonio, quien la recibió emocionado, para morir dos días después, también conoció a su abuelo Elías e, incluso, conoció y creció con un joven huérfano llamado Pedro Clavel que había heredado Ana María después de atender a una mujer en un parto y que terminó con la muerte de la mujer y el bebé.

El hermano putativo de Venezuela tenía un gran atractivo físico, tanto que muchas vecinas pensaron que podía convertirse en un famoso actor de cine pero Pedro Clavel, termina incursionando en el mundo de la magia negra y en el de grupos guerrilleros en varios países de Suramérica para irse, finalmente, a París.

En el transcurso del tiempo y con el país pasando por épocas de bonanza y de decadencia, Antonio y Ana María seguían trabajando en sus profesiones,  mientras que la ya adolescente Venezuela crecía sin mayor supervisión de sus padres. En la joven se va asentando más la idea de conocer mundo, de irse a París.

Un día, Venezuela decide que se irá  y se lo comunica a sus padres, quienes, en principio no estuvieron de acuerdo hasta que se dieron cuenta que la postura de la joven era inquebrantable. Venezuela viaja inicialmente a Caracas donde obtiene una beca para estudiar en París. Durante muchos meses sus padres no supieron de ella y no fue porque ella no les escribiera sino por el trastoque del funcionamiento del correo postal.

Así, un buen día empiezan a llegar cuarenta cartas de Venezuela, donde les cuenta a sus padres que está en París y que se había enamorado de un hombre chileno que había sido torturado bajo la dictadura de Augusto Pinochet (1915 – 2006), de nombre  Ilario Da, quien  lo cambia por el de Michel René.

Venezuela e Ilario se casan. Tienen divergencias pero van llegando a acuerdos. Ella queda embarazada.

Por otra parte, Antonio sigue trabajando y empieza a visualizar la idea de construir la Universidad del Zulia ya que la estructura de la universidad que existía para la fecha estaba muy deteriorada.

Antonio planea la construcción en un amplísimo espacio donde estaba el aeropuerto de Maracaibo llamado Grano de Oro y que había sido cerrado por su inseguridad. Consigue que el lugar sea expropiado y se inicia la construcción bajo la vigilancia estricta de Antonio. La edificación llevó cinco años y Antonio fue nombrado rector. Posterior a esta tarea que había planeado Antonio y ya en plena vejez, una de las calles de Maracaibo fue bautizada con su nombre, precisamente la calle donde de recién nacido fue abandonado y hallado por la muda Teresa.  

El mismo día del bautizo de la calle con el nombre de Antonio Borjas Romero, nace en París, Cristóbal, su nieto.

Cristóbal, desde pequeño, muestra un interés voraz por la lectura y la escritura. Venezuela empieza a trabajar en la embajada de Venezuela en París en el área cultural. Siempre le hablaba a su hijo sobre su familia maracucha y sobre Venezuela.

Antonio, ya en las postrimerías de su vida, intuye su muerte y se prepara: organiza su velorio y su entierro que tuvo una concurrencia muy numerosa. Después de la muerte de Antonio, Ana María siente que ya su vida no tiene mayor sentido. Deja su trabajo y prácticamente decide no salir más de su casa.

Cuando muere Antonio, Venezuela viaja con Cristóbal a Maracaibo para asistir al velorio y entierro de su padre. Cristóbal contrasta todo lo que ve con lo que su madre le había narrado.

Con el correr del tiempo, en 1992, se sucede un fallido golpe de estado, liderado por el teniente coronel Hugo Chávez Frías (Barinas, 1954 – Caracas, 2013) contra el presidente Carlos Andrés Pérez (Táchira, 1922 – EE. UU, 2010). Chávez  fue detenido en la cárcel de Yare. Para ese momento, nadie imaginó que Chávez ganaría las elecciones presidenciales de 1998 ni las implicaciones que esa elección tuvo para nuestro país, que, incluso, seguimos padeciendo hoy en día.  

Al ir creciendo, Cristóbal se propone escribir una novela sobre Venezuela y regresa a Maracaibo donde vive con su abuela.

La relación entre Ana María y su nieto es buena. Tienen puntos en común. Es su abuela quien le aconseja que si quiere escribir debe conocer la ciudad. Llega la época de la presidencia de Hugo Chávez F. y ambos comparten las expectativas de un presente y futuro mejor para el país.

Cristóbal consigue un trabajo relacionado con la fiscalización de tierras (productivas) que iban a ser expropiadas por el gobierno para dárselas a los campesinos que la trabajaban. De hecho, el autor menciona en la novela  la adquisición por parte del gobierno, de unos tractores fabricados en China que, si mal no recuerdo, se perdieron, no sólo porque los campesinos no conocían su manejo si no por la desidia con que manejaron la tierra que les había sido dada. Esta situación produce una especie de desazón en Cristóbal.

En el ínterin, Ana María fallece. Cristóbal arranca a escribir su novela sobre Venezuela.

El sueño del jaguar es una novela bien escrita, bien contada, que refleja una parte importante de la historia del país en la cual el petróleo ha sido un elemento esencial.

Durante mi lectura de El sueño del jaguar me vino a la mente Cien años de soledad (1967) de Gabriel García Márquez (Colombia, 1927 – México, 2014) y La Casa de los Espíritus (1982) de Isabel Allende (Perú, 1942).  Pienso que la estructura de El sueño del jaguar es similar, en especial, a Cien años de soledad.

El sueño del jaguar es una novela que vale leer.

 

Miguel Bonnefoy


Escrito y publicado por Libia Kancev D.

Caracas, 4 de febrero de 2026