"Bien, se dijo, el aliento de la muerte era un creador primordial, un elemento que cambia modos de pensar y recogía corazones" (42).
"Nosotros no damos forma al mundo, dice. Es el mundo el que os da forma a nosotros" (45).
"Lo que sé es que hay magia en el aprendizaje"(99).
"Una cosa es vivir entre tus propios desperdicios, y otra distinta vivir en medio de los ajenos" (100).
"entregar el dominio de tí mismo a otro es una mala cosa"(101).
Hace varias semanas llegaron por el chat de Lectura y reflexiones varios textos de la gran escritora norteamericana Toni Morrison (1931-2019), Premio Nobel de Literatura 1993.
La mayoría de ellos los tengo en físico ( los leí) pero dos de ellos no, así que escogí, al azar, el primero que leería: Una bendición (2008).
La novela, ambientada en EE.UU. (Virginia, Maryland), se desarrolla en el siglo XVII (1682, 1690) cuando todavía EE. UU. era colonia británica. Narra una historia de esclavitud, de racismo, de epidemias (cólera, peste, tifus, sarampión, viruela) pero, y en especial, la vida de personajes que estaban en diferentes posiciones sociales (señores blancos, negros, esclavos, negros libres, indios) pero que, en definitiva, también eran personas con sus fallas, deseos, esperanzas, aspiraciones, luchas, etc.
Una bendición se inicia con la historia de un hombre blanco, procedente de Europa, huérfano de madre, criado en un hospicio, quien, después de haber recibido una herencia inesperada, logra convertirse en granjero aunque lo que más le gustaba hacer era comerciar con especias, oro, ron. Se llamaba Jacob Vaark.
En un viaje que suponemos es a Barbados a donde había ido a cobrar una deuda, queda asombrado con la lujosa casa de una familia portuguesa (los Ortega) cuyo dueño era su deudor y piensa que algún día tendrá una casa como esa.
En dicho viaje, a Jacob le ofrecen, como parte de pago de la deuda, a una niña llamada Florens, de seis años, quien sentía pasión por los zapatos. También sabía leer y escribir.
Realmente los Ortega no son los que le ofrecen a Florens sino es la propia madre (una esclava) quien lo hace. La madre de Florens tenía un hijo varón más pequeño y le pide a Jacob, quien le había parecido un buen hombre, que se lleve a su hija pensando en protegerla, en darle un futuro mejor si eso fuese posible. Este aspecto es algo que afecta mucho a Florens y de allí en adelante busca, con persistencia, la aprobación de los otros.
Aunque Jacob no era partidario de tener esclavos, acepta a la niña pensando que podría ser buena para su esposa Rebekka quien había pérdido a todos sus hijos al poco tiempo de nacidos e incluso a su hija mayor, Patrician (5 años) producto de la patada que le da un caballo en la cabeza.
En la casa de los Vaark vivían, aparte de la esposa Rebekka (una mujer blanca procedente de una familia pobre), Mesalina, (Lina), india, que era la única a la que Vaark había comprado cuando esta tenía 14 años, Dolor, una niña-adolescente a la que todos creían tonta y que le había sido prácticamente regalada y dos esclavos arrendados (blancos) llamados Willard Bond y Scully que trabajaban para Vaark.
A ese círculo llega Florens, quien tenía pensamientos constantes en relación a su madre.
Vale contar que Dolor era poco dada a las tareas del hogar y de la granja, tenía una amiga invisible con quien hablaba llamada Melliza y llega a tener dos embarazos de hombres que nadie supo, con certeza, quiénes eran. Dolor no era querida ni por Rebekka ni por Lina.
Cuando Dolor tuvo el primer embarazo fue Lina quien le atendió el parto. Lina siempre había pensado que era inconveniente que ese niño naciera. Lina le dice que el niño nació muerto y lo lanza a un arroyo cercano pero Dolor siempre quedó con la sensación de haber escuchado respirar al bebé, así que cuando estuvo embarazada por segunda vez, no buscó a Lina sino a Willard y a Scully quienes la ayudaron. Desde ese momento, Dolor se dedica a su hija con prioridad (y en una escena que imaginé hermosa) dice que su nombre ahora es "Completa". También deja de hablar con su amiga invisible. El nacimiento de su hija fue como un elemento esencial en su vida que la llena de gozo y sentido.
Jacob construye una segunda casa, luego una tercera (inspirado en la casa de los Ortega). Rebekka no cree necesaria su construcción pero por otra parte se alegra de que Jacob haya disminuido sus viajes y esté más en casa. La relación de Jacob y de Rebekka siempre fue de amor y de respeto.
Para la construcción de la tercera casa, Jacob contrata un herrero de experiencia que era un negro libre e independiente, procedente de Nueva Ámsterdam (que para la fecha era un asentamiento fortificado neerlandés). Pero el herrero tenía otra particularidad, parecía odiar a los negros que se sentían realmente esclavos.
Desde el primer segundo que Florens, que para el momento ya tenía dieciséis años, ve al herrero, se enamora de él y llegan a mantener relaciones íntimas.
Lina, quien cuidó y le tomó mucho cariño a Florens desde que llegó donde los Vaark, se preocupa mucho por el enamoramiento de la joven y la previene de que tenga mucho cuidado con él.
El herrero tenía algunos conocimientos curativos y, en una ocasión que Dolor enferma con una fiebre muy alta, logra sanarla y eso hizo que le tuvieran mayor consideración.
Casi a punto de que esté terminada la construcción de la tercera casa, Jacob Vaark contrae viruela y fallece dentro de la casa nueva ya que le pide a su esposa que lo traslade allá.
El control de la casa se vuelve muy complicado después de la muerte de Jacob.
Willard y Scully ayudan en ocasiones en la granja. Tenían ansias de que terminara su período de esclavitud cuyo término creían cerca pero tampoco estaban seguros. Scully era homosexual y tiene la singularidad de ser muy reflexivo sobre lo que ve a su alrededor, sobre todo, de todas las mujeres que hemos mencionado.
Señalo la homosexualidad de Scully ya que es la primera vez que leo esta caracterización en la literatura de Morrison.
Después del entierro de Jacob, Rebekka también enferma de viruela. Le sobrevienen múltiples recuerdos de unas mujeres que hicieron el viaje con ella en la bodega de un barco cuando fue traída para casarce con Jacob. Más nunca volvió a verlas ni tampoco a su familia.
Rebekka, quien era poco dada a participar en temas religiosos, tenía mucho miedo de morir. Decide enviar a Florens a que vaya en busca del herrero. Se trata de un viaje peligroso pero ella lo hace ya que su mayor deseo es verlo y quedarse a vivir con él.
Florens logra encontrarlo. Ella le da el recado de que Rebekka está enferma. Él le dice que va a verla pero que ella debe quedarse al cuidado de un niño pequeño que el herrero tenía en su casa. El herrero va donde Rebekka y logra curarla de la viruela. Desde ese momento, Rebekka se convierte en una especie de fanática religiosa y, contradictoriamente, se convierte en una mujer muy dura, tanto así, que se plantea vender tanto a Florens como a Dolor, conservando a Lina, aunque su trato para con ella había cambiado mucho.
Florens no tenía ninguna experiencia cuidando a niños pequeños y el niño, llamado Malik, resultó bastante arisco, tanto que, para que el niño le hiciera caso tuvo que recurrir a la fuerza.
Cuando el herrero regresa a su casa, encuentra a Florens peleando con el niño, se enfurece, la golpea y le dice que se vaya, que ella tiene alma de esclava. A Florens le duele mucho la actitud del herrero, toma un martillo que tiene a su alcance y responde a la agresión. No queda muy claro qué tanto daño le hace.
Florens regresa apesadumbrada a la casa. Tiempo después empieza a entrar a escondidas (estaba prohibido por Rebekka) a la casa grande, de noche, y comienza a escribir sobre piedras, toda esta historia como una especie de confesión. El acto de la escritura se convierte en una especie de acto sanador y la hace, de alguna manera, una persona más segura de sí misma.
El tiempo narrativo de Una bendición oscila entre el presente y el pasado.
Hay muchos otros temas que se tocan en esta novela aparte de la esclavitud y el racismo per se, como lo son, la amistad (o no) entre las mujeres, la soledad, las distintas tendencias religiosas de la época, el impacto de la maternidad, el tiempo y otros.
Toni Morrison dedicó gran parte de su literatura al tema de la esclavitud y lo hace en forma magistral. Aunque narra escenas de gran dureza lo hace con un profundo respeto no cosificando a los esclavos sino otorgándoles su lugar como personas. Hay denuncias en sus novelas y las hace con hay una reflexión profunda.
Hay un aspecto que detecté hace algún tiempo en sus novelas y que por muy obvio que pareciera no me había dado cuenta: se trata del racismo entre los mismos negros, me refiero a los negros que se creen superiores a otros de piel más oscura que la de ellos.
Sin duda, Toni Morrison es una de las autoras con mayor solidez y calidad narrativa que he leído.
Toni Morrison
Escrito y publicado por Libia Kancev D.
Caracas, 08 de enero de 2026.